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LA VENTA 2ª EDICIÓN “EL MARCAPÁGINAS” 17-12-2021
Para mis grandes y buenos familiares, amigos y lectores
que sabéis de la existencia de mis novelas, aprovecho para comunicaros que he
puesto a la venta algunos ejemplares de una segunda edición de mi primera novela
“El
Marcapáginas”.
Hace tiempo me quedé sin libros y tengo algunos
encargos. Por eso aprovechando la exposición que sobre “El Marcapáginas” ha
hecho mi nieta, decidí hacer una pequeña tirada. Si alguno de vosotros está
interesado en adquirir un ejemplar, no tiene más que pedírmelo y nos pondremos
en contacto para forma de envío, de precio y de pago.
También para mis grandes y buenos familiares, amigos
y lectores poseedores de un ejemplar de la primera edición de “El
Marcapáginas”, aquí os dejo la introducción y el epílogo
que contiene la segunda edición y que no contiene la novela que es
vuestra desde 2007.
Si leer la Introducción y Epílogo os anima a volver
a leer el ejemplar que tenéis en vuestras manos, pues por mí encantada.
INTRODUCCIÓN A “EL MARCAPÁGINAS”
2ª EDICIÓN
Una vez escuché
a una famosa escritora decir que había llegado a querer tanto a los personajes
de sus novelas que cuando las terminaba sentía que despedía a unos buenos amigos con los que
había convivido durante largo tiempo
compartiendo confidencias, y sabiendo que esa despedida sería por tiempo
indefinido.
He de reconocer
que he sentido un inmenso cariño por mis personajes Daniel y Lucía como
protagonistas y por todos los demás, de idéntica importancia, que nacieron de
la fantasía y necesidad de inventar vidas con las que maquillar una realidad
absurda e inevitable que personalmente me estaba tocando vivir.
Al parir un
hijo, sabemos que son vidas que hay que educar y dejar que cuando llegan a la
edad madura, vuelen con sus propias alas. Parir personajes a los que puedes hacer
vivir situaciones buenas o no tan buenas, inventar sus vidas y sus historias
sabiendo que lo único que les falta para ser “humanos” es respirar, confieso
que fue una experiencia inolvidable.
Después de ser
madre y abuela, lo más gratificante para mí, ha sido “dar a luz” a mis
personajes.
Muchas veces he
añorado que no fueran de carne y hueso, aunque para mí, verdaderamente lo son
porque me ayudaron a olvidar lo feo que me rodeaba. Podía “desahogarme” en sus
hombros sin temor a dañar su espíritu, por eso el día que puse FIN sentí un
enorme vacío, aunque sé que puedo rellenarlo cada vez que vuelvo a leer mi
novela.
En mi caso,
volver a leerla me los devuelve, los hace vivos y tan presentes como si no la
hubiera escrito yo misma y siempre fuera la primera vez que la leo.
Poco podía
imaginar, que años después de comenzar a escribirla, mi primera nieta llevaría
precisamente ese hermoso nombre: “Lucía”, elegido para ella por su padre (mi
yerno) tras leer “El Marcapáginas” durante su estancia en Bosnia, siendo aún novio
de mi hija Cecilia.
Cuando David regresó,
me hizo el gran regalo de decirme que si algún día tenía una hija le pondrían
Lucía en honor a la protagonista de esta novela que tanto le gustó leer.
Espero que “El
Marcapáginas” sea para los lectores una historia tan gratificante como lo es
para mí, su escritora.
Marisa
Pérez Muñoz… noviembre 2021
EPÍLOGO PARA 2ª EDICIÓN "EL MARCAPÁGINAS"
Aunque
ésta novela en su primera edición no tiene epílogo, ahora, para la presente 2ª
edición sí lo tendrá porque quiero compartir
con mis lectores algunas curiosidades
que rodearon mi obra.
Esta
nueva tirada irá a manos de quienes llevan años pidiéndome un ejemplar y por
fin lo han conseguido y para los amigos de mi nieta, que encantada por la
lectura, está recomendándoles que la lean.
Soy muy
de fiarme de mis “intuiciones” y suelo tener en cuenta las casualidades como “señales”
para bien o para mal en mi vida diaria.
