sábado, 7 de junio de 2008

RESPUESTA A "CARTA A UNA MADRE" Publicada por "Diario Cádiz" en Octubre de 2005

(Original de 23-Octubre de -2005)

Remitentes: José y Mariluz; padres de mi gaditana amiga Mariluz.

Mis queridos amigos.
Como siempre me ha sido gratísimo recibir su carta.

He leído atentamente la que publica el diario de Cádiz y no estoy muy de acuerdo con lo que dice en algunos aspectos.

Naturalmente me siento orgullosisima de mi familia:
De mis abuelos a los que respeté y quise mucho y de los que aprendí multitud de cosas.
De mis padres, que me educaron muy bien; aunque no siempre estuve de acuerdo con sus formas, puesto que, si yo era una hija casi modélica –mi mayor defecto; ser una contestona- pedía y pido más confianza en mí de la que obtuve.
De mi marido y nuestras tres hijas, ellos son lo mejor que me pasó en la vida.
Espero algún día poder ser esa abuelita consentidora rodeada de nietos a los que malcriar.

La crónica sería preciosa, de haberla escrito un hijo en época de guerra o posguerra, aunque al saber que está redactada en el año 2005 por un marido de 55 años, ha hecho en mí un efecto contrario al pretendido por el cronista.

Me ha parecido escrita desde el más absoluto machismo, hablando de las obligaciones que tienen las mujeres… las madres, pero no he leído ni una sola línea sobre los derechos de esas pobres “cautivas” que él describe.
A tenor de lo que dice al final de su carta, no me quiero ni imaginar los valores que este hombre inculcará a sus hijos; seguramente basados en la intolerancia y el despotismo de tiempos afortunadamente muy añejos.

Alaba la sumisión de esa esposa, pero no ensalza la entrega sin reservas de las madres que deciden serlo por encima de todo.
Finalmente afea las nuevas leyes apelando a su cristiano catolicismo. Es fácil involucrar el nombre de Dios para encubrir su propia forma de pensar.

En el carné de identidad de mi abuela, donde rezaba profesión, ponía; “las labores propias de su sexo”. Luego lo arreglaron un poco y pone “sus labores”, que no deja de ser igual de denigrante. Otros dicen “ama de casa”. Que cada cual saque sus propias conclusiones. Las mías son que si una mujer casada y además con hijos, es; enfermera, educadora, consejera, economista, cocinera, limpiadora, planchadora, pintora, modista, tejedora, maestra, amante… “sus labores” me parece una pobre descripción, sería mucho más correcto; “multiprofesional”.

Este señor da las gracias a “las mujeres de su vida”, pero me pregunto si él hizo algo alguna vez por aliviar el peso que esas mujeres tuvieron que soportar durante seguramente muchos años.
Al ver publicada su carta de “amor” y “reconocimiento”, seguramente se ha sentido muy bien. Había cumplido con la buena acción del día y se quedó tan pancho.

No se si este hombre se ha dado cuenta realmente de lo que escribía acerca de una madre y esposa en pleno siglo XXI.
Las mujeres ya no queremos un marido “adorno”, queremos alguien que nos acompañe en el camino de la vida, que para eso lo elegimos como padre de nuestros hijos, no para que pague la cuenta del restaurante hinchando el pecho como si acabara de hacer una heroicidad.

Una madre merece alabanzas, pero merece también brazos que la mimen y le echen una mano en su labor y los mejores brazos para tal fin deberían ser los del padre.
A este señor, le faltó aclarar que tiene a su mujer como una reina porque la regala flores el día de la madre o la invita a comer en el aniversario de bodas; cuando se acuerda.

El titula “Carta a la madre”. Yo lo titularía “Carta a una esclava”. Con sólo leer todas las cosas que esa pobre mujer tiene que hacer cada día, me he fatigado.
Y lo peor de todo es que en un altísimo porcentaje, existen hombres que no hacen depende qué cosas porque “son cosas de mujeres”. Afortunadamente cada día quedan menos hombres que piensan así.

Voy punto por punto dando mi humilde opinión.

Quiero expresar todo mi amor por mi esposa: ¡Faltaría más!, si después de todo lo que viene a continuación además no la quiere es para repudiarle.
¡Qué fácil es alabar sin aportar colaboración!

Después expresa: Mi admiración por mis padres y sobre todo por mi madre (que en gloria está) la cual dedicó su vida a sus siete hijos y a su esposo. –No me extraña que esté en la gloria descansando por fin la pobre mujer- A mis suegros, sobre todo por ella, –una vez más- que en posguerra luchó por su esposo y sus cinco hijos sacándoles adelante con gran esfuerzo y penalidades.

Supongo que después de una guerra los padres de entonces también aportaron su grano de arena, aunque si dice que la mujer luchó por su esposo y sus hijos, debo entender que el marido poco hizo por aliviar a esa madre y esposa de tanta penuria.

A mis 55 años estoy convencido de que el hombre y la mujer no son iguales…

¡¡Hombre tenía que ser!! ¡¡Mira que tardar 55 años en darse cuanta de algo tan evidente!! Siendo así no me extraña que piense lo que ha escrito.

Aquí viene ahora todo lo que hace una madre, que para este hombre es justo lo que le ha convencido –por fin- de que los hombres y las mujeres somos distintos:


Ser madre y todos los sentimientos hacia el nacido; cuidar, dar de mamar, enseñar a comer, a andar, a vestirse, a rezar, a estudiar, a trabajar, en dos palabras; a ser personas.

Si todo esto, este hombre lo resume en dos palabras, ¿en cuantas palabras resumirá lo que él NO hace?

Esos “sentimientos”, deberían ser exactos para padre y madre; salvo en dar de mamar naturalmente. El resto no veo por qué debe ser exclusivo de madres como parece dar a entender este hombre.

La madre repercute en la vida de la infancia, adolescencia, juventud y madurez de la persona.
Esto si podría resumirlo en dos palabras: la vida.
Ejerce de médico-enfermera, para atender a nuestros cuerpos tantas veces con fiebre, cuidándonos y sufriendo a nuestro lado.

Aquí ya habla en primera persona con lo cual deduzco que se deja cuidar como un bebé. Ahora mi pregunta es esta: ¿Hace él lo mismo cuando su esposa no se encuentra bien?
Con todo lo que trabaja debe estar agotada, pero una madre nunca pide ayuda por más que la necesite, y es raro el hombre que se fija en ello.
Por mucho que le pese la carga de la vida, una madre está dispuesta a hacer todo lo que éste señor dice y a mucho más. Está dispuesta incluso a que nadie le reconozca ese esfuerzo y sacrificio.

Cuando hace falta imponiendo disciplina, -sobretodo si es la hora en que el padre duerme la siesta, para que no lo molesten y se despierte enfadado- orden –naturalmente si no impone orden será ella quien cargue también con ese trabajo que este señor olvidó- y tolerancia en casa, -no se a que se refiere con tolerancia ¿Lo que a ella le toleran o lo que tiene que tolerar? - aconsejando y consolando, -eso sin dudarlo, es tan cierto como que cada día amanece- siendo medianera entre los hijos y el padre.
Aquí el inciso es mayor. Los padres no se enteran de la misa la mitad. Si algún hijo sufre por algún problema, ahí está de nuevo la madre para solventarlo y cuando el padre se entere –si se entera- ya esté solucionado. Aún así, muchas veces la tolerancia del padre es nula.
En otros casos, mejor solucionarlo primero porque el padre nunca sabría salir del paso airoso y para que su ego no se vea afectado, la madre lo arregla de forma que los méritos sean de su marido y no de ella.

