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jueves, 29 de octubre de 2009

EL TIEMPO ESTÁ LOCO, LOCO, LOCO Y DÍA DE TODOS LOS SANTOS


EL TIEMPO ESTÁ LOCO, LOCO Y DÍA DE TODOS LOS SANTOS 29-10-2009

    El tiempo está loco, loco, loco… siempre se ha oído decir lo mismo, aunque ahora yo creo que está loco de remate y así están los cuerpos, que no saben qué hacer y en vez de estar con “apalastre” otoñal, previendo la llegada del largo y tedioso invierno, resulta que lo tenemos de jota, con ganas de hacer en casa la limpieza primaveral y sofocos de verano (no vamos a echarle toda la culpa a la menopausia). Las moscas continúan incansables y cojoneras mientras las hojas se resisten a caer de los árboles.

Cada vez tiene más razón mi amigo Yuyu que decía en su chirigota "Los Monstruos de pueblo": "Un día volví de la playa y le dije a mi parienta vamo a poné el nacimiento".

 No sabe uno cómo salir a la calle.

 Tempranito te asomas a la ventana, ves la niebla y te preparas el abrigo y la bufanda. Abres para ventilar mientras te acicalas un poco y cinco minutos después, la niebla se ha disipado, luce un sol precioso y la temperatura pasa de “friesca” a “frescalentita”, sin pasar por “templaria”.

Vuelves a elegir ropa y te decides por la veraniega, aunque el calendario diga lo contrario.

La ropa de verano está aburrida por no poder descansar y la de otoño-invierno (que aquí es estación única), permanece “escojonadita” de la risa colgada en el armario; corriendo peligro de pasarse de moda sin haber sido estrenada.


No me quejaré de estos días de regalo que está dando la capa de ozono, pero es que no pegan ya “estas calores” a finales de octubre, mucho menos en este Valladolid, frío como saludo de mala suegra.

 Las castañeras no tardarán en quejarse por la poca –o nula- venta de tan rico fruto asadito y calentito, y cambiarán su bonita y típica caseta por una máquina expendedora de refrescos; y es que, aunque quiera ser solidaria, de veras, no me veo yo de manga corta, con abanico y con sandalias, deseando calentarme las manos con un cucurucho de castañas, cuando lo que de verdad sigue apeteciendo es un helado.

 Que no, que no pega ver ya el turrón de Jijona en las estanterías de los comercios mientras en el telediario te enseñan las playas alicantinas repletas de sombrillas y culos, como en pleno agosto.

Tampoco “pega”, pasar por el cementerio y no verlo envuelto en la neblina Donjuanesca de “tó los santos”; sin embargo, las floristerías y los “tocienes y chinos” lucen sus arreglos florales-funerarios, porque haga el tiempo que haga, el día 1 de noviembre harán su particular “agosto”.

 La fiesta de todos los santos, (que no “jalogüin”), ese día donde los vivos comen gracias a los muertos… los vivos que comen de los muertos, es decir: “buñuelistas” y “huesitistas” que se dedican a poner postre a la celebración y floristas, marmolistas y demás “istas”, cuya profesión honrosísima, es engalanar nuestros cementerios, que por unos días lucirán floridos y hermosos como jardines en primavera.

 Muchos estos días se preguntan si esta “fiesta” de todos los santos, es cultura, tradición o negocio. Evidentemente, negocio es, eso no lo puede negar nadie; ni que hay mucha competitividad, sobre todo en pueblos o poblaciones pequeñas, para adornar ostentosamente los panteones y tumbas, rivalizando en quien coloca más flores, aunque los arreglos florales alcancen para este día precios abusivos, porque cueste lo que cueste, se paga, ¡un día es un día! Allá cada uno, hoy no quiero entrar en eso.

 Si es cultura o tradición, supongo que un poco de cada, porque como en todo, en esto también hay diferentes formas de ver y actuar, tan respetables y comentables unas como otras.


Hay quien no puede dejar de “visitar” en el cementerio a sus seres queridos y “habemos” quienes pensamos que no es necesario ir al cementerio a llenar de flores una piedra para sentir cerca a aquellos que perdimos y quisimos tanto, que su muerte no nos separó del todo, porque ciertamente ¿Cuántas flores caben en un cementerio? ¿Cuántas lágrimas caben en un cementerio? ¿Cuánto dolor encerrado entre sus tapias?


