viernes, 11 de noviembre de 2011

NO COMPRES EL VESTIDO DE NOVIA EN "ARRAS VILLANUPCIAL" DE VALLADOLID

NO COMPRES EL VESTIDO DE NOVIA EN "ARRAS  VILLANUPCIAL" DE VALLADOLID -08-11-2011-

Si alguien me hubiera advertido, seguramente ahora no estaría escribiendo esta crítica; ojala llegue a tiempo de evitar que alguna muchacha próxima a casarse, entre en esa tela de araña llamada “Arras Villanupcial” situada al lado del cementerio del Carmen de Valladolid; y ponga sus ilusiones en manos de irresponsables que les hagan vivir la pesadilla que vivimos en vísperas de la boda de mi hija, que como única mancha, para que todo hubiera salido maravilloso, fue el disgusto y las desazones que sufrimos por culpa de “Arras”.
          De haber escuchado a otras personas contar un relato parecido a este, seguramente hubiera dicho: “Si me pasa a mí, me muero” O “Yo me hubiera puesto a gritar como loca soltando toda clase de improperios”.
Pues no, ni te mueres, ni gritas, sólo piensas en que se solucione el problema, y sabes que gritando sólo pondrías más nervioso a quien debe arreglarlo; aunque ganas de decirle cuatro cositas bien cerca del oído a la primera inepta que tocó el vestido, ni me faltaron, ni me faltan.

Empezaré por el principio para que –como siempre- todo os quede muy clarito queridos lectores.

Justo ocho meses antes del evento, entramos casualmente a mirar “lo más importante en una boda”: el vestido de novia, que suele llevarse un elevado tanto por ciento de las miradas de invitados y curiosos.
 Fuimos tratadas con delicadeza y esmero durante el tiempo en que a  la futura novia le probaban diferentes modelos. Cuando finalmente encontró uno que casi se ajustaba a sus deseos,  sugerimos  si fuera posible colocarle unas mangas medievales, entonces sí, sería perfecto para ella.
Sin problema ni pega alguna, se nos ofreció la reforma y se nos aseguró que el vestido quedaría precioso con el nuevo diseño.
En ningún momento nos empeñamos en imposibles, simplemente sugerimos y se nos ofreció lo que deseábamos.

Salimos de allí contentas y felices aguardando que el tiempo pasara y llegara el día de la primera prueba cuya cita se cumplía el 2 de septiembre, un mes antes de la fecha del enlace.
Ese día, como era de esperar, el vestido no estaba perfectamente ajustado, una primera prueba ya se sabe que suele ser así.
La modista no fue precisamente amable, ni tranquilizadora su actitud poco resuelta, pero quedaba mucho tiempo y confiábamos en que la segunda prueba fuera la definitiva, o casi.

La segunda cita fue el 16 de septiembre; se acercaba la fecha  y se acumulaban los últimos preparativos, pero confiábamos estar en las mejores manos en cuanto a profesional costurera ¡Ja!
El día 16 no sólo no sentaban bien las mangas, además la modista supongo que harta de no dar con el perfecto acoplamiento de estas,  y viendo que el tiempo se le echaba encima para hacer un trabajo digno, al volver a vestir a la novia, en vez de tranquilizarnos, fue aun más desagradable y volvió a darnos una tercera cita para prueba que ya ni imaginábamos que se daría, porque pensamos que el problema estaría ya subsanado a tan solo dos semanas de la boda y habiéndolo comprado tantísimos meses atrás.
Hasta aquí podría ser aguantable de nervios y desazones, pero el tiempo realmente se nos echaba encima y no veíamos que la profesional del hilo y la aguja lo fuera tanto.

La cita esta vez fue para el jueves 22 de septiembre y allí estábamos como clavos confiando una vez más en que estábamos en manos de buenos profesionales y que aquel día el vestido estaría ya sí o sí, perfecto.

Cuando llegó la ayudante a vestir a la novia, no quise verle la cara de circunstancias, pero sí pudimos ver que las mangas no sólo no estaban correctamente colocadas, además el escote estaba retorcido, como si lo hubiera tocado una manazas sin idea de coger una aguja enhebrada.

Entonces fuimos informadas que la “modista” había tenido que “salir urgentemente al médico”, es decir, la impresentable nos había dejado tiradas, no tuvo profesionalidad ni para saber confeccionar, ni para enfrentarse al desastre en que había convertido el vestido de la novia a tan sólo una semana de la boda.

