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... A este Blog creado para difundir noticias e historias de mi pueblo. Espero que encontréis aquí lo que andabais buscando. Si no es así y creéis que puedo ayudaros a conseguirlo, dejad la pregunta en un comentario, y a la mayor brevedad será atendido. Gracias por venir.

jueves 29 de octubre de 2009

EL TIEMPO ESTÁ LOCO, LOCO, LOCO Y DÍA DE TODOS LOS SANTOS

El tiempo está loco, loco, loco… siempre se ha oído decir lo mismo, aunque ahora yo creo que está loco de remate y así están los cuerpos, que no saben qué hacer y en vez de estar con “apalastre” otoñal, previendo la llegada del largo y tedioso invierno, resulta que lo tenemos de jota, con ganas de hacer en casa la limpieza primaveral y sofocos de verano (no vamos a echarle toda la culpa a la menopausia). Las moscas continúan incansables y cojoneras mientras las hojas se resisten a caer de los árboles.

Cada vez tiene más razón mi amigo Yuyu que decía en su chirigota "Los Monstruos de pueblo": "Un día volví de la playa y le dije a mi parienta vamo a poné el nacimiento".


No sabe uno cómo salir a la calle.


Tempranito te asomas a la ventana, ves la niebla y te preparas el abrigo y la bufanda. Abres para ventilar mientras te acicalas un poco y cinco minutos después, la niebla se ha disipado, luce un sol precioso y la temperatura pasa de “friesca” a “frescalentita”, sin pasar por “templaria”.


Vuelves a elegir ropa y te decides por la veraniega, aunque el calendario diga lo contrario.

La ropa de verano está aburrida por no poder descansar y la de otoño-invierno (que aquí es estación única), permanece “escojonadita” de la risa colgada en el armario; corriendo peligro de pasarse de moda sin haber sido estrenada.


No me quejaré de estos días de regalo que está dando la capa de ozono, pero es que no pegan ya “estas calores” a finales de octubre, mucho menos en este Valladolid, frío como saludo de mala suegra.


Las castañeras no tardarán en quejarse por la poca –o nula- venta de tan rico fruto asadito y calentito, y cambiarán su bonita y típica caseta por una maquina expendedora de refrescos; y es que aunque quiera ser solidaria, de veras, no me veo yo de manga corta, con abanico y con sandalias, deseando calentarme las manos con un cucurucho de castañas, cuando lo que de verdad sigue apeteciendo es un helado.


Que no, que no pega ver ya el turrón de Jijona en las estanterías de los comercios mientras en el telediario te enseñan las playas alicantinas repletas de sombrillas y culos, como en pleno agosto.

Tampoco “pega”, pasar por el cementerio y no verlo envuelto en la neblina Donjuanesca de “tó los santos”; sin embargo las floristerías y los “tocienes y chinos” lucen sus arreglos florales-funerarios, porque haga el tiempo que haga, el día 1 de Noviembre harán su particular “agosto”.


La fiesta de todos los santos (que no “jalogüin”), ese día donde los vivos comen gracias a los muertos… los vivos que comen de los muertos; es decir, “buñuelistas” y “huesitistas” que se dedican a poner postre a la celebración y floristas, marmolistas y demás “istas”, cuya profesión es engalanar nuestros cementerios, que por unos días lucirán floridos y hermosos como jardines en primavera.


Muchos estos días se preguntan si esta “fiesta” de todos los santos, es cultura, tradición o negocio. Evidentemente, negocio es, eso no lo puede negar nadie; ni que hay mucha competitividad, sobre todo en pueblos o poblaciones pequeñas, para adornar ostentosamente los panteones y tumbas, rivalizando en quien coloca más flores, aunque los arreglos florales alcancen para este día precios abusivos, porque cueste lo que cueste, se paga, ¡un día es un día! Allá cada uno, hoy no quiero entrar en eso.


Si es cultura o tradición, supongo que un poco de cada, porque como en todo, en esto también hay diferentes formas de ver y actuar, tan respetables y comentables unas como otras.


Hay quien no puede dejar de “visitar” en el cementerio a sus seres queridos y habemos quienes pensamos que no es necesario ir al cementerio a llenar de flores una piedra para sentir cerca a aquellos que perdimos y quisimos tanto, que su muerte no nos separó del todo, porque ciertamente ¿Cuántas flores caben en un cementerio? ¿Cuántas lágrimas caben en un cementerio? ¿Cuánto dolor encerrado entre sus tapias?


