lunes, 20 de abril de 2026

ME GUSTARÍA SABER IDIOMAS

ME GUSTARÍA SABER IDIOMAS 

28-04-2024 / 20/04/2026

 Sí, naturalmente que me gustaría entender y hacerme entender en todos los idiomas que pudieran afectarme en algún viaje al extranjero donde su lengua no sea la mía.

Llevo años queriendo publicar esta crítica. No hay forma de acabarla porque cada día crecen los motivos… He decidido que hoy es el día de sacarla a la luz. Ojala que tras leerla, alguno pueda reflexionar, aunque sólo sea un poquito.

Claro que me gusta ser culta y como el saber no ocupa lugar, bienvenido el saber, aunque mi lugar lo reservo para algo que me motive.

 Saber sí, pero, a saber qué saber: lo que no soporto es la invasión de “palabros” que sustituyen cada vez más a las palabras de nuestro maravilloso español por -sobre todo- anglicismos que no nos hacía falta tener infiltrados en nuestro vocabulario diario. Si seguimos así, nos quedaremos sin idioma, como nos quedamos sin peseta.

No soporto que muchas personas sin saber escribir o expresarse fluidamente en nuestro propio idioma (entre las que me encuentro) utilicen “extranjerismos”: palabros que no saben escribir ni pronunciar y que no entienden ni los pretendidamente modernos que las utilizan (entre las que no me quiero encontrar, aunque involuntariamente, es posible que me encuentre).

Estas “costumbres” que estamos soportando, simplemente embarran un idioma tan rico como el español que nos vio nacer. ¿Será que estamos construyendo una nueva Torre de Babel? ¿Seremos castigados por “confundir las lenguastal y como dice la Biblia…?

 Si alguna vez en mi bruta vida, me leéis o me escucháis utilizar algún extranjerismo, es porque no sé que lo es, ya que, de forma natural, mi mente busca de esos palabros, el sinónimo en español y así elimino de mi vida la palabra o jerga invasora. Entiéndase bien: NO me estoy refiriendo en esta crítica más que única y exclusivamente a los palabros que han crecido en nuestra comunicación diaria, tan sibilinamente como lo ha hecho el "alga asiática" (Rugulopteryx okamurae) en nuestros ríos destruyendo la fauna mojada impunemente.

 Palabros que -repito- se utilizan a diario con la mayor naturalidad, porque entraron en nuestra vida a lo somormujo.

Nos invadieron y sin darnos ni cuenta las usamos -entre las que desafortunadamente me encuentro-, aunque no sepamos ni escribirlas ni pronunciarlas correctamente y mucho menos los que más las utilizan saben lo que significan, pero las usan -en muchos casos- por sentirse más ¿modernos? Pues seréis los culpables de que nuestro idioma se esté degradando, al igual que nuestras costumbre y celebraciones, que adoptamos pamplinas y olvidamos tradiciones acuñadas por nuestros ancestros, que, si levantaran la cabeza, se horrorizarían, pero ese es otro tema que hoy no toca tocar.

 Se que desde hace años utilizo algunas palabras o dichos, que no tengo idea ni de dónde vienen, y que de tanto usarlas me engaña el subconsciente y creo que son nuestras. Todas esas, me gustaría saber cuáles y cuantas son, para desterrarlas de mi día a día, ya que, si las adopté inconscientemente, ahora conscientemente, y por mi propia paz mental, quisiera volver a usar las mías -que las hay- estoy segura.

Ya os dije que, voy a tratar de quitar de mi vocabulario, todas y cada una de ellas para sustituirlas por las sinónimas en mi idioma y si no la encuentro me la inventaré, porque además no serían invasoras, serían mías (que ya lo hacemos en mi casa), teniendo acuñado en nuestro léxico diario, un rico diccionario de “maisismos”, que buenas risas nos proporcionan, sobre todo, si se las escucho utilizar a mis nietas.

Muchos de estos “maisismos”, son vocablos de cuño alaejano, de los que tengo un extenso diccionario de esas palabras que recopilé durante años con la sana intención de que no se pierdan, igual que se perdieron los lavajos.

