miércoles, 16 de abril de 2025

TRADICIONES Y CONTRADICCIONES EN LA SEMANA SANTA

TRADICIONES Y CONTRADICCIONES EN LA SEMANA SANTA 

Valladolid 2025

 El pasado sábado 12 de abril, emitieron por la televisión regional castellana, la procesión que discurría por las calles de la ciudad que me acogió hace 59 años largos, cuando mi familia emigró y perdí mis tradiciones, para adaptarme a las que aquí encontré, y como las que tenía de donde vine, sólo lo fueron por 9 años, y allí hay muchos paisanos que, desde hace 59, me tienen por forastera, tal como aquí soy “la del pueblo”, no me queda más remedio que hacer lo que me da la gana con mis sentimientos, tradiciones y contradicciones. Ejercer cualquiera de ellas, eso me lo permito yo.

 Al emigrar, a 60 Km de mi terruño querido, perdí la tradición de ver mecer en andas, a hombros de sus cofrades más fuertes, con paso acompasado y marcial, a Nuestro Padre Jesús Nazareno, con el ritmo único de la añorada melodía que entonces acompañaba la procesión del Jueves Santo, junto a los rezos silenciosos que yo disfrutaba, participando del cortejo, recorriendo orgullosa, algunas calles del pueblo, de la mano de mi abuela Felisa.

 Me apenó muchísimo cuando algunos años más tarde, la procesión había perdido su esencia, cuando vi a mi querido Nazareno bendecir a Alaejos, acompañado por una banda forastera de cornetas y tambores. Mis paisanos habían comenzado a perder esa tradición musical, como perdieron los cofrades el vestir “de Domingo” para participar en el acto, y comenzaron a cubrirse con túnicas y capirotes. Para mí, ya nunca fue lo mismo, ni parecido sentimiento al que me embargaba viendo a mi abuelo Ruperto y a mi hermano, formando parte de ese respetuoso desfile procesional de Jueves Santo en mi querido Alaejos.

 Por mucho que me digan por aquí y por allá, que parezco andaluza, o que hubiera tenido algún ancestro andaluz, dado el cariño que le tengo a esa tierra en la que me honra tener muchos y muy buenos amigos, he de decir que, mirando mi árbol genealógico, todos mis antepasados y yo misma, somos del mismo terruño castellano de pura y buena cepa.

 Con todo este prolegómeno diré que, la aludida procesión, que por primera vez salía por Valladolid la tarde de un Domingo de Ramos, en la forma que lo hizo, era un Paso, (o quizás debería decir Trono), habrá que escribir con propiedad. Bien, pues, al Paso, aún le quedan años en el taller para lucir mínimamente rematado, aunque ya se vislumbra, que va a ser sureño, de la misma Andalucía.

Está diseñado por los cuatro costados, con difíciles y elaborados torneados, muy floridos y voluminosos, rematando arriba, una serie de arbotantes, que, en consonancia con el resto del conjunto, rodeaban e iluminaban la sacra escena.

Un diseño, tocando la exageración para los ojos y corazones de nuestra sobria Castilla, aun así, y como nos gusta más una contradicción que una propia tradición; las calles estaban cuajadas de contemplantes, que pudieron disfrutar también de una buena tarde sin lluvia y buena temperatura.

La banda que acompañaba al paso, sonaba muy bonita, bien afinada y “andalucita”, aunque no me produjo el “pellizco” emocional que he sentido al asistir a muchas procesiones andaluzas, en directo, o por la tele.

 El Señor de Medinaceli, lucía tan sobrio como lo hizo durante años, tantas veces en procesión por las calles de Valladolid, cuando lo portaban cofrades a hombros, sobre andas, en carroza austera, sencilla, y en soledad, flanqueado por cuatro grandes palmatorias de madera que sujetaban sendos cirios gordos, que creo que en mi pueblo se llamaban “hachas”, y quizás en otros lugares cirio Pascual, por las dimensiones.

 En esta ocasión Jesús procesionaba acompañado por otras tres figuras que completaban la iconografía del paso de misterio: un Centurión con cara de pocos amigos, Poncio Pilato, con la palangana donde iba a proceder a lavarse las manos y la esposa de este, Claudia Prócula, prima carnal de un ninot indultat de Falla valenciana.

