lunes, 4 de agosto de 2014

NUEVA LEY DE PREVENCIÓN DEL ALCOHOLISMO



NUEVA LEY DE PREVENCIÓN DEL ALCOHOLISMO 18-06-2014

Pues sí, por fin parece que los que pueden  han pensado que una buena parte de nuestra juventud no va por buen camino en esto del beber sin sentido y se han puesto manos a la obra o mejor dicho manos a la ley para tratar de evitar que sigamos soportando borrachos incontrolados que cambian el biberón por el botellón cuando aun no han terminado de crecer ni de cuerpo ni de mente.
La pena no es que estaos niños admitan a cara descubierta y con descaro que beben desde los 13 años, la desgracia es que sus padres lo saben y miran para otro lado con tal de que sus hijos “no sean menos”; o quizás no lo han podido ver porque estaban trabajando para que a sus hijos no les faltara de nada, o se habían separado y se sienten incapaces de contradecir a sus hijos y de eso los niños se aprovechan.

Afortunadamente no todos los jóvenes son como los que hoy comento, pero hay demasiados que como “los peces en el río” beben y beben y vuelven a beber.
¿De veras es necesario emborracharse para pasarlo bien? Me resisto a creer que esa gente joven sea tan descerebrada y si ellos lo hacen, que quien tenga en su mano evitarlo, por fin ponga remedio.

Aún no está claro en qué va a consistir esa ley, pero ya se va oyendo con fuerza que pondrán multas a los padres de los jóvenes bebedores.
Entonces yo me pregunto: ¿Para quién está pensada esta ley? ¿Para la salud y futuro de los menores? ¿Pensada para las familias de estos jóvenes? ¿Piensa en la convivencia ciudadana? ¿O lo único que interesa es llenar las  arcas públicas?

Si castigan a los padres de los futuros borrachines a pagar multas económicas pero se siguen permitiendo los macro botellones en plena vía pública, creo que –como siempre- están empezando la casa por el tejado.
En caso de ser padres separados ¿Quién de los dos progenitores tendrá que pagar? ¿Será un motivo más de litigio en la pareja?

Pienso que lo prioritario sería primero poner remedio, no multa.

Que en los colegios, eduquen a los padres junto a sus hijos y así los padres no puedan escudarse en “No puedo con él”; y luego no dejar que beban multitudinariamente a lo loco en plena calle, ni mucho menos en locales cerrados… No beber tan a lo sin sentido como hacen y si aún así se empeñan en beber y beber sin tener ni pinta de sed,   entonces no estaría mal la multa a los padres por no controlar los hábitos perjudiciales para la salud de sus hijos.
 ¿O no? Porque si es por eso, alomejor hay que empezar a poner multas por demasiadas cosas a todos los responsables de todo lo que se hace mal.

lunes, 7 de julio de 2014

ISLA, UN LUGAR DONDE LLOVIÓ Y ESCAMPÓ



ISLA, UN LUGAR DONDE LLOVIÓ Y ESCAMPÓ 04-07-2014

Un año más se ha cumplido el programa de excursión organizada por el Club cicloturista alaejano. Viajamos en esta ocasión a Isla (Cantabria), un bonito lugar que nos recibió con el cielo llorando y el sol escondido dando al traste con nuestro deseo de playa y buen tiempo. Pero mejor vamos por partes y por orden.

Salimos bulliciosos de Alaejos sin parada en Tordesillas camino de Valladolid y una vez repleto el autocar, emprendimos el feliz fin de semana cántabro.
Primera parada en Reinosa para desayunar y recoger a Laura y José Luis, que sin ellos y sin el presidente que llegó después, la excursión no sería lo mismo.
Poco después paramos en Ontaneda, el pueblo con nombre casi de galleta. Ahí los más osados se apearon del vehículo para caminar los aproximadamente 10 kilómetros que les dijeron, aunque ya en  destino se enteraron que en realidad habían pateado casi 16.
Despedimos a estos andarines y muy poquito después nueva parada y apeada de excursionistas que caminarían 5 Kilómetros.
En el autocar quedamos los menos osados o más “averiados” para caminar, sobretodo con la amenaza de lluvia que se cernía sobre nosotros.
Pronto llegamos a Puente Viesgo, donde Toño descargó el resto del pasaje. Allí era el punto de llegada de los dos grupos caminantes, y los no andarines teníamos tiempo libre.