Cuando vine a vivir a Valladolid, dejé de usar “mi idioma” porque aquí o no me entendían o se reían de la pueblerina. Tenía 9 años, cómo iba yo a saber que con el tiempo también desaparecerían del uso cotidiano en mi querido pueblo. Por eso, siempre que puedo lo rescato en mis escritos; y resulta que muchos de mis lectores se dan cuenta de ello, y les encanta.

 Con lo bonita que es la palabra asesor o consejero y ahora si no dices “couch” eres tonto. Pues no: asesor o preparador, que algunos al pronunciar “couch” te escupen la “ch” en tol ojo… si, “en tol ojo” ¡a ver si ahora me vais a corregir!

No me hago “selfises”, me hago “autofotos” ¡¡Qué cuesta decir autofoto!! Total, en cualquiera de las dos terminologías, salgo fatal, pero mi palabra se entiende perfectamente y no contribuyo a estropear mi idioma.

 “Vintaje”: también sé cómo se escribe y se pronuncia, pero la entrecomillé, tal y como la pronuncia el pueblo llano. Con lo bonito que sería llamar a lo antiguo, antiguo y no “vintaje

Toda la vida de dios dejábamos notas escritas, pues ahora resulta que no, que si no dices “pósis” eres un bruto.

Ya teníamos una bonita palabra que todo el mundo entendía: clasificación. Pues ahora hay que decir “ranquing” o te miran de reojo.

Era bonito ir al teatro y saber que detrás del escenario estaban las bambalinas que escondían las tramoyas y secretos de la función. Pues nadie dice bambalinas, porque queda más guay decir “bakestage”.

Antes la gente iba al gimnasio a hacer ejercicio… ahora le han puesto unos nombres del diablo: “spinning” ¿A qué suena spinning? Lo más parecido sería “espinillas”, pero no, resulta que lo usan subidos a una bici estática, y en verdad significa rotación… ¡¡tócate las rotaciones!!

Luego están los “ranner”, que hacen “ranning” con todos sus aderezos, que sale por un pico poner un pie en la calle para salir a correr… ridículing, quien cambió nuestra palabra que se entendía perfectamente por esta otra que no podrían practicar simplemente con un chándal cómodo y playeros, porque para eso además de la palabrita, inventaron lo que antes denominé aderezos, y así lo seguiré diciendo.

Quienes practican ranning, ¿se cansan menos que los corredores? ¿Pierden más peso?  ¿Se sienten más realizados?

 ¿Qué cuesta decir “feliz cumpleaños”, en vez de “japi verdes tú yú” (por ejemplo). Entiéndase que sé perfectamente pronunciarlo (que no escribirlo si no tengo la “chuleta”), pero lo escribí como lo pronuncian muchísimos de los acérrimos usuarios de extranjerismos.

Suena inmensamente más bonito “te quiero” que “ailovius” y así estaría horas, sobre todo, si entrara a los títulos de festivales, eventos, o definiciones de legalismos, que, más parecen insultos, porque para saber de qué hablan, necesitaríamos utilizar un traductor (incluidos ellos).

Cada vez con más frecuencia en los “Telediarios”, para dar las noticias, emplean más extranjerismos que palabras en español. Podría dedicarme a apuntar cada una de ellas para ponerlas como ejemplo, pero de veras, no creo que sirviera de mucho. Nunca podría, ni lo pretendo, tapar el sol con un dedo, pero ojala esta crítica a alguno le haga reflexionar.

 No hay necesidad, de verdad que no la hay, de sustituir las palabras de nuestro diccionario, que todo español entendería, por otras ininteligibles.

 Por supuesto que me gustaría entender -como ya dije- fluidamente, los idiomas que yo quiera, pero el idioma completo, no palabros sueltos o definiciones o sitios, actividades o títulos que ni buscando en diccionario se entienden porque “no hay quien lo entienda”, ni el más inteligente “poliglotón”.

 Supuestamente, los menos brutos que yo, me aconsejan aprender idiomas extranjeros por si en un hipotético caso (muy hipotético) viajara al extranjero, entender y hacerme entender en el idioma “local” del sitio… Pero es que resulta que también he de aprenderlo para recibir a algún extranjero parlante, cuando visite mi entorno vital. A lo que yo me pregunto: ¿dónde está el equilibrio? ¡¡Qué aprendan ellos por si voy yo!! Y de nuevo utilizaré la palabra “entiéndase”, que le estoy poniendo humor a este razonamiento.

