sábado, 17 de abril de 2010

LOS EMIRES POR DONDE SE MIRE… A MI REGRESO…

Como apuntaba en mi crónica anterior, iré desgranando poco a poco los momentos bonitos vividos durante la semana de vacaciones gaditana.

En cuanto nos confirmaron la fecha de la excursión, me puse en contacto con la chirigota para saber si coincidiría con mi estancia sureña alguna de sus actuaciones.

Felizmente así fue, aunque la actuación sería después de una cena privada a la que ni pagando el cubierto hubiéramos podido asistir, por eso quedamos en que entraría con ellos para que nos dejaran pasar sin problemas.

Mariluz, Paqui y yo, no queríamos llegar tarde y nos acercamos al Campo del Sur con suficiente tiempo para esperar a la puerta la llegada de nuestros chirigoteros favoritos.
Ahí, al ladito de la Caleta, con el mar a escasos metros de la cara, soplaba un Levante que poco faltaba para levantarnos la tapa de los sesos y Narro bromeaba diciendo: “¡Mira que venir desde Valladolid a pasar frío en Cádiz!”.

¿Frío? Para mí, aquello era poco más que un ventarrón molesto, a pesar de llevar una chaqueta fina, en ningún momento sentí el frío que ellos decían.
Imagino que la ilusión de ver actuando a los Emires podía, más en mi ánimo que el fuerte Levante.
Conforme iban llegando, los que no sabían que iba yo a estar allí, nos saludaban gratamente sorprendidos por verme.

Yuyu llegaba de manga corta, lo que provocó extrañeza en el casi aterido grupo, que rápidamente entendió el atuendo del co-autor de la chirigota: venía procedente de Sevilla donde los termómetros ambientales marcaban más de 30 grados y en Cádiz se encontró con que las temperaturas eran sensiblemente más bajas.
Una vez transformados y elegantemente vestidos de jeques árabes, comenzó la actuación, que como siempre fue impecable; mis amigas y yo pudimos disfrutarla desde la primera a la última nota musical y de la primera a la última pamplina de “Ba Aderramah el Kuwat”.

Tengo que agradecer una vez más el cariño que me demostraron todos ellos, incluso los nuevos integrantes que no me conocían personalmente, fueron muy amables y cercanos.
Verdaderamente me encuentro entre amigos y esta vez más que nunca parte de la chirigota… rectifico, más que nunca no, porque sigo recordando felizmente haber entrado con ellos en el Falla por la puerta donde entran las agrupaciones y haber sentido casi idénticos nervios que ellos mismos calentando voces en la sala de afinación o esperando en los pasillos a ser llamados al escenario.

En aquella ocasión eran “Los Monstruos de Pueblo” y en esta, los más elegantes “Emires por donde se mire”, y es que se llamen como se llamen, cada Febrero son los mejores que pisan las tablas del Falla, aunque sus impecables actuaciones no siempre obtengan el premio que merecen.
Esta chirigota es humor puro; cada frase es una carcajada y entre canción y canción no faltan los gracejos yuyeros en justa medida, sin empalagar ni hacerse el gracioso porque la gracia en él, es innata y borda las improvisaciones.

La música siempre se ajusta al tipo (disfraz, que decimos por estos lares).

Cuando salieron de “Los rockeros de la puebla”, su música sonaba a rock.
“Los que se vinieron de Leningrado” sonaban tanto a Rusia que hasta frío hacía en el Falla. Con “Los Arapajoe que joe” se trajeron esencia y perfume de oeste americano en las melodías.
A “Los palomos” sólo les faltó salir volando, igual que a “Los Sayonara” o a “Air con el Carair Carair Carair, las compañías aéreas que tiene mi Cái” y así infinitos ejemplos de inolvidables agrupaciones paridas por el mejor autor del surrealismo chirigotero.

Todas las chirigotas comandadas por Yuyu o por Yuyu y Sánchez Reyes han sido éxitos rotundos pero… Sí, hay un pero.

Desde la óptica de aficionada y un poco entendida por seguidora casi acérrima del carnaval, me permito opinar que se ve a la legua que a esta chirigota se le exige mucho mas que a otras con menos exquisitez en la ambientación de la música con el tipo.