Seguramente mucho más que flores, que sólo se llevan el día del entierro, en todos los santos y poco más, sin importar el mal gusto de ponerlas de plástico, que para el resto del año “duran más”, aunque queden horrorosas.


Las lágrimas de cementerio, cuestan más que cualquier otra cosa en el mundo.


Son de desesperanza, dolorosas y terriblemente amargas. La pena duele infinitamente más, que los golpes físicos; sobre todo cuando esa pena llega tras la injusta y prematura partida de un ser verdaderamente querido.


Yo no necesito visitar el cementerio donde dejaron su cuerpo para sentir que sigue aquí, por eso, aunque no critico a quien lo hace, no seguiré el juego del gasto desmesurado en días que se me impongan.


Y el tiempo… el tiempo que siga loco, loco, loco, que es lo suyo.

sábado 10 de octubre de 2009

GRACIAS MAYRA Y JOYTI POR VUESTRA LECCIÓN DE VIDA Y LUCHA

Raramente veo uno de tantos programas donde despellejan a invitados, famosos y propios colaboradores entre si; agrediendo la sensibilidad, los nervios y los oídos del espectador, quizás masoquista o atrapado en el arte del fisgoteo y comadreo gratis del que nadie se salva y pocos reconocen practicar, aunque después sepamos con pelos y señales todo lo que en ellos ocurre.

La noche de hoy viernes, casualmente, como suelen pasar tantas cosas a lo largo de la vida, no recuerdo lo que estaba viendo, y en una de las interminables tandas de anuncios, me dediqué al noble arte del “manding”, deporte cada vez más arraigado en nuestras posaderas, topando con el programa que Antena3 emitía.

Estaba a punto de seguir dándole a la tecla porque la invitada era Mayra Gómez Kemp y nunca me ha gustado. Algo me hizo parar; su voz no era la misma de siempre y tenía una rara expresión en el rostro.
Enseguida supe que está convaleciente de una grave operación, quizás la peor que podría sufrir alguien que vive de su imagen y de su voz y su palabra.
Me sobrecogió la forma en que explicaba cómo se enteró de su enfermedad, cómo la afrontó y cómo está saliendo de ella.
Ni que decir tiene que no cambié de canal y olvidé el programa que viera hasta ese momento.

Mayra estaba dando una lección de fuerza, de lucha y ánimo envidiables.
Los colaboradores la entrevistaban con exquisito respeto, tan sobrecogidos como yo misma estaba, demostrando también ellos, que no hacen falta gritos, insultos y descalificaciones para ganar audiencia.
Sólo con llevar invitados que tengan algo importante que hacer o decir, terminarían tantas horas de despropósito y absurdez como llenan la tele desde hace demasiado tiempo; sin olvidar que si ellos lo emiten, es porque otros lo ven… lo vemos, que nadie nos libramos de mirar más o menos a menudo la tele.

Poco antes, en ese mismo programa y en otro “momento manding” vi entrevistar a esa preciosa muchacha hindú, Joyti Amge, que con tan sólo 16 años y apenas 58 cm de estatura, no deja de sonreír y expresar felicidad.

Una mujer que ha de ir cargada en brazos como un bebé, pero con una lucidez de adolescente con las mismas inquietudes y sueños que tiene cualquier chica de su edad. Encantadora y tierna muñequita.

Dos ejemplos a seguir. Joyti, un “Amgel” todo ternura, con toda una vida por delante. Ojala consiga cumplir sus metas y sus sueños, lo merece; y Mayra, a quien le deseo una pronta y total mejoría, porque desde luego también lo merece con creces.

Y a los responsables de ese programa, gracias por el respeto con que hoy vi tratar a estas dos personas. Gracias por demostrar que también saben hacer las cosas bien, sin insultos, sin escarnios ni descalificaciones. No es necesario inventarse basura habiendo historias reales tan duras y a la vez hermosas, que despiertan el interés del espectador sin necesidad de emplear la chabacanería que exhiben. Ganaremos todos. Ustedes audiencias y nosotros calidad en las horas de entretenimiento.

sábado 3 de octubre de 2009

SUSPENDIDA LA SEGUNDA EXCURSIÓN 2009

Pues si, suspendida y no en el aire, quedó la excursión otoñal programada para mañana por el club cicloturista de Alaejos.