Seguramente mucho más que flores, que sólo se llevan el día del entierro, en todos los santos y poco más, sin importar el mal gusto de ponerlas de plástico, que para el resto del año “duran más”, aunque queden horrorosas.

 Las lágrimas de cementerio, cuestan más que cualquier otra cosa en el mundo.

 Son de desesperanza, dolorosas y terriblemente amargas. La pena duele infinitamente más, que los golpes físicos; sobre todo cuando esa pena llega tras la injusta y prematura partida de un ser verdaderamente querido.

 Yo no necesito visitar el cementerio donde dejaron su cuerpo para sentir que sigue aquí, por eso, aunque no critico a quien lo hace, no seguiré el juego del gasto desmesurado en días que se me impongan.

 Y el tiempo… el tiempo que siga loco, loco, loco, que es lo suyo.

 https://marisa-alaejosysuscosas.blogspot.com/2009/10/el-tiempo-esta-loco-loco-loco-y-dia-de_29.html


jueves, 16 de octubre de 2008

UN SUEÑO PROFUNDO, PERO NO ETERNO -22-01-2008

Quizás es añeja la crónica, estaba olvidada en un archivo y hoy por casualidad di con ella. Ahí os la dejo para que la disfruteis.
Estaba desayunando cuando escucho una noticia que lejos de “acojonarme”, juro que me causó risa.
A un señor octogenario que en Chile ha vivido siempre, no sé qué causa sería, que se murió de repente.
Era una familia humilde y en lugar de tanatorio, en la casa del finado le hicieron el velatorio.

Rezaban sus allegados por la muerte del abuelo, que tumbado en su ataúd, iba derechito al cielo. Mas unos golpes se oían procedentes de la caja, que el viejo con su mortaja acababa de estrenar.
Un sobrino dijo ¡calla! Que se oyen del interior. Corriendo salió hasta el cura cagado por el terror.

Buscaron las herramientas necesarias con premura, liberando con soltura al señor de su tormento, puesto que no era el momento, de ocupar la sepultura. Quitan la tapa enseguida, de la caja del vejete, que saluda algo aturdido viendo a tanta gente amada, de negro, con lagrimones; por corbata los cojones, mirándole acojonada.

Suerte que el hombre aturdido ha olvidado lo ocurrido y no se acuerda de nada.
La funeraria enfadada dice que no se hace cargo, de una caja que no es nueva, porque la ha dejado usada, y otro muerto escrupuloso no querrá usar el despojo del muerto que creían muerto pero había resucitado. Aquel viejo que abrió el ojo, cuando iba a ser enterrado.

(lo de la funeraria y el cura corriendo es invento mío. Lo de la familia acojonada, imagino que así sería, el resto forma parte de la tal noticia)

viernes, 29 de agosto de 2008

BEBEN Y BEBEN… Y VUELVEN A BEBER

No se bien como empezar a exponer aquesta queja,
sabiendo que nunca está, bien visto a quien aconseja.

Aunque no es mi pretensión, ponerle al tema tensión,
ni ser sabia ni sabihonda, ni ya estoy fuera de onda,
pero es buena esta ocasión, de intentar poner cordura,
porque me han dicho que al cura, le molestan los guateques;
la peña de adolescentes que no dejan de hacer ruido;
las gentes están molestas, nadie puede estar tranquilo
y aun no han llegado las fiestas.

Todos los años lo mismo; aunque cada vez peor,
los niños empiezan antes a jugar con el alcohol.
Son un montón de criaturas que están molestando al cura
que lo tienen de vecino, y el cura con mucho tino
pretende cerrar la peña
Pero hay muchas don José, que cerrar si cierran esa,
y aunque la razón le de, no porque sea usté el cura
es más grave el desatino, pues son muchos los vecinos
insomnes por estas fechas.

Porque el problema es más grave,
no es sólo el ruido o los gritos, ellos se creen muy listos;
si no hay nadie que lo frene, la vida será un desmadre:
es complicado ser padre, no es fácil, ni hay quien enseñe,
como educar a los hijos cuando son adolescentes.

