domingo, 30 de enero de 2011

ODISEA EN EL ASEO... CUENTO PARA UNA TARDE DE DOMINGO

Era La primera noche que pasaba con él; Tras años de noviazgo la primera vez que despertaba a su lado.

Hacían una pareja casi perfecta, guapos del montón, siempre muy acaramelados, modernos, bien vestidos y oliendo a buen perfume; habían decidido cristalizar su afianzada relación de novios para comenzar una vida juntos e ilusionados.

La tarde antes ella llevó su equipaje a la casa del hombre con quien pensaba casarse, dispuesta a convivir feliz con el amor de su vida.

Colocó cuidadosamente sus pertenencias en el hueco del armario que él había dejado para ella. Al día siguiente trasladarían el resto de sus cosas.

Cenaron; la chica recogió amorosa la que pensaba era ya su cocina. Tras una romántica velada hicieron el amor apasionadamente y durmieron uno en brazos del otro para amanecer románticamente juntos por primera vez.

Ella sonrío al verlo profundamente dormido. Le dio un suave beso en los labios quedándose con la babilla y el sabor mañanero que su adormecido novio exhalaba.

El amor fue más fuerte que la nausea. Se levantó despacio para no despertarle. Se duchó, y limpió el baño pulcramente para que él lo encontrara perfecto al levantarse.

Buscó la escoba y todo cuanto necesitaba para la limpieza de la casa y procedió a dejarlo todo lo más limpio que pudo con aquella fregona renegrida y la escoba raída y cuajada de pelusas grasientas.

- Más tarde bajaremos a comprar todo nuevo –pensó-. ¡¡Este chico que descuidado!! ¡¡Hombres!!

Alguna vez que había estado en la casa, no reparó en la ausencia de limpieza, porque al ir de visita, ni se fijó, ni lo creyó necesario.

No estaba acostumbrada a encontrar tanta porquería, tanto descuido en la limpieza; su madre siempre tenía la casa impoluta y a ella le gustaba tener la suya de la misma manera, pero habían decidido vivir en la de él por la cercanía del trabajo de ambos.

- Esto necesita un buen repaso; una buena limpieza a fondo. Mañana con utensilios nuevos y buenos productos desinfectantes quedará la casa perfecta –continuó elucubrando.

Escuchó los ruidosos bostezos de su amado y lo vio desperezarse escandalosamente antes de entrar al baño.

El ruido del pis en cascada chocando contra el inodoro y el agua de la ducha resbalando sobre su cuerpo fue la sirena de aviso para que ella procediera a preparar el desayuno con la escasa comida que encontró en el frigorífico.
- Nena ¿Está el desayuno? –gritó él.
- Buenos días mi amor ¿Has descansado bien? –dijo amorosa depositando la bandeja sobre la mesa.
- Teniendo en cuenta que he tenido toda la noche tu cabeza aplastándome el brazo; bien, he descansado bien. Tengo hambre.
- Si cariño, es poco lo que he podido encontrar, después saldremos a comprar de todo porque eres un poco desastre.

Desayunaron mirándose a los ojos y sonriendo.

Ella comenzaba a pensar que su madre tenía razón: no conoces a un hombre hasta que no despiertas a su lado.

Luego, mientras él se tumbaba en el sofá a mirar la tele con el mando a distancia en la mano y cambiando incesantemente de canal, ella hizo la cama, terminó de barrer y limpiar el polvo de la casa, hizo una larga lista para todo lo que necesitaba comprar y se acercó a su amado.

- Mi vida, ¿me acompañas a la compra?
- No, mejor baja tú, a mi no me gusta perder el tiempo en las tiendas. Cuando vengas hacemos cuentas. No olvides traerme unas cervecitas y tabaco.
La chica bajó a comprar y media mañana después, llegó cargada como una burra.
- Tesoro, ¿me ayudas a colocarlo todo? Así sabrás donde está cuando lo necesites.
- Eso son mariconadas, cosas de mujeres. De la casa mejor te ocupas tú –dijo sin mover ni un músculo el machito.
- ¿Qué piensas hacer hoy de comida mi amor? –preguntó ella intuyendo la respuesta.
- ¡¡Que no!! Que de esas pijadas te ocupas tú, yo no he frito un huevo en mi vida y no pienso hacerlo ahora; para eso estás tú. ¿Me has traído las cervezas y el tabaco?
- Si “cielo” –dijo ella con cierto “retintín”.
- Mételas en el frigo y dentro de un rato, me traes una bien fresquita.

