sábado, 7 de junio de 2008

LA PANTOJA MORBO O ADMIRACIÓN

( Original de 12-MAYO-2007)

Por la exagerada difusión en todas las cadenas de televisión, supongo que a nadie ha dejado indiferente el concierto que Isabel Pantoja ha ofrecido el sábado 12 de Mayo en la plaza mayor de Valladolid.
Me pregunto si ese concierto hubiera tenido el mismo éxito y coste de no haberse dado la circunstancia de la reciente detención de la cantante acusada de tener imán en las manos a las que se le han pegado –presuntamente- los desmanes de su actual pareja. Aunque ella no sabía nada de tales “desmanes”. Se ve que –presuntamente- firmaba documentos a su nombre y nadaba en la abundancia porque el dinero en su casa aparece por arte de magia… o algo así. ¡Pobre! En este caso sólo podría acusársele de ingenua ¿no? y eso no es delito, ni la ingenuidad ni el enamoramiento, porque delito, podría ser haberse enamorado –presuntamente- de un señor de porte tan apuesto y gentil que no suda nunca y seguramente tampoco ronca.
Bromas aparte; siempre he defendido que los famosos lo son en los trabajos que les hayan llevado a serlo, pero una vez despojados de sus aderezos, lo que queda es un ser humano con vida privada, defectos y virtudes que sólo le atañen a él.
En este caso, cuando la Pantoja se quita la bata de cola; la conducta de la señora Isabel parece que no es tan intachable.
Esto no debe influir en el deseo de sus admiradores de verla actuar sobre un escenario. Lo que ya no me parece correcto es que su caché haya ascendido notablemente debido precisamente a esa circunstancia y que ese caché, -presuntamente- salga en buena parte de los impuestos que pagamos la gente honrada de Valladolid –en este caso-.
También en este caso, -presuntamente- además del caché, han salido de mis impuestos los sueldos extra de los policías “extras” que velaron por la seguridad de la cantante… y de los asistentes.
¿Alguien ha calculado que esa misma policía la necesitamos a diario? ¿Desde cuando el morbo merece más medidas de seguridad que cualquier otro evento ciudadano? o incluso de la seguridad diaria en las ciudades.
No nos engañemos. De no haber sido por su reciente ingreso en prisión para declarar por presunto apropiamiento de los muchos dineros ajenos, la cantante Isabel Pantoja –presuntamente- no habría cobrado tanto, ni su actuación hubiera levantado “tantas pasiones”.
No quiero decir que no tenga admiradores, pero estoy segura que la mayoría de las personas que se acercaron a la plaza mayor durante el día y muchas de las que se quedaron a ver el concierto, lo hicieron más por curiosidad y por salir en algunos de los muchos medios que en cantidad desmedida, se encontraban en mi ciudad, que por admiración a la artista.
Sentí vergüenza ajena al ver a todas esas personas; en su mayoría mujeres, como poseídas de algún espíritu tonto que les hacía parecer idiotas en la pantalla jaleando sin sentido. Dando su opinión sin saber realmente lo que decían, pendientes tan sólo de haber logrado su minuto de gloria.
Pantoja supo aprovechar la circunstancia, ofreciendo una de sus mejores actuaciones; y no me refiero solamente a sus canciones.
Con el mismo desparpajo que decía: “dientes, dientes, que es lo que más les jode”, Isabel Pantoja hace ahora gala de sus dotes de actriz y llora para provocar –presuntamente-lástima y llenos en los conciertos, acallando las voces de sus detractores.
Me gustaría saber si esos mismos que le gritaban tan vehementemente ¡Te queremos! ¡Te queremos! Lo habrían hecho con el mismo ímpetu de no haber estado presente la tele, y si se lo seguirían diciendo si fueran ellos los damnificados por los presuntos desmanes.
Supongo que a la tonadillera le fue fácil decir entre lágrimas ¡Gracias! Y ¡Viva Valladolid! A quienes le vitorearon. ¿Le será igual de sencillo pedir perdón y gritar ¡Viva Marbella!, si finalmente se prueba su culpabilidad?
Esto que ha visto la Pantoja en Valladolid, no ha sido tanto admiración por su arte como curiosidad y morbo por ver si la lapidaban a tomatazos y huevos o ganas de salir en la tele. Aunque no creo que sea tan ingenua como para no adivinarlo.
Aún así he de agradecer la cordura y educación de mis paisanos para que no se produjera el tiro al blanco que algunos vaticinaban que se efectuaría contra la cantante.
Al menos, ya que Valladolid nunca sale en la tele por nada cultural o agradable, y algunos pucelanos demostraron ser idiotas, también Valladolid demostró que puede ser educada y diferenciar entre ver a su ídolo cantando y no castigar a la persona que cuando baja del escenario es “persona” con sus defectos, sus virtudes y sus ambiciones desmedidas que presuntamente le hace meter la mano donde no debe con tal de vivir en la abundante riqueza sin demasiado esfuerzo.
La señora Isabel Pantoja Martín sabrá lo que hace y por qué lo hace y pagará lo que presuntamente tenga que pagar en cuerpo, alma y desvergüenza, que Isabel Pantoja mientras siga en libertad, seguirá subiendo a un escenario y será aplaudida por su forma de actuar o trabajar, aunque seguramente con mucha más moderación y sosiego.
No estoy en desacuerdo con que se den conciertos gratuitos a un precio razonable acosta de mis impuestos, sólo espero que esos impuestos también sirvan para cosas más duraderas y efectivas para mi ciudad y quien desee ver a sus ídolos por morbo, que pague la entrada.

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