En aquel momento nos proporcionaron otra modista, que pese a tener que “comerse el marrón”, nos trató con el respeto que sin duda merecíamos.
Esta mujer, nos aseguró que ella confeccionaría bien el vestido y con exquisita educación, pedí que no volviera a tocar el vestido la otra irresponsable –me niego a denominar otra vez modista a quien no nos demostró serlo mínimamente profesional-.
Así nos dijeron que sería, y nos emplazaron para una “primera prueba”; si, si, una primera prueba –para esta mujer lo era-  el martes 27.

Por increíble que parezca, y pese a lo que estábamos teniendo que sufrir, en ningún momento levantamos la voz, ni nos pusimos agresivas, ni nos subimos por las paredes, ni insultamos… cosa que cualquiera en nuestro lugar hubiera hecho presas de los nervios y la preocupación que conlleva la preparación de una boda; el tenerlo todo listo a una semana del evento, excepto –repito- algo tan importante y primordial como es el vestido de la novia.

A todas las otras pruebas habíamos ido siempre mis tres niñas, la madre del novio y yo. Esta última semana mis dos pequeñas por turno de trabajo no pudieron ir y puntuales volvimos a la maldita tienda “Arras” el martes día 27 de septiembre, la novia, su suegra y yo, sabiendo que el vestido estaba desmontado y lleno de alfileres; y confiando en  la profesional modista que con educación, tacto y hasta con cariño, nos atendió durante más de una hora y volvió a emplazarnos al jueves 29 para una definitiva prueba; al menos eso pensábamos.

A las 4 de la tarde del jueves ahí estábamos nuevamente las tres y el vestido hilvanado. Las mangas seguían sin asentar bien, las soltó del hilo, las colocó con alfileres sobre la “maniquí”, y cuando iba a quitárselo y volver a llevarlo al taller para hilvanar y volver a probar. ¡¡Eureka!! Por arte de magia, vi que el forro asomaba más de tres centímetros por debajo del final de la gasa del vestido.
A punto estuvo de darme un parraque al verlo; no sabía cómo decírselo a la modista para no angustiar más a la ya atormentada novia.

Más de una hora después, regresó la modista contenta y confiando en que por fin las mangas estarían listas para coser a máquina y el bajo reparado, a ras del suelo… casi me caigo de espaldas al comprobar que la eficiente muchacha había cometido un fallo de nervios y estrés colocando las mangas al revés.
No sabía en qué forma pedirnos perdón mientras nosotras –juro por lo más sagrado- continuamos con exquisita educación y paciencia increíble, sin levantar la voz y confiando en que ella lo solucionaría, aunque nos costara seguir esperando en aquella sala pese a todo lo que hay que hacer los últimos días en que sólo quieres que todo salga bien y has trabajado duro para pasarlos tranquila.

Otra hora y pico después, regresó, volvió a vestir a mi niña y como ya parecía que todo iba bien, quedamos en recoger el vestido al día siguiente, ya viernes víspera de la boda. Salimos del probador agotadas física y anímicamente más de cuatro horas después de haberlo ocupado.

Por fin era viernes, víspera del ansiado uno de Octubre y sin demasiada tranquilidad, a las cuatro de la tarde volvimos al probador de Arras, el lugar que se había convertido en nuestra pesadilla.
Hasta al menos las cinco, no apareció nuestro vestido que estaba rematado, tan sólo a falta de plancha, listo para un último vistazo.
Se lo probaron y por enésima vez las mangas continuaban cayéndose.
La encargada rezando por cobrar, apuntaba soluciones tan urgentes como absurdas. La eficiente modista, tan agotada de vestido como nosotras mismas, volvió a alfilerearlo y otra vez al taller con él.
         
Estoy segura que hubiera habido solución más rápida, aunque conllevara haber cambiado el corpiño entero y a eso no estaban dispuestos en “Arras”, por eso el arreglo nos costó a nosotras el tiempo y a ellos coste cero, porque tampoco creo que le hayan pagado a la modista las incontables horas extras que tuvo que echarle a la reparación, cuando un corpiño nuevo lo hubiera hecho mucho más rápido y lo hubiera quedado perfecto, ya que todo el problema estaba en que en fábrica lo confeccionaron tal y como fue diseñado, sin contar con que llevaría mangas y lo primero hubiera sido reformar el patrón antes de cortar la tela para tirantes, en vez de hacerlo para un pegado de mangas.

A las seis de la tarde el vestido finalmente estuvo listo para plancha y nosotras para esperar  a llevárnoslo a casa.