Precisamente por ser seguidora del concurso desde preliminares a la gran final, (aunque sea por la tele), me doy cuenta que muchas de las chirigotas “con renombre” cada año cambian la puesta en escena, renuevan las letras, pero la música es “copiar y pegar” de ediciones anteriores, maquillando levemente los acordes, pero sin molestarse realmente en componer nuevas melodías y eso debería tenerlo en cuenta el jurado a la hora de puntuar.

A todos los yuyeros –me consta que somos muchos- nos duele no haberles visto tampoco este año en la final pese a que fueron a más, en cada uno de los pases, exhibiendo letras de total actualidad, sin utilizar la chabacanería en las pretendidas “gracias” para arrancar un aplauso fácil; (Caso de algunas que no nombraré).

Las chirigotas de Yuyu y Sánchez Reyes, Canijo, Remolino, Vera, Lobe y Selu son mis preferidas y por ello también me permito opinar que si Selu el año pasado salió muy perjudicado por el jurado, este año se coló en la final sin merecerlo, quizás por ser el pregonero del carnaval, aunque en San Antonio estuvo menos acertado que un tirador de dardos con parkinson.

Flojo, muy flojo el pregón para lo que se esperaba de él. Quizás Yuyu dejó demasiado alto el pabellón surrealista en su pregón 2006 y ahora pensábamos que Selu trataría de superarlo, no fue así y quedó muy por debajo de los deseos de sus seguidores.

El pregonero leía el texto como si fuera la primera vez que lo hacía y no hubiera tenido tiempo de matizar o enfatizar las frases pretendidamente humorísticas. Que no digo yo que no fueran escritas con el humor surrealista que lo caracteriza, pero al estar “tan poco bien interpretadas”, perdía mucho del pretendido humor.

Durante estos días he podido cambiar personalmente impresiones con carnavaleros amigos y todos coincidíamos en lo mismo: nuestro admirado Selu defraudó en su pregón; incluso con la puesta en escena. La música de fondo sonaba tan alto que tapaba la casi tediosa alocución del pregonero, peor aun cuando cantaba la chirigota y en vez de a ritmo de caja, guitarra y bombo, lo hacía con música de orquesta –a la que no le quito el mérito- pero que en esta ocasión no pegaba ni con cola, porque más que nunca, ese día la chirigota “mascaba letra”; más que heno la vaca que ríe.

¡¡En fin!! Dicho esto: reitero las gracias a mi chirigota, por vuestra actuación, por vuestra cariñosa amistad y acogida que espero devolver en cuanto pueda haceros de anfitriona cuando vengáis a esta tierra “Vallisoalaejana”.
Queridos amigos, no rendirse, que si no ha sido este, el 2011 será nuestro año de llevaros el primero también en el Falla, porque sin duda alguna, el primero como personas y en chirigota gaditana, lo lleváis ganando desde hace muchos años.

4 comentarios:

__MARÍA__ dijo...

¡Ole mi vallisoletana y su chirigota!
¡Ole, ole y ole...! y al que no diga ole, que se le seque la yerbabuena.
Muy bien narrado, como siempre.

Besos

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Quizás faltó la jaima, pero estaban ellos que era lo importante... aunque me hubiera gustado estar con vosotros el 19... como ves, lo quiero todo jejeje.

Besos.

Marisa

Inma dijo...

OLE, OLE Y OLE, jajajaaja. Se nota cuanto disfrutaste con la actuación. Es mas, yo creo que tu eres gaditana, lo que pienso que ocurrió fué que cuando ivas en el pico de la cigüeña te caieste antes de llegar a Cádiz, por eso eres un "poquito" nuestra tamibien.

Un beso:

Inma.

Marisa Pérez Muñoz dijo...

¿No dicen que los gaditanos "nacemos donde nos la la gana"?

Nací al amparo de las dos torres mudéjares mas impresionantes para unir sus ladrillos coloraos con los del Falla.

¡¡Qué agusto me siento en Cádiz!!

Las portada y contraportada de mi segunda novela son fotografías de Cádiz.

¡¡Nos queda tanto de qué hablar!! Creo que no vamos a tener más remedio que volver a vernos jejeje

Besos.

Marisa

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