lunes, 28 de septiembre de 2009

EL FINAL DEL VERANO 2009


Pues sí, también este verano 2009 ha llegado a su fin como los otros 52 que he vivido.
Cada uno tuvo sus peculiaridades y este no iba a ser menos.

Comenzó tarde, le costó calentar, pero cuando lo hizo, asfixió y nos regaló unas fiestas de “La Casita” con magníficas temperaturas diurnas; y lo que es más loable, unas temperaturas nocturnas que ni pedidas por encargo hubieran sido mejores.

A mis años y con estos pestudos achaques que me encanta disimular, pasé la noche “la víspera” en la calle, -o la peña- sin acostarme y mucho más extraño, ¡sin chaqueta! Aunque hasta llegar a ese día hubieron otros que por una u otra razón merecen ser destacados.

Uno de los momentos más emotivos lo viví el día 30 de agosto –y no por ser el primer aniversario de la boda de mi hija Cecilia- si no porque recibí una placa homenaje junto a otros escritores de mi pueblo; y a Pedro Varela del que habéis podido leer el modesto homenaje que le dediqué en este mismo Blog. Aunque lo más importante para mí fue firmar en el libro de oro de la noble villa que me vio nacer.

Bonito fue ver recibir emocionadísimo a mi padre la placa homenaje junto a todos los nacidos en Alaejos 1929. Ochenta años de lucha que tienen el reconocimiento de sus paisanos en ese sencillo acto.

Escuchar el “PUM” de la primera diana sigue dándome una punzadita en el estomago… en el corazón, porque no son ganas de bailarla el sentimiento, sino que se apelotonan los recuerdos de “Casitas” pasadas y esto solamente lo entienden quienes alguna vez bailaron esa “diana” tan peculiar que sólo “saben” tocar “Los Trompas”, pues llámense como se llamen… “Ritmo 80” o “Charanga Pucelana” como creo que se hacen llamar ahora, esa orquesta borda el despertar alaejano de los días 7 y 8 de cada septiembre.

Participé en el desfile de peñas, como suelo hacerlo: cámara de video y fotos en ristre intentando captar para el recuerdo los disfraces, bailes y alegrías de las gentes que participamos de cualquiera de esas formas en él.

Por causas ajenas a esta crónica, diré que gracias a decir en voz alta –que no a voces- y mirando a la cara –que no con descaro-, esas “verdades que duelen” –porque el “interfecto” no las quiere oír- paseé mi orondez con orgullo y sin los complejos que acumulé dolorosamente durante años, por culpa de “la sinceridad” de quien no acepta que otros lo sean con sus propios defectos, fallos o enfermedades contraídas o adquiridas.
Pude desprenderme de esos “complejos” como quien se quita el grueso abrigo de invierno liberando cuerpo y sobre todo alma. Le pese a quien le pese y con el beneplácito de quien me quiere y comprende, desde ese momento estoy muy orgullosa de ser como soy y con la conciencia más tranquila que nunca.

Esa verdad que al parecer tanto dolió escuchar hoy, quizás mañana se convierta en agradecimiento –aunque nunca me reconozcan- que gracias a esa conversación, comenzó el fin.

Tras el comentado desfile y posterior primera cena en la peña, continuamos disfrutando de los actos programados por nuestro ayuntamiento alaejano para amenizar los días de las fiestas por excelencia.

Quizás fuera morbo por ver “el estado de conservación” de la famosa Karina; deseos de recuperar canciones de una juventud lejana, o ganas de no perderse un año más “las Carretillas”, pero lo cierto es que la plaza estaba llena para ver el espectáculo.

Coincidió nuestra llegada con la salida desde el ayuntamiento de la cantante que al dirigirse al escenario fue vitoreada y aplaudida por no menos de tres o cuatro personas.

Como era de esperar, todo el mundo disfrutó con las viejas canciones (tan añejas y trasnochadas como la propia intérprete) que desafinó risueña y azarada por la cantidad de “problemas técnicos” que surgieron durante la velada (a algo había que echarle la culpa).
No se puede decir que Alaejos no la acogiera con cariño; todo lo contrario, bailaron y canturrearon las canciones con menos desafine incluso que la propia artista, premiándola con grandes aplausos tras cada canción. Educados somos y lo demostramos.

No se quien de mis paisanos incluso la homenajeó haciéndola entrega de un baúl, emulando al de los recuerdos; que contenía una gallina, supongo que para que hiciera compañía a los gallos con que Karina nos obsequió.

En esto como en todo, tras la actuación, hubo “división de opiniones” y lo que algunos halagaban, otros -la mayoría- más realistas, disculpábamos la penosa actuación porque además de no haber esperado otra cosa, comprendíamos que a su edad y tras tantos años sobre un escenario, “Al fin del camino” de Karina, su “Aire de fiesta” se ha convertido en “El baúl de los recuerdos” que como “Las flechas del amor”, se clavan en el alma de lo que quizás un día fue.

Mi compadre apostillaba que Karina había llenado la plaza, y yo sigo opinando que un día 7 de septiembre en Alaejos, la plaza la llena un tonto tocando un bote con un palo, porque la tradición manda subir a ver “Las carretillas” y haciendo una noche tan exquisita como la que disfrutamos esta víspera 2009, mucho más.