Pese a los enormes esfuerzos que les supone programarlas, este año ha sido inaudito el poco esfuerzo que hemos hecho algunos que sólo se nos pedía apuntarnos, subir al autocar y pasarlo pipa, este año ha ganado la pereza, la crisis o la madre que lo parió, pero por falta de participantes no se han podido hacer dos de esas excursiones tan exitosas desde hace mas de una década.

En mayo nos quedamos con las ganas de disfrutar un magnifico domingo en el Lago de Sanabria y ahora los castillos palentinos y vallisoletanos tendrán que esperar para recibirnos con las almenas abiertas.

Muchos habrán sido los motivos que cada uno tuvo para no poder –o querer- participar, pero desde aquí tan humilde como vehementemente, quiero dar las gracias a la junta directiva y a cuantos pusieron su grano de arena (o su adoquín en otros casos) para obtener este 2009 y por primera vez en su historia tan pobres resultados.

Chicos, que este “traspiés” (o rodapiés), no haga mella en vuestro ánimo o en vuestro deseo de seguir adelante por favor. Somos muchos los que agradecemos de corazón vuestro esfuerzo y nos sentiríamos mal si sabemos que os disgustáis.

Gerardo, míralo de esta otra forma: ya tienes hecho el trabajo 2010. Una impecable labor documental que te roba demasiado tiempo y merecía haber sido disfrutada como siempre.

¡¡Que no me entere yo que el disgusto te dura más que un orgasmo!!

Vale, he sido muy bruta, pero quería arrancarte una sonrisa. ¿Lo conseguí?

Ánimo de veras, que si mi salud o imprevistos no me lo impiden seré la primera en apuntarme… y mi familia los siguientes.

Besos muy grandes, una vez más ánimo, otra vez más muchas gracias en mi nombre y en el de mi familia.

¡¡Que no decaiga!!

Nos vemos.

Marisa

lunes 28 de septiembre de 2009

EL FINAL DEL VERANO 2009


Pues sí, también este verano 2009 ha llegado a su fin como los otros 52 que he vivido.
Cada uno tuvo sus peculiaridades y este no iba a ser menos.

Comenzó tarde, le costó calentar, pero cuando lo hizo, asfixió y nos regaló unas fiestas de “La Casita” con magníficas temperaturas diurnas; y lo que es más loable, unas temperaturas nocturnas que ni pedidas por encargo hubieran sido mejores.

A mis años y con estos pestudos achaques que me encanta disimular, pasé la noche “la víspera” en la calle, -o la peña- sin acostarme y mucho más extraño, ¡sin chaqueta! Aunque hasta llegar a ese día hubieron otros que por una u otra razón merecen ser destacados.

Uno de los momentos más emotivos lo viví el día 30 de agosto –y no por ser el primer aniversario de la boda de mi hija Cecilia- si no porque recibí una placa homenaje junto a otros escritores de mi pueblo; y a Pedro Varela del que habéis podido leer el modesto homenaje que le dediqué en este mismo Blog. Aunque lo más importante para mí fue firmar en el libro de oro de la noble villa que me vio nacer.

Bonito fue ver recibir emocionadísimo a mi padre la placa homenaje junto a todos los nacidos en Alaejos 1929. Ochenta años de lucha que tienen el reconocimiento de sus paisanos en ese sencillo acto.

Escuchar el “PUM” de la primera diana sigue dándome una punzadita en el estomago… en el corazón, porque no son ganas de bailarla el sentimiento, sino que se apelotonan los recuerdos de “Casitas” pasadas y esto solamente lo entienden quienes alguna vez bailaron esa “diana” tan peculiar que sólo “saben” tocar “Los Trompas”, pues llámense como se llamen… “Ritmo 80” o “Charanga Pucelana” como creo que se hacen llamar ahora, esa orquesta borda el despertar alaejano de los días 7 y 8 de cada septiembre.

Participé en el desfile de peñas, como suelo hacerlo: cámara de video y fotos en ristre intentando captar para el recuerdo los disfraces, bailes y alegrías de las gentes que participamos de cualquiera de esas formas en él.

