ESPECTÁCULO-CASPA Y… ¿SEBORREA? 30-08-2026
Había visto anunciado en el programa de fiestas, el espectáculo que una vez más, no me defraudó la intuición… es más, se superaron mis expectativas: pensaba que iba a ser una porquería, y efectivamente, se superaron esas expectativas, ya que fue una gran mierda, para un día importante: el del pregón y proclamación de las reinas de las fiestas, mismo día en que años atrás, disfrutamos de grandes espectáculos, dignos de la Plaza espectacular donde se celebraban.
Asistí con la ilusión de que, “el famoso humorista”, anunciado, se cayera del cartel, pero, desafortunadamente no fue así.
También he de reconocer, que no fue lo peor de la noche. Simplemente él, fue tan mediocre, como desde hace más de cuatro décadas, contando chistes añejos, muchos de ellos machistas y la mayoría, tomados de otros autores, acoplando sus absurdas “carcajaditas nasales”, para hacer reír a un público ávido de divertirse y pasar un buen rato.
Llevar muchos años en esto, no da categoría al intérprete, con suerte da –como mucho- acumulación de actuaciones.
Muchos de los asistentes, efectivamente reían, seguramente, personas poco acostumbradas, a disfrutar de los buenos profesionales, del humor actual. A mí, no me sacó ni una sonrisa, mucho menos un aplauso, ya que soy consumidora habitual de buenos artistas; de grandes monologuistas, con gracia, buen texto y mejor interpretar el humor, del que este hombre, más trasnochado que llevar velo en misa, se adueñó y nutrió, su rato en el escenario, para soltarlos con la misma gracia de siempre: ¡¡ninguna!!
Antes de él, subió al escenario una “vieja artista”, tan añeja y oxidada como la puerta que me vio nacer y que os muestro en la foto de arriba.
La tal actuante: muy conocida en su casa, a la hora de pagar facturas. Una pretendida “vedette cómica”, con menos gracia que los pelos del sobaco, que llegaba en el lote de los otros actuantes, que, habrán cobrando unos céntimos, por cada Kilómetro recorrido ese día.
Esta mujer, ofreció un espectáculo, bochornoso, trasnochado, casposo al punto de la seborrea, realizado para reírse “de” y no “con” el público.
Ofreció unos minutos de su tiempo, (y del del espectador), en una plaza llena de niños, en las primeras filas del “patio de butacas”. Un espectáculo para adultos, que hace años, no emocionaría ni a mis difuntos abuelos.
Picardías viejunas, escritas para adultos, que creía, (ignorante yo), estarían erradicadas de los escenarios, desde hace siglos.
Salir a pedir colaboración entre el público, podría valer; allá cada uno, con el ridículo que esté dispuesto a hacer. Pero “atracar” a otros espectadores, que jamás hubieran ido a verla, por su relumbrón, y nunca se hubieran prestado a reír, sus gestos obscenos, me parece aberrante, porque no se pueden defender, ni hubieran querido prestarse, a que se rían “de ellos”, y no “con ellos”.
Acertó la añeja intérprete a colarse en las butacas muy cerca de donde yo estaba, asqueada. Me alejé, porque de haberme quedado, el espectáculo lo hubiera dado yo, y no me iban a pagar por ello, ni esos céntimos por kilometraje.
Quien me conoce, sabe bien, que poseo un marcadísimo sentido del humor: del buen humor. Un marcado sentido del ridículo y muy marcadito, sentido de la vergüenza, sobre todo ajena.
No soy tímida, ni timorata, monjil, o mojigata, ni pazguata, ni mucho menos, recatadamente estúpida. Simplemente opino, en mi derecho a ejercer mi libertad de expresión, diciendo (escribiendo), que no era un espectáculo adecuado “para todos los públicos” y que los espectadores, deberían poder ejercer su derecho a participar activamente en él, o vomitar, si el espectáculo es lo que les provoca.
¿Qué por qué no me fui de allí? ¡¡Porque no me dio la gana!! Porque hacía una noche estupenda, tras el invierno, que se nos había instalado, en pleno agosto; porque son las fiestas de mi pueblo, y porque si me hubiera ido, no tendría derecho a opinar, lo que otros, que opinaban como yo, me hubieran contado.
Los niños pedían: otra, otra, otra y ella les contestó: “no soy Teresa Rabal” … seguidito de: “Voy a cambiarme de bragas y vuelvo”.
En todo caso, se las pondría, porque antes, bien mostró que no llevaba, aunque, sí debió embutirse en una faja de cemento, que le impedía el movimiento natural, al punto que, hubieron de ayudarle más de una persona, a subir las escaleras hasta el escenario, porque sus torpes movimientos, le impedían caminar con la soltura, que había empleado un rato antes… Lamentable espectáculo de mediocre y trasnochada intérprete. Es lo más suave que se me ocurre.
En honor a la verdad, he de decir que, en los entreactos, actuó un ballet, y que una muchachita de 23 años, interpretó canción española de forma impecable. Con una voz coplera magnífica. Una muchachita, que, ojalá pronto encuentre, contratos de la categoría que merecen, su preciosa voz y saber estar sobre las tablas.
Remataré diciendo que: Felices fiestas a la gente de mi pueblo, que quiero y me quiere. Que si bien, no son muchas, sí son las mejores.
¡¡VIVA LA VIRGEN DE LA CASITA!! ¡¡VIVA NUESTRA CHIQUITITA!!
PUBLICADA EN WHATSAPP Y FACEBOOK: 30/08/2026
PUBLICADA EN BLOG ALAEJOS: 10/10/2026

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