FELIZ DÍA DEL TRABAJO A QUIENES TRABAJEN 01-05-2026
Pues sí, hoy se celebra en España el día del trabajo, y multitud de empresas lo celebran concediendo obligatoriamente, (ya que por gusto no creo que lo hicieran), conceden -decía- un día libre por ser festivo. Salvo las empresas dedicadas precisamente al mundo del ocio de otros y a cuyos trabajadores les doy un gran aplauso que les servirá de absolutamente lo mismo que una palmadita en la espalda. Es decir: de nada, pero reconforta -o no- aunque ellos cobrarán por trabajar este día o tendrán a cambio un día libre, que no les servirá de nada, pero tiene derecho a él -faltaría más-.
Arrimando el ascua a mi sardina, (qué rico un buen espeto, o a la brasa), reivindico -que me servirá para lo mismo que el aplauso y la palmada en la espalda, aunque aun así reivindico- el mismo derecho a día libre de nosotras, las sufridas y abnegadas “amas de casa”, que además de la invisible palmadita, cargamos a nuestra dolorida y artrítica espalda, con toda clase de responsabilidades y trabajos, sordos, mudos, ciegos, mancos, tuertos y escalabraus… todos ellos sin “renumerar” porque al tercero ya ni nos escuchan, y por supuesto sin remunerar porque no hay dinero en las arcas del estado para pagarnos, ni sueldos, ni pensiones, y así seguiremos por los siglos de los siglos, sin ser reconocidos todos y cada uno de los trabajos que ejercemos, “a chitón”. Ni siquiera se nos reconoce uno solo, de tantos como llevamos a cabo.
Las sufridas -sufridísimas- amas de casa, que además de todos, encima ejercen otra profesión fuera del hogar dulce hogar, eso sí, retribuido y con derechos a vacaciones, y en su momento a jubilación.
Durante toda la vida dando el callo todos los días de su vida… TODOS, porque su familia tiene por costumbre comer, también todos y cada uno de sus días, aunque no levanten (en muchos casos y casas) ni la vista del plato de suculenta comida, que se zampan, para agradecer siquiera con una sonrisa el trabajo de quien hizo posible el disfrute de ese manjar (o en ocasiones bazofia, que haberlas haylas) pues incluso la bazofia estaría en su plato gracias al trabajo de quien la elaboró con todo su amor o sin putas ganas, ni cualidades, total, el resultado es el mismo…
Si además en esas casas, conviven niños pequeños, ancianos o personas dependientes, el trabajo se multiplica por mil y el desagradecimiento, por el doble… o más.
Hogares llenos de trabajadoras (sí, femenino, sin laísmos ni leísmo, ni feminismo, ni machismo, simplemente con realismo), aunque algunas tengan la dicha de un marido participativo, que también haberlos haylos; las decisiones del pensar en… -que es tan arduo o más, que el realizarlas- esas, esas son nuestras. Me incluyo, ¡faltaría más!
Mujeres, trabajadoras incansables (agotadas) a las que -en muchos casos, afortunadamente no en todos- solamente se les reconocen sus años de entrega, cuando han muerto, porque es entonces cuando se nota, se ve y se siente todo lo que hacían y ahora les toca a los y las que han de hacerlo todo sin ella.
Lástima que sea demasiado tarde para ellas -y en algunos casos ellos-. Porque ya no escuchan, ni ven, ni sienten ese amor que se les tenía, sin duda alguna.
En este día, como cada año, habrá muchas manifestaciones reivindicando intereses, aunque ni uno solo alzará su voz a favor de las amas de casa... Alguno dirá que en vez de tanto quejarme, en mi mano habrá estado ejercer otra profesión con la que sentirme más feliz...
Efectivamente, lo mismo que los que hoy se manifiestan, eligieron una que hoy les hace salir a la calle a enarbolar banderas y proclamas para mejorar esos sueldos y empleos que tampoco les satisfacen... Si estuvieran encantados, tampoco habría día del trabajo. Habría fiesta de la contentura y al estar todos felices, pues a vivir, que son dos días y uno está lloviendo.
Así pues, feliz día del trabajo a todos los hombres y mujeres, que tienen la dicha de tener un trabajo al que acudir, o, y trabajan en sus hogares; pertenecientes a mi querida familia (cercana o lejana), y al grupo selecto de mis amigos y conocidos que verdaderamente trabajan, no a quienes cobran por acudir a un puesto de trabajo (bien pagado), por sacar punta, horas y horas, sacándose brillo a las uñas negras de, rascarse los bajos fondos.