Por causas ajenas a esta crónica, diré que gracias a decir en voz alta –que no a voces- y mirando a la cara –que no con descaro-, esas “verdades que duelen” –porque el “interfecto” no las quiere oír- paseé mi orondez con orgullo y sin los complejos que acumulé dolorosamente durante años, por culpa de “la sinceridad” de quien no acepta que otros lo sean con sus propios defectos, fallos o enfermedades contraídas o adquiridas.
Pude desprenderme de esos “complejos” como quien se quita el grueso abrigo de invierno liberando cuerpo y sobre todo alma. Le pese a quien le pese y con el beneplácito de quien me quiere y comprende, desde ese momento estoy muy orgullosa de ser como soy y con la conciencia más tranquila que nunca.

Esa verdad que al parecer tanto dolió escuchar hoy, quizás mañana se convierta en agradecimiento –aunque nunca me reconozcan- que gracias a esa conversación, comenzó el fin.

Tras el comentado desfile y posterior primera cena en la peña, continuamos disfrutando de los actos programados por nuestro ayuntamiento alaejano para amenizar los días de las fiestas por excelencia.

Quizás fuera morbo por ver “el estado de conservación” de la famosa Karina; deseos de recuperar canciones de una juventud lejana, o ganas de no perderse un año más “las Carretillas”, pero lo cierto es que la plaza estaba llena para ver el espectáculo.

Coincidió nuestra llegada con la salida desde el ayuntamiento de la cantante que al dirigirse al escenario fue vitoreada y aplaudida por no menos de tres o cuatro personas.

Como era de esperar, todo el mundo disfrutó con las viejas canciones (tan añejas y trasnochadas como la propia intérprete) que desafinó risueña y azarada por la cantidad de “problemas técnicos” que surgieron durante la velada (a algo había que echarle la culpa).
No se puede decir que Alaejos no la acogiera con cariño; todo lo contrario, bailaron y canturrearon las canciones con menos desafine incluso que la propia artista, premiándola con grandes aplausos tras cada canción. Educados somos y lo demostramos.

No se quien de mis paisanos incluso la homenajeó haciéndola entrega de un baúl, emulando al de los recuerdos; que contenía una gallina, supongo que para que hiciera compañía a los gallos con que Karina nos obsequió.

En esto como en todo, tras la actuación, hubo “división de opiniones” y lo que algunos halagaban, otros -la mayoría- más realistas, disculpábamos la penosa actuación porque además de no haber esperado otra cosa, comprendíamos que a su edad y tras tantos años sobre un escenario, “Al fin del camino” de Karina, su “Aire de fiesta” se ha convertido en “El baúl de los recuerdos” que como “Las flechas del amor”, se clavan en el alma de lo que quizás un día fue.

Mi compadre apostillaba que Karina había llenado la plaza, y yo sigo opinando que un día 7 de septiembre en Alaejos, la plaza la llena un tonto tocando un bote con un palo, porque la tradición manda subir a ver “Las carretillas” y haciendo una noche tan exquisita como la que disfrutamos esta víspera 2009, mucho más.

Mercado medieval, concurso de pinchos... La romería, los encierros, capeas, verbenas, charangas; y los bailes al poner el 15 de agosto y retirar el día 10 de septiembre “La Mariseca”, han pasado a ser recuerdos y añoranza de días de fiesta cálidos y noches estrelladas que volverán similares al final del próximo verano.

sábado 26 de septiembre de 2009

PLACA HOMENAJE A LOS NACIDOS EN ALAEJOS DURANTE 1929



El pasado 3 de septiembre y durante la celebración del día de los mayores, hicieron entrega de una placa homenaje a los nacidos en Alaejos en 1929.
Mi padre emocionado estaba entre ellos y recibió la placa de manos de una de las reinas de las fiestas.

Pese a su cada vez mas precaria salud, pudo cumplir con ese deseo: recibir la placa por sus 80 años .

80 años de lucha, de trabajo, enfermedades, ilusiones y alegrías compartidos con tantos como le queremos y sabemos muy de cerca de esa vida impecable que ha disfrutado mi padre.