Cuidando la familia con una buena alimentación. -¡¡Bueno!!-, eso no es solamente mérito del “ama de casa” actualmente. Los mercados están estupendamente repletos de buenos y variados alimentos.

Ellas son las encargadas de cuidar a sus ancianos (a sus padres) hasta las ultimas horas.

Parece aclarar en este caso que esos ancianos eran los padres de ella, pero en otras muchas ocasiones no sólo deben cuidar a los padres, también lo hacen con los suegros, es decir; los padres del esposo, a los que cuida con mimo y mucho sacrificio mientras el marido se repone de sus –como mucho- ocho horas de trabajo tranquilito en el bar, evitando llegar a casa por si hiciera falta su ayuda.
Pocos hijos de padres ancianos colaboran en su cuidado y atenciones. En esto también delegan en sus “santas” esposas, como si cuidar enfermos, aunque estos sean los propios padres, no fuera cosa de hombres.

¡La madre es la reina y dueña de la casa! ¡¡Faltaría más!!
Si después de trabajar como una esclava las 24 horas del día, además no fuera la dueña… Este hombre parece un manual de la obsoleta –afortunadamente- sección femenina.

Va al mercado, limpia los suelos, quita el polvo, hace el desayuno, las camas, la comida, friega, lava la ropa, la tiende, hace la merienda, cose la ropa, la plancha, hace la cena ¡¡que respire por Dios!! y además aguanta y soporta al esposo.
Pues sí, sólo le faltó explicar que nunca toma en cuenta sus opiniones porque para él no es más que un simple objeto decorativo y además de todo eso, también tiene la obligación de “aguantar y soportar” al esposo “cumpliendo” con sus “deberes maritales”, tenga o no cuerpo y ganas de ello.

Ella no tiene sábados, ni domingos, ni días de fiesta y por supuesto -¿por supuesto?- ni vacaciones, siempre mirando por los demás y nunca pensando en si misma.
¡Y se queda tan pancho!
Sí tiene sábados; por la noche, para preparar la cena de los amigos del marido que tienen costumbre de reunirse a ver el fútbol y esa noche “es sagrada” –para ellos-. Después, debe recoger el tiradero que dejan, de colillas y botes de cerveza vacíos desparramados por el suelo del salón… que limpió afanosa la mujer por la mañana.

Tiene domingos; para invitar a comer a la pesada de la hermana solterona del marido que viene a contar sus penas sin importarle las ajenas ni un ápice.

Tiene días de fiesta; para que los niños revoloteen por la casa sin dejar un segundo de descanso a su madre. Al padre no lo incordian porque es “sagrada” su presencia en casa y porque después de comer ¡como él si tiene fiesta!, se va al bar a jugar la partida y regresa cuando los niños están dormidos, y la mujer subida a la lámpara… no para hacer el salto del tigre precisamente.

Por supuesto que también tiene vacaciones.
Prepara las maletas para todos, las coloca en el coche (por que al marido nunca le caben), llegan al apartamento en la playa, deshace las maletas, baja a comprar… y continúa con los quehaceres exactamente igual que lo hace en casa, con la particularidad que además los niños no se despegan de ella ni dos segundos mientras el padre se la pasa rezongando por la guerra que dan o porque “ni en vacaciones le dejan en paz”.
Nunca pensando en si misma. ¡¡Si no tiene tiempo!!

Y si además tiene puesto de trabajo en la calle… ¡¡Ya no puedo más!!… si esa pobre mujer de la que habla, además tiene puesto de trabajo en la calle; tendrá que hacer un pacto con el diablo, porque esa es otra, además el marido dirá que trabaja porque ella quiere, que sólo con el sueldo de él vivirían más que holgadamente.
Además aquí se desmonta el único argumento que exhiben los maridos… ¡como yo trabajo fuera, no voy a llegar a casa a ponerme a hacer las camas o a limpiar!, para eso está ella… ¡que cómodo ser hombre!

Tampoco me cabe duda alguna que el amor y el cariño que una madre siente por sus hijos es de otra forma a la que siente el padre. ¡Y tanto!, por no caberle; ni dudas a este señor.

La clave ¿clave? está que ella lo ha ido formando entre sus carnes (durante el embarazo), lo ha parido, por lo general pasa más tiempo con los niños que el padre. Si se refiere que pasa más tiempo durante el embarazo, tiene razón, la madre lo lleva 9 meses y el padre lo expulsa en segundos.
Si quiere dar a entender que es obligación de la madre pasar más tiempo con los hijos, una vez más no estoy de acuerdo. La educación es deber de ambos progenitores, mucho más cuando la madre; “además tiene puesto de trabajo en la calle”.

¿Cuántas veces ella presiente las cosas que le pasan a sus hijos y los padres no nos damos ni cuenta? Menos mal que al menos lo reconoce. Los hombres, sobre todo los padres, casi nunca se dan cuenta de nada, o si se la dan, se hacen los suecos para que una vez más las responsabilidades recaigan sobre la mujer.

Lo demás no tiene lógica ¿y lo anterior si? Como estas leyes que aprueban parte de los humanos –este es claramente del PP- ignorando a Dios, -creo que no debería implicar a Dios en esto porque habría demasiado que hablar sobre las leyes no cumplidas por parte de los religiosos. Esos clérigos que predican humildad y son soberbios; pobreza y la iglesia es al institución más exageradamente rica que existe; celibato y… en fin, mejor no involucrar a Dios en estas leyes humanas- saltándose los pasos fundamentales de la naturaleza, como ser padre y madre, etc. S
Seguramente además debe pensar que esos “pasos fundamentales” hay que darlos después del matrimonio eclesiástico, por supuesto.
Admito que yo si cumplí con ese “mandamiento”, pero no me parece que cometa pecado mortal quien decida no acatarlo.
Naturalmente los hijos están más protegidos por la ley si lo son dentro de un matrimonio católico, pero si no lo estuvieran ¿Qué culpa tendrían esos hijos? Seguramente fueron engendrados con mucho amor y nadie posee el derecho de menospreciar a un ser humano porque sus progenitores no pasaron primero por la vicaría.
Desgraciadamente ha sido así en muchos casos. Padres cristianos que abandonaron a sus hijas porque cometieron el “pecado” de entregarse a su pareja “antes de tiempo”. ¿Ese es uno de los mandamientos de la ley de Dios? Creo que no, indudablemente son leyes hechas también por humanos aunque vistan sotana y el hábito no siempre esté tan “impoluto” como debería.

¿Ser padre y padre? ¿Ser madre y madre?
Se nota claramente que aquí quería llegar. Alaba a las madres parapetando su intención de expresar su queja hacia los matrimonios homosexuales y recriminar las leyes en las que no está de acuerdo; porque naturalmente no es afín al partido político que lo ha propuesto.
Entiendo que el matrimonio por “ley natural”, para procrear, debe ser entre un hombre y una mujer, pero jamás estaré en desacuerdo con la libertad y el deseo de las personas que quieran unir sus vidas mediante un papel que les otorgue los mismos derechos que a una familia “convencional”.
Lo más hermoso de la vida de pareja, es educar juntos a los hijos, pero aceptando no sólo sus virtudes para poder presumir de ellos como un logro propio, sino admitiendo con el mismo amor sus errores o sus tendencias sexuales.