No son tan malas las peñas, vigilando con cien ojos,
que tu hijo no beba de mas y en el pueblo no cause destrozos,
que el mas grave se lo va a causar
a si mismo, cumpliendo su antojo,
sin pensar que bebiendo tan pronto,
de borracho lo van a tratar y enseguida serán un despojo.

Me pregunto quien tendrá,
la culpa del desatino; pues echársela al vecino
en este caso no cuela, no es la culpa de la abuela
quizás tampoco del niño, que harto de amor y cariño
confunde sus aficiones con cumplir todos caprichos,
sin querer obligaciones.
En cuanto se ven crecidos, ya piensan que son mayores
y como están convencidos, piden los mismos honores,
aunque luego no valoren todo lo que han conseguido.

Apenas sueltan los niños el chupete y los pañales,
se ponen como animales con sus jóvenes hormonas;
las niñas se visten monas y los niños sin bigote,
se agarran a las litronas y se vuelven carajotes.

Por su forma de actuar,
aun no tienen la certeza que les falta la cabeza;
pues son críos todavía y se pasan todo el día
rascando el bolso a los padres que caprichos no les niegan,
y no miran cuando llegan a casa algo “tambaleados”.
Los padres acojonados disculpan la borrachera
y les dan una aspirina
en vez de una pellizquina y un castigo bien “copado”.
Les cubren con arrumacos y si alguien les previene;
a capa y espada al nene defiende el padre enfadado
y niega la borrachera en lugar de castigarlo.

La primera vez quizás, les pille desprevenidos,
aunque habría que evitar
que a casa puedan llegar una vez más “recocidos”.
No es mal padre el que educando,
lleva a sus hijos consigo hasta que hayan madurado;
nunca ser tan permisivos, dejando suelta la cuerda;
dejando hacer al muchacho lo que a la gana le venga;
lo que le sabe del nabo, como dicen en su “jerga”.

¡Yo es que no puedo con él! ¡Con ella yo es que me abrumo!
Dicen los padres de hoy día, sin mirar que como el humo,
se esfuma su autoridad.
Demasiada libertad no es buena a edad tan temprana,
ni este escrito es con “inquina”, ni busco que me hagan caso,
y si esta vida es de paso, mejor que sea divertida,
pero diversión sin trampas, como lo hacíamos antes,
con cerebro y alegría; sin aditivos ni “colorantes”.

No saben limpiar sus mocos
y se ponen como locos de cerveza y mil brebajes,
llegan a casa salvajes y el padre mira a otro lado,
que ha llegado muy cansado y sin tiempo de escuchar,
que su niño ya quiere “alternar”
y ahora juega al escondite a las bolas o a pillar,
aunque sea una cogorza, de lo mas descomunal.

Mami me voy a la peña; no bonita, estudia un rato.
Mamá, ¡me voy a la peña!; vale hijito acepto el trato
con tal de que estés contento, aunque suspendas otro año,
aquí estarán mis riñones, un año más trabajando
para que tu no te esfuerces, seré yo quien pague el pato.

No quejarse los padres después, de que el niño le salió rebelde,
porque un niño no sabe qué hacer,
es el padre quien debe poner, el remedio; pero no se atreve,
y el castigo es liviano en extremo, cuando nota que su niño bebe
¡en exceso!; que no una copita y le pasa por alto el agravio
sin castigo o una regañina.

No amenaces con un escarmiento, que amenaza no causa remedio,
haz que cumpla completo el castigo,
aunque al niño tengas que llevar, todo el día pegado contigo,
hasta que haya cambiado el chaval, o comprendas que ya está maduro.
Si demuestra que es responsable, en castigo levanta la mano.
Que no olviden que aun son muy niños; que regresen a casa temprano,
pues sus padres velan su futuro, con mil ojos lo están vigilando.

viernes, 20 de junio de 2008

MI ESCUELA


A LAS ESCUELAS DE ALAEJOS-
EN LA CELEBRACIÓN DEL 75 ANIVERSARIO DE SU INAUGURACIÓN

Por Marisa Pérez Muñoz (Ex alumna)


Dedicado con especial cariño a todos los alumnos y profesores que durante estos 75 años, alguna vez formaron parte de mi escuela.