Mercado medieval, concurso de pinchos... La romería, los encierros, capeas, verbenas, charangas; y los bailes al poner el 15 de agosto y retirar el día 10 de septiembre “La Mariseca”, han pasado a ser recuerdos y añoranza de días de fiesta cálidos y noches estrelladas que volverán similares al final del próximo verano.

sábado, 26 de septiembre de 2009

PLACA HOMENAJE A LOS NACIDOS EN ALAEJOS DURANTE 1929



El pasado 3 de septiembre y durante la celebración del día de los mayores, hicieron entrega de una placa homenaje a los nacidos en Alaejos en 1929.
Mi padre emocionado estaba entre ellos y recibió la placa de manos de una de las reinas de las fiestas.

Pese a su cada vez mas precaria salud, pudo cumplir con ese deseo: recibir la placa por sus 80 años .

80 años de lucha, de trabajo, enfermedades, ilusiones y alegrías compartidos con tantos como le queremos y sabemos muy de cerca de esa vida impecable que ha disfrutado mi padre.

El tiempo pasa para todo el mundo, su imagen exterior ha cambiado mucho y las enfermedades han hecho mella en su carácter afable, pero los recuerdos de días pasados a su lado, mi infancia, sus brazos fuertes que moldeaban el hierro como si fuera el más frágil papel, supieron también dar suaves caricias. Sin lugar a dudas ha sido el mejor de los padres y el abuelo al que mis hijas -sus nietas- adoran.




Enhorabuena... y que cumplas muchos más.
Por casualidad vi esta foto y aquí están "los quintos" de mi padre el año que cumplieron los 50.

Mi sincero homenaje a quienes no pudieron llegar a los 80. También para ellos es la placa del principio de esta crónica.

PLACA HOMENAJE A DIVERSOS ESCRITORES DE ALAEJOS

ALAEJOS-30 AGOSTO-2009 Cuando muy emocionada, en el marco incomparable de la plaza de Alaejos, bajo la atenta mirada de la Virgen de La Casita, la Mariseca y los ladrillos de la iglesia de San Pedro, subí a recibir dicha placa, dediqué a mis paisanos y a todo el publico asistente estas palabras:

Buenas tardes.

Yo como soy ama de casa, he traído la chuleta.

Los que ya tenemos edad de recordar, nos viene a la memoria aquel programa de radio de los años 60 “Melodías dedicadas y del oyente” en la que muchas veces oímos decir “Para Fulanita de quien ella sabe”.

Yo no quisiera olvidarme de ninguna de las personas a las que quiero dedicar lo que de bueno pueda tener mi obra; a mi familia, a los muchos y buenos amigos que me demuestran su aprecio de corazón; sin olvidar a los lectores de mis novelas, poesías o de mis Blogs y por supuesto al ayuntamiento que me ha invitado a venir.
Por eso, para no quedar mal con nadie: doy las gracias con mucho cariño: “a quien ellos saben”.

Muchas gracias
Felices fiestas

viernes, 28 de agosto de 2009

VARELA, LEYENDA EN IMÁGENES DE LA HISTORIA DE ALAEJOS... Y MUCHO MÁS










El próximo domingo 30 de agosto, Pedro Varela recibirá una placa homenaje por haber sido “El fotógrafo del pueblo”.

Aquí quiero hacerle mi particular homenaje porque él, siempre estaba allí y gracias a él, tengo tan gratos recuerdos guardados “como oro en paño”.

Varela, el hombre que durante más de cuarenta años fue nuestro fotógrafo “de cabecera” y al que debemos gratitud por los millones de recuerdos atrapados en la “Werlisa” que siempre llevaba colgada al cuello, recorriendo no sólo las calles de Alaejos, también recorría todos los pueblos de la comarca, e incluso miles de soldados del Ferral del Bernesga (León) tendrán en sus casas las fotografías de cuando hicieron la mili en aquel acuartelamiento.

Una pequeña cámara que sin necesidad de grandes teleobjetivos, ni aparatosos “gran angulares” captaba las imágenes de los momentos más variopintos de la vida “de entonces”, y de todos los aficionados a la fotografía que no podíamos siquiera disponer de una cámara de retratar propia.

Las fotografías de Varela con el tiempo tuvieron su propia identidad: su nombre en una de las esquinas abajo, y detrás su inconfundible sello con la fecha impresa, cosa muy de agradecer para unir el recuerdo del hecho con la fecha en que ocurrió.
Gracias también a Varela, tengo esa misma costumbre y en todas las fotografías que guardo en papel, detrás, llevan la fecha.

En esta era de sofisticadas e impensables cámaras digitales, que sin necesidad de carrete ni largas sesiones de delicado revelado, nos hacen difícil creer que hubo otros tiempos en que había que recurrir a un fotógrafo profesional si queríamos retratarnos, y no me refiero a los carísimos profesionales de ahora que se forran a costa de una sesión fotográfica en ocasiones tan “posada” y “atrezzada” que pierde la espontaneidad del momento y modelo a retratar.

