Ayer rebuscando antiguas cosas, encontré esta crítica que escribí hace años y aunque sea un poco “añeja”, como en su día no pudo ver la luz porque ni tenía Internet, ni hubiera sabido la forma de hacerla llegar, ahora, porque “nunca es tarde”, he decidido darla a conocer.Quizás a nadie le interese o pocos recuerden lo que ocurrió, pero me apetece que se sepa por justicia y porque se lo debo a mi tuna. La titulé:
¿TONGO O ENVIDIA COCHINA? ¡AUPA CIENCIAS! -24-Mayo-1997
Soy una fiel seguidora de los congresos, certámenes y concentraciones de tunas que se celebran en Valladolid.
Suelo asistir a todos ellos porque me divierten y veo que hay muy buenos intérpretes sobre el escenario.
Además, me hacen reír con las bromas que a veces preparan los tunos para amenizar su llegada al escenario.
Naturalmente, no todas las tunas tienen la misma calidad musical; como en todo, las hay mejores, peores y muy buenas.
Rivales y hermanas, ya se sabe que entre las personas que persiguen unos mismos ideales; “aunque tú seas mejor que yo, nunca no te lo reconoceré”.
Para demostrar y mostrar cada una lo buena que realmente es, se ha creado el primer certamen de tunas del distrito de Valladolid al que también pertenece la universitaria de Palencia y la de Magisterio de Segovia.
El pasado sábado 24 de Mayo de 1997, asistí a dicho certamen tan ilusionada como siempre, esperando que esta vez las tunas se habrían preparado a conciencia para competir y ganar con honor, demostrando quien es la mejor tuna del distrito de Valladolid.
Durante la mañana todas las tunas se dieron cita en la plaza Mayor y a los pies del Conde Ansurez comenzó un precioso pasacalles que llenó de colorido, música y alegria la zona centro de nuestra ciudad.
El pasacalles también puntuaba para arañar votos a la hora de hacerse con el triunfo.
A las siete de la tarde en el palacio de congresos "Conde Ansurez" y al precio de 200 pesetas la localidad, daba comienzo el mencionado certamen de tunas del distrito de Valladolid donde nuestras estudiantinas iban a batirse para conseguir demostrar quien de ellas es la mejor de nuestra ciudad.
A las siete de la tarde en el palacio de congresos "Conde Ansurez" y al precio de 200 pesetas la localidad, daba comienzo el mencionado certamen de tunas del distrito de Valladolid donde nuestras estudiantinas iban a batirse para conseguir demostrar quien de ellas es la mejor de nuestra ciudad.
Primero actuó la Universitaria de Palencia que, salvo algún detalle, pasó sin pena ni gloria.
A destacar la horrible actuación del "pandereta" que no dio una sola nota bien. Musicalmente… ¡te queda mucho por aprender muchacho!
En segundo lugar actuó la tuna de Ciencias y como siempre, no sólo no me defraudó si no que logró emocionarme y ponerme el vello de punta y no sólo a mí, toda la sala gritaba ¡bravo! al acabar sus canciones rompiéndose las manos aplaudiendo su bien hacer.
Interpretaron en segundo lugar una canción que estrenaban ese día, “La Antigua canta”, compuesta por uno de sus miembros y que hizo que muchas personas de la sala tuvieran que sacar sus pañuelos para enjugarse las lágrimas. No eran los clásicos “Clavelitos” que todo el mundo corea, era una nueva y bellísima canción compuesta y trabajada por ellos mismos y que el público, como no podía ser de otra manera, premiamos el esfuerzo realizado. Esta vez al sonar la ultima nota, los aplausos y bravos fueron aun más intensos.
Después cantaron “La Jota de La Dolores”. Sonaban hermosísimas y afinadas las bandurrias, laúdes, bajos y guitarras; la voz del solista magistral y todos ellos cantaron con tanto amor que parecía que la misma Virgen del Pilar había bajado a darles las gracias por la maravillosa interpretación.