 También me gustaría saber idiomas -idiomas- para entender las letras de las canciones que canturreo como la mayoría del mundo: sin saber si mato o espanto. Las escucho por el ritmo, por el sonido alegre de la música que anima el alma, y porque la música -música- en casi todas sus vertientes me gusta. Aunque en lo de entender las letras de canciones, en verdad hay letras en castellano que mejor sería no entenderlas porque hay cancionarras que pululan por el mundo, que, si no existieran, el mundo sería igual de maravilloso… o más… o no…

Canciones que da vergüenza ajena oírlas. ¡Es más! Últimamente hay canciones y “cancionistas” (me niego a denominar cantantes) a quienes “a pelo” cantan menos que un grillo mojao, que, si no fuera por los aparatos modernísimos con que apañan sus voces, chirriarían más que una puerta de hierro oxidada, pero con el “auto tune” ya no hace falta saber cantar, ni tener buena voz, mucho menos pasarte años en un conservatorio, simplemente cualquier mindundi puede usar esta herramienta que afina la voz más estropajosa, convirtiéndola en un primor, haciendo inmensamente rico al “cantonto”, que pensará que los tontos son los que lo enriquecen.

 Supongo que de estas incursiones lingüísticas tiene mucha culpa Internet que utiliza un lenguaje internacional y poco faltó para que nos arrebataran la “Ñ” de un plumazo.

Pretendieron erradicar la simpática virgulilla, sólo por no integrarla ellos, en el teclado del ordenador ¡¡Qué haría nuestra España sin la ñ!! Esa letra con peineta que España luce orgullosa en su propio nombre.

¡¡Qué haríamos sin la infinidad de palabras propias de esta España que nos vio nacer? Pues que muchas cambiarían de sentido sin nuestra virgulilla: sin nuestra “letra con peineta”, que publiqué en 2020 y aquí os dejo el enlace.

https://el-rincon-de-mis-poesias.blogspot.com/2020/11/nuestra-letra-con-peineta.html

 El mundo está bobo perdido y a mi me gusta ser una boba culta, y cultura es aprender idiomas, por eso cuantos más mejor, pero no palabros sueltos que cada vez hay más y peor.

 Otro tema que daría para un par de folios o más, sería la horrorosa costumbre de escribir que tienen los usuarios más jóvenes de las redes sociales, y es que como “por algo se empieza”, y las boberías se contagian más que la gripe; vete a saber si algún día integramos las faltas de ortografía hasta en las sopas de letras.

El saber no ocupa lugar, por eso mi lugar lo reservo algo que me motive, no algo a lo que se me obligue… mucho menos si se me obliga por cojones.

 Me cansa el tema. Me aburre y me molesta que por defender esta postura me llamen bruta o se ríen de mí, ridiculizándome por ello.

Espero de corazón que ya por fin se me entienda, que para eso lo he escrito en correctísimo español: el idioma maravilloso que no me gusta ver mancillado. ¿Os queda claro pesados de mi alma? ¡¡Sin acritud!! Yo os quiero igual y seguiré tratando de hablar y escribir cada vez mejor… el español de España. Lo de aprender idiomas a estas alturas, me lo voy a pensar mejor… ¡¡o no!!

https://el-rincon-de-mis-poesias.blogspot.com/2020/11/nuestra-letra-con-peineta.html


 

domingo, 8 de marzo de 2026

HASTA SIEMPRE QUERIDA BEGO

 


HASTA SIEMPRE QUERIDA BEGO… DULCES SUEÑOS 08-03-2026

 Querida Bego. Querida gran persona: Me cuesta escribir para ti esta carta. No es fácil despedirse de alguien tan grande como tú. La noticia me ha quedado sin palabras. Sabía que estabas pachucha, tú misma me lo contabas no hace mucho, pero nunca creí que la estocada era tan honda querida Bego.

 Mi querida amiga, nadie merece sufrir tanto como has sufrido.

 Siempre discreta, callada. No te quejabas, aunque en ocasiones tuvieras muchos motivos para ello. Siempre dispuesta a echar una mano, sin importar si tus fuerzas fallaban.