No hay un solo Alaejano que no tenga en casa una buena colección de fotos de Varela, no sólo de bodas, comuniones, bautizos… cualquier acontecimiento era bueno para ser fotografiado.
Un paseo por la carretera, la primera vez que el novio entraba en casa de los padres de la novia, la primera vez que un recién nacido salía a misa en brazos de su madre…el mondongo, las meriendas de San Isidro, las rosquillas de San José, los jueves de compadres, un baño en una balsa cuando las únicas “piscinas” donde podíamos darnos un refrescante baño eran precisamente eso, balsas donde se almacenaba el agua para el riego de las huertas…

Recuerdo cada “Casita” a la salida de los toros, era obligada la visita a la casa de Varela a esperar que terminara de revelar las fotos del día para poder llevárnoslas.
Sobre una camilla reposaban los montones de fotos disparadas durante aquellos días de la fiesta y entre ellas, elegir la nuestra para llevarla a casa y durante un año, mirarla y soñar con que llegara la siguiente Casita…

Tantas y tantas cosas, por las que quiero darle las gracias señor Varela.

¿NO TIENE SENTIDO UNA VACUNACIÓN MASIVA?


La ministra de sanidad afirma que no tiene sentido realizar una vacunación masiva y recomienda no alarmarse, que en España sólo tienen previsto vacunar al 40% de la población; y yo me pregunto si doña Trinidad Jiménez tendrá tanta razón como Aznar, cuando afirmaba que “sólo eran unos hilitos” lo que salía del Prestige y finalmente se convirtieron en el peor vertido de “chapapote” sobre las costas gallegas.

¿Con esta gripe "A" nos convertiremos todos en Costa Gallega?

Quizás es bueno no alarmarse hasta la histeria, pero tampoco que nos pille desprevenidos y cuando queramos poner remedio ya no lo haya.

Si en verano no ha desaparecido –o remitido- la epidemia ¿será verdad que en otoño-invierno sufriremos pandemia?

No soy hipocondríaca, pero con lo fácil que ha sido la propagación, me temo que la extinción va a ser cuando menos complicada.
Tendremos que prepararnos como mínimo para poner las medidas preventivas que nos recomienden y que esas medidas sean realmente efectivas.

miércoles, 26 de agosto de 2009

MERCADO MEDIEVAL Y DE OFICIOS- ALAEJOS-23-AGOSTO-2009

LA PLAZA DURANTE LA MAÑANA Y A LAS TRES DE LA TARDE

CANTINERO Y AYUNTAMIENTO CON "LA MARISECA"

GARBANCERAS EN SU PUESTO Y EN "LA PANERA DE CATACHO"
Porque no sólo estaba adornada la plaza


ASOCIACIÓN DE MUJERES DE ALAEJOS

CETREROS---QUESEROS--CASETA DE LA MÚSICA---
SALAMALICÓN
REPONIENDO FUERZAS



martes, 25 de agosto de 2009

CHIRINATOS AL COSTAL... UNO A UNO Y PAR A PAR

Foto antes de que nacieran la hija de mi tía Antonia y Charo
 
CHIRINATOS AL COSTAL... UNO A UNO Y PAR A PAR

21-agosto-2009     Escrita en Alaejos Véase fecha de publicación

 Tener la pila de años que tengo, me convierte en persona de: “Ya tenemos edad de recordar”.

Aunque mejor voy más allá: “Tenemos edad de añorar”, pues aunque “no todo tiempo pasado fue mejor”, al llegar (o pasar) la cincuentena, cada recuerdo, cada momento vivido en infancia y juventud, lo guardamos intentando que no se nos vayan jamás.

No es pretender que vuelvan los días antañones, pero recuperarlos y compartirlos con quienes fueron nuestros compañeros de juegos y de los primeros despertares acnéicos, es muy gratificante; tanto como lo ha sido siempre atrapar recuerdos durante el aperitivo en una cómoda terraza de la plaza de mi pueblo con algún amigo, conocido o similar.

Durante el verano Alaejos se llena de gente y las calles de coches. Deja de ser el pueblo tranquilo para convertirse en una “mini” cuidad, con todos los inconvenientes del tráfico –a pequeña escala-, porque aunque parezca increíble, aun para distancias tan cortas, los forasteros van en coche a cualquier parte; a mí me gusta menos caminar que pillarme los dedos con una puerta, pero aseguro que en el pueblo el coche se queda aparcado desde que llegamos hasta que nos vamos. Sólo lo utilizamos cuando es estrictamente necesario, o si necesitamos cargar con compra.

Para quienes no vivimos en él todo el año, el pueblo es para pasearlo y disfrutarlo. Este verano, la crisis lo ha llenado aún más de lo que viene siendo habitual, pero no tanto como para hacerlo incómodo.

 Ayer, al llegar al pueblo con mi hermano y pasar por la derruida casa de los abuelos comentamos que entre aquel montón de escombros en que se ha convertido, habían quedado para siempre demasiadas vivencias y recuerdos.

De haber podido, habríamos conservado “nuestra” casa, pero no ha sido posible y tras demasiados años deshabitada, ha terminado por derrumbarse.

Siempre que estamos juntos, solemos “sacar a colación” recuerdos de cuando éramos niños o cuando aún solteros y vivíamos bajo el mismo techo de la casa de nuestros padres.

Desde hace muchos años no coincidía a solas con Toño en Alaejos, y teniendo en cuenta que nuestra infancia la pasamos enterita en este precioso pueblo donde tuvimos la suerte de nacer, no es extraño que volver a estar aquí nos haga sentir intensamente esa añoranza a la que me refería al principio.