Lo siento yo como humano, cristiano y católico, no comprendo las nuevas leyes humanas aplicadas actualmente en España.
Quizás entiende mejor aquellas que obligan a una madre soltera a abandonar a sus hijos en orfanatos porque ningún “cristiano” le da trabajo para alimentarlo por contravenir las leyes divinas… No creo que Dios se entretenga en esas minucias. Una vez más me reafirmo en que la ley de Dios la dictaron los humanos. Nadie ha visto a Dios en una sala de juzgado ni en el senado o el parlamento.

Yo como humana, cristiana y católica, estoy en contra de la discriminación que algunos seres humanos ejercen sobre otros por el simple hecho de no tener los cromosomas ordenados “alfabéticamente”.
No quiero ni imaginar la reacción de este hombre si Dios le enviara un hijo homosexual o una hija lesbiana.
Los que tuvimos la suerte de “nacer normales”, no tenemos derecho a juzgar y mucho menos a condenar a quienes presuntamente no lo son.
Si existen personas con preferencias distintas, es por la voluntad de Dios y como tal hay que aceptarlos y ayudarlos a ser felices y no cerrarles las puertas con la intransigencia que exhiben algunos que se dan demasiados golpes de pecho o practican el “a Dios rogando y con el mazo dando”.

La carta termina así:
A mi madre, gracias por ser mi madre, a mi suegra gracias por haber sido la segunda madre para mis hijos –de haber estado tú, quizás no habría hecho tanta falta la abuela que ya merecía descanso por haber criado a los suyos-. A mi esposa, gracias por haberme hecho padre. –Pues sí, porque tú a ella le hiciste la pascua-.
RAMÓN SANCHEZ-GEY (¡¡que curioso; “GEY”!! con lo mal que parecen caerle!) VENEGAS- SAN FERNANDO
MARISA PÉREZ MUÑOZ- VALLADOLID


Esa ha sido mi opinión cargada de fina ironía al respecto de la carta que este hombre escribió en el diario. Estoy convencida que ningún hombre –y seguramente este menos que otros- aguantaría ser madre.

Quizás leyendo mis respuestas pudiera parecer que hablo así de los hombres por propia experiencia, pero debo dar gracias al destino que jugó muy bien su baza el día que propició el encuentro con el maravilloso ser humano que después se convirtió en el hombre de mi vida y con el que llevo conviviendo –naturalmente casada por la iglesia- desde hace más de 28 años.
Juntos hemos guiado los primeros pasos de nuestras hijas y juntos durante su infancia y adolescencia las educamos en la tolerancia y el respeto hacia sus semejantes sin fijarse en la posición social, tendencia sexual o ideas políticas por muy diferentes a las suyas que fueran.

No estoy segura de haber sido buena madre, pero si estoy orgullosa de serlo.
He procurado educar a mis hijas inculcándoles valores como el respeto y el amor, pero sobre todo en valorarse a si mismas y respetarse como personas. Ningún ser humano es más que nadie… pero tampoco menos, y mucho menos en función de su sexo.

Naturalmente ser padres es muy sacrificado, pero el regalo por nuestros desvelos ha sido tener frente a nosotros cada día tres mujeres maravillosas.
Hermanas y amigas en igual medida, hijas y confidentes en exactas proporciones.
Siguen pidiendo consejos a sus padres y con la misma naturalidad han prestado colaboración desde muy pequeñas en las tareas del hogar.
Su padre y su madre nos sentimos muy orgullosos de ellas. Confiamos plenamente en su buen criterio a la hora de conducirse en la vida, sabedores que en gran medida fuimos artífices de su forma de ser y de actuar.

Cuando en algunos momentos de su vida les tocó sufrir, también estuvimos a su lado.
Parí tres seres humanos con sus defectos y sus virtudes, no figuras decorativas para presumir de ellas y tirarlas a la basura cuando pierden el brillo (cuando no hacen lo que se espera de ellas).

Algunos padres no se dan cuenta que los hijos son personas con vida propia que deben cometer sus propios errores y alcanzar sus propias metas.
Mis hijas son mías pero ante todo son personas.
Cada peldaño que suben en la vida es por su esfuerzo y nosotros padres, sólo tenemos el orgullo de haber estado a su lado mientras lo lograban.
Si por el contrario, en vez de subir peldaños, caen en un bache, por profundo que sea, le daremos la mano que lo ayude a salir y continuar su camino de lucha.
Nunca avergonzándonos por que cayó o compararlo con otra persona que consiguió mejores resultados, y sobre todo jamás diciendo: ¡Te lo advertí!, por que seguramente a todos nos advirtieron de algún “mal paso” y aun así, lo dimos por convicción o quizás por rebeldía. Hacer justo lo contrario de lo que se nos exigía, para demostrar nuestra capacidad de tomar decisiones, aun a costa de fracasar y pagar muy cara esa osadía.

Siempre estaremos a su lado mientras ellas lo deseen, pero el día que vuelen del nido trataremos de seguir conquistando su cariño; nunca exigiéndolo.

Ojalá los muchachos que han elegido para compartir sus vidas, sean esas buenas personas que parecen, pero si con los años se dan cuenta que no lo son, las puertas de nuestra casa siempre estarán abiertas y nuestros hombros prestos para su apoyo.
Por mucho que la unión esté bendecida por la iglesia, jamás obligaría a mis hijas a seguir compartiendo su vida con un borracho o un mal nacido que las maltrate física o psicológicamente.
No dediqué mi vida y mis sueños para que me las lastimen gratuitamente, por eso lo primero que hice desde que tengo uso de razón, es no pensar jamás en el “qué dirán”.
Siempre procuro no hacer daño a nadie con mis decisiones, convencida de que nuestros problemas solamente nos atañen a los cinco que vivimos bajo el mismo techo. Por tanto las soluciones las tomaremos también los cinco.

Nunca permití que nadie se inmiscuyera en nuestras vidas, principalmente porque cada uno tiene que mirar dentro de sus casas y dejar a los demás respirar tranquilos.
Mi madre tiene una frase que odio “que se queme la casa pero que no salga el humo”; o lo que es lo mismo; que parezca que todo está bien para que no nos critiquen.
Mi lema es que no se queme la casa, pero si ha de quemarse, que salga el humo para que no nos asfixie”; o lo que es lo mismo; lo que pasa en mi casa a nadie le importa y no voy yo a “asfixiarme” simplemente por guardar unas tontas y absurdas apariencias.
Pienso que mi casa no es especial y que si yo tengo problemas, en las demás casas ocurrirá lo mismo. Otra cosa es que los trapos sucios de unos son los manteles del domingo de otros; ¡o lo que es lo mismo! –otra vez-, quizás quien tanto se fija en mí es porque lo suyo aun es peor, aunque lo esconde y eso me parece mucho más cobarde.

Me decían en su primera carta que algunos progenitores no están valorados en los tiempos que vivimos.
Puede que ellos tampoco apreciaran a los suyos, pero no se siente de igual modo cuando se da que cuando se recibe.
Muchas personas mayores se quejan de lo poco que recogen y seguramente si les preguntaran qué sembraron ellos, no sería muy distinto a lo que ahora cosechan.