No diré la sensación que me produjo ver la cara del Centurión, que miraba a Jesús con reproche, (nada que ver con la que me produjo siempre ver la mirada fiera de Barrona, en otro paso de la Semana Santa de Alaejos).

Aquí habremos vibrado con esta procesión, más tradicional de nuestra querida Andalucía, pero el sentido del humor sigue siendo sobrio y hasta huraño y rancio, sobre todo si se trata de figuras religiosas. En mi Castilla me tacharían de irreverente, y no es mi intención la burla… pero mirando al centurión, lo que pensé, lo pensé, y eso no me lo puede prohibir nadie, (de momento).  Aunque cierto es que lo dije en voz alta, pero no lo escribiré… (aunque me quede con las ganas).

 No imaginaba yo, que un trono, repito, tan voluminoso, pudiera transcurrir por la calle Rúa Oscura, pero lo hizo, a la voz del capataz que en perfecto andaluz, indicaba con maestría para que saliera impecable “la revirá”: “dehpacito, la derexa atrá”. o dedicando “la chicotá” a quien necesita del amor y protección de Jesús.

No me burlo del acento, dios me libre, mucho menos si lo habla un señor nacido en Jerez. Sí me quejo y lo sabéis, de la desmesurada incursión de palabros en inglés como se utiliza en mi país, a modo de habitualidad, (porque quienes las utilizan en la mayoría de los casos, no tengan ni idea de lo que quieren decir, pero es mas moderno hablar así) (puaggg), aunque esto es de otra crítica, ya en ciernes.

El acento andaluz todo el mundo lo entendemos, y a alguna incluso nos entusiasma. Además, en el contexto y procedencia del capataz, decir “revirada”, “chicotada” o “derecha atrás”, no le hubiera pegado, aunque sí se pegó un buen golpe en el coco con el costero izquierdo del paso, a la puerta de la iglesia, donde Jesús de Medinaceli, paró para saludar a su madre: Nstra Sra de La Vera Cruz.

 No me chocó cuando lo escuché decir: “tos por iguá valiente” o “al sielo con el Señó”, antes de golpear con el llamador (o martillo), para avisar a los costaleros que trabajaban sin acento bajo el pesado Trono. Me chocó escucharlo en las calles de Valladolid, y mucho más me chocaron los aplausos del público en general, cuando los costaleros levantaban y volvían a mecer al Cristo de su devoción, haciendo menearse la túnica y el cíngulo de Jesús a un lado y a otro en la forma que lo hace un paso transportado a costal, y eso siempre me gustó cuando lo veo en los pasos de la Andalucía que amo por muchas razones.

Quizás no estuve atenta, pero no escuché al capataz decir “mi arma” en esos momentos de íntima comunicación con los hombres costaleros, que, dicho sea de paso, siempre me pone los pelos de punta imaginar el dolor que deben sufrir sus cervicales, y la forma de sufrirlo por Fe, amor y quizás alguna promesa.

Posiblemente me faltó escuchar desde un balcón, una sentida saeta cantada a ritmo de Jota.

No vi al “aguaó”, como tal, ni vi a los cofrades repartir estampas a lo largo del recorrido, a las personas que, en las aceras, a un lado y a otro de las calles, presenciaban en silencio castellano, el paso del Paso. Roto el silencio, como ya apunté, en cada “levantá”, (o chicotá).

Se ve que mis paisanos y aledaños, tampoco han aprendido a pedir: “Nazarenos dame un caramelo”, que se le pide al penitente o “Nazareno” de filas… la cosa es que aquí a los cofrades les decimos “capuchones” y capuchón, no rima con caramelo, con lo cual, habría que pedirles otra cosa.

Ya iremos aprendiendo con los años. Si vamos a seguir adoptando otras tradiciones, nos queda tanto por aprender, como al Trono le queda de tallado y policromía.

 No me fijé cuando llegaron a la catedral, si había alguna mujer costalera, si vi que, en la procesión, desfilaban algunas Manolas… o quizás en este caso, deba decir “mujeres de mantilla”, tal y como son denominadas en Andalucía. 

Me chirrió, ver las formas poco tradicionalmente castellanas, en el peinado, o incluso en la vestimenta que algunas lucían. Señoras mías, o se es, o no se es, pero desvirtuar de esa forma la imagen de Manola, es una pena.