 Después de la cena, me acompañó a la calle y al sentir el perfume del fresquito de la noche le dije: “Mira, huele a chirinatos”.

Charlamos sobre ello un momento y nos despedimos; después, ya sola, me dirigía a mi casa disfrutando de la noche. Durante el día el calor había sido muy intenso y a esas horas la temperatura era maravillosa.

 Una vez más, “El olor de los recuerdos” me invadía por completo. Olor a tierra mojada que llegaba desde las cercanas huertas recién regadas, y el bullicio de las calles por las que parecía no haber pasado el tiempo.

Hacía años que no veía tanta gente “al fresco” a la puerta de las casas como antaño, sentadas en sus cómodas sillas bajas o en el mismo suelo calentorro de haber aguantado el implacable sol durante todo el día.

Las voces al conversar de los vecinos y la algarabía de algunos niños jugueteando tranquilos, me devolvieron a la calle Tejedores, y a la puerta de la casa de mis abuelos 45 años atrás, cuando tantas noches “al fresco” pasé de pequeña.


Cada verano cuando nos juntábamos los primos “Muñoz”, el abuelo nos llevaba a “cazar Chirinatos”, nombre inventado por él, de un inexistente “animalito” que supuestamente habitaba en la huerta de enfrente de la fundición –la de la “Patacorta”- dicho animalito sólo salía de noche, pero había que actuar con sumo cuidado o perderíamos nuestras “presas”.

Los nietos un poco más mayores, ya conocíamos el secreto, pero alimentábamos la imaginación de los más pequeños.

“Esta noche salimos a cazar Chirinatos”; frase suficiente para pasar la tarde ideando cómo sería la “expedición” y el lugar que ocuparíamos en la fila, “india” porque había que colocarse por edad y altura de menos a mayor.

El abuelo iba delante con un farol encendido y a su lado se colocaba el nieto más pequeño –y el más inocente- mientras uno de los mayores (Toño seguramente) llevaba un costal o saco de esparto.

Tenía que colocar los brazos bien estirados haciendo que la boca del saco permaneciera abierta para que los Chirinatos pudieran caer en la trampa.

Había que caminar agazapados, despacio y en silencio, sin hacer ningún ruido –cosa imposible porque los yerbajos resecos crujían bajo nuestros pies- a una señal del abuelo, algún nieto sabedor del secreto de los Chirinatos (Toño o yo misma en este caso) decíamos con voz alta,  firme y ceremoniosa: “Chirinatos al costal”, y Feli, que en aquel entonces era la nieta más pequeña contestaba: “Uno a uno y par y par” alzando la voz a todo lo que daban de si sus cuerdas vocales, para regocijo de nuestros padres y la abuela, partidos de risa a la puerta de la casa, escuchando en el silencio de la noche la voz firme de la niña que crédula, ponía todo su empeño en hacer a la perfección el cometido encomendado.

Entonces el portador del saco, tenía que apretar fuertemente sus manos para impedir que los Chirinatos se escaparan.

Todos salíamos corriendo de la huerta y bajo la bombilla del exterior de la casa, y la atenta mirada de padres y abuelos, comprobábamos que los Chirinatos habían desaparecido, echando la culpa a la pequeña Feli porque algo hizo mal… gritó poco o no agarró bien el saco y la pobre niña con gran disgusto comprobaba, que no quedaba ni un solo Chirinato en el costal.

 Naturalmente en su afán de hacer las cosas bien, insistía en repetir la hazaña, confiando en que esa vez, lograría atraparlos y mantenerlos en el saco, culpando a los otros de haber hecho ruido o no haber sabido cumplir bien con su cometido.

Nuevamente toda la parafernalia y otra vez: “Chirinatos al costal” “Uno a uno y par a par” con idéntico resultado, hasta que cansados de la frustrada caza, decidíamos suspender la expedición hasta la noche siguiente… o el año siguiente o nunca jamás, porque los Chirinatos tenían idéntico final que los reyes magos o el ratoncito Pérez.

 Continuará

viernes, 14 de agosto de 2009

FRASES CELEBRES Y COLOCACIÓN DE LA MARISECA"

No se si alguien se habrá dado cuenta, pero he estado actualizando los blogs que estaban un pelín abandonaetes. No tanto como otros Blogs que visito, (y no quiero señalar a nadie) pero ciertamente estoy un poco de “Barbecho”, como decía mi amigo Amali años ha.

Temas sobre los que debatir hay muchos, quizás demasiados para esta época vacacional, en que aunque seguimos en plena y gravísima crisis, las carreteras y las playas se han seguido llenando de felices veraneantes que han “huido” dejando atrás unos problemas con los que, aun más ampliados, se darán de bruces al regreso.

Como bien decía mi abuela Felisa: “Un día van a echarse mano a una oreja y no se alcanzarán la otra”, aunque también decía que: “la ultima trampa alguien la pagará”.
Este año, haciendo más que nunca lo de “échame pan y llámame perro”, se han lanzado a unas vacaciones más “austeras” en vez de guardar “Por si vienen mal dadas”; frase sabia que también escuché muchas veces a mi querida y añorada abuela, pero “el que esté libre de culpa que tire la primera piedra”… que también la he oído, aunque quizás en un contexto poco adecuado, por quien y donde la pregonan, para luego llevar a rajatabla: “haced lo que yo digo, pero no hagáis lo que yo hago”… tema fuera de la intención de esta crónica.