Desde bien pequeñita en la tienda de tus padres, tenías que subirte a una caja grande porque no llegabas a lo alto del mostrador para atender a la clientela, pero eras una niña muy trabajadora, muy despierta. Juli y tú, sacabais adelante el trabajo, mejor que cualquier adulto.

Tantas horas también juntas en la peluquería. Muchos años hombro con hombro… Recuerdo cuando iba a nacer Daniel, tenías ya un barrigón que no sé cómo podías aguantar tantas horas en pie, y tu única preocupación era que el niño no se adelantara para poder peinar a todas las clientas y que estuvieran guapas para las fiestas de aquella Casita de 1987.

 Has vivido enamorada del hombre que conquistó tu corazón cuando apenas eras una niñita. Qué buena pareja hacíais mi primo Jesu y mi prima Bego. Qué guapísimo vuestro Daniel. Qué grandes sois querida familia.

 ¡Ay Bego! Cuanto van a extrañarte. Lo eras todo para ellos, tanto como ellos lo son para ti.

Sé que no vas a dejar de ser su luz y su guía. Ellos necesitarán mucho consuelo y sólo tú puedes dárselo de la forma que siempre lo hiciste, aunque ahora no puedan verte, ni cuidarte tanto como lo han hecho… lo poco que te has dejado.

 No criaba yerba el camino de tu casa al cementerio y del cementerio a tu casa. Ese paseo que hacías cada día hasta la tumba de tu hermana Juli, para que nunca le faltaran flores frescas y preciosas. Allí te sentías mejor que en cualquier otro lugar, cuando querías estar a su lado.

Allí le hablabas, le llorabas y le contabas todas tus penas y alegrías.

Le enseñabas cómo sus hijos tenían sendas preciosas familias y le contabas lo bonitos que son sus nietos, a los que conoció a través de tus conversaciones con ella.

Ahora ese camino lo harás por última vez, pero de forma muy diferente. Lo harás ya para quedarte siempre a su lado.

 ¡¡Qué abrazo tan grande os habréis dado!! ¡¡Teníais tanto de qué hablar!! ¡¡Os habéis echado tanto de menos!! Tanto como ahora Rosa os extrañará a las dos…

Tampoco puedo dejar de pensar en Carmen, tu querida madre. Aún no dejó de llorar por Juli y ha de aprender a llorarte, a extrañarte y a quererte hasta el infinito de las estrellas donde ahora las dos brilláis para ella.

Quiero enviar con esta carta a toda tu familia: A tu hermana, a tu hermano, sobrinos, cuñados, sobrinos nietos, que tanto has disfrutado mientras las fuerzas te lo permitían.

 Acabó para ti, demasiado pronto este viaje y emprendes uno nuevo que nos prometen será mejor ¡¡ojalá así sea!!

Has sido una mujer extraordinaria, y ya ves, justo te vas en el día en que se celebra ese día internacional.

Has sido muy valiente, aunque la valentía no cura la puta enfermedad que no merecías padecer. Pero la entereza, el no quejarte para no hacer sufrir a quienes más amas, eso sólo lo hacen las magníficas personas como tú has sido y seguirás siendo porque tu esencia no se irá. Quedará en todos y cada uno de los que te quisimos, y así, seguirás viva cada vez que te recordemos.

Para mí, se va contigo una parte primordial de las personas a las que quiero, por formar parte de mi familia y de las personas que siempre querré.

Siempre te recordaré con muchísimo cariño. Me costará saber que no volveré a verte.

Pese a tu discreción, sí compartimos muchas confidencias que guardaré para siempre en mi corazón como tesoros.

Extrañaré ese saludo amable con tu inconfundible acento cálido y cercano. No tenías dobleces, eras un ser de luz que no se apagará jamás.

 Jesu, Dani y tú, siempre tuvisteis para nosotros un trato de mucho cariño, que bien supiste, es recíproco. Ese cariño que une para siempre, pase lo que pase.

Que la Virgen de la Casita, te acoja y proteja bajo su manto de nubes. 

 D.E.P querida prima. Querida amiga Bego. Tu estela no se perderá nunca. 