En agosto
de 1999 (el siglo pasado), no tenía ni idea de que iba a escribir una novela,
ni mucho menos la trama o el nombre de los personajes, ni tenía idea del
título.
Estaba sola,
bordando una mantelería en el pasillo fresquito de mi antigua casa de Alaejos.
En el salón la tele estaba puesta para sí misma, sin que nadie le hiciera caso.
De pronto
mi cabeza inventó una frase: “-Tenía los proyectos sobre la mesa, pero Andy
era incapaz ni siquiera de mirarlos”.
Dejé mi
bordado, cogí lápiz y papel y escribí esa frase. Sin acabar siquiera de
escribirla, en la tele empezó una película, e igualmente sin acabar de escribir
mi frase, alguien en esa película gritó: “¡Andy!”. No os diré el vuelco que me dio
el corazón, para mí era "una señal", por eso tuve muy claro que en ese instante estaba naciendo mi
primera novela.
Durante
los días e incluso semanas después, a ratitos iba escribiendo varios capítulos.
Inventando vidas, nombres y tramas sin tener claro el título hasta que mi hija
Laura me regaló el Marcapáginas que veis en la foto de portada y contraportada
y cuya historia completa si está contada en el epílogo de la primera edición.
“El
Marcapáginas” vio la luz por primera vez en 2007 con una tirada de 100
ejemplares que yo misma vendí a 100 amigos y conocidos por el módico precio que
me costó cada ejemplar sin ganarle ni un solo euro, porque mi ilusión, era que
la leyera mi gente y la guardaran con el mismo cariño que la escribí, pensando
además, que cuando yo ya no esté, quizá un golpe de suerte hiciera que me
convirtiera en “escritora famosa”, ellos pudieran tener en sus manos
(humildemente y en absoluta broma siempre lo digo), una joya tan valiosa como
“Los Girasoles” de Van Gogh, que murió casi indigente y póstumo fue el
reconocimiento a su valía artística cuando su cuadro se vendió por millones de
dólares.
Ahora
puedo presumir que “El Marcapáginas” recibió críticas muy gratificantes que me
insuflaron mucho ánimo para continuar escribiendo “así de bien” (según las
propias palabras de quienes amablemente me las dedicaron).
Siempre
tuve los pies en el suelo y sé perfectamente cuándo me “regalan el oído”, y
cuando me dicen la verdad. Para mí fue muy bonito escuchar en su mayoría esas
preciosas críticas positivas sobre ésta, mi primera ilusión de escritora.
Hoy me
animo también a desvelar algunos detalles que ocurrieron con mi querida novela
durante los 14 años que lleva publicada.
Uno de
ellos, quizá el más importante, lo habéis leído en la nueva introducción, y es tener
una nieta llamada Lucía, como la protagonista.
Lucía
acaba de cumplir 11 años en octubre y durante el verano ha leído por primera
vez “su novela”. La novela origen de su nombre.
Mi nieta
desde que supo que el origen tan personal de su nombre nacía de “El
Marcapáginas”, quiso leerla, aunque hasta ahora no me parecía que
pudiera entender la trama.
El 29 de
julio se lo entregué y en cuanto tenía un momento libre, antes de un mes y entusiasmada,
se había bebido a tragos los capítulos.
La niña
leía con la ilusión y el privilegio (según ella) de poder cambiar impresiones
con la autora, y que esa autora fuera, además, su abuela.
Si para
ella ha sido mágico leerla, imaginarse a cada personaje y además dibujarlos
para tener “la historia en imágenes”, para la abuela ha sido emocionantísimo
ver a la nieta leer tan entusiasta la historia de Lucía y Daniel. Ver en
directo cómo se sorprendía al descubrir que su amor era imposible, para mí fue una
sensación indescriptible, tanto como lo ha sido comprobar cómo mi lectora
preciosa iba por el camino que pretendí que fuera el lector mientras la
escribía.
Al ir
descubriendo la historia, la vi enfadada cuando debía estarlo y emocionada en
los momentos cumbres.
