MARAVILLAS Y PELIGROS DEL ECLIPSE SOLAR 12-08-2026
Queridos lectores: ¿Pensáis ir a ver el tan anunciado e incluso recomendado eclipse solar? Ese que nos están regalando, como que, va a ser una experiencia única e irrepetible en nuestras vidas, porque nadie estará vivo cuando se produzca el próximo eclipse solar, total, en nuestro entorno.
Total, que yo pensaba ir a verlo desde la mejor atalaya, provista de unas gafas especiales, homologadas con todos los requisitos de seguridad, compradas en una óptica de renombre… pero hoy me entero, que no será tan idílico, ya que hay varias marcas, tan homologadas como inútiles, que no se sabrá diferenciar cuales son las unas y las otras y quizás las gentes vayan al campo felices y confiadas, y regresen con una quemadura incurable en la retina, toda la familia y amigos… o no… quizás empeñados en que, a los niños de nuestro entorno, hay que llevarlos a vivir una experiencia única, que disfrutarán tanto como una visita a Eurodisney con un añito, que, por ellos, será recordada de por vida… por las fotos que haga su familia.
La diferencia es que Disney no es tan peligrosísimo, y en esta ocasión pueda ser una experiencia única, inolvidable, ya que no podrán olvidar la fecha en que quedaron ciegos, por ver un eclipse total solar, que no volverán a ver en su vida… ni eclipse, ni nada.
He decidido que, tengo dos ojos para toda mi vida y quiero conservarlos tal y como los tengo, con sus dioptrías y sus arrugas en el recubrimiento palpebral.
Ya que estamos convencidos, que el clima está cambiando y que los rayos solares queman, más que nunca en la vida, si exponemos nuestra piel, no seamos tan brutos, como para mirar al sol eclipsado, con gafas que, puede que no estén perfectas para ello.
Estas noticias no son de IA ni son bulos. En verdad, hay gafas en mal estado de varias marcas homologadas, y que los vivientes de a pie, no sabremos detectar si son buenas, o incorrectas. Aquí la duda no ofende… puede producir ceguera crónica.
Procuraré estar en lugar seguro, con el sol de espaldas y un muro de hormigón entre él y mis ojos.
Quiero disfrutar la experiencia única, ya que vivo, aprovecharé. Quiero ver, cómo anochece cuando aún no toca, cómo los pájaros se acuestan sin cenar y la luz de mi calle aún sin encender, deja a mi barrio a oscuras para unos segundos después, volver a la normalidad.
Tengo claro que no haría fotos de frente, a sol tapado, para no dejar ciego el visor de mi móvil, que es tan sensible como mi retina.
Si alguien quiere mis gafas para el eclipse, homologadas: están a vuestra disposición, pero que sepáis, que no voy a prestarlas, ni regalarlas, mucho menos a revenderlas. No quiero ser responsable de vuestro infortunio.
Respeto a quien haga lo contrario de lo que digo (que seréis muchos) pero si os ocurre algo, habrá sido por vuestra decisión.
Que disfrutéis de ir o de no ir… la cosa es, disfrutar en esta vida… y asumir los aciertos o errores.
Esto fue lo que escribí en el día de la fecha, aunque no pude publicarlo y por eso aquí lo dejo… Alguien lo leerá y sabrá lo que pienso, aunque le importe mi opinión mucho menos que sus globos oculares.
Ni qué decir tiene que lo vi desde mi balcón, de espaldas al eclipsado sol y frente a algunos inconscientes que miraban al sol sin las debidas protecciones, junto a otros cuantos convecinos y amigos, que, si las tomaron, lo disfrutaron y nos reímos tan felices de la situación y del espectáculo.
Ni qué decir tiene que quienes quisieron y pudieron, vivieron una experiencia mágica e inolvidable, con sensaciones indescriptibles… Y me alegré por ellos, sobre todo si eran personas de “ese mi mundo” al que quiero y me quiere.
Tampoco qué decir tiene, que posteriormente, vi fotos y vídeos de personas, pretendidamente cumpliendo normas, (las redes estaban llenas de ella); que me pusieron los pelos de punta, aunque realmente, para ellos fue algo único y maravilloso… y la tonta yo, por no disfrutarlo… ¡¡que sí!! Que os aseguro que lo disfruté, pero como todo: lo hice a mi modo.

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