Me había quedado sin nadie de mi grupo y aunque a todos los excursionistas les conozco, y precisamente por eso, no me gusta “pegarme” a otros grupos donde no tengo la certeza de ser recibida sin ser eso: un “pegote”.
Aclaro que cuando voy con “mi” grupo y vemos que alguien de otro se queda solo, siempre le invitamos de corazón a acompañarnos, con la ilusión de que acepten nuestra compañía, pero si la sola soy yo, prefiero la soledad sabiendo que mi gente, mi buena compañía, está de camino.

Así preferí caminar a solas, feliz e inmersa en mis propios pensamientos y en el propio deseo de hacer lo que me diera la gana, dentro de las posibilidades que me ofrecía el lugar. Me empapé del aroma vegetal de Puente Viesgo, paladeé el entorno sin el cotorreo de congéneres. Yo, Yo misma y el verde Valle, el río cantarín y los pájaros habitantes del mismo espacio que Yo misma y Yo.
Me senté en una cómoda y silenciosa terraza a tomar lo que me vino en gana y no tardé en recibir la llamada de mi santo marido, que cumplidos sus kilómetros a pie, me buscaba con Nardi y Elisa para continuar los cuatro con la buena costumbre de vermutear juntos.
No tardaron en llegar el primer grupo de caminantes, cansados pero felices por haber cumplido su hazaña y llegar secos.

Poco duró la sequía, y antes de abordar de nuevo el autobús, comenzó a “llovisniar” un poco y poco rato. Nada que asustara al hambre que a aquellas horas había hecho acto de presencia.
Enseguida llegamos a un precioso merendero al aire libre cuajado de árboles, con mesas rústicas y bancos clavados al suelo junto a un rio pedregoso. Pretendíamos disfrutar un rato del entorno, sacamos neveras y merienda y en vez de comer con la calma deseada, tuvimos que engullir rápido la rica comida compartida, porque las primeras gotas no tardaron en hacer acto de molesta presencia.
Apenas pudimos degustar el postre ya recogiendo el hato porque las gotas iban convirtiéndose en copiosa lluvia que nos hizo correr al autocar, y nada más subirnos, casi diluviaba.

Cambiamos la playa programada por el hotel contratado al que llegamos media hora después de la accidentada comida.
En el “Isla Bella Spa” fuimos rápidamente atendidos y nos fueron asignadas las cómodas habitaciones donde apenas nos instalamos y volvimos a reunirnos con nuestros grupos.
Con el ánimo tan empapado como nuestros paraguas, y sin ganas de buscar lugar más alejado, cruzamos la calle y en el Mesón “Mi abuelo Lipe”, nos acomodamos para tomar café.
El amable camarero, en despiste más que de principiante pero sin mala intención, sirvió uno de los cafés sin contenido en la taza, lo que nos hizo pasar un buen rato de risas “andaluz-castellanas” por sacarle punta al café con leche sin leche y sin café.

Pronto dejó de llover, aunque el viento era fuertecillo y como no hacía para baños al aire libre y el Spa estaba con aforo completo, parte del grupo  paseamos y el resto “Spaseó”.
Siguiendo con el programa que la organización había ideado, a las nueve de la noche, nos reunimos todos los excursionistas en el comedor donde una suculenta cena no se hizo esperar.

Lleno el ánimo y la tripa, cada uno volvió a hacer lo que le dio la gana. Mi cuerpo incapaz de seguir mi deseo de continuar en tan agradable reunión, decidió obligarme a subir a descansar y como no era cuestión de discutir con Yo misma, Yo, le hice caso sumisa y me acosté a tan tempranísima e inusual hora para alguien como Yo que me acuesto a las mil.
Morfeo no tardó en tenerme rendida entre sus brazos, cuando el sonido de suspiros y alborozo me desveló. Quizás los de la habitación de al lado, hacían deporte a lo loco por la forma de respirar y jadear fuerte, sobre todo ella, que parecía que el esfuerzo le estaba costando la propia vida. Por los casi translúcidos tabiques, a punto estuve de jalear y aplaudir su esfuerzo. Por si así se animaban a correrse una nueva etapa con subidas o bajadas a algún pequeño puerto.