Ustedes trabajaron los dos fuera de casa y deben saber muy bien a que me refiero.
Siguen echando una mano a sus hijos en lo que pueden y son los mejores abuelos para sus nietos. Por eso ellos les quieren tanto.

En su segunda carta me aclaran que ustedes vivieron algo parecido con sus madres y por eso entiendo muy bien que les gustara la crónica del señor gaditano, pero los tiempos han cambiado afortunadamente y ahora las madres nos sentimos muy queridas –al menos yo, me siento muy querida por mis hijas- sin necesidad de ser una sombra en vez de ser persona.

No se si pude explicarme con toda la claridad que intenté.
No pretendí juzgar a nadie, simplemente dar mi modesta opinión sobre la vida; a mis 48 años, un poco de la vida ya se, por mucho que mis padres me sigan viendo como a una niña.

ADMIRADO MANOLO GARCÍA

( Original de 2001, cuando le escuché decir que renegaba de Internet )
Admirado Manolo García:
Me dirijo a ti con la inseguridad de quien no sabe si llegarás algún día a leer lo que te escribo, y la confianza con que se habla a un amigo.
Porque sí, Manolo, eso eres tú para nosotros; los miles de admiradores de tu música y tu preciosa poesía.
Se que cuando compones tus canciones no lo haces sólo por ti, lo haces también pensando en nosotros, seres anónimos que vibramos con ellas.
Soñamos, nos enamoramos, reímos y lloramos con ellas e incluso mecemos las cunas de nuestros hijos, haciéndoles así desde que nacen Manoler@s.
Porque ¿sabes? , los padres queremos lo mejor para nuestros hijos, y tu música es lo mejor.
No se si lo sabes en propia piel; no se si tienes hijos, aunque quiero decirte que tampoco me importa. Manolo García, no los podría tener, eso, se lo dejamos para don Manuel García García-Pérez, y para sus amigos y familiares, que aunque no me importaría contarme entre ellos, prometo que no es una meta en mi vida.
A mi sólo me interesa la música, actuaciones y conciertos de Manolo García subido a su escenario.

Hace unos días pude leer unas frases no demasiado acertadas; extraídas de una entrevista que le hicieron en el diario de Burgos acerca de una página que existe en Internet; manoleros.com.
Al leerlas pude comprobar, que quien contestó fue don Manuel.
No puedo creer que con tu talento y sensibilidad, digas que no quieres saber nada de este tipo de cosas y que lo detestas.
Hazme caso Manolo; entra en la página y comprueba todo lo que hay alrededor de tu figura.
¿Sabes?, ahí sigues estando encima del escenario.
Es maravilloso ver cómo alguien a quien tú llamas anónimo, habla y siente tan cercano a ti.
Quizás ni imaginas cuanta gente te quiere y admira.
¿Sabes que se hacen “quedadas” después de tus conciertos para seguir disfrutando de tu presencia? Eso nunca lo entendería don Manuel, pero tampoco es importante que lo entienda. Ni yo lo pretendo con estas palabras.
No te pierdas la maravilla de ver la que has formado.
Y esto, lo has creado tú, la gente habla de ti, no de él. A él, lo dejamos vivir a su antojo.
Siéntate tranquilo en el escenario de tu casa, frente al ordenador, conecta Internet y escribe: www.manoleros.com
Entrarás en tu mundo. Pero no se lo digas a nadie, que quede sólo para ti. Mientras; deja que don Manuel disfrute de otras cosas.

Recibe todo mi respeto y admiración y el de mis tres únicas hijas. Ellas tienen la suerte de tener un retrato a tu lado al terminar tu último concierto en Valladolid, cuando aún no te habías bajado del escenario, pero ya estabas sentado en tu autocar.

ADIOS AL PAPA JUAN PABLO II

( Original de Abril-2005 )

Parece que las horas –o los días - de estancia terrenal del Sumo Pontífice están contados. (Quizás cuando leas esto ya pasó).
Ahora comenzará el alubión de imágenes de su vida y obra que lejos de engrandecer su figura, contribuirán a que nos aburramos de ella.

Patética ha sido la última imagen del hombre asomado a la ventana de la plaza de San Pedro como un muñeco roto impartiendo mecánicamente la bendición a cuantos miraban con ojos llorosos… para salir en la foto y ser tan “postreros” como el mismo Papa.

No entiendo a esas personas que pasan horas e incluso días como buitres esperando a que alguien se asome y les comunique el penoso final para acuñarlo como anécdota por el resto de sus días.
¿Alguno de ellos hizo lo mismo cuando tenía algún familiar en el mismo estado?. ¡¡Vete a saber!! Quizás estaban tan ocupados en cualquier otra cosa que incluso llegaron tarde al funeral del finado. ¡¡¡Claro, como ahí no habría prensa!!! ¡¡¡Como no era famoso!!!


Está bien rezar –si se cree en ello- por el alma de un pecador, pero por el alma del que se supone es bondadoso y clemente, no haría falta. Ya tiene el cielo ganado.

Parece ser que al acabar esta vida comenzaremos la vida eterna y si hemos llevado un camino recto, sin cometer pecados –o arrepintiéndonos en el último momento de haberlos cometido- nos pondrán “a la diestra de Dios Padre”.
Siendo así todos deberían estar felices porque Juan Pablo II vaya a abandonar este mundo de miseria, austeridad y sacrificios para sentarse en el mejor lugar al lado del Dios al que ama y venera, que estará esperándole con los brazos abiertos para darle las gracias por tantas almas como ha conseguido evangelizar en los cientos de viajes que ha realizado a lo largo de sus años de Papado.

Si pudiera yo también querría ser Papa, no es mal oficio. Viajes gratis a cuerpo de rey en primerísima clase acompañado por montones de siervos que lo hacen todo por y para mi, disfrutar a mi llegada de los mejores hoteles y rodeado de los más y mejores médicos cuidando mi cuerpo mientras mi única preocupación fuera tener los brazos bien “engrasados” para poder saludar desde mi poltrona y mover el derecho arriba y abajo y de derecha a izquierda impartiendo bendiciones… o estampando mi firma en las determinaciones que otros de antemano seguramente han tomado “en mi nombre”.
Decidiendo si los homosexuales son dignos de entrar en el reino de los Cielos o si es mejor que se extienda el sida matando a media humanidad en vez de utilizar el pecaminoso preservativo.

Imagino al Santo Padre con su báculo llegando a lugares inhóspitos para bautizar indígenas.
¡¡Pobrecitos!!, de no haber sido por “el Papa viajero” habrían seguido otros 20 siglos más sin saber que sus penachos de plumas hace mucho pasaron de moda, sin enterarse que existe la televisión y que la red no sólo sirve para pescar o protegerse de los mosquitos.
Me pregunto qué habría sido de sus “infieles” vidas sin nadie que les enseñara que existen tantas cosas que ellos jamás podrán tener porque ¿de que les serviría un lavavajillas –por ejemplo- en plena selva? ¿Para qué querrían un grifo si no tienen agua que salga de él? Ni tierras donde plantar las semillas que les han mostrado.
¡Claro!, si en vez de solamente bendecir, les hubieran además regalado los medios para obtener esos beneficios del progreso... ¡que bien podría la iglesia contribuir a ello!