A más de las ocho de la tarde por fin pagué íntegramente el vestido y tanto la encargada como la modista, nos dieron las gracias por nuestra impecable actitud durante tantísimas horas de espera en tan complicados días para nosotras y por no habernos puesto como energúmenas con ellas, pese a tener toda la razón del mundo para habérnoslas tirado al cuello en varias ocasiones.

Juro que ni aumenté ni disminuí una coma. Todo ocurrió tal y como lo relaté.
Imposible olvidar la cara de resignación y angustia de mi tesoro cada vez que le ponían y quitaban incontables veces su precioso vestido de gasa y con su gripe a cuestas por culpa de los nervios, las interminables y aburridas horas en el probador sin poder hacer otra cosa.

Cuando llegué a casa, colgué el vestido de la puerta más alta del armario para que la cola no rozara el suelo, y al contemplarlo, cual no sería mi sorpresa al comprobar con horror, que en una de las capas de la cola tenía un desgarro que habían disimulado con un horrible parche. Recé (en arameo) para que nadie más que yo viera semejante chapuza y así fue; el vestido al día siguiente estaba precioso y mi hija radiante, feliz y olvidando que las mangas seguían deslizándose del hombro por culpa de la mala confección,  lo lució, lo jaleó, lo bailoteó, lo disfrutó y fue la novia más rebonita del universo, olvidando todo lo sufrido por culpa de “Arras”, pero como yo no quiero que la historia se repita en otras niñas, ni en otras madres, aquí os quedo el relato.
Me daría por satisfecha sabiendo que quien lea esto, se convierta en una cliente de menos para esta tienda “Arras Villanupcial” que arruinó nuestra tranquilidad la última semana antes de la boda y estuvo a punto de arruinarnos el día más importante en la vida de mi hija.

33 comentarios:

Mónica dijo...

Madre mía!!!el jueves pasado tenía cita en Arras para ver mi vestido pero el miércoles por suerte mi madre descanso en su trabajo y nos acercamos a Pronovias y me gustó tanto un vestido que me lo compré y anulé mi cita en Arras para el día siguente...bendita la hora!!!

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Enhorabuena por tu próxima boda y por no comprar el vestido en Arras.

Gracias por tu comentario.

María dijo...

¡Qué bien haces en denunciar estas cosas!
¡Serán los muy...!

Bueno que tengas un feliz fin de semana.
Besos

Carolina Esteban dijo...

Siento mucho lo que te pasó, pero mi caso fue totalmente distinto. Me casé el 13 de Agosto y además de mi vestido, mi novio,la madrina, mis padres y mi hermana también lo compraron allí. Todos íbamos guapísimos y además de que el trato fue exquisito la profesionalidad de las chicas fue con mucho, lo mejor. Yo sí os lo recomiendo que vayáis, mi prima se lo compró en Pronovias el año pasado y ella habla fatal de allí. Siento de nuevo lo tuyo pero mi experiencia fue estupenda. Carolina

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Suerte la vuestra.

Yo no le deseo a nadie la pesadilla que sufrimos en ese lugar, aunque las dependientas fueran amables, la primera modista y la falta de profesionalidad para resolver el problema de quien fuera responsable, en nuestro caso, no pudo ser peor.
La suerte en este caso, la tuvieron ellos de tratar con personas como nosotras que pese al drama que vivíamos, no nos tiramos a su yugular.

Enhorabuena por tu boda.

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Por cierto, mi niña fue preciosa, pese a todo, y nosotros también fuimos todos guapísimos y donde compramos las ropas fueron exquisitos en trato y gusto para vestirnos, tal y como debería ser siempre, mucho más en estas situaciones especiales en que no miras el bolsillo, sólo quieres que todo salga perfecto y para eso lo pagas.

Anónimo dijo...

Yo quería contar que tampoco confío en Arras.
En la busca de mi vestido de novia, pasé también por allí.
Como sabéis ellas distribuyen vestidos de las segundas líneas de Pronovias y Rosa Clará, como son St. Patrick, Aire Barcelona... etc.
La mayoría de los vestidos tienen un PVP más o menos "publico", porque se pueden encontrar listas de precios por internet. Me gustó uno, que según ellas valía 1500 €, pero que por ser yo, me lo dejaban, si me decídía en esa semana, en 1350 €. Sorpresa la mía cuando llego a casa y veo que el PVP "oficial" del modelo son 1300.
Son careras. Y eso es comprobable igualmente con las colecciones de Madrina, que otros distribuidores como Novias Cristians o Azahar también tienen, y a mejor precio.

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Muchas gracias por tu comentario. Ojala muchas personas pudieran leer esta crónica y evitarían caer en sus "G-Arras".