Ella continuó recogiendo la compra, haciendo la comida, poniendo la colada… mientras él roncaba plácidamente en su poltrona frente a la tele.

Sirvió la comida y se acercó a él para despertarlo con un cálido beso.
- ¡Joder! ¡Qué susto me has dado! Podías poner un poco de cuidado tienes las manos heladas. ¿Qué hay de comer?
- Verdura y filetes, he tenido mucho que hacer y no me ha dado tiempo de esmerarme demasiado en la cocina.
- ¡Pues bien empezamos! No soporto la verdura y filetes comí ayer.
- Bueno cariño, es el primer día, pronto conoceré tus gustos y te cocinaré algo rico. Voy a hacer pis y nos sentamos a comer.

Algo contrariada y muy cansada, entró en el mismo baño que había limpiado después de su primera ducha en aquella su nueva casa.

No fue nada agradable el espectáculo. La ropa sucia de él desperdigada por el suelo, el inodoro por dentro salpicado de pis y con restos de… ¡en fin! Y por fuera un gran charco que evidenciaba la mala puntería de su futuro esposo.

El lavabo que ella dejó brillante, estaba cuajado de restos resecos de jabón, pasta de dientes y pelos de barba recién afeitada y enjabonada. El espejo además de su desolada imagen, reflejaba montones de lágrimas de agua seca y salpicadura de dentífrico y jabón de afeitar.

Se sentó a la mesa y como dos extraños, comieron el uno frente al otro sin mediar palabra.

Tras la comida, él volvió a su sofá, su mando y su adormilamiento, mientras ella se dispuso a fregar los cacharros que había utilizado.

¿Esto es lo que me espera? Para echar un polvo de vez en cuando, no necesito ejercer de chacha.

Con la misma delicadeza que el día anterior empleara para organizar sus pertenencias, se dispuso a volver a introducirlas en la maleta y salir de aquella “su casa” para regresar al hogar donde jamás pensó volver.

Reflexión: Ella estuvo a tiempo y él se quedó sin la “Muchacha para todo”. Cuando la insensatez entra por la puerta, el amor salta por la ventana. (No es de “El último de la Fila”, pero casi).

Moraleja: compre una “Agni” y tire la vieja.

5 comentarios:

Inma dijo...

La verdad es que si, que un poco de "magia y chispa" se pierde con la convivencia. Pero también esta muchacha tuvo mala suerte.
Divertida historia.
Un beso:

Inma.

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Tu sabes que las "caricaturas" exageran la realidad, pero acentúan las verdades.
La muchacha como bien dices pudiera parecer que tuvo mala suerte, pero creo que en realidad la tuvo buenísima jajaja

Besazos wapa

María dijo...

Afortunadamente a los chicos de hoy no les hacen falta "chachas"
Ellos saben hacer de todo igual que ellas.
¿O no?
¡Me encantan tus cuentos!

Besos

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Afortunadamente María, tienes razón, aunque la moraleja de mi cuento -como le decía a Inma- es más bien la caricatura de gente de mi edad... y algunos no tan mayores, pero quedando claro que caricaturizado y pelín exagerado. Y que "lance la primera piedra" quien no se ha sentido con ganas de hacer la maleta después de "entrar en el aseo", tras el paso de quien duerme a tu lado.

Juro y perjuro que mi Jose es mu limpio precisamente pa esas cosas bañísticas, pero como casi todas las demás cosas de la casa las hago yo -que para eso pone en mi carné de identidad "sus labores"- de pronto un día te da rabia por ver dos gotas de agua en el espejo y te da por escribir un cuento.

Miles de besos wapa

Anónimo dijo...

Conseils tres interessants. A quand la suite?

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