 Viendo tanta novedad andaluza en la procesión vallisoletana, pensé: quizás para las corridas en honor del patrón de aquí: San Pedro Regalado, retiren la arena parda de nuestro coso y lo rellenen de albero de color casi naranja traído desde la mismísima plaza de “La Real Maestranza de Caballería” sevillana. O quizás también estén pensando en crear un COAC (concurso de agrupaciones carnavalescas), famoso en el mundo entero, que sigo emocionadísima cada año desde mi salón, retransmitido desde el “Gran teatro Falla” gaditano.

Ya puestos a importar tradiciones, y para que no sea sólo famoso por la SEMINCI, quien sabe si no tardemos en ver en el teatro Calderón, un COAC, donde vendrán a participar chirigotas de Burgos, o incluso la de Santoña, que aquí les pillaría a mitad de camino, aunque eso sí, quizás los cuplés a mis paisanos les resulten extraños, ya que están más acostumbrados a los de “La Fornarina” o “la Bella Chelito”, y esto lo digo con anécdota incluida: en 2008, cuando vinieron “Los Monstruos de pueblo” para actuar por las calle de Valladolid, yo misma, ejerciendo de “recogemigas”, me acercaba a la gente que dispersa, se hallaba en la plaza de la Universidad. Les pedía que se acercaran a escuchar a la chirigota que iban a cantar unos cuplés.

Dos señoras añejas (o añosas), con mucha laca Nely en el cabello gris que remataba sus cabezas, me dijeron sorprendidas: ¡¡Ah, que cantan cuplés!! Y cuando Yuyu y su chirigota atacó con los humorísticos y surrealistas cuplés, las señoras me miraron y dijeron: ¿¿Esto son cuplés?? Sí, señoras, son cuplés sin alcanfor, ni naftalina. Escuchen, disfruten y ríanse que no le hace daño a la artrosis.

 Habrá que tener en cuenta también, para que no nos falte detalle, añadir la nueva tradición de, al acabar la procesión, ir a tomar una ración de chocos, en “la sepia” de la calle Jesús, mientras esperamos a que nos instalen una freiduría para traernos a casa un buen papelón de pescadito frito, que, para papelón, el que estamos haciendo.  

 Lo que creo, que nunca veamos: procesionar a la Señora de Valladolid bajo palio, con doradas bambalinas, mecidas por largos varales plateados, y mucho menos, recibiendo desde los balcones, vistosas petaladas a su paso: nuestra venerada imagen de la Virgen de Las Angustias, ya que ayer martes Santo, no permitieron que le cantaran una saeta, como al parecer pretendían hacer durante la procesión del encuentro. Lo imagino y no, no lo veo. Lo siento, pero no lo siento.

 Siento vivir añorando también, además de la procesión de Jueves Santo dando la mano a mi abuela; las dos recordadas semanas Santas que viví en Sevilla y añorando incluso mucho más, a aquellos mis riñones y huesos,  que me permitían emocionarme de pie: "a pie quieto", durante más de tres horas y media, entre la espera para gozar de buen sitio y el propio transcurrir, viendo la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor que, cada Viernes Santo, si la lluvia no lo impide, como un museo andante (rodante, puesto que la mayoría de los pasos procesionan sobre ruedas), tradicionalmente discurre (o discurría) en respetuosísimo silencio y recogimiento.

Una representación por orden cronológico de historia, de la magnífica, sobria y espectacular imaginería castellana y que en la forma que Valladolid pasea su patrimonio sacro, o no lo pasea nadie o muy pocos lugares del mundo lo hacen tan ordenado como se hace en mi ciudad. Ignoro si este año se incorporará el paso a costal de Jesús de Medinaceli.

Aquí, además, ya podías elegir buen sitio no sólo para ver y disfrutar de la procesión, también había que calcular situarte en lugar del que pudieras salir, si alguna circunstancia te pudiera impedir quedarte hasta el final, porque durante la procesión, a nadie se le ocurría cruzar la calle, desde que aparecía el primer paso, hasta que las autoridades civiles, militares y eclesiásticas cerraban el cortejo, tras la Virgen de Las Angustias.

 ¡Ah! Y repito para que quede bien claro, que no es burla ni chanza lo que escribí en alguna de las frases que acabáis de leer. Es que, ya que hemos traído el andalucismo a nuestras procesiones, traigamos o aceptemos también, el sentido del humor andaluz, que en forma de chascarrillos utilicé, sin pretender tener ni por asomo, la gracia que le sobra a la tierra que tanto quiero. No vayamos a querer solamente una parte de nuestra “poliglotomía” o poliglotía, para los más exquisitos leyentes.