Si alguien empieza a especular quien del grupo ciclista alaejano había preferido hacer bici “Esta-tetíca” o lo que quiera que hicieran, que no piense que voy a cometer la indiscreción de dar sus nombres y hasta apellidos para que todo el que me lea se entere y luego me acusen de entrometida, de indiscreta y de decir en mis crónicas todo lo que hacen quienes viajan conmigo. No, no lo haré ¿O sí? Bueno pues si queréis saber quienes eran los fogosos, o comprobar si yo demuestro ser una hija de puta, tendréis que continuar leyendo.
Amaneció el domingo soleado y fresco. Un estupendo desayuno nos levantó el ánimo justo antes de dispersarnos como siempre cada uno por su lado. Algunos aprovechando la marea baja disfrutaron de playas más extensas y otros compramos para traer de recuerdo unas anchoas de Santoña.
Junto a mi torero y mi tonadillera paseó con nosotros Mª José, mujer de gran corazón que siempre regala sonrisas y es muy grato compartir espacio vital junto a ella.
A las doce volvimos al hotel para recoger los equipajes y dejarles en el autocar, luego continuamos por Isla paseando y vermuteando.
En una terraza casi a pie de playa en que nos sol y sombreábamos un poco, también se sentó José Juan Vaquero, famoso en España monologuista pucelano que amablemente posó para una foto que le pedí.
Luego mientras nuestra andaluza tiendeaba con su madre, Marimar nos dijo que llevaba algo de dinero suelto y se ofreció a regalarnos uno de los apartamentos en venta que nos salió al paso; declinamos porque el sitio parecía algo sombrío.
Me gusta este grupo con el que no me faltan las risas, el cariño y la amistad y donde nunca hubo malos rollos.

Cuando llegó la hora fuimos a la “Hostería San Emeterio”, y otra vez todos los excursionistas juntos, dimos buena cuenta de la rica comida, el café y las risas, estas por nuestra cuenta, no iban incluidas en el precio.

A las cinco de la tarde se acabó lo que se daba, “El Andaluz” ponía rumbo de regreso a casa. La película de moda nos rompió la siesta e hizo que la hora y media que dura, se nos pasara en un suspiro y muchas carcajadas.
Paramos en Herrera de Pisuerga el rato de obligado descanso, tomando quien quiso “sobras de misericordia” y unas pastitas caseras cortesía de la mejor cocinera para celebrar con todos nosotros que su preciosa niña ha comulgado este año.
Tras el breve descanso, continuamos viaje a Valladolid y Alaejos donde llegamos tan ricamente, despidiéndonos hasta la próxima que esperamos sea igual de buena en alegrías y mejor en climatología.
Particularmente eché de menos a Gerardo y Mariangeles y a nuestro veterano Teodoro, que no pudo celebrar su cumpleaños en nuestra compañía como ya hizo en varias ocasiones.
¡Ah! Olvidaba deciros que los del “follón” (o follaje) nocturno, era una pareja de jovencitos que nada tenía que ver con el club, la excursión ni la madre que nos parió.


martes, 24 de junio de 2014

¿POR QUÉ "LA ROJA" YA NO VALE PARA NADA?




24-06-2014

No insistiré más en que el futbol ni es lo mío, ni lo será jamás (a no ser que me vuelva completamente imbécil)  pero lo que me ha hecho lanzarme al teclado, no tiene que ver mucho con la afición al futbol.
Tras la derrota de la que según todos los pronósticos era “La selección a batir”; la mejor selección del mundo, los ánimos  de los forofos  se han caído como castillos de naipes. Los mismos señores que en pantalón corto levantaron pasiones hasta elevar “La Roja” a la gloria tras ganar de corrido dos Eurocopas y un mundial, y tras perder en estos años muy pocos partidos, van los angelitos y pierden dos partidos en el actual mundial, que les hacen preparar maletas con orejas gachas y regresar a una España hundida en la miseria única y exclusivamente por tan aciaga circunstancia.