Al finalizar, nuevamente los aplausos vítores y bravos sonaron fuertemente en la sala que se “caía” emocionada.
Luego tocaron un popurrí que ya les oí en “Manos Unidas” y que interpretaron impecablemente, como siempre lo hace Ciencias.
Pensé que sin duda quedarían en uno de los tres primeros puestos –sin duda el primero- pero no quería juzgar demasiado pronto. Aún quedaba mucho por ver.
Lo malo es que los buenos siempre provocan la envidia de los que no podrán llegarles nunca ni a la punta de las cintas de la capa.
En tercer lugar actuó Medicina; nada que ver con lo que se espera de un competitivo certamen; ni siquiera de una simple actuación.
Daba pena ver cuatro monos haciendo muy mal las monerías sin estilo, sin gracia, sin nada que hiciera pensar que estaban luchando por ser la mejor tuna de Valladolid.
Espero que algún día sean buenos médicos, porque como sean tan malos como trovadores... tendrían que retirarse y dedicarse a otra cosa.
Después actuó la tuna de Magisterio de Segovia.
Exceptuando la breve actuación de un solista y la -como mucho regular- actuación de otro solista en una muy poco afortunada versión de “Noche de ronda” lo demás, una pena.
Primero de todo, su vestuario, raído, raquítico y ridículo. Para un certamen de esta categoría no valen esos trajes. Parecía que era un carnaval y que estaban disfrazados ridiculizando a la tuna.
Es verdad que el hábito no hace al monje y que tiene mucho valor sentimental la solera que un traje de tuno lleva consigo.
¡Si los trajes hablaran! Cuanto más roto, delata estar muy usado y mejor refleja las largas “noches de ronda”, aunque también es muy importante la buena imagen en un escenario y los futuros maestros segovianos absolutamente lo tuvieron en cuenta.
Señores, si habéis engordado o los trajes están que se caen de viejos, cambiadles por unos nuevos y los viejos que tiene esa “solera” y ese valor sentimental, guardarles con mucho amor para vosotros solitos.
¡Ah! y deberíais aprender a tocar mejor, que era una competición, no una simple comparecencia.
Tras el descanso actuaba la tuna de Derecho. Me dispuse a seguir disfrutando del espectáculo creyendo ¡ilusa de mí!! Que aun me quedaban por ver cosas nuevas, porque a priori, Derecho era una de las mejores y en aquel momento salieron a actuar.
De repente no supe si estaba en “Manos Unidas” 95 y 96 o en el certamen del “Río Esgueva” 95 y 96 o en cualquier otro evento musical en el que los escuché interpretar idénticos temas.
En vez de una actuación en directo, me parecía contemplar una pantalla de cine en la que veía repetidas las mismas actuaciones; sin cambiar ni una coma.
Debería estar en las bases del concurso no haber presentado en otra ocasión todas esas mismas melodías, o en todo caso, penalizar con puntos negativos las canciones ya interpretadas en la misma ciudad, aunque lo fueran en diferente congreso o certamen.
Debería puntuarse la originalidad de las canciones, porque repetir siempre las mismas, a base de “magrearlas”, naturalmente les salen “bordadas”.
Ciencias para la ocasión se prepararon a conciencia –me consta- interpretó por primera vez alguno de los temas; como dije incluso interpretaron uno propio e inédito y aun así, bordaron igualmente la actuación, demostrando la calidad musical que poseen.
Por eso para mí y para muchísimos de los asistentes, “Ciencias” fue la mejor, aunque tuvieron la “horrible” falta de pasarse 30 segundos en el tiempo establecido y desafortunadamente, eso sí restaba puntos porque estaba en las bases del concurso; aunque no fueron los únicos que se pasaron y no en tan irrisorios segundos, pero no les penalizaron.
Con ganas me quedé de gritar ¡¡TONGO!! Al escuchar el resultado de las calificaciones; que para mi fueron lo más irregular del certamen.
No es justo que los tunos sean los propios jueces siendo también parte, ya que no todos son ecuánimes al otorgar sus votos.