 Así como tampoco minusvaloro el esfuerzo y el amor que cada uno de los participantes hayan llevado a cabo para el transcurrir de la procesión en la forma impecable que lo hizo la tarde del Domingo de Ramos por las calles de Valladolid.

 Hasta aquí mi criticrónica. Por todo lo escrito en ella, si me gustó o no, la procesión objeto de ella, vuelve a entrar en la privacidad de mis sentires y mis “Tradiciones y contradicciones”.

jueves, 13 de marzo de 2025

ANUNCIOS ATEMPORALES

 

ANUNCIOS ATEMPORALES  11-01-2021 /03-09-2024

 Hace años “echaban por la tele” unos anuncios de compresas femeninas que sirven para guarecer esas gotitas indiscretas que a las mujeres de cierta edad se les escapan y al parecer les traen por la calle de la amargura.

A ese respecto escribí y publiqué: “Si hueles no lo luzcas”. En esa publicidad, los guionistas –posiblemente masculinos- pintaban el problema y a quienes lo sufren, con tan poco acierto, que LAS AFECTADAS parecían tener que ocultarse cual culpables de asesinato.

 Tiempo más tarde, esos anuncios evolucionaron y mostraron las compresas –según decía el anuncio- tan planas que no se notan nadita, y la susodicha afectada, se mea –literalmente- de la risa, ya que ha descubierto que tener esa leve incontinencia, no la convierte en una vieja chocha, si no que continúa siendo –si es que lo era de antes- una mujer vital, alegre y feliz. Cierto que, si eres boba, ponerte una compresa no te hace cambiar la bobez.

Habían cambiado el guion y pintaron a las mujeres con incontinencia urinaria leve, cual viejas locas en un espectáculo de “chicos”, (en inglés), meadas de risa, porque la compresa no se nota… Señores, ni lo uno ni lo otro. “Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre”.

 Actualmente, en 2024, el anuncio lo muestran con una mujer sentada en el excusado, empapando con un chorro de agua, una compresita finísima que todo lo absorbe, vertido el dicho chorro de agua desde una jarra… ¿De verdad hay que escenificar tan absurdamente, soltando una cantidad impensable, para enseñar cómo absorbe unas gotas de pis la susodicha compresa? ¡¡Unas gotas de pis!! No el canal de Panamá entrepernil.

¡¡Qué poca imaginación señores!! Y qué suerte, que, además, reciban una pasta por semejante poco acertado “trabajo”.

 Más tarde, lo que “echaron por la tele” fueron anuncios de gente que puede y no puede evacuar, convirtiendo sus vidas en una mierda… o no.

Al parece evacuar con la naturalidad que íntimamente cada mortal lo hacemos cada día, (o deberíamos hacerlo), ha inspirado a los creadores de contenido publicitario, y muestran un producto milagroso y parece que los efectos son fulminantes.

Tiene su gracia, la verdad, las historias que han inventado para no pronunciar las “impúdicas” palabras “pedo” o caca”.

 El anunciante hizo varios escenarios para un mismo fin: una abuela remilgada con aires aristocráticos junto a su nietecita no menos delicada, contándole fuera de toda lógica escatológica, que es estreñida y que se le caen los pedos, que la nieta se ve que no ve, pero “siente” en el alma.

La lógica del anuncio no veo que esté mal, aunque cuando lo “echan” a la hora de comer, nunca es agradable saber si la aristócrata se pee en el sofá junto a su nieta en vez de salirse al pasillo para no atufar a la pobre niña.

 No haré publicidad de la marca (no me pagan por ello), (ya me gustaría), producto que, al parecer, cura el colon irritable, aunque a mí lo que me irrita es la cara de boba de la “aerógrafa”.

 Como sea, se ve que el milagroso producto hace su efecto y la abuela deja de necesitar “aeropumba” porque sus gases no están ni se les espera, aunque ella lo anuncia a los cuatro vientos (nunca mejor dicho) y con la misma hidalguía en la voz, cuando con emoción constreñida le dice a la niña a bombo y casi platillo: “se han ido, se han ido”, y la nieta lo celebra: “se han ido, se han ido” y lo festejan como si en vez de los ancianos gases en toda la extensión de la palabra, se hubieran librado de una invasión de moscardones gordos… ¡¡Pedos niña bonita!! ¡¡Tu abuela se tira pedos!!

