miércoles, 30 de diciembre de 2015

BALANCE DEL AÑO 2015

AMANECER DEL 29 DE ABRIL DEL 2015
Este año para el mundo no ha sido demasiado novedoso. Le siguen aquejando las mismas aberraciones heredadas de sus predecesores.

Para cada uno de nosotros es momento de hacer balance, de lo bueno, lo malo, o lo que dejó huella para bien o para mal del presente, esperando ilusionados (o no) que el venidero no sea peor que el que dejamos atrás.
De pronto nos damos cuenta que aquellos buenos (o malos) propósitos que nos hicimos para comenzar los 365 días que teníamos por delante, ya no nos queda tiempo para realizarlos y una vez más los arrastramos al que está por llegar, para seguramente tampoco llevarlos a cabo.
Parece que se nos va la vida en las uvas, y no, todo seguirá como tenga que seguir. Sin faltar eso sí, los buenos deseos que intercambiamos en muchas ocasiones con tanta apatía, que mejor sería no darlos. Os aseguro que sólo felicito a quien quiero, yo por cumplir, no doy ni los buenos días.

Particularmente mi balance vuelve a ser positivo, aunque quizás en eso tenga mucho que ver mis ganas de olvidar lo negativo; de mirar mi vaso medio lleno, y sentir que quien se va porque quiere, no le echo de menos porque no me da la gana; y quien pasó de puntillas, no dejó huella porque una piña fuimos para borrarla.
La vida, que te da sorpresas buenas que agradeces, no tan buenas que sufres y otras que simplemente te importan menos que un puñado de viento.
Hubieron malos ratos al acompañar a buenos amigos en el dolor de una pérdida irreparable e injusta como siempre es la despedida a un ser querido.

Las primeras vacaciones con el Imserso me hicieron acercar a la tercera edad, y el regreso a Ibiza con mis niñas me trajo recuerdos añejos y vivencias nuevas. Compartir la felicidad de mi cuata en la preciosa boda sorpresa; la alegría de una amiga al cumplir 60 años y verse rodeada de amigos que no esperaba; el nacimiento de los sobrino nietos de otra gran amiga; la buena nueva en una pareja muy querida que espera su segundo hijo; la doblemente buena nueva de otra pareja también muy querida que espera a sus dos primeros hijos para fechas próximas…

Aunque estoy segura que lo más importante de este 2015 siempre será el día 29 de Abril con la venida al mundo de mi nieta Irene que llegó rodeada de amor y de momentos inolvidables.
Todos esos momentos los disfruté con la intensidad que mi corazón de madre y abuela me pedía.
Vivir al lado de Cecilia desde el primer instante de su embarazo hasta su entrada en el paritorio; ver a mis tres hijas adorándose y compartiendo esos meses de dulce espera. Compartir también de su mano, el ver antes de nacer a la niña preciosa que venía y saber el nombre que Lucía había elegido para ella; Escuchar junto a Laura e Irene el llanto de la pequeñita nada más nacer, ver que todo había salido bien, y que además de sanita la niña es preciosa… el olor de su piel, sus gestos, las primeras horas a su lado pendientes de su sueño… Aunque si he de quedarme con un instante especial, fue ver llegar a Lucía a conocer a su hermanita recién nacida. ¡¡Cuánto amor!! ¡¡Qué bonito momento!! Nunca podré olvidar esas imágenes de felicidad e ilusión.
Recordaré el verano intensamente compartido, cuajado de sorpresas con quienes amo; la oportunidad de ver crecer día a día a mis nietas y la felicidad que supone disfrutar sus logros durante más de tres meses casi ininterrumpidamente.
Poner en las andas a mis dos amores, el bautizo de la pequeña, ver actuar a mi preciosa “reina leona”… Muchas más cosas que alargarían demasiado esta carta de felicitación y que prefiero guardar para mí.

Así pasó este 2015 y así llegará el 2016 que nos encontrará un año más viejos.
Ojala todo el mundo al que aprecio pudiera ver cumplidos sus deseos, pero como sabemos que eso es imposible, simplemente desearos un feliz año, un feliz cada uno de los días de vuestra vida a todos los que quiero o aprecio; a todos los que me quieren o aprecian y a todos los que habéis leído hasta el final esta carta y de alguna forma habéis sentido que pensaba en vosotros al escribirla para desearos lo mejor.

Mis ilusiones y esperanzas no se las pido al año nuevo, se les pido al destino que espero no haya escrito para mí con borrones de tinta.

3 comentarios:

María dijo...

Nada me gustaría más que formar parte de tus años venideros.
Besos para ti y tu hermosa familia.

María dijo...

Que ya no estoy en blogger...ofú

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Nada me gustaría más que tú formaras parte de mis años venideros

Gracias por estar siempre ahí.
Ah y espero que lo de no estar en blogger no afecte a nuestras comunicaciones.

Un abrazo y feliz año para ti y los tuyos...

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