lunes, 20 de abril de 2026

ME GUSTARÍA SABER IDIOMAS

ME GUSTARÍA SABER IDIOMAS 

28-04-2024 / 20/04/2026

 Sí, naturalmente que me gustaría entender y hacerme entender en todos los idiomas que pudieran afectarme en algún viaje al extranjero donde su lengua no sea la mía.

Llevo años queriendo publicar esta crítica. No hay forma de acabarla porque cada día crecen los motivos… He decidido que hoy es el día de sacarla a la luz. Ojala que tras leerla, alguno pueda reflexionar, aunque sólo sea un poquito.

Claro que me gusta ser culta y como el saber no ocupa lugar, bienvenido el saber, aunque mi lugar lo reservo para algo que me motive.

 Saber sí, pero, a saber qué saber: lo que no soporto es la invasión de “palabros” que sustituyen cada vez más a las palabras de nuestro maravilloso español por -sobre todo- anglicismos que no nos hacía falta tener infiltrados en nuestro vocabulario diario. Si seguimos así, nos quedaremos sin idioma, como nos quedamos sin peseta.

No soporto que muchas personas sin saber escribir o expresarse fluidamente en nuestro propio idioma (entre las que me encuentro) utilicen “extranjerismos”: palabros que no saben escribir ni pronunciar y que no entienden ni los pretendidamente modernos que las utilizan (entre las que no me quiero encontrar, aunque involuntariamente, es posible que me encuentre).

Estas “costumbres” que estamos soportando, simplemente embarran un idioma tan rico como el español que nos vio nacer. ¿Será que estamos construyendo una nueva Torre de Babel? ¿Seremos castigados por “confundir las lenguastal y como dice la Biblia…?

 Si alguna vez en mi bruta vida, me leéis o me escucháis utilizar algún extranjerismo, es porque no sé que lo es, ya que, de forma natural, mi mente busca de esos palabros, el sinónimo en español y así elimino de mi vida la palabra o jerga invasora. Entiéndase bien: NO me estoy refiriendo en esta crítica más que única y exclusivamente a los palabros que han crecido en nuestra comunicación diaria, tan sibilinamente como lo ha hecho el "alga asiática" (Rugulopteryx okamurae) en nuestros ríos destruyendo la fauna mojada impunemente.

 Palabros que -repito- se utilizan a diario con la mayor naturalidad, porque entraron en nuestra vida a lo somormujo.

Nos invadieron y sin darnos ni cuenta las usamos -entre las que desafortunadamente me encuentro-, aunque no sepamos ni escribirlas ni pronunciarlas correctamente y mucho menos los que más las utilizan saben lo que significan, pero las usan -en muchos casos- por sentirse más ¿modernos? Pues seréis los culpables de que nuestro idioma se esté degradando, al igual que nuestras costumbre y celebraciones, que adoptamos pamplinas y olvidamos tradiciones acuñadas por nuestros ancestros, que, si levantaran la cabeza, se horrorizarían, pero ese es otro tema que hoy no toca tocar.

 Se que desde hace años utilizo algunas palabras o dichos, que no tengo idea ni de dónde vienen, y que de tanto usarlas me engaña el subconsciente y creo que son nuestras. Todas esas, me gustaría saber cuáles y cuantas son, para desterrarlas de mi día a día, ya que, si las adopté inconscientemente, ahora conscientemente, y por mi propia paz mental, quisiera volver a usar las mías -que las hay- estoy segura.

Ya os dije que, voy a tratar de quitar de mi vocabulario, todas y cada una de ellas para sustituirlas por las sinónimas en mi idioma y si no la encuentro me la inventaré, porque además no serían invasoras, serían mías (que ya lo hacemos en mi casa), teniendo acuñado en nuestro léxico diario, un rico diccionario de “maisismos”, que buenas risas nos proporcionan, sobre todo, si se las escucho utilizar a mis nietas.