No entiendo que esos  súper aficionados hayan tardado simplemente dos partidos en darles la espalda. Si “La Roja” antes eran buenísimos, los mejores, en dos partidos no pueden ser tan malos malísimos.
No digo yo que estos jugadores que ganan millonazos por jugar a correr tras un balón, merezcan aplausos por jugar con los sentimientos de los aficionados olvidándose que España sin ellos es un país mediocre y triste. Sólo digo, que si tan buenos eran, castigarles tan duramente por perder dos partidos seguidos, no me parece ni coherente ni de buen aficionado, porque sólo han demostrado venerarles si ganan títulos para poder decir “Hemos ganado” y odiarles casi a muerte tan sólo por tener que decir “Han perdido”. Porque ganar “ganamos todos” pero perder, sólo pierden ellos ¿O no es así?
Bien, pues en estas andaba yo cavilando cuando me entero que “La Roja” ha regresado a España sabiendo que no les vitorearían; sabiéndose perdedores e incapaces de aguantar las críticas –seguramente merecidas- de quienes les paga hasta por afeitarse; y “La Roja” incapaz de apechugar por su propia desmotivación para volver a traer la copa del mundial, y pedir perdón, si hubiera sido el caso, esta vez salió por la puerta de atrás como lo hacen –o deberían hacerlo- los delincuentes. Ellos no han delinquido, sólo han sido ineptos en su multimillonario trabajo.
Tampoco es eso lo malo. Lo malo ha sido que “La Roja” han dado esquinazo a los pocos incondicionales dejándoles con dos palmos de narices. Buenos aficionados que pese al dolor de la derrota, habían perdido su tiempo para animarles y apoyarles en su llegada no triunfal.

Ahora sí, no me cabe duda que “Esa Roja” merecían el vacío. Unos futbolistas que dan la espalda a los aficionados fuera del terreno de juego, no merece compasión por su ineptitud en el campo. Que le den a “La Roja”, que les den a esos jugadores por el mismo sitio que ellos les han dado a los fieles aficionados... Lo del rayo que alcanzó el avión en pleno vuelo de regreso es pura anecdota.


martes, 10 de junio de 2014

EL FINAL DE LA SERIE AÍDA



   09-06-2014

Tras casi diez años en antena –con los lógicos parones entre temporadas y las muchas repeticiones- Ayer domingo emitieron el último capítulo de la serie “Aída”.

No sería la mejor serie, ni falta que hacía. Me enganché a ella desde el primer día y como soy fiel hasta en estas cosas, pues nunca falté a mi cita.
Los guionistas no sé si lógicamente fueron perdiendo fuelle, pero aun así, me gustaba ver a estos actores que cada uno en su papel y con su evolución en él a lo largo de los años, eran ya “como de la familia”, mucho más desde que en 2010, fuimos a ver grabar uno de sus capítulos, disfrutando de lo lindo al ver en persona toda la fantasía que en la tele se convierte en realidad ¿O fue al revés?

Tenía curiosidad por ver este último capítulo; ¿qué habrían pensado los guionistas para sorprendernos o incluso hacernos soltar alguna lagrimilla al decir adiós con nostalgia a estos personajes? ¿Quizás se despedirían tan a lo grande como empezaron? ¡Pues nada! No me gustó nada de lo que ofrecieron en el plastoso final carente de chispa. ¡Bueno sí! Que por fin se iba “Aídita”. ¡Por fin desaparecía esta niña pésima actriz! Un personaje que afortunadamente no estuvo durante las primeras temporadas y que tampoco tenía papel en todos los capítulos.
Su marcha fue lo único que me “emocionó” y total ya ¡Pa qué!
Ojala pronto podamos disfrutar de los buenos actores que ayer se despedían. Ojala encuentren buenos papeles donde lucir su talento como durante años lo hicieron en Aída, una serie que  por el camino que iba, ha dicho adiós antes de que sus seguidores nos fuéramos marchando en silencio a otras cadenas en el momento de ser emitida.
Me gustará volver a verlos trabajando, será como reencontrarse con “viejos amigos”; y procuraré no “engancharme” aunque sea una buena serie si una de sus “actrices”, me produce dolor de estómago y nauseas.

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