lunes, 25 de noviembre de 2013

TRAVELPLAN-TIMOPLAN



   
Manuscrito 03-07-2013



Por ultimo -y no menos importante- de nuestro viaje a Gran Canaria hoy toca hacer un comentario-crítica-denuncia-advertencia; que espero llegue a tiempo de abrir los ojos a algún incauto que como nosotras pueda caer en la TRAVEL-TRAMPA.

Mi niña -como siempre- miró precios y eligió como “tour operadora” a TravelPlan porque era la opción mas “recomendada” por la agencia para idéntico producto.
Tratamos de informarnos sobre qué visitar en Gran Canaria; pues aunque íbamos más con ánimo de descanso y disfrutar del hotel que de visiteos; piensas que en el sitio al que vas te informarán los nativos que saben mejor las bondades de su entorno y como acceder a ellas… pues no.

Al contratar el viaje te informan que TravelPlan serán los encargados de cuidar de nosotras durante los trayectos; nos solventarían los posibles problemas que pudieran surgir y nos informarían ya en destino sobre excursiones o lugares que merece la pena visitar fuera de los muros de nuestro hotel.

Sí, pero no. Afortunadamente no tuvimos problemas pero de haberlos tenido, no nos hubiera quedado otro remedio que buscarnos la vida.
Amablemente un guía TravelPlan te recoge en el aeropuerto y en un autocar –junto a otros viajeros- somos repartidas por los múltiples hoteles que los demás contrataron. Si tienes la “suerte” de ser –como en nuestro caso- cliente del más alejado, te llevan por todos los pueblos y urbanizaciones habidos y por haber descargando pasajeros y equipajes y llegas al hotel más de una hora después que el primero.

No solemos alquilar coche porque lo que verdaderamente queremos es descansar de cualquier preocupación y sin conocer el terreno –que en las islas puede ser agreste; con múltiples curvas y carreteras estrechas y peligrosas- lo de conducir lo descartamos sí o sí.

Apenas dejamos las maletas en la habitación y sin tiempo de quitarnos el polvo del camino, citan y reúnen a todos los Travel-incautos del día en un lugarcito común del hotel. En esta reunión de cansados, no te informan de lo interesante para ver en la isla: te VENDEN –o tratan de venderte- sus “cutrexcursiones”, y te desaconsejan cualquier visita que pretendas hacer por tu cuenta, engañando descaradamente  sobre los inconvenientes de hacerlo en transporte público y mucho menos en coche alquilado dándotelo ellos en bandeja para que el vacacionante no mueva un músculo más allá de su descanso.

Ejemplo: Para los que pretendemos no conducir, te dicen que el autobús urbano en la isla es mal transporte y tarda mucho en llegar al destino por las múltiples paradas que realiza en cada pueblo por el que pasa, mientras ellos te llevan “de puerta a puerta”; y en esto casi no te mienten, sólo omiten y aclaro: Te recogen en la de tu propio hotel y te llevan  “de puerta EN puerta” a todas las de los alojamientos de los demás pasajeros que serán compañeros de excursión y que al final de ella se sentían tan timados como nosotras –dicho por ellos-. Excursión que evidentemente se pagan en ese mismo momento sin escapatoria a los posibles cambios de opinión que pudiéramos tener porque al elegirlas tan recién llegadas  lo que no tenemos es ni cuerpo ni mente.

Vamos por partes: El bus urbano “por nuestra cuenta”, nos llevó a Las Palmas de Gran Canaria en hora y poco. TravelPlan nos llevó –como el día de la llegada- rodeando, entrando y saliendo por urbanizaciones; un viaje aburrido y tedioso que duró más del doble de tiempo que por kilometraje hubiera tenido que durar.
Afortunadamente sólo habíamos contratado una de esas “Cutrexcursiones” y al bajar del autobús ya en el hotel, entonamos el “Santo Tomás…”

La mañana excursionil comenzó para nosotras –con gran madrugón-  , porque a las siete y media de la mañana fuimos recogidas las primeras a las puertas del Gloria Palace Amadores. Tras cuarenta minutos de camino nos tuvieron paradas dentro del vehículo más de media hora -por un error de coordinación- haciendo tiempo hasta la hora de la cita de recogida a los siguientes en la lista.

