lunes, 16 de septiembre de 2013

NO SEAS PESADO; ABRE LOS OJOS Y MIRA

Así ve el mundo a los gordos
06-09-2013  “No seas pesado” así se titulará el nuevo “Reality” que nos ofenderá Tele5; subprograma de otro –Abre los ojos y mira- a cuyos contenidos  no han dado en su presentación tanto bombo como al primeramente nombrado; seguramente porque no tendrán mayor importancia. Un programa que como tantos otros con cambiar de canal tenemos solucionado, pero en este caso me da la gana aprovechar la coyuntura y opinar sobre el tema del que tratará (que cuando esta crítica sea publicada llevará varias semanas tratando en antena porque mientras, estaré atiborrándome de vida en estado vacacional).

Desde que irrumpiera en las neuronas de los creativos de la cadena  y en nuestras casas aquel “Gran Hermano” que todos vimos y muchos negaron ver; encontraron en la dicha cadena –y en otras con menos éxito- un filón para enseñar las miserias humanas de ambiciosos famosos o famosillos e incluso de gentes “inéditas” queriendo serlo no se bien con qué propósito; porque la fama que alcanzan estas gentes con dichos programas es tan efímera como la luz de un fuego artificial dejando en su mayoría el olor a pólvora –en su caso- en forma de escarnio de su intimidad y muchos “difama que algo queda”; y que tras “la gala final”, deben continuar con la vida que tenían antes de haber pensado siquiera en presentarse a unos de esos “castin” que les proporciona  la entrada al esperpento que les convirtió en juguetes rotos para el resto de sus días.

Tras los “Famosos en la granja”; “Supervivientes” “Hotel Glamour” (que hasta el nombre ofendía) “La isla de los famosos”, “La casa de tu vida”… o el último inconcluso a la hora de escribir esta crítica: “Campamento de verano” al que yo titularía “charcorranas de verano”; llega ahora este “No seas pesado” que bien podían haber titulado “Asqueroso gordo seboso que no mereces vivir porque afeas tu entorno”. Ese es el enfoque que veo en los anuncios del tal programa que mañana -7 de septiembre- verá la luz por primera vez y no miraré ni atada a la silla.
Venden que el tal zafio espacio televisivo hará a los gordos “aprender a ser felices y quererse tal como son”… Me pregunto si los gordos a si mismos o algunos imbéciles –demasiados- a las personas gordas.
¿Sólo os obesos deben aprender a ser felices y quererse tal como son? ¿Y el resto del mundo qué? ¿Es feliz tal como es?
Por lo que se ve las personas estamos divididas en delgadas felices y gordos infelices, cómo si pesar de más fuera por gusto o siempre por gula.
 Nuestro peso nos escolta tras el nombre: “fulanita La gorda” “menganito El gordo”… y afirman sin lugar a dudas que pesar de más es por gusto, por glotonería o dejadez; y por eso para “ayudar” a los impresentables gordos, han inventado este esperpento de programa que mostrará a una piara de cerdos revolcándose en sus propios detritus. Matando por comer glotona y asquerosamente a todas horas –a escondidas, naturalmente- mostrando sus miserias y logrando perder la dignidad y algún que otro gramo. Promocionando el balneario donde vivirán la experiencia y haciendo embolsar millones a la dicha y redicha cadena de televisión.
Adelgazar se convierte en condena para quienes tenemos como enfermedad el engordar si o sí y nos sentimos  mirados con repugnancia por algún esquelético que posiblemente coma mucho más que un gordo, pero tiene la suerte de estar de moda lucir hueso y no carne…o grasa acumulada tan visible como injustamente.
¿Por qué no han hecho un programa para ayudar a las personas con anorexia o bulimia? ¿Por qué no, uno que ayude a un calvo a que le salga de nuevo el pelo perdido? ¿Por qué no, uno que ayude a una persona con dentadura horrorosa a ser feliz teniendo una preciosa sonrisa –esforzándose porque le crezcan dientes perfectos-, sin tener que pagar facturas kilométricas al dentista? ¿Por qué no uno para enseñar a los fabricantes de ropa a hacer tallas lógicas? O mejor ¿Por qué no un programa que enseñe a los demás a dejar vivir tranquilos a quienes les rodea y que cada cual se ocupe de sí mismo sin dar tanta importancia al aspecto físico; sobre todo a la gordura?
Dice la presentadora del que ahora nos ocupa, Enma García; que es un programa que hará abrir los ojos a muchas personas obesas que van a intentar perder peso para ser más felices… Señora mía, yo sería feliz si a una dientuda como tú no se le ocurriera ganar dinero –que no prestigio profesional- afeando el aspecto de otros, desnudando la dignidad de los obesos; de todos los gordos a los que nos  meten en el mismo saco sin piedad.
Opino todo esto sin haber visto ni un segundo del tal programa y con la firme intención de no verlo, porque los anuncios de cómo será ya me dan idea del asco que me proporcionaría verlo, de lo indignada y ofendida que me sentiría; y jamás con ganas de seguir “esos” ejemplos para “ser feliz” y deseando además que sea un estrepitoso fracaso.
Si todo el mundo “no fuera pesado y abriera los ojos y mirara” su cuerpo, su vida o su entorno, habría un porcentaje elevadísimo de disconformes consigo mismos.
No digo yo que lo ideal no sería que todos tuviéramos un cuerpo maravilloso, pero la realidad es que la “imperfección corporal” -sin bisturí- la sufrimos por culpa de la herencia genética de la que no nos libra ningún testador maléfico, y nos damos cuenta de ella gracias a la absoluta insensibilidad de quienes sufren defectos infinitamente peores que la obesidad, aunque –suerte para ellos- sus imperfecciones son  fácilmente ocultables a la “simple vista” O quizás no tanto, pero ellos ni se las ven; de lo contrario no osarían avasallar de forma tan estúpida como obstinada.
No hay reunión entorno a una mesa con comida, en la que tras un rodeo con conversaciones insustanciales, algún “alma caritativa” apunte y dispare directamente al gordo sentado a ella que sin remedio tenga que escuchar consejos tan inútiles como descarados: “no comas eso que engorda”; “Deberías ir a un dietista”;  “No veas cómo ha adelgazado fulanito”;  “Qué guapa estabas en una foto de hace veinte años”… Como si en veinte años a aquel imbécil no le hubiera cambiado la fisonomía. Que dan ganas de decir: “al menos yo alguna vez fui guapa ¿Puedes tú decir lo mismo? Ellos no callan lo que opinan. Los gordos además de deformes a sus ojos, somos educados, no ciegos ni insensibles.