Anónimo dijo...

hola a todas! yo conozco gente que se lo a comprado alli,y hablan fatal,incluso una de ellas los tiene denunciados.lo siento pero yo creo que quien a puesto el comentario tan bueno de arras,de que se lo a comprado toda su familia alli es mentira,seguro que son trabajadoras de la tienda que se ve obligadas a ponerlo. no entiendo como hay gente que va alli,yo me caso este año y os aseguro que ni se me paso por la mente ir alli.

Anónimo dijo...

yo tambien compre el vestido en arras..mi 1ªtienda,me acompañan mi hermana y mi madre,el 2º vestido que me saco era "mi vestido" el precio me parecio desorbitado entonces entro la encargada y aqui comienza el "mercadillo de alta costura" ....que te queda ideal, que es tu vestido, venga entre nosotras si te lo llevas ahora mismo te regalo el tocado y te hago un descuento a ti y a todos los invitados que se compren aqui su vestido.....

Anónimo dijo...

mi historia es muy larga...acabe poniendoles una hoja de reclamaciones porque me hicieron un vale de 400E en el que solo era valido para zapatos y complementos no lo podia canjear ni para mi vestido ni el de mi hermana que tambien lo compro alli..no os dejeis engañar "la encargada" se encarga de regatear como si de un mercadillo de alta costura se tratara..promete descuetos y regalos que finalmente no cumple

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Siento lo que te pasó fuera lo que fuera. Ojala muchas novias lean tu comentario y mi crónica para que no sufran lo que nosotras sufrimos.

Espero que "Arras" no arruinara tu boda.

Un abrazo:

Anónimo dijo...

JAJAJJAAAA G-ARRAS
la encargada está loca y se cree, bueno, no sé ni lo que se cree
pero es verdad lo del mercadillo, una pena
aunque no creo que les quede mucho abiertos....

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Ojala en este tiempo desde que escribí la crónica, hayan perdido algún que otro cliente, porque no merecen vivir del sudor ajeno y reirse en la cara de quienes confiamos en ellos. Por mi parte se de muchas novias que decidieron no pasar ni por la puerta de Arras después de escuchar -o leer- mi trágico relato.

Gracias por tu comentario

Anónimo dijo...

Pues yo me he comprado en vestido en Arras y me han tratado super bien y mi cuñada se lo compro alli y fenomenal la trataron muy bien.Me caso el año proximo

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Si has leido bien, a nosotras también nos trataron muy bien durante la compra. El problema fue cuando no supieron confeccionar los cambios necesarios que se nos ofrecieron.

Si te das cuenta, también explico que otra de mis hijas que se casó tres años antes, también compró el vestido allí y además de tratarnos bien, no hubo los problemas tan graves que no supieron solventar esta segunda ocasión...

Dices que te casas al año que viene, bien, pues hasta que no acabe el día de tu boda, no sabrás si tu elección en comprar allí el traje fua acertada o desastrosa.

Enhorabuena por tu boda y gracias por tu comentario.


Susana dijo...

Yo cuando fui no me gustó nada lo que vi, la presión para que comprara el vestido ese mismo día, hizo que me dejara de gustar el vestido, y eso de tener que quedarte en bragas y sujetador delante de tus acompañantes me parece lamentable. En mi casó la pesadilla fue con el vestido de mi madre, se lo hizo Carlos Moyá, menudo impresentable, nunca le perdonaré tener a mi madre el día de mi boda tan disgustada como estuvo por culpa de el vestido. Ojalá todos estos chapuceros que tenemos en Valladolid cerrarán de una vez. Haces muy buen en manifestarlo, es lo que se merecen.

Ana dijo...

Una amiga mía que se casó en octubre y se compró el vestido en Arras, se lo dejaron pequeño y eso que ella antes de la boda adelgazo con los nervios. No he visto a una novia más incomoda que ella con el vestido. Una pena! Qué cierren ya!

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Ojala entre todos logremos o que cambien y lo hagan bien o que cierren por hacerlo tan rematadamente mal.

Gracias por vuestros valiosos comentarios

Elena Mares dijo...

Hola!! Muchíiisimas gracias por tu entrada. Estoy empezando a mirar tiendas de vestidos de novia y acabo de descartar Arras totalmente. Espero encontrar alguna en la que acierten!!

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Enhorabuena por tu boda Elena. Me alegra haber ayudadoo a que no compres allí ni tu vestido ni el de nadie de tu familia.
Puedes estar segura que encontrarás montones de tiendas donde te atenderán como mereces y en tu día estarás preciosa.