También en estos días se habla de que un juez tiene en sus manos el que en España (Barcelona) pueda realizarse un cambio de sexo a un niño de 16 años.
Imagino que esta vez, para hormonarse, si habrá necesitado la autorización de los padres, aunque “todo se andará”.

Parece que está un poco aparcado el tema de que las menores de edad puedan abortar o tomar la “píldora del día después” sin ese consentimiento paterno, cosa con la que estoy en absoluto desacuerdo y pensando si lo próximo será que los menores vayan a hablar con los jefes de sus papás, para ver que tal se portan y si a la llegada del curre tiene que felicitarles o ponerles un castigo.

Quizás dentro de poco sean los niños los que puedan gobernar un país… que dicho sea de paso, nunca se sabe qué sería mejor. ¡Total! Ya pueden hacer lo que les da la gana impunemente ¡eso sí! ¡¡No pueden ir solitos a comprar tabaco ni alcohol!! Ni el padre puede meterle cuatro buenas ostias (verbales) cuando le ve llegar con la primera borrachera, o cuando el hijo pierde el respeto a su padre por primera vez… y así nos va, y nos irá.

Hoy, a partir de las doce de la noche, en Alaejos se procederá, por tercer año consecutivo, dado el éxito de ediciones anteriores, al concurso de limonada entre las peñas inscritas.
El recorrido por todo el pueblo lo haremos con una réplica de “La Mariseca”, que se llevará la peña ganadora para lucirla desde hoy hasta el fin de las fiestas de “La Casita”.
Dicha peña tendrá el honor de colocar la “verdadera” Mariseca en el balcón del ayuntamiento y de quitarla el mismo día 10 de septiembre, final de las fiestas, que os deseo a todos felices, en paz, armonía, pocas borracheras (mejor ninguna; ¡Bien nos venía!) y mucha diversión.

“Así sea”.

viernes, 31 de julio de 2009

jueves, 16 de julio de 2009

NOTICIAS IMPORTANTES DE ESTE DÍA-15-julio-2009


Entre otras muchas noticias del día, puede que hoy el mundo esté pendiente de que: “¡Pobre de mí, ya se han acabao las fiestas de San Fermín!”, y que al hacer balance de los encierros de este 2009, además de multitud de contusionados de mayor o menor gravedad, han dejado un fallecido: Daniel Jimeno Romero, cuya muerte hemos visto hasta la saciedad y para el que ahora sus amigos y familiares piden en su pueblo una calle a su nombre para perpetuar el recuerdo de este experimentado corredor de encierros, elevando al muchacho a la categoría casi de héroe por estar disfrutando en el lugar que deseaba, y tuvo la mala suerte de tropezar con un pitón que le segó el cuello y la vida y con ella las ilusiones de su novia y allegados y las de sus padres; personas de arraigada tradición pamplonica y “encierrera”, que proclaman ante las cámaras de televisión con envidiable entereza, ¡que siga la fiesta! Mientras las principales cadenas españolas se jactan de conseguir en exclusiva las declaraciones en directo, o por vía telefónica, del padre, la novia y algún que otro amigo.
Desde aquí deseo pronta mejoría a los heridos; que sus lesiones no les dejen secuelas importantes para que ellos también puedan gritar ¡que siga la fiesta! Y yo levantarme a las 7 de la mañana del 7 al 14 de julio para disfrutar de ella sin pringarme la ropa, destrozarme el cuerpo y romperme la crisma delante de un toro.

Es posible que el mundo hoy esté conmocionado por el error humano de una enfermera profesional y cualificada que administró a un bebé prematuro la comida por vía intravenosa en lugar de hacerlo por la sonda nasogástrica, provocando el fallecimiento de Rayan, nacido in extremis horas antes de la expiración de su joven mamá, a consecuencia de la antes denominada “gripe porcina”, luego gripe “A” y ahora gripe “AH1N1”; la primera victima mortal en España (que no española), circunstancia que hizo famosa la muerte de la madre y el nacimiento y posterior óbito de su bebé, y circunstancia por tanto que debido a esa “popularidad”, hace ahora que el luctuoso y lamentable suceso, adquiera mayor relevancia, si cabe, que cualquiera de los miles de errores médicos tan imperdonables como este, que cuestan la vida y la salud de ciudadanos anónimos, que por serlo, no merecen la pública rueda de prensa del director del centro admitiendo responsabilidades, ni merecen que ningún rey del país de origen del damnificado, ofrezca un avión para repatriar el cadáver, ni que el padre del finado roto de dolor y casi sin darse cuenta de lo que dice, aproveche tanta relevancia para exigir unas responsabilidades que de antemano le han sido ofrecidas.
Ojala esa responsabilidad recaiga sobre los verdaderos culpables porque a nadie beneficia que corten cabezas de turco si no se ponen soluciones para que jamás pasen cosas similares.