¿Es que no hay personas en el conservatorio o profesores de música o aficionados entendidos en Valladolid? No puedo creer que todos los tunos hayan sido justos en sus votaciones.
Han robado a “Ciencias” un trofeo que tenían ganado antes incluso de actuar. Son los mejores. Al menos ayer demostraron serlo y el público con sus aplausos lo dejó bien patente, no es que yo no sea imparcial.
Han demostrado envidiarles hasta el punto de quedarles incluso por debajo de la vergonzosa tuna de “Medicina”, a los que les digo que: no estéis orgullosos de un trofeo que no habéis ganado legalmente.
Y a los señores del jurado les digo que: se nota vuestro rencor descarado hacia la tuna de Ciencias, que pese a que en sus comienzos nadie creyó en ellos, han sabido conquistar el corazón de los vallisoletanos y sólo por eso, la envidia de sus tunas hermanas que no son capaces de equipararles ni mucho menos de superarles.
Si yo fuera madre de uno de los “ganadores”, le diría que en mi casa no quiero algo que han robado tan descaradamente a otros compañeros que realmente lo merecían más que ellos.
Con la mano en el corazón y por vuestro honor -si lo tenéis- decidme:
Cuándo habéis votado; ¿hicisteis tongo o era simplemente envidia cochina?
A destacar la horrible actuación del "pandereta" que no dio una sola nota bien. Musicalmente… ¡te queda mucho por aprender muchacho!
En segundo lugar actuó la tuna de Ciencias y como siempre, no sólo no me defraudó si no que logró emocionarme y ponerme el vello de punta y no sólo a mí, toda la sala gritaba ¡bravo! al acabar sus canciones rompiéndose las manos aplaudiendo su bien hacer.
Interpretaron en segundo lugar una canción que estrenaban ese día, “La Antigua canta”, compuesta por uno de sus miembros y que hizo que muchas personas de la sala tuvieran que sacar sus pañuelos para enjugarse las lágrimas. No eran los clásicos “Clavelitos” que todo el mundo corea, era una nueva y bellísima canción compuesta y trabajada por ellos mismos y que el público, como no podía ser de otra manera, premiamos el esfuerzo realizado. Esta vez al sonar la ultima nota, los aplausos y bravos fueron aun más intensos.
Después cantaron “La Jota de La Dolores”. Sonaban hermosísimas y afinadas las bandurrias, laúdes, bajos y guitarras; la voz del solista magistral y todos ellos cantaron con tanto amor que parecía que la misma Virgen del Pilar había bajado a darles las gracias por la maravillosa interpretación.
Al finalizar, nuevamente los aplausos vítores y bravos sonaron fuertemente en la sala que se “caía” emocionada.
Luego tocaron un popurrí que ya les oí en “Manos Unidas” y que interpretaron impecablemente, como siempre lo hace Ciencias.
Pensé que sin duda quedarían en uno de los tres primeros puestos –sin duda el primero- pero no quería juzgar demasiado pronto. Aún quedaba mucho por ver.
Lo malo es que los buenos siempre provocan la envidia de los que no podrán llegarles nunca ni a la punta de las cintas de la capa.
En tercer lugar actuó Medicina; nada que ver con lo que se espera de un competitivo certamen; ni siquiera de una simple actuación.
Daba pena ver cuatro monos haciendo muy mal las monerías sin estilo, sin gracia, sin nada que hiciera pensar que estaban luchando por ser la mejor tuna de Valladolid.
Espero que algún día sean buenos médicos, porque como sean tan malos como trovadores... tendrían que retirarse y dedicarse a otra cosa.
Después actuó la tuna de Magisterio de Segovia.
Exceptuando la breve actuación de un solista y la -como mucho regular- actuación de otro solista en una muy poco afortunada versión de “Noche de ronda” lo demás, una pena.
Primero de todo, su vestuario, raído, raquítico y ridículo. Para un certamen de esta categoría no valen esos trajes. Parecía que era un carnaval y que estaban disfrazados ridiculizando a la tuna.