La mentada excursión fue una verdadera mierda (tanto como debió serlo la del día anterior a tenor de lo que nos contaron otros compañeros de viaje). La presente era un paquete indivisible de varias visitas; tan sólo una nos interesaba y de las otras hubiéramos querido pasar tranquilamente, pero o lo tomábamos o lo dejábamos.

Una de las cosas que en esta ocasión hubiéramos querido no repetir era el paseo a lomos de un maloliente camello que ya hicimos el pasado noviembre en Lanzarote y que con realizarla una vez ya vale la bobada.

Al asentamiento camellil se llega por una estrechísima carretera entre montañas  con múltiples y cerradas curvas, preciosos paisajes y despeñaderos kilométricos tan bonitos como peligrosos de los que evidentemente no fuimos informadas por nuestro guía de TravelPlanazo.

Si quisiera arriesgar tan absurdamente mi pellejo en un viaje, sería por algo que mínimamente mereciera la pena y no por ir a tragar polvo apestoso.
Durante el trayecto la poco animosa guía, nos informaba apática que al llegar al sitio, recibiríamos una agradable sorpresa y que después del paseo en camello podríamos contemplar varios animales exóticos y degustar un rico zumo de frutas que nos revitalizaría y libraría del sofocante calor.

La “sorpresa” de la llegada era que un viejo y despellejado camello -abuelo del resto de la recua- se acercaba al grupo para “dar un beso” a cada uno que quisiera recibirlo. El visitante que lo deseara –nosotras no- ponía entre sus labios un trocito de pan y el camello acercaba el babeante morro y lo arrebataba. Más que cualquier otro sentimiento (de asquito, por ejemplo); lo que me dio fue pena del pobre animal que tras haber cargado durante años con turistas temerosos y gritones, recorrido el mismo camino como burrito en noria; pasará el final de sus días atracadito a pan y besando incautos.

Mientras nuestros compañeros de “aventura” disfrutaban de su polvoriento paseo a lomos de los resignados camellitos  bajo un implacable sol, nosotras y otro par de parejas con idéntico motivo y siempre respirando el reseco polvo;  fuimos a ver los animales exóticos que nos habían “ofertado” y que no eran más que un viejo y desplumado pavo pariente lejanísimo de los hermosos pavos reales de nuestro Campo Grande; una vieja y aburrida mona que daba pena ver como subía y bajaba por los barrotes de su celda y un burrito añoso tan absorto en sus propios pensamientos que parecía no estar allí.
También había una especie de lagartija enorme que sin estar en el itinerario pudimos fotografiar dentro de su escondrijo.

Como dije, varias veces repitió la apática guía lo de “degustar” frutas, omitiendo que cada vasito de “degustado” sería previo pago de 3 Euros y a eso yo lo llamo “venta”.
He visitado en nuestra vieja Castilla a lomos del Club Cicloturista  de Alaejos multitud de bodegas, fábricas de queso o de pastas en las que al final del recorrido ofrecían una variada selección de sus productos. Degustaciones  tan espléndida y gratuitamente como el aire que respiramos. A lo que naturalmente me pregunto: ¿Somos tontos los castellanos o demasiado listos en otros puntos de nuestro planeta?

Ya con el resto del pasaje, y tras la compra de sus fotos o algún otro recuerdo de camellos de peluche –quien quiso comprarlo- inexplicablemente  nos  tuvieron esperando mas de media hora haciendo tiempo ¿Para qué? Aun sigo preguntándomelo.