El Papa me merece el mismo respeto que cualquier otro ser humano que por profesión no eligiera el sacerdocio.

Todos en esta vida tenemos una misión que cumplir, aunque no para todos haya miles de medios de comunicación esperando que llegue nuestro final para repetir hasta la saciedad nuestra biografía.

Madre sólo hay una y papa… a Papa muerto Papa puesto que llegará a recoger el testigo –el báculo- del anterior, a seguir ganando almas y atesorando riquezas para la iglesia.
¡La iglesia Católica!, la institución que más millones de adeptos… y de dinero posee y eso que predican la humildad y pobreza entre otros votos igualmente frágiles en su cumplimiento.

No digo yo que el Papa no merezca honores, pero desde luego no menos que cualquiera de nuestros padres.
Karol Woityla tuvo una infancia difícil ¿y quien no en la época y lugar en que él nació? aunque no es por eso que ahora todo el mundo está pendiente de su muerte.
Esos honores se los ganó desde que es Papa, momento de su existencia en que vivió muy ricamente… por mucho que se empeñen en decirnos lo contrario.

Santo Padre a mi modo de ver, es aquel que se parte la espalda para dar a sus hijos un pedazo de pan que llevarse a la boca, una buena educación y le entrega sin reservas todo su amor y sacrificios.
Santa Madre es aquella que hace milagros para llegar a fin de mes con el mísero sueldo del marido o la que además de madre y esposa, trabaja fuera de casa para poder regalarle a sus hijos una vida más cómoda con algún que otro capricho, porque “no sólo de pan vive el niño” y aquellas que arañan la economía y entregan alguna limosna a la iglesia… que es como llevar con dedales agua al río.

Si preguntaran a esos padres abnegados seguramente también les habría gustado dedicar su vida a los demás... concediendo audiencias sentados en un lujoso sillón, simplemente para salir en la foto en vez de destripar terrones, modelar el hierro como si de mantequilla se tratase o aguantar veinte horas a un jefe que tan sólo deja el látigo para asistir a la misa dominical.

Ese padre –al igual que el Papa- se ganó el derecho a morir dignamente, puesto que el que muere es el ser humano, no el cargo que ostenta.
En estos momentos rogar porque siga respirando es desear prolongar su agonía y eso es inhumano. Así que…

Su Santidad; descanse en paz… y en gracia de Dios.

RESPUESTA A "TENER UN AMIGO TUNO" DE MANEL FUENTES

( Original de 2004 )
Hace unos días tuve la mala fortuna de que cayera en mis manos uno de esos monólogos cargados de ironía pretendidamente humorística y que lejos de hacerme reír, me llenó de rabia e impotencia por no poder decir personalmente lo que pienso al monologuista.

Vaya por delante que poseo un excelente sentido del humor y que siempre he sabido distinguir perfectamente entre humor, mofa, sarcasmo, burla o ridículo.

El mentado monólogo se titulaba “Tener un amigo tuno” y lo firmaba Manel Fuentes; presentador de algún programa televisivo, entre otros lo fue de “El club de la Comedia”; en el que he disfrutado de magníficos monólogos.

Este señor hasta entonces me parecía cuando menos correcto y profesional, pero ahora tengo serías dudas sobre ello.

Yo pensaba que para opinar de algo o de alguien, como mínimo hay que estar documentado.
Quizás es fácil mofarse hasta el ensañamiento de los tunos cuando jamás se ha cruzado una sola palabra con ninguno de ellos, pero cuando realmente se tiene un amigo tuno, lo único fácil es quererlo.
Cuando además ese amigo te hace vivir la tuna desde dentro, te enseña a amarla, respetarla y entenderla, sientes que algo se rompe dentro de ti cuando lees falacias como las que el tal Fuentes vierte sobre su... “amigo tuno”.

Los tunos son jóvenes generalmente estudiantes que costean sus gastos cantando canciones que previamente han de ensayar para interpretarlas lo más perfectamente posible. ¿Hay algo de malo en ello?
En muchos casos además componen preciosas melodías que después cantan y ofrecen a un público incondicional y tan respetable como cualquier otro.

Quedarse en que la tuna canta en bodas, bautizos y comuniones, es no saber nada de la tuna ni de los –en muchos casos- magníficos trovadores que la integran.

Quedarse –y hacer mofa- de que llevan un traje que data de la edad media, sin saber el orgullo que siente un tuno al recibir su beca o al lucir en la capa los escudos de todos los lugares que visitó con la tuna. Es no saber nada de los tunos.

O escribir lo que en mala hora leí, es tampoco informarse de lo importante que son todas esas cintas que adornan sus capas y que enredándose en el viento guardan trocitos del corazón de las mujeres que ilusionadas las bordaron para agradecer una ronda, una mirada o simplemente una sonrisa.

Ridiculizar que lleven medias dejando entrever que por ello puedan tener una opción homosexual, es tanto como decir que los escoceses también son homosexuales por llevar faldas en su vestimenta tradicional.

No señor Fuentes no. La tuna es mucho más que muchachos con monumentales borracheras. De esos los veo con demasiada frecuencia haciendo botellón sin siquiera llevar puesto un vistoso traje del que se sientan orgullosos.

Cuando un joven opta por ingresar en una tuna, merece el mismo respeto que el que decide no hacerlo.

Un tuno no es un vampiro chupa sangre como lo son otros miles de estudiantes que no dan palo al trabajo durante su carrera y sangran a los padres para que les costeen las juergas de juventud.

Las canciones de la tuna no son solamente “Clavelitos” o “La Compostelana”.

He podido disfrutar en multitud de ocasiones de los certámenes de tuna y he visto muchachos que llenan el escenario de alegría con sus melodías. Preciosas canciones románticas. Un canto al amor y a la mujer. Algo muy importante en los tiempos que corren. ¿No cree?

¿Cómo se puede decir que son homosexuales tan sólo por llevar medias bajo sus bombachos y puntillas en sus jubones?
¿Acaso no llevan puntilla en las bocamangas las togas que los abogados visten desde el siglo XI? Pues no creo que todos ellos sean ridículos ni homosexuales; aunque haya alguno y... allá ellos.

¿Qué los tunos son juerguistas? ¡Por supuesto! ¿Y por qué no? ¡Pobre joven que no tenga ganas de divertirse!; terminará siendo un estúpido aburrido y habrá desperdiciado los mejores años de su vida.

Que yo sepa no está reñida la fiesta con la grandeza de corazón y el romanticismo que tanto nos gusta a la mayoría de las mujeres y que de forma impecable saben transmitir los tunos.

Dudo que haya preguntado usted señor Fuentes a su madre... sus hermanas... su novia o alguna de sus amigas, si les gusta o hubiera deseado recibir bajo su balcón la llegada de la tuna en noche de ronda.
Por respeto a una sola de esas mujeres debería usted haber dicho NO a interpretar ese monólogo que en mala hora escribieron las nefastas manos de su guionista; tanto peor si usted personalmente escribió tales infamias.

Cómo se puede poner esa cara de asco -que adivino- al decir; ¿tuno yo? Y además tener ganas de partirle a alguien la bandurria en la cabeza.