 

domingo, 8 de febrero de 2026

QUERIDO AMIGO-HERMANO

QUERIDO AMIGO-HERMANO 08-02-2026

 Querido amigo-hermano: Querido Manolo.

Hermano no sólo es quien nace de los mismos padres. La familia no se elige, el cariño no se impone, el amor de hermanos se siente porque es opción propia y sabes que no te equivocaste al sentir.

Te quiero mi hermano Lolo: el niño de mirada triste, parco en palabras que llegó a mi vida, para mostrarme que, en la vida que yo conocía, me faltabais mis queridos salmantinos. Me faltabas tú, que nunca soltaste mi mano y me hablabas con la confianza que se habla al mas grande de los amigos, aunque la distancia y las obligaciones de estudios y trabajo, no nos dejaban mantener una comunicación más frecuente. Esa que en verdad no importa, porque cuando nos vemos o hablamos, el tiempo se repliega y aunque haga mucho desde la última vez, sentimos que, en verdad, fue ayer.

  Hermano no es sólo quien te quiere como tal, desde el día en que el destino cruza nuestros caminos y desde entonces te cuida, te mima, te escucha, ama todo lo que viene de ti. Quiere a tus hijas como verdaderas sobrinas y a tu marido como a un hermano más.

Hermano es quien no te pide explicaciones, no te juzga, pero sí engrandece tus logros y te da un tirón de orejas cuando nota que te pasas de frenada…

 Hermano es quien nunca permitiría que le hablen mal, de la hermana que eligió. No permitiría injurias y mentiras porque tu corazón de hermano, no consentiría que te hagan nada que te dañe. 

Hermano es quien aún en la distancia, está pegadito a tu vida para que sientas su amor, su cariño, su lealtad.

Hermano no sólo lo hace la sangre, lo hace el amor fraternal que es recíproco en todo lo que significa esa gran palabra. Por eso, te quiero hermano pequeño.

Quiero a tu familia como tú quieres a la mía, porque no existe el tú, ni el yo, existe el nosotros, vosotros… brillando en letras de oro en el cielo, en la tierra. En las puestas de sol y en cada rincón de nuestros corazones.

Nos queremos como lo que somos: hermanos para siempre. Nos queremos desde el suelo hasta mucho más arriba del pico más alto de la pirámide más alta que vas a disfrutar junto a tu gran amor: junto a nuestra querida Ángela.

 Gracias hermanos por todo: por ser, por estar, gracias por respirar…

De todos ellos, sólo quedamos tú, Jose que hizo la foto y yo.

sábado, 22 de noviembre de 2025

SANTA CECILIA EN ALAEJOS Y EN MI FAMILIA

 

SANTA CECILIA EN ALAEJOS Y EN MI FAMILIA 22-11-2025

De “toda la vida de Dios” Santa Cecilia se celebraba en mi casa puesto que Ruperto, mi abuelo materno y Pedrito, hermano de la misma rama máter, eran músicos.

Durante años recordé, que mi abuelo era componente de la banda municipal de Alaejos, pero había olvidado el instrumento que tocaba. Así como recordaba, o mejor, creí recordar, que mi tío Pedrito tocaba la charambita y con ella, interpretaba “El baile de la Virgen” de la Casita, que así la conoce popularmente el pueblo, aunque al parecer el nombre de la pieza es “entradilla”.

Hoy con ayuda de mi querida tía Chus y mi primana Charo (su hija) he ordenado un poco más mis recuerdos, e incluso he acuñado alguno nuevo que dejaré aquí compartido, para que, entre todos, podamos recordarlo siempre… siempre que me leáis.

Mi abuelo era el bombo de la mentada banda municipal de Alaejos y además hay una anécdota registrada en el libro: “Nstra Sra de la Casita de Alaejos … 500 años de advocación Mariana”.

Cito y copio el texto editado por la Diputación Provincial de Valladolid, en 1991 con motivo del V Centenario de la aparición de nuestra chiquitita:

En uno de los años de la década de los 50, el día 10 de mayo, como el párroco se opusiera (no pone nombre del tal opositor), a que se bailara a la Virgen (mira tú la cabezonería del portador de alzacuellos y sotana) y a que se tocara la “charambita” (nombre popular con el que se conoce la dulzaina), el baile hubo de realizarse con objetos rudimentarios: un embudo y una lata grande de escabeche. La interpretación fue de Cándido López y Ruperto Muñoz, (mi abuelo querido). De este modo, se consiguió que no se perdiera esta bonita costumbre”.