Mucho se ha hablado estos meses, de mil historias añejas;
De recuerdos acuñados vividos en esta escuela
Que celebra en niños nuevos, lo que otros niños vivieran
Pues al pasar de los años lo que fue hermoso regresa.

Voy a dirigirme a ti; nuevo alumno de mi escuela
Para decirte orgullosa, que también fui parte de ella.
Aunque pasó mucho tiempo recordé siempre esa época
Que fue pilar de un futuro forjado por mis maestras.

Para ser buenas personas y gozar la vida plena
Has de guardar cual tesoro lo que aprendiste en la escuela
Aquello que te enseñaron los maestros y maestras
Que dedicaron sus vidas para formas bien las nuestras.

Antes que tú en estas aulas, por muchas generaciones
Aprovechamos lecciones otros niños de Alaejos
Y en el patio que ahora juegas disfrutaron el recreo
Cuando tenían tus años, tus padres y tus abuelos.

Quizás no había columpios, toboganes; ¡Qué más da!
Jugábamos con canicas, alfileres o al pillar
Y aquí encontramos amigos difíciles de olvidar
Porque en esta escuela niños ¡¡Qué bonito fue estudiar!!

Si estas paredes hablaran, ¡tendrían tanto que contar!

sábado, 7 de junio de 2008

COMIDA NAVIDEÑA CON MIS EX COMPAÑERAS DE TRABAJO

COMIDA NAVIDEÑA CON MIS EX COMPAÑERAS DE TRABAJO

(Original de -16-12-2007)

Porque nunca fue culpable aquel que molestóse en buscar el acomodo; pues que con buena intención buscó aquello que creyó, idóneo y más apropiado; no matar al mensajero, pues juro que no “enxajero” al contar lo que ocurriera, en la reunión anual de mujeres ex “Zaideras”, que felices acudimos con nuestras mejores galas, de comer bastantes ganas, y ganas más, aun de estar;  animadas y contentas… y felices, sentamos las posaderas en cómodos butacones, relamiéndonos de gusto, sin intuir el disgusto, que llegara con la cuenta.

Llenamos de algarabía el local, que, con gran lujo, nos recibió bien montado y prestas fuimos servidas “al pun”, de habernos sentado.

Dos camareras servían y también un camarero. Ligeros sobre la mesa van colocando animosos, platos de jamón “raseros”. No uno para cada una, pues eran para “picar” y un plato era demasiado para cada comensal.

         En cantidad parecida llegó a la mesa sonriendo, un platito de morcilla y luego uno de pimientos que en nada se parecían a variados entremeses de embutidos contratados… yo, no quise comer mucho, para no llenar el buche, rápido, de un estacazo.

Pero sin más, nos sirvieron humeantes y asaditos, tres platitos de lechazo y dos trébedes de leña con cuatro o cinco chuletas, que también fueron servidas calientes… y secas sobre la mesa.

Cinco cuenquitos de barro con una simple ensalada, repartiendo para quince, dos tomates; y una lechuga estirada, que, por no traer más trastos, la sirvieron aliñada.

         Me entretuve en hacer fotos para el recuerdo bonito y cuando pude sentarme, -todavía no me lo explico- habían limpiado la mesa y el postre estaba servido; sin cubiertos; que los habían recogido.

         Un gran plato con variados, pasteles y pastelillos; unas poquitas cerezas; tarta de hojaldre exquisito… para degustar a una, de una en una era el surtido… tan escaso estaba el plato, que tuvimos que decirlo y nos trajeron un trozo, de tarta mal repartido.

También nos fueron servidas cinco botellas de vino, cuatro de agua; 15 raciones de pan, un café templau con leche… y entonces pensé ¿ya está?

Nos pusieron de regalo quince vasos con chupito y rosquillitas en cestos, que dijeron mis amigas; ¡Llevémoslas para luego!

         No había comido mucho y en verdad me daba igual, pero no pensé lo mismo cuando tuve que pagar.