Es verdad que el hábito no hace al monje y que tiene mucho valor sentimental la solera que un traje de tuno lleva consigo.
¡Si los trajes hablaran! Cuanto más roto, delata estar muy usado y mejor refleja las largas “noches de ronda”, aunque también es muy importante la buena imagen en un escenario y los futuros maestros segovianos absolutamente lo tuvieron en cuenta.
Señores, si habéis engordado o los trajes están que se caen de viejos, cambiadles por unos nuevos y los viejos que tiene esa “solera” y ese valor sentimental, guardarles con mucho amor para vosotros solitos.
¡Ah! y deberíais aprender a tocar mejor, que era una competición, no una simple comparecencia.
Tras el descanso actuaba la tuna de Derecho. Me dispuse a seguir disfrutando del espectáculo creyendo ¡ilusa de mí!! Que aun me quedaban por ver cosas nuevas, porque a priori, Derecho era una de las mejores y en aquel momento salieron a actuar.
De repente no supe si estaba en “Manos Unidas” 95 y 96 o en el certamen del “Río Esgueva” 95 y 96 o en cualquier otro evento musical en el que los escuché interpretar idénticos temas.
En vez de una actuación en directo, me parecía contemplar una pantalla de cine en la que veía repetidas las mismas actuaciones; sin cambiar ni una coma.
Debería estar en las bases del concurso no haber presentado en otra ocasión todas esas mismas melodías, o en todo caso, penalizar con puntos negativos las canciones ya interpretadas en la misma ciudad, aunque lo fueran en diferente congreso o certamen.
Debería puntuarse la originalidad de las canciones, porque repetir siempre las mismas, a base de “magrearlas”, naturalmente les salen “bordadas”.
Ciencias para la ocasión se prepararon a conciencia –me consta- interpretó por primera vez alguno de los temas; como dije incluso interpretaron uno propio e inédito y aun así, bordaron igualmente la actuación, demostrando la calidad musical que poseen.
Por eso para mí y para muchísimos de los asistentes, “Ciencias” fue la mejor, aunque tuvieron la “horrible” falta de pasarse 30 segundos en el tiempo establecido y desafortunadamente, eso sí restaba puntos porque estaba en las bases del concurso; aunque no fueron los únicos que se pasaron y no en tan irrisorios segundos, pero no les penalizaron.
Con ganas me quedé de gritar ¡¡TONGO!! Al escuchar el resultado de las calificaciones; que para mi fueron lo más irregular del certamen.
No es justo que los tunos sean los propios jueces siendo también parte, ya que no todos son ecuánimes al otorgar sus votos.
¿Es que no hay personas en el conservatorio o profesores de música o aficionados entendidos en Valladolid? No puedo creer que todos los tunos hayan sido justos en sus votaciones.
Han robado a “Ciencias” un trofeo que tenían ganado antes incluso de actuar. Son los mejores. Al menos ayer demostraron serlo y el público con sus aplausos lo dejó bien patente, no es que yo no sea imparcial.
Han demostrado envidiarles hasta el punto de quedarles incluso por debajo de la vergonzosa tuna de “Medicina”, a los que les digo que: no estéis orgullosos de un trofeo que no habéis ganado legalmente.
Y a los señores del jurado les digo que: se nota vuestro rencor descarado hacia la tuna de Ciencias, que pese a que en sus comienzos nadie creyó en ellos, han sabido conquistar el corazón de los vallisoletanos y sólo por eso, la envidia de sus tunas hermanas que no son capaces de equipararles ni mucho menos de superarles.
Si yo fuera madre de uno de los “ganadores”, le diría que en mi casa no quiero algo que han robado tan descaradamente a otros compañeros que realmente lo merecían más que ellos.
Con la mano en el corazón y por vuestro honor -si lo tenéis- decidme:
Cuándo habéis votado; ¿hicisteis tongo o era simplemente envidia cochina?