También hoy el mundo está pendiente de la muerte de Carmen Bousada, famosa en 2006 por embarazarse siendo ya una mujer sexagenaria, que viajó a Los Ángeles para ser sometida a un tratamiento de fertilidad y que posteriormente reconoció haber mentido al decir su edad, -cosa que no siempre es delito- pero en este caso lo fue, ya que el límite legal para este tipo de tratamientos es de 55 años y ella, que tenía la menopausia más añeja que el tocino del jamón de la cerdita Peggy, contaba 67 en el momento de concebir a sus gemelos, Pau y Christian, nacidos de la ilusión y quizás de la inconsciencia, puesto que aunque nadie tenemos la seguridad de vivir lo suficiente para ver crecer a nuestros hijos cuando decidimos tenerlos, lo cierto es que ella tenía muchas papeletas de dejar a sus pequeñines huérfanos de anciana madre soltera, ya que Carmen no pudo, a una edad lógica, hacer realidad su anhelo de ser madre, inmersa en el cuidado de la propia que muriera cumplidos los 101 años y quizás Carmen –digo- contaba con llegar a la misma edad de su longeva progenitora y le quedarían al menos 40 años para cuidar y educar a sus vástagos, de los que tan sólo ha podido disfrutar poco más de dos años.
Cuando los ecos de la noticia se apaguen, los mellizos seguirán creciendo anónimamente. Les deseo una vida plena y feliz, que reciban mucho amor; todo el que su madre quiso y no pudo darles.

Noticia era el hallazgo del cadáver de una joven que salió a alta mar a divertirse con sus amigos en una moto acuática, sufriendo un desafortunado accidente que acabó con su diversión, con su vida y la felicidad de amigos y familiares que van a llorarla eternamente, y quien sabe si también pedirán una calle a su nombre para inmortalizar su recuerdo, porque al igual que Daniel, ha muerto haciendo algo que seguramente la apasionaba.
Descanse en Paz.

Tampoco ha dejado de ser hoy noticia, de la que llevan nutriéndose los programas desde hace varias jornadas, la desaparición –aun no se sabe si por asesinato, negligencia o accidente- del rey del Pop Michael Jackson, al que ni muerto dejan descansar porque con su muerte nació la leyenda y para alimentar esa leyenda, han corrido y seguirán corriendo ríos de espesa tinta que engordarán el morbo creado alrededor del artista que en vida fue admirado por su arte y por la forma única y muy imitada –no siempre con acierto- de bailar y cantar de este personaje vilipendiado y masacrado hasta el punto de acusarle de abominables hechos que una vez muerto han afirmado que jamas ocurrieron, para poder ensalzarlo sin pudor y adorarlo como un mito, justo cuando él, no podía ya alcanzar la felicidad que buscó durante toda su vida de sentirse querido como persona.
Se llevó sus secretos y amarguras a la tumba. Ahora de todo lo que se publique sobre su vida y muerte, sacarán tajada los carroñeros, del legado musical de este ¡pobre niño rico! Podremos sacar tajada los que deseemos escucharlo.

A pesar de tantas informaciones luctuosas, sobre las que evidentemente tengo mi propia opinión, y no la daré porque no me apetece engordar aun más esta crónica, lo que verdaderamente me ha impactado porque me afecta personalmente, ha sido la noticia encontrada en el periódico local “El Norte de Castilla”, en una de cuyas páginas aparece reseña del deterioro gravísimo de la torre y el interior de la iglesia de Santa María de mi amado Alaejos.

Hace unos días fueron algunos cascotes los que cayeron al paso precisamente de mi padre cuando acudía al centro médico, y que milagrosamente no sufrió ni un rasguño, pero podríamos estar lamentando -además de daños irreparables en los viandantes-, daños no sólo en la torre, o el interior de la iglesia, también en las valiosísimas imágenes, tallas, pinturas y retablos que en ella se encierran e incluso también daños en los fieles que diariamente acuden a Santa María, para cumplir con los preceptos de escuchar misa, el Rosario, la novena, los oficios, comuniones, bodas, bautizos y sobre todo los masificados entierros, funerales, cabos de año y cuanto acto religioso se celebre en ella, por ser la única que actualmente abre sus puertas al culto, puesto que nuestra otra joya,: “San Pedro”, -tan maravillosa como la mencionada Santa María-, se encuentra en obra de restauración y acondicionamiento tras el arreglo de su tejado hace ya algunos meses, para que luzca tan espléndida como siempre debieron lucir las dos.

Si estas iglesias en lugar de estar situadas en un pueblecito y ser las herederas millonarias del legado de Teresa Villanueva, que otorgó sus bienes, para remediar sus males; fueran las vecinas pobres de lugar más afortunado, seguirían tan bien conservadas como cuando fueron levantadas entre los siglos XVI y XVII.

De todas estas noticias que he mencionado, lo próximo será ir cumpliendo aniversarios y de ello se hablará en caso de ocurrir sucesos similares que volverán a la actualidad las informaciones de hoy para ponerlas como ejemplo.

Lo que no quisiera es que el derrumbe de la torre y con ella el resto de la iglesia de Santa María, cubra interminables minutos de información y escarnio quedando después como simple anécdota para el resto del mundo, mientras que para los alaejanos nos quede para siempre un solar vacío donde desde siglos estuvo nuestro orgullo de poseer una joya arquitectónica monumento nacional de inconmensurable valor que heredamos de nuestros antepasados y quisiéramos legar a nuestros descendientes.