Muchos de estos “maisismos”, son vocablos de cuño alaejano, de los que tengo un extenso diccionario de esas palabras que recopilé durante años con la sana intención de que no se pierdan, igual que se perdieron los lavajos.

Cuando vine a vivir a Valladolid, dejé de usar “mi idioma” porque aquí o no me entendían o se reían de la pueblerina. Tenía 9 años, cómo iba yo a saber que con el tiempo también desaparecerían del uso cotidiano en mi querido pueblo. Por eso, siempre que puedo lo rescato en mis escritos; y resulta que muchos de mis lectores se dan cuenta de ello, y les encanta.

 Con lo bonita que es la palabra asesor o consejero y ahora si no dices “couch” eres tonto. Pues no: asesor o preparador, que algunos al pronunciar “couch” te escupen la “ch” en tol ojo… si, “en tol ojo” ¡a ver si ahora me vais a corregir!

No me hago “selfises”, me hago “autofotos” ¡¡Qué cuesta decir autofoto!! Total, en cualquiera de las dos terminologías, salgo fatal, pero mi palabra se entiende perfectamente y no contribuyo a estropear mi idioma.

 “Vintaje”: también sé cómo se escribe y se pronuncia, pero la entrecomillé, tal y como la pronuncia el pueblo llano. Con lo bonito que sería llamar a lo antiguo, antiguo y no “vintaje

Toda la vida de dios dejábamos notas escritas, pues ahora resulta que no, que si no dices “pósis” eres un bruto.

Ya teníamos una bonita palabra que todo el mundo entendía: clasificación. Pues ahora hay que decir “ranquing” o te miran de reojo.

Era bonito ir al teatro y saber que detrás del escenario estaban las bambalinas que escondían las tramoyas y secretos de la función. Pues nadie dice bambalinas, porque queda más guay decir “bakestage”.

Antes la gente iba al gimnasio a hacer ejercicio… ahora le han puesto unos nombres del diablo: “spinning” ¿A qué suena spinning? Lo más parecido sería “espinillas”, pero no, resulta que lo usan subidos a una bici estática, y en verdad significa rotación… ¡¡tócate las rotaciones!!

Luego están los “ranner”, que hacen “ranning” con todos sus aderezos, que sale por un pico poner un pie en la calle para salir a correr… ridículing, quien cambió nuestra palabra que se entendía perfectamente por esta otra que no podrían practicar simplemente con un chándal cómodo y playeros, porque para eso además de la palabrita, inventaron lo que antes denominé aderezos, y así lo seguiré diciendo.

Quienes practican ranning, ¿se cansan menos que los corredores? ¿Pierden más peso?  ¿Se sienten más realizados?

 ¿Qué cuesta decir “feliz cumpleaños”, en vez de “japi verdes tú yú” (por ejemplo). Entiéndase que sé perfectamente pronunciarlo (que no escribirlo si no tengo la “chuleta”), pero lo escribí como lo pronuncian muchísimos de los acérrimos usuarios de extranjerismos.

Suena inmensamente más bonito “te quiero” que “ailovius” y así estaría horas, sobre todo, si entrara a los títulos de festivales, eventos, o definiciones de legalismos, que, más parecen insultos, porque para saber de qué hablan, necesitaríamos utilizar un traductor (incluidos ellos).

Cada vez con más frecuencia en los “Telediarios”, para dar las noticias, emplean más extranjerismos que palabras en español. Podría dedicarme a apuntar cada una de ellas para ponerlas como ejemplo, pero de veras, no creo que sirviera de mucho. Nunca podría, ni lo pretendo, tapar el sol con un dedo, pero ojala esta crítica a alguno le haga reflexionar.

 No hay necesidad, de verdad que no la hay, de sustituir las palabras de nuestro diccionario, que todo español entendería, por otras ininteligibles.

 Por supuesto que me gustaría entender -como ya dije- fluidamente, los idiomas que yo quiera, pero el idioma completo, no palabros sueltos o definiciones o sitios, actividades o títulos que ni buscando en diccionario se entienden porque “no hay quien lo entienda”, ni el más inteligente “poliglotón”.