Desanduvimos el sinuoso, peligroso y peliagudo recorrido camino esta vez del puerto de Puerto Rico –A cinco minutos andando de nuestro hotel- para abordar un Ferri que nos llevaba al Puerto de Mogán, único punto que verdaderamente nos hubiera gustado visitar en aquella insufrible excursión, y que finalmente supuso una decepción.
Supongo que cuando te ponderan demasiado un lugar, verlo con los propios ojos no necesariamente da idéntico resultado.

Nos habían dicho en la agencia que no nos viniéramos sin ver el mentado Puerto de Mogán por ser un lugar precioso y estar muy cerca del hotel donde nos alojábamos. Así se lo dijimos al vendedor de cutrexcursiones de Timoplan al que preguntamos cómo llegar allí y no nos informó que un ferri comunica ambos puertos cada muy poco tiempo y que el viaje dura escasamente cuarenta minutos; ocupándose eso si, en ensalzar  aun más lo maravilloso del lugar, diciendo que era conocido como “La pequeña Venecia” por sus canales (copia de los magníficos venecianos).
También nos dijo que el día de la excursión había además un gran mercadillo “único en la zona”, que podríamos visitar durante más de dos horas.
No somos mercadilleras, y de serlo,  ponen uno enorme frente a nuestra casa cada jueves y pasan años sin que subamos a recorrerlo.
Con nosotras viajaban personas deseosas de ver el tal mercadillo “único” y ya que estábamos, nos hacía ilusión ver uno en la isla, para comparar con el de nuestro barrio.

Todos los gozos cayeron en el mismo pozo. Puerto de Mogán nos hubiera parecido precioso con sus calles floridas y sus casitas blancas pegadas a las rocas; si no nos lo hubieran vendido como “Increíble y maravilloso”.
Los venecianos canales pasaron inadvertidos para algunos de nuestros compañeros de osadía y el mercadillo que a esas horas comenzaba a recoger sus puestos, era eso, un mercadillito sin más pretensión que la de sacar los cuartos al personal.
Afortunadamente en vez de las dos horas prometidas, en Mogán sólo estuvimos poco más de media y a todos nos sobró la mitad.

Lo único bueno de aquella mentira, fue que nos dejaron en nuestro hotel las primeras, mientras el resto continuaba ese largo camino de regreso hasta sus alojamientos.

Desde las siete y media de la mañana que abordamos “la guagua”, hasta las dos y media de la tarde que nos apeamos, habían pasado siete largas y aburridas horas. No nos salió a cuenta el precio pagado (carísimo para lo recibido y aun mas caro por sentirnos timadas por la desinformación y posterior resultado. ¡Ah! Y agradecidas además porque la guía nos informó también que aquellas carreteras nuevas por las que circulábamos llevaban inauguradas un par de meses. Al parecer, el trayecto que habíamos hecho en media hora, hasta hacía tan sólo ese par de meses podría llevar más del triple de tiempo; es decir, esa excursión nos hubiera llevado el día entero mientras que de haber hecho la visita a Mogán “por nuestra cuenta” en el dicho ferri, hubiera sido una mañana sin madrugones y Puerto de Mogán nos hubiera encantado.

Prometimos jamás excursionar con TravelPlan que para nosotras siempre será TimoTravel. Lo bueno es que sólo contratamos una porquexcursión y que aquella mañana servirá para llenar esta crónica y tratar de que otras personas no caigan en el mismo fraude. Quedará como anécdota menos positiva de nuestras –repito y repetiré- magníficas vacaciones con tan sólo este “punto feo”. ¿Alguien da más?

2 comentarios:

María A. Marín dijo...

¡Vaya tela!
Está bien que escribas esto aquí, también está la opción de hacerlo en Tripadvisor.
Yo lo hago y la cantidad de personas que me agradecen mis opiniones, ni te lo imaginas.
Te dejo la dirección por si te quieres acercar a verlo:
http://www.tripadvisor.es/

Besos y ¡gracias por estas entradas!

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Gracias a ti por las visitas guapa.

Besitos

BIENVENIDOS...

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