lunes, 11 de mayo de 2015

LAS EMPANADAS DE SAN ISIDRO EN ALAEJOS


LAS EMPANADAS DE SAN ISIDRO EN ALAEJOS 15-05-2015

 Apenas pasada la fiesta local del 10 de mayo, había que empezar a preparar la de San Isidro.

En Alaejos cada 15 de mayo se celebra la festividad de este santo labrador, amén de con procesiones, misas y descanso en las labores del campo; con reuniones en pandas (cuanto más grandes mejor) para comer y merendar sobre todo tortilla de patata hecha lentamente en la lumbre y la típica y riquísima empanada: mazacote de pan dulce rellena de chorizo y lomo de olla de la matanza casera.

Desde hace unos pocos años la normativa de sanidad nos privó de la liturgia en la elaboración de empanadas y molletes caseros cocidos en el horno de “Los Ramones”. Único típico horno de panadería familiar que continúa funcionando en Alaejos.

 Los días previos al 15, las mujeres con mejor maña y centenaria receta, se acercaban a la panificadora, cargadas con el mejunje preparado la noche anterior con leche de oveja, manteca de cerdo, sal, azúcar y aceite en las proporciones que aprendieron de sus madres y abuelas; un barreño para amasar y una pota llena de chorizo al que habían quitado la piel y lomo frito que aguardaban en conserva de aceite o manteca desde la matanza, y que iban a utilizar para rellenar la masa resultante de amasar el “mejunje” con harina y levadura que proporcionaba el panadero.

 Recuerdo con mucho cariño esa mañana en el horno, el guirigay de mujeres envolviendo ingredientes hasta formar la masa que se rellenaba para empanadas y adornos o se dejaba sin rellenar para molletes sin adornar.

Una vez listas, se les colocaba un palillo con un papelito en el que escribían el nombre para que no hubiera confusión entre el enorme trasiego de artistas de la masa.

Se colocaban las piezas en baldas para que “enlludaran” pactando el tiempo necesario para volver al horno a terminar el proceso.

Una vez reposado, vuelta a la panadería para ver entrar y salir de él las empanadas y molletes dorados y humeantes, a los que se les untaba con un cepillo impregnado en agua azucarada para darles el último toque brillante y apetitoso.

En las casas, el olor era impresionantemente apetecible.

Como en casi todo, en esto también había tradición “Empanadera” y Molletera” … Cada artesana no sólo hacía una pieza para consumo propio o familiar. Solían hacerse varias para regalar a la parentela “forastera”, o con menos ganas de “perder la mañana en el horno”, con el “engorro” que suponía ¡¡pobres ellas!! Se perdían una mañana casi festiva –de trabajera pero alegre- elaborando empanadas (la de cada una la mejor y más bonita ¡¡faltaría más!!).

Tanto las grandes como las pequeñas, se adornaban poniendo en lo alto, tiras de masa haciendo formas, flores o la letra inicial del nombre del destinatario.

Muchas empanadas y molletes viajaban por aquellos días hasta los puntos de España donde habían (habíamos) “alaejanos ausentes”, para que pudiéramos disfrutar el día de San Isidro tan exquisito manjar.

En casa de mis padres, nunca faltó la empanada que enviaba mi abuela, y otras “para los niños”. Riquísimas elaboradas y enviadas por mi añorada tía Demetria y más tarde, cuando me había casado, en mi casa, mi tía María Perlines aún me sigue regalando empanadas para la fecha. (Me las regaló hasta que falleció).

Con una prima de mi madre, pasé ratos inolvidables en el horno haciendo mis propias empanadas, durante los últimos años en que aún se podían cocer en el horno de leña del panadero… en realidad ella las hacía, yo sólo bulto, fotos y vídeo.

Las actuales empanadas las elaboran en el mismo horno antes mencionado conocido popularmente como “los Ramones”, aunque es la “Panadería Mangas”.

 En sabor es lo más parecido y que más recuerda a aquellas antañonas, que seguimos degustando y nos hacen recordar aquellas elaboradas por nuestras abuelas y tías.