Después nos lamentaremos, cuando lo aconsejable sería que quienes tengan en sus manos el poder de arreglarlas, no olviden firmar el papel que lo autorice y lo hagan ahora con urgencia, antes de tener que lamentar incluso, desgracias personales.
No busquemos después culpables, ni ahora polémica, pero sí entre todos hagamos fuerza para evitar la destrucción de lo único materialmente valioso que tenemos en nuestro adorado terruño. Porque rezar, se puede hacer a solas, sin que interrumpa nuestro silencio un sermón o la retórica de los actos religiosos.

lunes, 6 de julio de 2009

HOY MI PADRE HA CUMPLIDO 80 AÑOS

Pues si, se dice pronto, pero mi padre hoy ha cumplido 80 años.
Desde hace días le habíamos preparado un par de sorpresas: la primera es que al coincidir en domingo podíamos acompañarle toda la familia.

Este año, durante las fiestas de septiembre van a entregarle una placa conmemorativa a todos los nacidos en Alaejos en el año 1929, y él está muy ilusionado, pero como será día laborable y no podremos ir todos a ver la entrega de dicha placa, para que ese día no nos eche de menos, nuestra segunda sorpresa consistía en entregarle hoy una de toda su familia.

Dicho así parece que “toda” fuéramos un batallón, pero no, mis padres sólo tuvieron dos hijos y junto con la mujer de mi hermano, mi marido, mis hijas y mis yernos, formamos una familia de 11 personas. Las mismas que hoy nos sentamos a la mesa en alegría y felicidad para darle a mi padre el gusto de vernos a todos juntos, pues por su delicada salud, quien sabe cuantas veces más podrá vernos así, como hoy, juntos, unidos y felices.

Mi padre pensaba que alguno no podría asistir a la comida, por eso fue emotivo mirar su cara cuando vio a sus nietas y nietos. Irene, por ser la más pequeña de la familia, fue la encargada de entregarle la placa que recibió emocionado.

Quizá la abundante comida servida por la camarera mas desagradable que he visto en mi vida, fuera la nota discordante, pero con no volver a ese restaurante, lo tenemos hecho.

Felicidades padre. Afortunado tú que has podido vernos así en el día de tu 80 cumpleaños.

domingo, 10 de mayo de 2009

MANOLO GARCÍA EN VALLADOLID

Mis tres hijas, “Manoleras” por derecho desde hace muchos años, han ido siempre a los conciertos que Manolo García ha ofrecido en Valladolid, e incluso han viajado a Zaragoza, Palencia o Madrid, cuando la gira de su cantante preferido no incluía nuestra ciudad entre los lugares a visitar –o si-.

Ellas son “culpables” de que también me guste la música de Manolo García, aún así no había ido a verlo en directo y como nunca es tarde para experimentar cosas nuevas –y si son agradables mejor que mejor- cuando se anunció que el 8 de Mayo comenzaba la segunda parte de su gira “Saldremos a la lluvia”, precisamente en este Valladolid donde tantísimos seguidores tiene Manolo; mis tres hijas no dudaron en que fueran cuatro las entradas a reservar.

Irene nerviosa e ilusionada se fue pronto para “hacer cola” a las puertas del polideportivo “Huerta del Rey”, para ser de las primeras en entrar a “pillar” buen sitio en las gradas.
Laura y yo, junto con otras dos amigas, llegamos una hora antes de que abrieran esas puertas, y Cecilia se reuniría con nosotras al salir de trabajar.

Dado el título y como no podía ser de otra manera, cuando aun estábamos en la calle, poco antes de las nueve de la noche, “salimos a la lluvia” o mejor: la lluvia quiso estar presente, calando a los que esperábamos en las largas filas ya formadas, aun así, pasaban las 9,15 cuando al fin abrieron las puertas.

Sin prisa ni pausa, nos sentamos en la primera fila de gradas, en lugar privilegiado muy cerca del escenario y desde allí me dispuse a disfrutar con los cinco sentidos – y alguno más- todo lo que ocurriera a mí alrededor.

El primero, La vista:
Como si de una grabadora se tratara, “filtré” con mi retina las imágenes, para almacenar en el cerebro todo lo que veía, recordando a quienes hubieran deseado estar allí y por una u otra circunstancia les fue imposible. Por eso les presté mis ojos para que a través de ellos pudieran ver lo que yo privilegiadamente miraba.

Sabiendo de sobra la respuesta, puesto que las entradas para el concierto llevaban varios días agotadas, les dije a mis hijas: “parece mentira que todo esto vaya a llenarse en tan poco tiempo”… y así fue. En pocos minutos la gente entró como en riada y tanto los asientos como el “parqué” se llenaron de bulliciosos Manoleros, que esperaron el comienzo en alborotado respeto.

Tras veinte minutos de riguroso retraso, por fin daba comienzo el recital.

Si antes los conciertos se plagaban de mecheros encendidos, este se llenó de las luces de móviles y cámaras digitales con las que llevarse un buen recuerdo, pese a que en el dorso de las entradas apuntaban: “Está terminantemente prohibido filmar, fotografiar o grabar este concierto. Está así mismo prohibida la entrada al recinto de grabadoras, filmadoras, cámaras fotográficas -obvio- latas, botellas, paraguas o cualquier objeto que la organización estime peligroso”.