Un abrazo y gracias por tu comentario.

lirio dijo...

Hola chicas!!! He encontrado este tema por casualidad. Yo me case en el 2007 y compre mi vestido alli. La verdad q el día q fui a verle todo super bien:cafecito, risas, una amabilidad increible...pero resumiendo mis pruebas cada dia era una nueva mangada. El dia de mi boda segun salia de casa se me descosio todo el bajo del vestido y asomaba todo x los volantes,ademas de que antes de ponermelo vimos que un paño del vestido estaba todo enganchando. Gracias q mi madre me lo apaño para q no se notará pero vamos...YO NO SE LO ACONSEJO A NADIE, mucha fachada pero falta de profesionalidad total.

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Gracias por tu comentario Lirio.
Me alegra que des tu opinión y así haremos más fuerza para quitarle clientes a esta tienda chapucera y mata ilusiones.

Un abrazo y felicidades por tu boda en 2007

fran jose dijo...

Hola buenas tardes en arras tuvimos muy mala experiencia porque estan deseando coger la señal para luego si sucede algun imprevisto como me sucedio a mi la muerte de mi padre no darte la opcion de hacerte un vale o cambiarlo por un vestido de fiesta. Yo fui a ver un vestido que me gustó y lo reservé con la mala suerte que a la semana falleció mi padre de un infarto al corazón. Fui a la tienducha a que me dieran una solución y fueron muy prepotentes conmigo. Por suerte me he enterado que ha cerrado definitivamente.

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Gracias por tu comentario. Siento lo de tu padre. Espero que tus ilusiones a pesar de su perdida sigan adelante.

No sabía que habían cerrado la tienda. Siento por los empleados si así fuera, porque ellos no hacían más que lo que les mandaran hacer (digo yo).

De nuevo gracias por tu comentario y suerte siempre en tu vida

Anónimo dijo...

Yo me caso el año que viene y aunque todavia no he ido a vr ningun vestido, descarto arras por lo que he leido. Ademas de que me han comentado que han cerrado. Si podeis decirme de tiendas que traten bien, trabajenbien, y no sean excesivamente caros os lo agradeceria. Es bueno contarnos este tipo de cosas entre nosotras, ya que el dia mas importante de tu vida, y lo bonito y la ilusion que hacen los preparativos, se puede convertir en una pesadilla. Por cierto, he oido que en tordesillas hay una tienda con vestidos preciosos a precios muy asequibles. Se llama vals, yo sera al primer sitio que vaya a mirar, y os contare mi experiencia x si a alguien le puede resultar de utilidad.

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Gracias por tu comentrio, me alegra haberte sido util.Creo que el Arras que cerró fue uno de Asturias

Mejor experiencia tuvimos en Christian´s del paseo de Zorrilla Nº 32

Feliz día de tu boda

Pat. dijo...

Yo me lo compré en Chrinstian's, y todo perfecto.

Marisa Pérez Muñoz dijo...

También somos clientes de esa tienda pero con Arras en la ocasión aludida no pudo ser peor.
Gracias por tu visita y comentario.

Anónimo dijo...

A mi prima cuando fue a recoger el vestido casi en vísperas le habían vendido el corpiño a otra "por error", con el consiguiente disgusto de tener que llevar otro distinto a última hora.
No sé yo si fue por error o porque, según leo, son bastante dadas a mercadear al mejor postor.
Quien siembra, recoge, así que ojalá se arrepientan un día.

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Siento lo de tu prima. Creo que esta tienda ha cerrado; al menos no está en la "villa" de antes. Al parecer tienes razón y quien siembra recoge.
Gracias por tu comentario.

Anónimo dijo...

Hola, no sé si sabéis que si el vestido se ha estropeado por culpa de una mala costura, aunque sea después de la boda, podeis demandar a la tienda. Según un artículo de una revista de consumo a una chica en Tortosa le cosieron mal el vestido y se le descolgó, según el consejo de la OCU denunció a la tienda y le indemnizaron por el valor del precio del vestido.

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Cierto que pudimos haber denunciado, pero ¿Qué precio se le puede poner a un disgusto así? Hace un año o algo más, esta tienda cerró sus puertas.
Una Villa nupcial a priori exitosa si ha tenido que cerrar, seguramente habrá sido por la mala gestión y porque no hemos sido las únicas en sufrir tamaño desatino. Allí no volverá a engañar a nadie. Las buenas profesionales que hubiera trabajando allí, seguramente hayan encontrado una mejor empresa y sobretodo una mejor encargada.

Gracias por tu comentario.

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