Hasta aquí el texto con apostilla y ahora añado: Alaejanos del mundo, gracias al empeño o convicción de mi abuelo Ruperto, (que bailó a la virgen mientras tuvo aliento y fuerzas, tal como también hizo mi padre), seguimos todos los alaejanos poniéndonos los bellos de punta cada 10 de mayo y cada 8 de septiembre, con la misma música, durante toda nuestra vida.

Mi Abuelo, en aquellos complicados años 50, se enfrentó al mismísimo clero; y alguno aún se pregunta de dónde me viene la cabezonería, o, mejor dicho, el empeño, en hacer y decir las cosas como justamente las pienso y siento, haciendo que reluzca la verdad, por encima de toda falacia, aunque con ello sólo consiga que se me tache de lo que no soy.

Verdaderamente quien soy y lo que soy, lo saben quienes me importan, los que no leen en mis escritos lo que quieren leer, porque leen precisamente lo que está escrito y no lo que inventan para manchar mi nombre.

Me rodeo de buena gente, así me quieren, así los quiero.

 Esas convicciones férreas de pensar y sentir, me llevaron en diciembre de 2001 -se ve que gracias a mi sangre Muñoz- a atreverme a contradecir, (sin embudo, ni lata de escabeche), a un señor del mismo gremio, en una crítica escrita y publicada incluso en el Diario de Medina… Dije (escribí), lo que todo el pueblo pensaba, y decía en corrillos, pero en voz baja, por eso las ostias sin consagrar, me las llevé yo… Y el orgullo de haberlo hecho, también.

Diré también con mucho orgullo, que: la letra y música de ese himno que acompaña desde hace años el principio de los actos oficiales en Alaejos, y que lleva por título el poco enrevesado título: “Himno de Alaejos”, también se lo debemos en parte, a mi abuelo Ruperto Muñoz Ramos, puesto que es coautor de música y letra de ese emotivo himno que todo el pueblo corea sin saber autoría.


En cuanto a mi tío Pedro (Pedrito) Muñoz Santana, hoy sé que el instrumento que tocaba, no era “la charambita”, si no, el "requinto de clarinete”.

La diferencia principal es que: el requinto es un clarinete más pequeño y agudo afinado en Mi bemol (Ecap 𝐸♭) mientras que el clarinete estándar (soprano) es más grande y se afina más comúnmente en Si bemol (Bcap 𝐵♭) Esto hace que el requinto tenga un timbre más brillante y proyectado, ideal para notas altas, y sea utilizado principalmente en bandas y música que requiere pasajes agudos… que, para alguien como yo, esta explicación le suena a (yīnyuè), que al parecer significa música.

Afortunadamente la música (la melodía) suena igual, se escriba como se escriba la partitura. Por eso, la música es universal y por eso, cuando además de la melodía, quiero enterarme de “lo que dice la letra”, prefiero escucharla en el idioma que la entiendo… Pero esto es otra crónica.

Mi tío falleció de neumonía, a la corta edad de 16 años, cuando le faltaba poco más de un mes para cumplir los 17; en el momento, en que aún no había llegado a España la penicilina que lo hubiera salvado, aunque llegó muy poco tiempo después y demasiado tarde para Pedrito, sus padres y hermanas, que lo han llorado siempre.

El retrato a plumilla de mi tío, presidía de tamaño grande, la sala de mis abuelos y por eso siempre estuvo muy presente y fue querido y no olvidado por todos nosotros.

Hoy al hablar del requinto, mi tía Chus, de 88 años, recordaba la muerte y entierro de su hermano querido. Aunque ella aún le quedaban unos meses para cumplir los 7 años cuando él falleciera.

 El infortunado muchachito, enfermó y en pocos días falleció, pese a haber tomado agua con la tierra donde se apareció la virgen de La Casita, a la que se le atribuían poderes milagrosos de curación a los enfermos, y por ser su abuela Petra la Casitera, pudo acceder a esa tierra que finalmente no obró el milagro… (lógicamente), pues, aunque dicen que la Fe mueve montañas, a veces no puede mover una piedrecita.