No me queda muy claro si la organización solamente “estima peligroso” acceder con botellas de agua de "a seis por 1 Euro", porque nada pone en la entrada sobre la “prohibición” de comprar en el bar del local, botellas de agua, una a 1 Euro de idéntico plástico y misma capacidad; y mucho menos prohíbe el acceso con vasos de litro conteniendo cerveza o refrescos con o sin aderezos que proliferaron en demasía, -dado el peligro de derramarlo entre tanto gentío dando botes y palmas- y mucho menos recordaba la prohibición de fumar cualquier clase de cigarrillos en recinto cerrado, como era el caso, ya que en pocos minutos se sobrecargó el ambiente, sobre todo de humo.

Desde los primeros acordes, uno se da cuenta de que Manolo se mete y a lo largo de todo el concierto no deja de meterse, al público en el bolsillo; en el bolsillo y supongo que en el corazón, porque debe ser muy estimulante para su espíritu ver como toda esa gente corea su nombre y se desgañita cantando las letras que compuso en la soledad… de donde él componga.
Al cantante se le veía feliz, pletórico, fundido con cada uno de sus admiradores como si de una sola persona se tratase.

También hice uso de otros de mis sentidos, el tacto: Palpar la felicidad de mis hijas al ver a su “ídolo”, pendientes en todo momento de cómo me encontraba, y qué me estaba pareciendo el espectáculo, recibiendo como respuesta lo mucho que estaba disfrutando, y por tanto utilizando al tiempo mi sentido del gusto: porque me gustó acariciar el maravilloso ambiente de camaradería que me rodeaba.

No tanto disfruté el ambiente “humístico” (no místico, ni humorístico) pues al utilizar mí desarrollado sentido del olfato: pude diferenciar perfectamente unos humos de otros y eso sí lo hubiera eliminado sin dudar. Afortunadamente a las gradas no llegaba el “olor a humanidad” que mucho más que presuntamente se respiraba a pie de escenario.

Mi quinto sentido, el oído: En un concierto de música, se supone que uno de los sentidos más importantes, y así debería haber sido de no haberlo impedido la pésima acústica del recinto.

Por más que intenté desligar el ruido de la música, no fui capaz y no me enteré más que de frases sueltas, tanto en las canciones, como en las “apostillas” sabias de Manolo García, involucrado con el medio ambiente, el paro, la crisis…al punto que el auditorio en pleno coreó “¡¡Manolo presidente, Manolo presidente!!”.

En dos ocasiones el artista abandonó el escenario para continuar cantando entre su público, incluso accediendo a las gradas, siempre acompañado por sus guardaespaldas que no impedían que sus admiradores pudieran llevarse como trofeo, unas gotas del copioso sudor de Manolo, o el instante que tocándolo, permanecieron a su lado.

Todo estaba resultando como lo esperaba, pero ni yo, ni mis hijas, ni las personas que teníamos alrededor, entendimos a ton de qué, durante la interpretación de “Morder el polvo” apareció por primera vez sobre el escenario una figura menuda, no sabría si hombre con aspecto femenino o mujer de aspecto hombruno, que se movía como un robot bruto, pretendiendo baile o coreografía que a su madre orgullosa de haberlo parido, seguramente le hubiera gustado ver. ¡Qué a gusto debió quedarse el coreógrafo!
Si alguna vez este alcaraván ensayó esos movimientos absurdos, ¡Lástimas de pérdida de tiempo!

Poco después envuelta/o en un traje de periódico plastificado, un nuevo intento fallido de bailar bonito o ejecutar una agradable ¿danza?
Era evidente que ni echando mano del mejor sentido del ritmo ni con el más desarrollado sentido del ridículo hubiéramos entendido la presencia en escena del saltimbanqui aspaventoso.

Manolo llena de tal forma el escenario, que aquella patética “mosca cojonera” sobraba del primer al ultimo momento, mucho más cuando tras la ranchera que interpretó Manolo en ultimo lugar, este ser humano al borde del “éxtasis”, agarró el micrófono y dio un grito más desatinado si cabe, que el revoloteo por el que seguramente habrá cobrado.

Durante las más de dos horas que duró el espectáculo, Manolo García logró lo que pretendió: fusionarse literalmente con su público para que todos los presentes nos divirtiéramos con su actuación y logró lo que estoy segura no tiene ni idea: Que de entre todos, mis tres hijas disfrutaran segundo a segundo toda la actuación de quien tanto admiran; especialmente Laura con “Levedad”, Irene con “Pájaros de barro”; y logró que Cecilia se olvidara de su maltrecha rodilla, sobre todo cuando –como si Manolo lo intuyera- casi al final interpretó “Rosa de Alejandría”.

Magnífica experiencia la que acababa de vivir y que espero repetir en cuanto me sea posible y mientras mis hijas así lo deseen.



BIENVENIDOS...

... A este Blog creado para difundir noticias e historias de mi pueblo. Espero que encontréis aquí lo que andabais buscando. Si no es así y creéis que puedo ayudaros a conseguirlo, dejad la pregunta en un comentario, y a la mayor brevedad será atendido. Gracias por venir.