jueves, 21 de agosto de 2008

MUTUAS DE ACCIDENTES Y SUS DOCTORES-19-8-2008

Quizás no todos los médicos de las mutuas de accidentes, presuntamente, antepongan su obligación de enriquecer a la compañía que les paga el sueldo a costa de la salud de las personas desafortunadas que sufren algún tipo de accidente y deben acudir a su consulta para ser evaluados. Quizás no todos, pero estoy segura que la mayoría de estos médicos merecerían sentir en propia piel que les traten con la misma indiferencia o incluso con el mismo desprecio con que ellos actúan ante un enfermo.

Cierto que quizás es muy cansado tratar a diario con excesivas personas que se quejan en demasía con tal de cobrar indemnizaciones mucho más elevadas de lo que por la lesión les corresponde, pero para diferenciar a los que mienten de los verdaderamente dolientes, está la inteligencia que adquirieron estudiando la carrera de medicina, y por la que se supone cobran un elevado sueldo.

Un enfermo; un lesionado, además de sus dolores y la contrariedad que supone no poder hacer su vida habitual al sufrir un percance por leve que sea; tienen al mismo tiempo que enfrentarse a un doctor que no serviría ni para veterinario, porque los animales también merecen ser tratados con cariño cuando enferman.

Ayer visité con mi hija la consulta del “médico de la mutua”. La muchacha llevaba puesto un collarín prescrito por un médico de urgencia al que acudió tras sufrir un golpe al volante de su coche que le provocó “contractura y latigazo cervical”; lesiones suficientemente importantes como para dejar secuelas si no se tratan y reposan adecuadamente.

Su doctor de cabecera corroboró que dicha lesión necesita una semana de collarín y reposo relativo; incompatible con su puesto de trabajo.
Pues bien, este señor de bata blanca y sueldo presuntamente elevado con nómina en la mutua “Fremap”, recibió a mi hija en su consulta, miró las radiografías que mostraban claramente las lesiones aludidas, valoró sin duelo el cuello y brazos de la paciente y fríamente la informó de su “perfecto” estado para trabajar y le ordenó quitarse el collarín porque –según él- no le servía para nada.

Este señor, lo que hizo fue arrimar su ascua a la sardina de la empresa que lo tiene contratado.
En ningún momento pensó en la salud de la paciente ni en las posibles secuelas que pudieran derivar del tratamiento erróneo.
No valoró que es preferible dos días de baja laboral para curarse que toda una vida con problemas cada vez peores y que a la larga tienen mayor “coste” de salud y por supuesto económico, para la compañía o la seguridad social.

Es fácil que paguen justos por pecadores, pero repito que para eso está la inteligencia del doctor; para darse cuenta si quien tiene delante finge o realmente tiene una lesión de al menos una semana –como opinaba el medico que valoró a mi hija en urgencias.

Estoy segura que si la paciente hubiera sido hija de aquel “doctor”, o si él mismo sufriera idéntico percance, habría actuado de forma bien distinta.

Podría entender que las lesiones que reflejaban las radiografías, y las molestias que sufría mi hija al entrar en la consulta, hubieran desaparecido milagrosamente al ser tocadas por las manos de aquella eminencia –si lo fuera- pero lo que no se puede tolerar en un médico -por muy cansado que se encontrara-, es la actitud de indiferencia y antipatía con que trató a un ser humano lesionado.
Si no sirve para ejercer su trabajo, que deje el puesto a otra persona más competente y si él después de estudiar, presuntamente, una carrera de medicina; no tuviera vocación de médico, que pida el traslado a una cantera y destripe terrones, que esos no necesitan trato amable.

2 comentarios:

Paco Rodríguez dijo...

la verdad es que de estos hay en todos los lados, yo he escuchado durante mi periplo sindical bastantes quejas sobre esto, y lo único que yo puedo recomendar que vaya a su medico de familia y ponga en conocimiento lo ocurrido.

Hace dos años me fracturé una falange del dedo anular, fui a la mutua que es la misma.

Yo no se si sabrían de mi época sindicalista pero yo comentaba a mis compañerso estando de baja como el doctor me decía que estaría de baja laboral todo el tiempo que fuese necesario, no se lo creian. Seguro que en otros casos lo mandan a trabajar mucho antes que me dieron el alta a mi.

Marisa dijo...

En esto como en todo, hay que tener suerte.
Ahora lo único que me preocupa es que mi niña mejore y no le queden secuelas y por supuesto desearle a ese llamémosle medico, que la conciencia le deje cada día dormir tan tranquilo como merezca. ¡Ah! Y si un día se accidenta, que encuentre idéntica atención y el mismo consuelo que ofrece.

Un abrazo Paco.

Marisa "Gadisoletana"

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