La obesidad es una enfermedad y como tal debería ser tratada, respetada o compadecida pero a nadie le interesa que así sea (incluido a muchos gordos patéticos que lo serían con muchos kilos de menos).
Otras enfermedades  pueden ser ocultadas, se disimulan, o se muestran siempre que sea deseo del propio enfermo, y hasta la ley protege ese deseo de mostrar o no su padecimiento, pero la obesidad es una condena tan evidente que no podemos ocultar y por ello es mucho más fácil el escarnio público: vende más ridiculizar al gordo que dejarlo tranquilo. Por eso, como luchar contra un gigante es imposible, seguiré con la maldición de mi genética y mi enfermedad no merecedora de compasión ni respeto. Continuaré con mi pensamiento libre y cada vez que me mires y yo note que estás pensando maliciosamente: ¡¡Qué gorda está!! Mucho antes de que puedas hacerme el comentario que jamás te callas; o hacérselo al primero con que te encuentres, ya habré pensado: ¿Gorda yo? ¡¡¡Y tú puta!!... O borracha, irrespetuoso, maleducada, dientuda, fea, tuerto, nariguda, orejotas, calvo, tartajoso, ladrón, belfo, arrugado, gangosa, cabezón, grosera, gorrón, patizambo, mentiroso, cheposo, mala persona, sosa, envidiosa, palurda, patético, prepotente, impotente, perjura, cornuda, injurioso, difamador, falso, bisojo, esquelética, feo, descerebrado… Todo dependerá de a quien tenga enfrente porque perfecto…¡¡¡perfecta no soy ni yo!! Y si tampoco entiendes esta ultima ironía, peor para ti.

2 comentarios:

María A. Marín dijo...

Querida Marisa:
Este verano he estado algo alejada de los "social" en general.
De este programa no tenía ni la menor idea, pero la verdad es que no me extraña nada porque parece que, en general, no estamos hartos de bazofia. Cuánta más y más nos den, más queremos.
Lo de aceptarse con unos kilos o muchos kilos de más es algo que no debería tomarse a la ligera.
Es como si a alguien que está desequilibrado mentalmente, por lo que sea, le dedican un programa o veinte...
Como poco es de muy mal gusto.
Pero, querida, en este país tenemos las tragaderas más amplias que yo puedo recordar. Tanto en la cultura como en la política, etc.

Y claro, así nos va.
¡Buena entrada!

Besos

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Gracias por tu comentario guapa.
Pronto volveré a estar por aquí. Abrazos grandotes.

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