         Cuarenta y cinco del ala; por barba, no pienses mal. Casi setecientos euros se endosaba aquel local, elegante, iluminado, ostentoso, y el lujo ya se que lo he de pagar, pero comida poquita y juro que esto es verdad, que, si divido entre quince, lo invertido en estas viandas, más de 10 salieron gratis y nosotras; catorce… muy disgustadas.

         Parecían tener prisa de vernos salir del sitio, no alargamos sobremesa, ni robamos los servicios, pues ni mucho, ni variado, ni exquisito. Ni el lechazo bien asado lo degustado en tal precio, mas, por ser bien educadas, chitón, en esos momentos, que juramos no volver al “Figón de Recoletos”.

 No es queja pa quien buscó, el lugar que creyó bueno, por eso le doy las gracias… y una mierda para el dueño.



CONTESTACIÓN A LA CONTESTACIÓN

(Respuesta al comentario adjunto) 

Dicho comentario fue enviado por mi añorada y querida amiga y ex compañera Conchi de la Horra. 

Solíamos mantener "rifi rafes" en tono sarcástico humorístico. Nos divertíamos y lo pasábamos bien. Cierto es que este comentario que nos ocupa, fue como crítica al lugar donde "no comimos bien", y al haber sido ella quien eligió el lugar para todas, no le hizo tanta gracia la crítica, como reflejado queda.

Te añoro querida Conchi.

No me gusta que me cuelgues, fama de lengua afilada, pues más soy apasionada, vehemente y con dos dedos de frente, a la hora de gastarme los caudales, pues que nunca he acuñado dinerales, siempre supe de alternar; tengo a gusto y educado el paladar y “paladar” mi opinión, cuando  buena; es  vehemente, y si mala mereciera, mi descaro y mi delirio y en el caso del domingo aunque no oses admitirio, por más que esfuerzo pusiere en suavizar el agravio, todas disgusto acuñamos y ninguna protestamos por respeto a tu cuñado.

 Pienso que quedó clarito cuando critiqué sincera, que ni fue gran cantidad, ni la comida era buena, ni variados los manjares, ni el lechazo de primera y en comparando en pasados, años de mismas reuniones, comimos con dos cojones, en locales luminosos, bien servido, bien surtido y al final de lo acordado, para ganar clientela, en otro establecimiento donde el acto aconteciera, nos quisieron obsequiar de champán varias botellas, aunque la cuantía final, jamás fue tan usurera.

 En el maldito Figón, no era ibérico el jamón; aunque quizás la morcilla si llevaba en su interior, pepitas de oro escondidas. Lo único cierto y no miento, aunque la rima ya esperes; ¡estaba bueno el pimiento! Muy escaso, ciertamente y las chuletas calientes serviditas sobre brasas, secas, pequeñas y escasas, como escaso era el lechazo para quince hambrientas bocas y aunque nos tachen de locas, muchas raciones faltaron y si timo es fea palabra, pues amiga: ¡nos timaron!

 En el precio contratado incluyeron los manteles; y lavarlos. Los platos; también limpiarlos, el sueldo de quien sirvió, con más premura que aprieto, que éramos quince comiendo y raciones vive dios, faltaron en el recuento, pero no faltó ninguna en pagar lo que pidieron, que hasta los postres escasos al pedir reclamación sirvieron trozos de tarta, sobrados de otra ocasión.

 No pensé que en la receta iba incluida del dueño, de su casa la hipoteca, la piscina, sus amantes; pues de haber sabido antes, que servirían tan poquito, para no quedar canina, al salir de mi cocina, habría llevau bocadillo.

 Y si tienen por costumbre cobrar lo que me has contado, por culo les vayan dando que de mi no se reirán, ya buscaré otro acomodo, pa comer de mejor modo, limpio, abundante y de buena calidad, y si van los concejales, el alcalde y hasta en pleno la guardia municipal, que no suban los impuestos, que no nos hagan llorar, para pagar los caprichos del avaro “ladronzuelo” que es dueño de aquel local, que ayer regalé una mierda y hoy le mando muchas más.

 

https://marisa-alaejosysuscosas.blogspot.com/2008/06/comida-navidea-con-mis-compaeras-de.html

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