 Se da la circunstancia que estas recetas de empanada no salen tan buenas ni tan ricas, en hornos caseros, como en horno panadero… Mientras podamos, seguiremos acudiendo al horno a por la rica empanada típica de San Isidro.

 Espero que os haya gustado el reportaje fotográfico, ya que el olor y el placer de degustarlas fue nuestro.


 

sábado, 18 de abril de 2015

HASTA SIEMPRE QUERIDA AMIGA GEMA



 18-04-2015

Hola Gema, amiga mía: La noticia me ha pillado tan de sopetón como al pueblo entero, que está revolucionado con la noticia de tu casi huida.
Ha sido tan veloz la partida que nos dejas con el corazón más encogido si cabe. Habías superado con mucho sufrimiento, aunque exitosamente, otra enfermedad y ahora que tu vida era tranquila, la muerte se te llevó en volandas, a traición, en brazos de tu amado sin tiempo de despedidas de tantos como ahora te lloran.
Hacía años que no coincidíamos en persona, pero siempre nos mantuvimos informadas la una de la otra a través de mi madre y de Tina.
Tina, también querida amiga ¡¡Qué trago tan amargo e inesperado te reservaba la vida!!

Con Gema pasé los mejores años de mi juventud durante las fiestas de La Casita en nuestro querido Alaejos.
Juntas a dianas, encierros, peñas, verbenas, romería, capeas… Juntas en la Casita, y durante el resto del año, manteníamos fluida correspondencia y postales de cumpleaños. Luego, la vida nos llevó a tener menos contacto por la distancia y circunstancias de trabajos, hijos y devenir de la vida, aunque el cariño entre nosotras siempre estuvo y estará presente.

Fuerte abrazo de cariño Tina, que darás en mi nombre al resto de la familia.
Descansa en Paz querida Gema. Hoy todos lloramos tu ausencia.

jueves, 16 de abril de 2015

DUELOS DOLIENTES Y CABEZADA



Cuando alguna persona a la quiero o aprecio pierde un familiar o amigo insustituible, me gusta estar a su lado. Si no puedo hacerlo físicamente, lo hago por cualquier otro medio a mi alcance. Muchas veces mi abrazo llega en forma de carta o frase publicada o privada. Otras a través del teléfono y si me es posible en persona.
Si la visita he de hacerla al tanatorio, intento que mi presencia sea breve. Me quedo el tiempo preciso al lado del doliente; el tiempo preciso para él más que para mí, y –si es caso- espero en otro lugar discreto la llegada de otros familiares a los que también quiero presentar mis respetos.
Lógicamente esas despedidas definitivas son las horas más duras en la vida de un humano. Por experiencia sé que necesitas sentirte arropado, querido o apreciado. Te confortan los abrazos, las palabras de aliento que recibes. Hablar en positivo de la persona que acaba de partir… Pero también necesitas espacio. Llorar si es tu desahogo o pensar con un poco de silencio, entrando si lo precisas a solas en tu mundo en algunos de los intensos momentos en que te toca sobrevivir.

Son muchas las personas que quieren darte un abrazo, y a todas y cada una le agradeces su ánimo, su presencia y sobretodo su silencio.
Lo que menos quieres en esos momentos horribles es presidir una recepción multitudinaria, y por cortesía, educación, respeto y “tradición”, lo haces poniendo la única sonrisa que te queda y las últimas fuerzas que te sobran tras ver marchar para siempre a alguien muy querido.

En mi caso, -y hablo siempre en mi caso porque no soy la voz de nadie más que la mía- agradecí todas y cada una de las muestras de afecto y cariño que recibí cuando más lo necesité, así como agradezco y agradeceré siempre a Tere, que se quedó con nosotros durante toda la última noche que pasé junto a mi padre. 
Para todos mis amigos recalco afecto y cariño, que en nada tiene que ver con la cola interminable de personas que se acercaron en la iglesia a “dar la cabezada” por cumplir.