Que dan ganas de decirle a la señora, que las cosas se llaman por su nombre, con naturalidad porque cada uno tiene el título que hereda, y ella en ese anuncio será por siempre “la abuela pedorra”.

 Otro anuncio del mismo artículo lo escenifican un padre y su niñita.

El aquejado de tal monstruosidad gaseosa es el padre, y la niña tan tímida como boba, en susurro con una manita tapando su boca, como si con ello le quitara importancia al “delito” explica: “mi padre antes se tiraba pedetes”, tal como si estuviera diciendo: “mi padre robó el banco de España” … Niña, maja, tu padre no tira pedetes, Tu padre ¡¡se zurra como un general!! Porque sabe que, si no lo hace, se le acumularán como bombas en las tripas y para no salir volando como un zepelín, tienen que tomarse las pastillas anunciadas.

Los padres han leído en algún cementerio “Por aguantarme un peo aquí me veo” … y no están dispuestos a concederle a la vida tal dispendio.

 Del mismo artículo, otro señor, con su mascota al lado, se queja de aquejarse de idéntico problema, y el animal, sin estruendo que le avise del lanzamiento del cohete, sale huyendo sin decir ni “guau”, para no zampárselo crudo. ¡¡Animalito!!

Hoy tocó esta clase de anuncios, otro día hablaremos de otros que seguramente también merezca la pena recordar porque tema hay para mucho… y anuncios tan malos que merecerían pena de cárcel, demasiados.

 Aquí os dejo otras de mis añejas crónicas sobre parecidos temas al que hoy nos ocupa:

 http://el-rincon-de-mis-poesias.blogspot.com/2008/12/si-hueles-no-lo-luzcas.html  

  “SI HUELES NO LO LUZCAS”. ESCRITA EN 08/05/1999 Y PUBLICADA EN 06/12/2008

 https://marisa-alaejosysuscosas.blogspot.com/2011/07/los-anuncios-publicitarios-en.html

 “LOS ANUNCIOS PUBLICITARIOS” ESCRITA Y PUBLICADA EN 22/07/2011

miércoles, 12 de marzo de 2025

LEYES Y DERECHOS SIN DEBERES

 


LEYES Y DERECHOS SIN DEBERES Atemporal

 La vida tiene demasiados peligros para los jóvenes, como para, además, permitir que destruyan su salud.

 El joven no es culpable de tener todo a mano, ni de por tenerlo hacer uso e incluso abuso de ello.

Somos los padres y educadores los que una vez más tenemos la obligación y el deber de aguantar los que los hijos hagan con sus derechos, mientras los hijos tienen todos los derechos y ni una sola obligación. ¡¡Dios nos libre de obligarlos a nada!!

 Pienso que no es maltrato un cachete a tiempo, ni lo es un castigo justo, pero es que actualmente ni cachete, ni charla, ni castigo… vale, pues algo habrá qué hacer.

Castigo no: inventemos la estimulación para cumplir normas en casa, en el centro escolar y en la calle.

No es peor padre el que “raciona” que el que da a su hijo a manos llenas, incluso más de lo que en propio niño pide, y mucho menos necesita.

Cachete no: inventemos o pongamos en práctica lo ya inventado.

La rebeldía de un joven no nace, se hace y empieza a “reproducirse” en la familia por permitir demasiadas exigencias desde que el niño aprende a balbucear.

Un bocinazo no: Podría traumatizar al brutito.

 Cuando un niño se pone terco, un golpecito en el cachete del culo con la mano abierta y sin demasiada fuerza, hace más efecto que cualquier otra cosa, aunque ahora ese cachete es delito y podrían incluso encarcelar al padre… ¡¡¡Nos hemos vuelto locos!!! A saber qué harán privadamente en sus casas los que han inventado esa ley, cuando uno de sus hijos se pone bruto, justo en ese momento en que el infante no entiende de razonamientos ni razones.

Hace años asistí con mi hija pequeña en su primer año de preescolar, acompañada por varios niños más de su clase, con sus madres, a una charla que nos daba un dentista para “educarnos” en la forma de cuidar la boca de nuestros pequeños y evitar las caries.