¿Acaso le dieron ganas de partirle el micrófono en las costillas a quien lo escribió?
¡Pues mire, quizás hubiera sido mejor idea que escribirlo, soltarlo sin pudor y además divulgarlo por Internet!

De todo ese falaz y despiadado escrito, lo único medianamente gracioso es la alusión al bautizo de un tuno.

El maldito monólogo, no sólo en varias ocasiones hace mención a la dudosa hombría de los tunos. Además termina comparándolos con los hoolligans. ¡¡El colmo!!

No puedo imaginar a esos energúmenos futboleros ensayando, componiendo o interpretando melodías de amor para alegrar el corazón de una mujer... acaso la novia de un mal guionista o la esposa de un engreído presentador que seguramente se siente sola porque su marido no le hace ningún caso, y no es capaz de dirigirle una palabra amable en todo el día ocupado en que no se le vea salir de ese gran armario en el que están metidos los “faranduleros” que quizás no lleven medias y utilicen calcetines de ejecutivo -que no dejan de ser medias por debajo de la rodilla- mientras los tunos siguen y seguirán cantando y alegrando a miles de mocitas deseosas de darles el clavel de su boca.

¡Ah! y... vestidos de mamarrachos, mamados y dando voces he visto cada día más “profesionales” de televisión que tunos.
¡Pero bueno! tenemos una ventaja; con cambiar de canal o simplemente apagar la tele, nos libramos de gentes como usted sin necesidad de echarles dinero en la pandereta. ¡Buenas noches!

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Crítica escrita 2006, poco después de la muerte de la “protagonista”. Publicada en 2008 cuando pretendieron beatificarla y leída en 2022, con motivo del aniversario de esa “muerte anunciada” cuando poco se habla de aquella hipotética beatificación que me hizo escribir y posteriormente publicar mi escrito, pero si se despellejó su vida íntima, sus miserias y “pecados humanos”.

Despellejada por los mismos familiares, periodistas y cadenas que la ensalzaron. Llorada con amor por otros familiares que verdaderamente la quisieron y extrañaron. Recordada y escuchada en disco por todos sus admiradores, como debe de hacerse, en la privacidad.

Imitada por muchas (algunas sólo imitan los trajes y como mucho algunos gestos, aunque se ganen la vida haciéndolo, bajo la supervisión de su heredera universal). 

Habría que preguntar a esta mujer si está orgullosa de cómo se está gestionando su recuerdo, aunque bien o mal, ni me compete, ni me afecta, ni cambiaría en nada que me afectase. Es simplemente una de las muchas preguntas no vitales que algunas veces me hago sabiendo que no hay respuesta.

Dejemos descansar en paz a los muertos –cosa que no hace su familia que cada vez quieren estirar más el chicle por serlo, cuanto más allegada más lo estira- y lo dicho: “La más grande por su voz”; “la humana corrientita” por sus actos.  

 CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA- JULIO 2006

 Desde hace años disponemos de multitud de cadenas de televisión y por tanto de poder ver lo que nos de la gana.

Evidentemente  no estamos obligados a mirar todo el tiempo programas culturales o educativos, podemos contemplar “lo que nos echen”. Cambiamos de canal una y otra vez hasta encontrar algo que nos guste, conscientes de que si miramos programas estúpidos, corremos peligro de ver estupideces.

 El tema Jurado nos ha invadido “a saco”. Ha sido portada de telediarios durante varios días, incluso el día que estaba de cuerpo presente; el “telediario” fue monotemático: Jurado, Jurado, Rocío… después nos quejamos de que a los españoles se nos conozca sólo por la pandereta, los toros y el flamenco.

Parecía que el mundo se había parado y esa era la única noticia digna de ser emitida.

 Durante los últimos meses habíamos asistido a la agonía, muerte y posterior duelo, entierro, llantos y mocos de familiares, amigos y admiradores varios.  Misas, herencias… solamente ha faltado que metieran uno de los miles de micrófonos dentro del ataúd para tener en exclusiva las declaraciones de la muerta, el estado de descomposición; versión original de la llegada a su tumba e interrogatorio a su primer gusano para saber “en directo” si ya estaba por fin con sus padres o con Pedro Carrasco.

 Desmesurado ha sido el despliegue de medios de comunicación desplazados a los distintos hospitales extranjeros y españoles que igualmente mantuvieron guardia noche y día a las puertas de su impresionante mansión esperando ser los primeros en dar la noticia de la muerte; mucho más exagerado ha sido el duelo, velatorio y posterior funeral –retransmitido en directo- sepelio y posteriores misas en memoria de una mujer cuyo mayor logro en beneficio de la humanidad ha sido poseer una maravillosa voz y tener el privilegio de poder vivir de ella.

 De esa voz con la que tuvo la suerte de nacer –como tantos- grabar discos –como algunos- y hacerse famosa y tremendamente rica –como no todos pueden verse recompensados por mucho que lo merezcan-.

 Todo el mundo debería ser merecedor de fortuna en su vida, pero a la mayoría les toca luchar con iguales o mejores facultades; sean de voz, pintando, esculpiendo, escribiendo, interpretando… y tantos y tantos dones con los que se nace y que después pasan desapercibidos a los ojos del mundo, por falta de suerte y ayuda de poder promocionar esas virtudes.

 Esta mujer disfrutó de éxito y por tanto de fortuna que –según hemos escuchado vehementemente agradecido por su cuñada- ha sido repartida a voluntad de la cantante –como debe de ser- a sus más allegados y no en todos los casos exento de cálculo e injusticia emocional.

 El legado ha sido mundialmente repartido  en forma de discos a todo aquel que le guste su estilo y previo pago, seguirán sonando por todos los rincones del mundo eternamente para beneficio de su hija natural; heredera universal de los derechos musicales de la madre, hecho absolutamente “natural” de no haber tenido dos hijos adoptivos a los que ha dejado huérfanos de madre  y de esa parte de su herencia, demostrando que quizás no era tan buena persona como han pregonado sus seguidores hasta quedarse afónicos.

 Con todo, lo que ha colmado el vaso ha sido escuchar la noticia de la posible beatificación de la folclórica.

¿Rocío Jurado santa de la iglesia católica? ¿Ella que por dinero contravino las leyes de esa misma iglesia católica  “separando lo que dios había unido” en propia persona y en la de su hija?

 Que poseía una garganta privilegiada es innegable, pero no creo que cantar bien, sea motivo suficiente para pedir su santificación.

Además de tener buena voz –que repito;  no lo pongo en duda- y ser una exagerada en sus gestos- que tampoco hay quien lo ponga en duda- ¿qué ha hecho esta mujer para merecer esto?

 Parece que el mundo se haya vuelto loco. Quieren hacerla santa tan sólo porque la varita del destino escribió caprichosa que Rocío tendría buenas cuerdas vocales, que lucharía –seguramente mucho- por dar a conocer su voz y triunfaría.

Después de eso la misma varita tuvo a bien escribir que cosecharía éxito tras éxito que no harían más que engordar su cuenta corriente.

 Logró vivir –más que desahogadamente- del trabajo que le gustó. Eso es un don bien aprovechado y por el que siendo tan creyente como presumía; daba gracias a dios y a todas las vírgenes habidas e inventadas con esos gestos tan extremadamente vehementes que rayaban la falsedad.