Cuando
leyó FIN
se abrazaba a la novela y me abrazaba emocionada diciendo: “Abuela, voy a
volver a leerla en cuanto pueda”.
Si la
inocencia de mi preciosa “lectorcita” de apenas 11 años (que aún no los tenía)
ha sabido captar mi novela de esa forma, me ha llenado de orgullo y de ganas de
continuar las novelas que ahora tengo entre manos y que releyendo las notas
olvidadas que guardo para esas nuevas historias, he vuelto a sentir, el afán de
continuar escribiéndolas.
Como dije
en el prólogo, el Marcapáginas físicamente existe y con el amor que me lo
regaló mi hija, lo hice protagonista importantísimo de la historia.
Igualmente
importantísimo en la portada y en el texto, fue el “Soneto a Cristo Crucificado”, de autor anónimo y que también tiene
su historia de “magia”.
A Una
persona muy importante y querida en mi familia y que, por voluntad propia voló
el 18 de junio de 2002, le gustaba leer mis poesías “recién paridas” y muchas
veces me decía:
-
Con lo bien que escribes,
¿por qué no haces un soneto?
-
Porque no sé lo que es un
soneto.
Él sabía
que nunca leí poesía de nadie que no fuera yo misma. Así de autodidacta fui y
soy. Reconociendo además que desde mi primer libro de poesías: (“De mí
para vosotros”) publicado en 1997, al último: (“Ramillete”) que publiqué
en 2006, hay un abismo literariamente hablando. Dicho no sólo por mí, sino
también por dos de mis mejores críticos, además de “corregidores”, a la par de
doctos amigos de cuya opinión me fío absolutamente, y les agradeceré siempre su
trabajo de corrección ortográfica y
críticas constructivas.
Para que
conociera su soneto preferido, éste amigo me prestó (y sigo conservando porque
no hubo ocasión de devolverlo), un hermosísimo libro de poesía que contenía ese
soneto de autor anónimo titulado “Soneto a Cristo Crucificado”, que
habéis visto en la portada y que también está incluido en lugar destacado
dentro de la trama de mi “Marcapáginas”.
Él sabía
que estaba escribiendo la novela y a menudo hablábamos sobre ella y las ganas
que tenía de que la terminara para poder leerla.
Decidí
que no iba a decirle nada sobre el soneto que tanto amaba, y que para él lo
incluí. Que fuera él quien lo descubriera al leer la novela.
Acabé el
primer borrador y se lo di a leer diciéndole:
-
“Hay algo para ti, a ver si
lo descubres”.
Abrió el
borrador delante de mí por una página cualquiera ¿casualidad? No lo sé, pero lo
abrió justo en la página donde está el soneto.
Su
preciosa e inolvidable sonrisa iluminó su cara casi de niño. Él se quedó con la
ilusión de ver “su soneto” en mi novela y yo me quedé con esa sonrisa de
gratitud.
Poco
después fue mi cumpleaños y me regaló una pluma diciendo: “Para que escribas
muchas novelas y muchas poesías”. También me regaló un pequeño trípode de
sobremesa de hierro forjado para poner mi primera novela en lugar aún más
visible y destacado que cualquier otro libro. En ese trípode, junto a la pluma,
descansa “El Marcapáginas” desde
el primer día.
Unos
meses después decidió volar y no pudo ver en 2007 publicadas mis dos novelas: “El
Marcapáginas” y “La madrastra”.
De esta
última tuvo oportunidad de leer parte de ella y estaba entusiasmado, aunque no
llegó a ver el borrador terminado.
Me costó
mucho tiempo hasta que tuve fuerzas de volver a abrir aquel libro de poesía que
le pertenecía y al hacerlo, por una página cualquiera, se abrió por “Soneto a
Cristo Crucificado”.
Que cada
uno juzgue o interprete como quiera. A mí me da la gana creer que éste amigo
sigue muy cerca de mí.
Por todas
estas cosas “El Marcapáginas” es tan especial para mí y sólo espero que lo
sea para quienes tengáis oportunidad de leerla y si lo estimáis oportuno,
contándome después vuestra impresiones.
Marisa
Pérez Muñoz… noviembre 2021