Según el doctor no había que darles chuches siempre que lo pidieran y en caso de que tomaran algún dulce, hacerles cepillar los dientes durante varios minutos y bla, bla, bla…

Ante el “acoso” a preguntas y “apostillas” de las madres, ante la imposibilidad de llevar sus cepillos de dientes en el bolso y a cada sesión de chuches, seguida otra de cepillado, o ante la reiterada negativa de darles golosinas, con la consiguiente rabieta, el joven doctor finalmente nos dijo: “Yo he dicho lo que obligatoriamente como dentista debí decirles, ahora voy a confesarles que como padre, permito que mis hijos coman golosinas; sin abusar, porque muchas veces es la única forma de que nos dejen un rato tranquilos.

Creo que como ejemplo vale perfectamente lo de “consejos vendo y pa mí no tengo”, que será lo que aplicarán los inventores de semejante “Ley contra el cachete”, que tenemos desde finales del lejano 2007. (Uf, cómo pasa el tiempo, desde que escribí esta crítica y la olvidé en un cajón).

Retomo: casi 20 años, en los que nos ataron las manos para aplicar un simple cachetito como correctivo… Pues, porque me ha dicho Google la fecha, porque yo creía que no había pasado tanto…

 Prosigo: si a un hijo se le dan alas, lo lógico es que vuelen, aunque sea sin instructores, de ahí que estén abocados a estrellarse, y ser los padres quienes recojan los pedazos.

Desde hace muchos más años, los hijos tienen muchos derechos, todos los derechos que existían y los que se van inventando a lo largo del camino, aunque no tienen prácticamente ninguna obligación y además se les otorgó el derecho a con 16 años poder tomar libremente la píldora del día después o abortar sin permiso ni conocimiento de sus padres.

Imagino que, para aprobar dichas dos temerarias leyes, no consultarían ni a padres, ni a médicos, ni farmacéuticos.

 Una vez más empezaron la casa por el tejado.

 A los padres se les quedó completamente indefensos ante lo que se les puede venir encima: Trastornos ginecológicos a muy temprana edad por el uso o el abuso de esa píldora que pueden adquirir sin control o incluso perder a su hija cuando le practiquen una operación de aborto, que, como todos sabemos, conlleva demasiados riesgos físicos y mentales, como para no necesitar siquiera autorización, ni compañía de sus padres y tutores, con los que presumiblemente vive esa menor.

 Primero y como mínimo debería haber una buena educación sexual, con mayúsculas, complementado con la educación en el entorno familiar y los colegios, en los que –como mucho- dan cuatro charlas leves, ¡en los que raramente se dan!

 A los menores se les prohíbe comprar tabaco o alcohol con muy buen criterio, hasta a partir de los 18 años y como bien sabemos, se buscan las mañas para hacer botellones y llegar a casa como muchos llegan con la tranquilidad de no recibir correctivos… no vayamos a mermar sus derechos…

 Las personas de mi generación, nos adelantamos demasiado para nacer y haber tenido alguno de esos derechos.

Afortunadamente, crecimos sin demasiados traumas, porque si no sabíamos lo que eran derechos para los invisibles niño y jóvenes, mucho menos sabíamos lo que eran traumas… ¡¡Oye!! Y hemos llegado a vejestorios habiendo sabido educar con amor a nuestros hijos y ayudado en la crianza de nuestros nietos, con buen criterio, con mejores medios y más “adelantos”, de los que tenían nuestras familias, pero lo hicimos lo mejor que supimos y pudimos, sin tanta restricción como nos pusieron a la generación: “bocata de chóped… nacimos sin derechos, porque no pasamos de ser “ropa tendida” para nuestros padres y abuelos, y cuando íbamos a convertirnos en “lo rico de dentro”, nos ponen la tapa de encima con los derechos de hijos y nietos… No tocó ser invisibles.

 Vivamos: sin traumas, con derechos, con deberes, con ilusión… ¡¡Vivamos!! ¡¡Morirse es lo último!!

BIENVENIDOS...

... A este Blog creado para difundir noticias e historias de mi pueblo. Espero que encontréis aquí lo que andabais buscando. Si no es así y creéis que puedo ayudaros a conseguirlo, dejad la pregunta en un comentario, y a la mayor brevedad será atendido. Gracias por venir.