Supongo que ser tan teatrera y sentirse endiosada porque a alguien se le ocurrió denominarla “la más grande”, no significará que verdaderamente lo sea –o sí-. Grande como folclórica, pero ¿santa?

 No me molestan –o si- las manifestaciones de las gentes que alguna vez la oyeron cantar –aunque fuera en discos pirateados- haciendo hincapié en lo maravillosa que era como persona. Quizás lo fuera, pero escuchar uno de sus discos o verla en televisión moviendo el pelo insinuante e incluso lasciva, tampoco significa que lo fuera.

 Además de buena voz, el resto de su existencia ha sido humana en sus virtudes, defectos y extravagancias, por eso me parece desmedido el deseo de santidad para una… “simple” folklórica.

MONÓLOGO "LA JUBILACIÓN DE LOS HOMBRES"

(Original de cualquier momento)
Las mujeres tenemos fama de cotillas, pero quienes nos han colgado el sambenito son ellos; el sexo opuesto. Esos seres que no saben vivir sin nosotras… y nosotros sin ellos, y que se pasan el día maquinando con la incertidumbre de no saber jamás, por qué las mujeres “vamos juntas al water” o “qué llevaremos las mujeres en el bolso”. ¿A alguien le interesa algo tan estúpido?
Los hombres emplean demasiado tiempo en pensar en ello.

Cierto es que lo de ir de dos en dos (o más) al lavabo no tiene ningún misterio y el bolso en muchos casos es como una casa ambulante, pero para mí hay cuestiones mucho más importantes en las que ocupar el cerebro.

¿Nos metemos nosotras acaso, en por qué los maridos se adueñan del coche y lo miman y cuidan infinitamente más que a su mujer? ¿Es que acaso el coche lava, plancha, cocina y…y… y más que la esposa? Naturalmente en esta ocasión me refiero a los matrimonios que disponen de un solo coche.

Hace no tantos años, el hombre era el encargado de trabajar fuera de casa y las mujeres desde la boda trabajaban en el hogar sin contrato, sin derecho a vacaciones y por supuesto sin derecho a jubilación. Ahora nosotras también trabajamos fuera de casa, y sin embargo seguimos sin tener ningún derecho a jubilación, ni siquiera a vacaciones… en las tareas del hogar. Tenemos que seguir “cumpliendo con nuestras obligaciones” hasta el ultimo aliento.

Ellos –la mayoría de los de antes y algunos de ahora- con trabajar y traer el dinero a casa creen que han cumplido, pero sin una mujer que les atienda, están perdidos… aunque jamás lo reconocerán. Más bien al contrario, muchos opinan que sus esposas no hacen nada en casa.
No seré yo quien defienda individualmente a todas las mujeres; algunas verdaderamente no son modelo de virtudes, al igual que todos los maridos tampoco lo son y precisamente ellos son los que más protestan y por tanto sus mujeres no tienen más remedio que pasar el día reprochando lo poco que aprecian su trabajo en el hogar.

Los tiempos cambian, es cierto, hay inventos maravillosos que nos hacen a las amas de casa la vida más fácil y cómoda –y otros que nos la complican más- pero hasta hoy a nadie se le ha ocurrido inventar algo para saber qué podemos hacer las esposas con los maridos cuando se jubilan.

Nos casamos con ellos cuando son jovencitos sin darnos cuenta que tienen fecha de caducidad y que después de “caducados” no se admiten cambios ni devoluciones.
A las mujeres desde que nacemos nos preparan para la vida; vamos a la escuela, estudiamos un oficio… o nos lo enseñan sin libros y algunas estudian una carrera y jamás ejercen lo aprendido porque se casan y “viven del sueldo del marido”.
Ellos lo tienen fácil; cumplen con acudir cada día a trabajar; generalmente en el mismo oficio y que, suelen hacerlo magistralmente de tanto llevarlo a cabo año tras año.

Todos los oficios tienen un nombre para diferenciarlo de los demás: médicos, albañiles, carteros, administrativos, profesores, dependientes… una montonera. Para las mujeres que nos dedicamos a cuidar de la familia sólo hay dos; “amas de casa” o “sus labores”.
Ninguna de las dos se ajusta a la realidad, deberían poner en nuestro carné de identidad “multifuncionarias”.
Además de administrar el sueldo; durante toda nuestra vida de casadas hemos de ir experimentando nuevas recetas de cocina para no caer en la monotonía culinaria y ofrecer a nuestra familia la mejor y más variada mesa.
Aprendemos a ser esposas… madres… y a ser educadoras, enfermeras, administradoras, cocineras, limpiadoras, planchadoras… amantes… siempre dispuestas para cualquier deseo marital… pero no nos preparan para ser la esposa de un jubilado, y mucho menos educan a los hombres para ser un esposo jubilado.

Los hombres son muy creyentes.

Creen que educan a los hijos porque les dan un bofetón cuando molestan.
Creen que conocen a sus hijos porque son capaces de distinguirles físicamente entre otros muchos niños.
Creen que son más fuertes que nosotras porque les dejamos que cambien una bombilla cuando se funde, en vez de cambiarla nosotras que sabemos hacerlo perfectamente.
Creen que nos son indispensables y sólo les damos las tareas que no nos gusta hacer para mantenerles un ratito ocupados.
Creen que por hacerse mayores no tiene nada más que aprender.

¿Os dais cuenta? Hay escuelas para millones de cosas, inventos para otros millones, pero ni una sola academia que nos enseñe a convivir en esa ultima etapa de la vida.

Yo propongo el titulo del curso: “Como no joder, cuando el joder se agota”.

Al casarnos nos hacen creer que somos “las reinas de la casa”, delegan en nosotras para realizar todas las ingratas tareas que ellos ni saben, ni quieren aprender a saber. Generalmente no le ponen demasiadas objeciones a nada y nos afianzamos en ese “reinado”, y cuando se jubilan… ahí es cuando viene lo bueno.

Cuando ellos se jubilan, nosotras seguimos con la misma obligación de siempre: estar pendientes de ellos.
¡Ellos tienen que descansar, que para eso llevan tantos años trabajando!
¿Y nosotras qué? ¿Llevamos toda la vida tocándonos las narices?
Eso es lo que ellos creen, por eso deberíamos “aprender a enseñarles” a valorarnos.

Como se aburren sin hacer lo que han venido haciendo toda su vida, revolotean por la casa a ver qué encuentran para ponerle la más mínima pega y enzarzarse en una absurda discusión que no llevará a ningún sitio.

- ¿Y eso? ¿Qué hace eso aquí? –dice el marido en actitud desafiante.
- Eso está ahí desde que nos casamos –contesta la esposa resignada.
- ¡Pues ya va siendo hora de que lo cambies de sitio!
Y como él ha estado también en el mismo sitio desde que te casaste, quieres cambiarle a él… ¡que ya va siendo hora!

¡Te jubilaste!; ¡Yo también! Ahora cocina tú, plancha tú, lava tú, ten la casa como los chorros del oro tú… y aguántame tú.
¿Qué ahora eres viejo y no vas a ponerte a aprender a hacer todas esas cosas?
¿No llevas toda la vida diciendo que no hago nada? ¡Haz nada!
¿Qué eres viejo y no puedes con el culo para hacer todas esas tareas? ¡Yo también! ; recuerda que hemos envejecido juntos y las hago.
Se aburren y por eso incordian; pues que no se aburran y hagan lo mismo que nosotras que somos capaces de soportarles y hasta de abrillantar nuestro propio nicho incapaces de estar mano sobre mano; ni aun muertas.