En ocasiones los tanatorios se convierten en casi discotecas a las que sólo les falta el cubata en la mano y música, porque el gentío que habla a voz en grito abunda en demasía.
Se supone que han ido al duelo a presentar respeto al finado a través de sus personas más allegadas, y no piensan en absoluto en el agobio que los últimos pueden sentir con tal ruido de voces y conversaciones cruzadas que quizás gustan en una peña, cuando los ánimos no son el dolor profundo que hay en un tanatorio.

Demasiadas de esas personas convierten el velatorio en un acto social y pasan horas y horas departiendo alegremente, matando su propio tiempo con el del resto de asistentes, olvidando que fueron a presentar respeto, no a pasar el día.
A otros incluso se les ven las tijeras de sastre que utilizan para cortar trajes muy a medida a todo el que asiste al recinto.
Un velatorio puede que sea de alguna forma un acto social, pero no es una verbena.

Para despedir finalmente al cadáver, hay que pasar sí o sí por uno de los últimos tragos amargos antes del último y peor que es depositarlo en el cementerio. Me refiero al funeral o despedida en la iglesia. Ahí es donde la “cabezada” cobra absoluto protagonismo.
La iglesia se llena de gente y a la puerta espera mucha más. Otros van llegando a última hora y ni oyen misa, ni falta que les hace.
Una vez terminada la ceremonia, van pasando por delante de los dolientes a dar el pésame. Afortunadamente se quitó hace años la costumbre de al pasar, besar o abrazar a los exhaustos familiares con el impersonal “Te acompaño el sentimiento”. Más de una hora recibiendo besos en los dos carrillos se me antoja más tortura que respeto.
Aunque el beso se quitó, sigue existiendo la cabezada, y bien está que pasen a darla quienes no pudieron acercarse al velatorio las veinticuatro horas previas, aunque lo horrible es la costumbre de que pasen TODOS los asistentes, esperantes  y llegantes; todos, aunque hayan pasado horas con la tijera de sastre en el tanatorio.

En fin, sé que no conseguiré que estas añejas costumbres se quiten tal como se quitó el velo para ir a misa o el luto riguroso en la vestimenta cuando se nos va un ser querido. Sé que quienes me llamaron “loca” por pensar así, volverán a llamármelo, aunque también sé que en un rinconcito del corazón de un doliente, cuando en carne propia sufra un duelo y aguante cientos de cabezadas, pensará: ¡¡“Qué razón tiene Maisi”!!
Ojala también lo pensaran quienes van por cumplir y no por respeto, cariño, en silencio y con educación.


domingo, 8 de marzo de 2015

MI PRIMERA VEZ



08-03-2015

En este día internacional de la mujer (que no entiendo a qué ton y a qué son existe), quiero compartir con vosotros uno de mis más íntimos sentimientos. Me he liado la manta a la cabeza y os lo voy a contar.

Tantos años soñando con esta posibilidad y por fin llegó. Estoy nerviosa, expectante y feliz. Va a ser la primera vez que lo haga y el temor a lo desconocido hace que me sienta tan inquieta.

Las otras veces han sido casi siempre con mi marido, teniendo cerca un montón de amigos con los que compartir la misma afición, aunque reconozco que los mejores fueron junto a mis pequeñas y los más largos e intensos con mi chikitina.

Pronto podré contaros con pelos y señales esta nueva experiencia que espero no sea dolorosa, pero sí que me deje un maravillosos recuerdo y muchas ganas de volver a repetir, aunque sea en otro entorno.

Algunos me tendrán lástima por haber llegado este momento, otros incluso sana “pelusilla” –me consta- . Puede que muchos se lleven las manos a la cabeza por tener la impudicia de compartir sentimientos tan íntimos, pero ya me conocéis, soy así de transparente, no puedo evitarlo.

Para todo hay una primera vez y mi momento ha llegado… Disfrutaremos por PRIMERA VEZ de unas vacaciones en viaje del IMSERSO… Allá llegaréis (y yo que lo vea).

BIENVENIDOS...

... A este Blog creado para difundir noticias e historias de mi pueblo. Espero que encontréis aquí lo que andabais buscando. Si no es así y creéis que puedo ayudaros a conseguirlo, dejad la pregunta en un comentario, y a la mayor brevedad será atendido. Gracias por venir.