 Ya entonces, pese a las costumbres de aquellos tiempos, y para evitar a la niña el disgusto horrible que había en la casa, llevaron a la pequeña a la casa de unos vecinos.

 Alguien de esos vecinos, (con la sensibilidad quizás menos “exquisita” que la de mi familia; por la cultura de las buenas gentes de la época), o quizás fueron otros niños de aquella familia, los que tuvieron la ocurrencia (criaturas), de sacar a la chiquitina a la calle, al paso del acompañamiento fúnebre.

Se da la circunstancia, que pese a no ser habitual que la banda de música acompañara esos cortejos, por ser miembro de la misma el fallecido y su padre; la música acompañó el cortejo. Intuyo que sería con la música que en mi infancia y adolescencia acompañaba las procesiones durante la Semana Santa, acompañando al Nazareno, y que yo sin saber el por qué, siempre me emocionó escuchar. Ese sexto sentido será.

Lo cierto es que cuando en las procesiones, cambiaron esa tonada por los clarines, trompetas y tambores de otro pueblo, el mío se quedó sin esa preciosa seña de identidad que sigue viva en mi recuerdo.

 Aquel triste día para mi familia, la pobre niña, vestida de riguroso luto, corrió llorando como loca al lado de la caja donde se llevaban a su hermano para siempre, y que, en lo alto de la tapa, reposaba su requinto, seguramente habían pensado enterrarlo con él, pero la pequeña Mª Jesús, pidió que no enterraran ese instrumento que tantas veces escuchó tocar a su hermano. Sólo imaginar la escena me parte el alma. Enseguida alguien tomó la manita de la niña y se la llevó de nuevo a la casa de los vecinos.

El cortejo continuó con todos sus actos eclesiásticos, de humana despedida y ya en el cementerio, el requinto quedó en manos de mis abuelos, junto al llanto y el dolor eterno por la perdida de su querido hijo.

 Pedro fue enterrado sin su instrumento, pero con todo el amor de amigos y familiares.

 En esta familia se ve que somos de persuadir decisiones poco acertadas. Aunque no venga a cuento: cuando nació mi tía, como era la sexta hija del matrimonio, se ve que se habían quedado sin nombre bonitos, y mi abuelo quiso ponerle el de su madre: Tiburcia. A lo que mi madre, que tenía 14 años y jamás hubiera levantado la voz a los suyos -por la cuenta que le tendría- llorando, como después de haber cortado cebolla en un mondongo, persuadió a mis abuelos y le pusieron el moderno nombre elegido por su hermana: Mª Jesús, aunque años después, yo misma la “rebauticé” como Chus y así la conoce el mundo entero… al menos el mundo que la conoce.

 La cosa es que “el requinto de clarinete” que os muestro, es el mismo que continúa en la familia, incluida la funda, bordada con sus iniciales, seguramente por mi madre o por mi abuela Felisa, que lo atesoró con todo su amor, y actualmente continúa guardado celosamente por mi prima Charo, que hoy me lo envió en foto.

El instrumento está tan bien conservado, después de tantos años, porque su marido: mi primo Eloy, que también es músico, lo restauró aún en vida de mi abuela.

 El nombre de mi hija Cecilia, en nada tiene que ver (o sí), con la tradición familiar del nombre de la santa de la que lleva su nombre. Lo cierto es que ese nombre me gustó desde siempre.

Envío besos al cielo a los músicos de mi vida y de mi tuna. Actualmente, continuamos teniendo muchos músicos amigos, entre otros: (La chirigota del Yuyu o Jose Caballero, que toca la Diana bajo mi balcón siempre que puede). Así como tenemos músicos en la familia: Eloy, al que acabo de mencionar, Víctor, mi yerno, mi querido “Vitorino”, perteneciente a la tuna de Ciencias de Valladolid y ahora mi nieta Lucía que ha encontrado en la música su instrumento para ser feliz y hacernos felices a quienes la escuchamos tocar o interpretar sus propias melodías… “compositora e intérprete de su propia vida” …


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