¡Hombres!; seres maravillosos que por mear de pie se sienten superiores.
Si no hemos conseguido que bajen la tapa del water o que limpien la gotita que dejan al sacudírsela ¿cómo vamos a conseguir que piensen?

Les hemos dejado creer que son “el sexo fuerte” y así nos va.

Cuando somos aun jóvenes, pero ya llevamos algunos años de casados a nuestras espaldas, es fácil oírles decir:
- ¡A mí me ibas tú a pillar ahora! ¡Con lo bien que viviría yo soltero con todo el sueldo para mí!
Y tú te callas y piensas… o no te callas y le dices:
- Eso lo dices ahora que vives como un rey. Tú si eres el “rey de la casa”. ¿Por qué si no, hay tantos viudos que vuelven a casarse y tan pocas viudas que se casan otra vez?

miércoles, 23 de abril de 2008

YO TAMBIÉN OPINO SOBRE "CHIKILICUATRE"


YO TAMBIÉN OPINO SOBRE "CHIKILICUATRE" 23-4-2008

     Qué bien hablas Juglar de impresentable canci… “cosa”; de alcanforado concurso y desmedido coste ¿A quién le importa la cultura musical? ¡Y luego que no hay dinero! ¡Y luego presumimos de sensatos para hacer olvidar la España de pandereta y bata de cola! ¡¡Será mejor esta Esparañoya!!

Cuando escuché por primera vez el despropósito al que aludes, intuí que ganaría, aunque tenía la esperanza de que en el momento final inventaran una especie de “tongo”, pero no; “Amanece” y “La, la, la” dieron como ganadora para que España “Viva cantando”, teniendo “Alegría de vivir” o “Manejando la barca”, que, dicho sea de paso, peor que con esa actuación o las otras dos en que nos trajimos ceros patateros, no quedaremos ni siquiera este año.

 Afortunadamente; si es que en este tema cabe la fortuna; al tal festival del ridículo, se presentan otros engendros incluso peores que el español… ¡Que ya es decir!

 Una vez dicho ello, me parece abominable que si realmente se tratara o tratase de un festival de “buena” canción europea, pierdan el tiempo y empleen nuestro dinero en enviar como representante de la canción española a un actor; buen actor, no le quitemos su mérito; en vez de promocionar con justicia a cualquiera de los millones de buenas voces que seguramente por falta de ese dinero, pierden una estupenda oportunidad de dar a conocer un talento que realmente mereciera ser mostrado al mundo y del que; por ser bueno, todos podríamos presumir de “compatriotismo”, o incluso de “Ser aquel”, que “Canta y es feliz” y hasta alegrarnos de vivir “En un mundo nuevo”.

No nos engañemos; vivimos en esta España donde triunfa quien tiene “Un tractor amarillo”, se desmadra con “La Ramona pechugona”, vibra con “Opá voy hacé un corrá” o incluso se descoyunta “Bailando el Bimbó”. Eso sí; estos “trapos sucios” los lavábamos en casa y ahora con el “fenómeno con peluca y guitarrita infantil”, mostramos al mundo cuán bobos son los españoles que votan a irrisorios programas y que, traspasando el sentido del humor, se enfangan en la falta de sentido del ridículo.

 “Operación Triunfo”, el programa de televisión nació para relanzar el añoso y trasnochado festival europeo de la canción, que tuvo su época, su éxito y su declive.

Eurovisión dejó de ser importante hace mucho tiempo; suponiendo que alguna vez lo fuera, no nos engañemos.

El de este año pronto será olvidado, como lo fueron tantos de los 47 representantes habidos hasta la fecha, como olvidado fue el festival para los cantantes que con el tiempo triunfaron sin deberle a Eurovisión su popularidad.

Conocemos Eurovisión más por haber sido parodiado que por el “poso” que hubiera podido dejar como evento importante o trascendental en nuestras vidas.

Cómo podemos quejarnos ahora después de haber sido representados por “las tomate para hamburguesas”, que nos hicieron quedar por segunda vez en el puesto 21. Nadie se rasgó las vestiduras, no vayamos ahora a quedarnos a culo pajarero.

Quién se acordará de nombres como “D`Nash”, que eurovisonaron el pasado 2007 quedando en el puesto 20.

Sabe dios quien tiene en la mente o en el corazón, las actuaciones de: “Ramón”, “Son de Sol”, “Beth”, “Lydia”, “Michel Herzog”, “Antonio Carbonell”, “Anabel Conde”, “Marcos Llunas”, tan olvidado como Diango: su padre, sacado de otro festival no menos europeo.

Tampoco muchos recuerdan a “Braulio”, “La Década prodigiosa”, “Patricia Kraus”, “Cadillac”, “Bravo”, “Remedios Amaya”, “Lucía”, “Bachelli”, “Trigo limpio”, “Jaime Morey”, “Nelly”, (con nombre de laca barata), “José Guardiola”, “Víctor Balaguer”, “Micky”, “Alejandro Abad”, “Eva Santamaría”, “José Vélez” o “Salomé”, que en 1969 que tuvo que compartir  primer premio con: Lulu (Reino Unido), Frida Boccara (Francia) y Lenny Kuhr (Países Bajos), un caso único en la historia del certamen celebrado en Madrid, y recibió el galardón  de manos de la también española Massiel, ganadora del año anterior.

 Alguien quizás recuerde que, “Julio Iglesias”, “Mocedades”, “Peret”, “Sergio y Estibaliz”, “Betty Missiego”, “Azúcar Moreno”, “Sergio Dalma”, “David Civera” o “Paloma San Basilio”, representaron a España en Eurovisión, ni mucho menos recordarán que “Nina”, era muy amiga de Xavier Cugat”.

Me pregunto si alguien recuerda que “Serafín Zubiri”, repitió fracaso las mismas dos veces que “Raphael” y “Conchita Bautista”.

“Massiel” y Karina son más conocidas por sus bebercios y sus casorios que por ganar un primer y segundo premio en 1968 y 1971 respectivamente.

 El primer año de este “OT”, quizás se cumplieron con creces los objetivos, excepto en que España quedó con la buena de “Rosa” en tan mal lugar como acostumbra. Ahora; se ha convertido en el mejor método de gan… cobrar, dinero un impresentable que quizás entiende de música tanto como una banda de gatos callejeros.

Este español con gafas de sol ocultando su mirada, tuvo la fortuna de cruzarse en el camino de quien le proporcionó el puesto en el que se está forrando por insultar y buscar la lágrima de los conejillos de ind… de los participantes en “Operación Tufos”; porque así de mal huele ya el dicho concurso.

Ya no importan las voces; y mucho menos las ilusiones de los concursantes más ávidos de notoriedad y minutos de gloria en la ansiada academia. No importa si actuaron dignamente en la gala; lo destacable es hasta qué grado de vejación es capaz de llegar insultando el “jurado gafotas”.

 Dicho esto, que gane quien quiera, tongo o justamente, porque pase lo que pase, la olla tendré que seguir llenándola sin su ayuda.

 Lástima que, en este mundo de locos, los únicos cuerdos vivan encerrados en manicomios.

 PUBLICADA:23/04/2008

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