 Supuestamente, los menos brutos que yo, me aconsejan aprender idiomas extranjeros por si en un hipotético caso (muy hipotético) viajara al extranjero, entender y hacerme entender en el idioma “local” del sitio… Pero es que resulta que también he de aprenderlo para recibir a algún extranjero parlante, cuando visite mi entorno vital. A lo que yo me pregunto: ¿dónde está el equilibrio? ¡¡Qué aprendan ellos por si voy yo!! Y de nuevo utilizaré la palabra “entiéndase”, que le estoy poniendo humor a este razonamiento.

 También me gustaría saber idiomas -idiomas- para entender las letras de las canciones que canturreo como la mayoría del mundo: sin saber si mato o espanto. Las escucho por el ritmo, por el sonido alegre de la música que anima el alma, y porque la música -música- en casi todas sus vertientes me gusta. Aunque en lo de entender las letras de canciones, en verdad hay letras en castellano que mejor sería no entenderlas porque hay cancionarras que pululan por el mundo, que, si no existieran, el mundo sería igual de maravilloso… o más… o no…

Canciones que da vergüenza ajena oírlas. ¡Es más! Últimamente hay canciones y “cancionistas” (me niego a denominar cantantes) a quienes “a pelo” cantan menos que un grillo mojao, que, si no fuera por los aparatos modernísimos con que apañan sus voces, chirriarían más que una puerta de hierro oxidada, pero con el “auto tune” ya no hace falta saber cantar, ni tener buena voz, mucho menos pasarte años en un conservatorio, simplemente cualquier mindundi puede usar esta herramienta que afina la voz más estropajosa, convirtiéndola en un primor, haciendo inmensamente rico al “cantonto”, que pensará que los tontos son los que lo enriquecen.

 Supongo que de estas incursiones lingüísticas tiene mucha culpa Internet que utiliza un lenguaje internacional y poco faltó para que nos arrebataran la “Ñ” de un plumazo.

Pretendieron erradicar la simpática virgulilla, sólo por no integrarla ellos, en el teclado del ordenador ¡¡Qué haría nuestra España sin la ñ!! Esa letra con peineta que España luce orgullosa en su propio nombre.

¡¡Qué haríamos sin la infinidad de palabras propias de esta España que nos vio nacer? Pues que muchas cambiarían de sentido sin nuestra virgulilla: sin nuestra “letra con peineta”, que publiqué en 2020 y aquí os dejo el enlace.

https://el-rincon-de-mis-poesias.blogspot.com/2020/11/nuestra-letra-con-peineta.html

 El mundo está bobo perdido y a mi me gusta ser una boba culta, y cultura es aprender idiomas, por eso cuantos más mejor, pero no palabros sueltos que cada vez hay más y peor.

 Otro tema que daría para un par de folios o más, sería la horrorosa costumbre de escribir que tienen los usuarios más jóvenes de las redes sociales, y es que como “por algo se empieza”, y las boberías se contagian más que la gripe; vete a saber si algún día integramos las faltas de ortografía hasta en las sopas de letras.

El saber no ocupa lugar, por eso mi lugar lo reservo algo que me motive, no algo a lo que se me obligue… mucho menos si se me obliga por cojones.

 Me cansa el tema. Me aburre y me molesta que por defender esta postura me llamen bruta o se ríen de mí, ridiculizándome por ello.

Espero de corazón que ya por fin se me entienda, que para eso lo he escrito en correctísimo español: el idioma maravilloso que no me gusta ver mancillado. ¿Os queda claro pesados de mi alma? ¡¡Sin acritud!! Yo os quiero igual y seguiré tratando de hablar y escribir cada vez mejor… el español de España. Lo de aprender idiomas a estas alturas, me lo voy a pensar mejor… ¡¡o no!!

https://el-rincon-de-mis-poesias.blogspot.com/2020/11/nuestra-letra-con-peineta.html


 

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