El tiempo pasa para todo el mundo, su imagen exterior ha cambiado mucho y las enfermedades han hecho mella en su carácter afable, pero los recuerdos de días pasados a su lado, mi infancia, sus brazos fuertes que moldeaban el hierro como si fuera el más frágil papel, supieron también dar suaves caricias. Sin lugar a dudas ha sido el mejor de los padres y el abuelo al que mis hijas -sus nietas- adoran.




Enhorabuena... y que cumplas muchos más.
Por casualidad vi esta foto y aquí están "los quintos" de mi padre el año que cumplieron los 50.

Mi sincero homenaje a quienes no pudieron llegar a los 80. También para ellos es la placa del principio de esta crónica.

PLACA HOMENAJE A DIVERSOS ESCRITORES DE ALAEJOS

ALAEJOS-30 AGOSTO-2009 Cuando muy emocionada, en el marco incomparable de la plaza de Alaejos, bajo la atenta mirada de la Virgen de La Casita, la Mariseca y los ladrillos de la iglesia de San Pedro, subí a recibir dicha placa, dediqué a mis paisanos y a todo el publico asistente estas palabras:

Buenas tardes.

Yo como soy ama de casa, he traído la chuleta.

Los que ya tenemos edad de recordar, nos viene a la memoria aquel programa de radio de los años 60 “Melodías dedicadas y del oyente” en la que muchas veces oímos decir “Para Fulanita de quien ella sabe”.

Yo no quisiera olvidarme de ninguna de las personas a las que quiero dedicar lo que de bueno pueda tener mi obra; a mi familia, a los muchos y buenos amigos que me demuestran su aprecio de corazón; sin olvidar a los lectores de mis novelas, poesías o de mis Blogs y por supuesto al ayuntamiento que me ha invitado a venir.
Por eso, para no quedar mal con nadie: doy las gracias con mucho cariño: “a quien ellos saben”.

Muchas gracias
Felices fiestas

viernes 28 de agosto de 2009

VARELA, LEYENDA EN IMÁGENES DE LA HISTORIA DE ALAEJOS... Y MUCHO MÁS










El próximo domingo 30 de agosto, Pedro Varela recibirá una placa homenaje por haber sido “El fotógrafo del pueblo”.

Aquí quiero hacerle mi particular homenaje porque él, siempre estaba allí y gracias a él, tengo tan gratos recuerdos guardados “como oro en paño”.

Varela, el hombre que durante más de cuarenta años fue nuestro fotógrafo “de cabecera” y al que debemos gratitud por los millones de recuerdos atrapados en la “Werlisa” que siempre llevaba colgada al cuello, recorriendo no sólo las calles de Alaejos, también recorría todos los pueblos de la comarca, e incluso miles de soldados del Ferral del Bernesga (León) tendrán en sus casas las fotografías de cuando hicieron la mili en aquel acuartelamiento.

Una pequeña cámara que sin necesidad de grandes teleobjetivos, ni aparatosos “gran angulares” captaba las imágenes de los momentos más variopintos de la vida “de entonces”, y de todos los aficionados a la fotografía que no podíamos siquiera disponer de una cámara de retratar propia.

Las fotografías de Varela con el tiempo tuvieron su propia identidad: su nombre en una de las esquinas abajo, y detrás su inconfundible sello con la fecha impresa, cosa muy de agradecer para unir el recuerdo del hecho con la fecha en que ocurrió.
Gracias también a Varela, tengo esa misma costumbre y en todas las fotografías que guardo en papel, detrás, llevan la fecha.

En esta era de sofisticadas e impensables cámaras digitales, que sin necesidad de carrete ni largas sesiones de delicado revelado, nos hacen difícil creer que hubo otros tiempos en que había que recurrir a un fotógrafo profesional si queríamos retratarnos, y no me refiero a los carísimos profesionales de ahora que se forran a costa de una sesión fotográfica en ocasiones tan “posada” y “atrezzada” que pierde la espontaneidad del momento y modelo a retratar.

No hay un solo Alaejano que no tenga en casa una buena colección de fotos de Varela, no sólo de bodas, comuniones, bautizos… cualquier acontecimiento era bueno para ser fotografiado.
Un paseo por la carretera, la primera vez que el novio entraba en casa de los padres de la novia, la primera vez que un recién nacido salía a misa en brazos de su madre…el mondongo, las meriendas de San Isidro, las rosquillas de San José, los jueves de compadres, un baño en una balsa cuando las únicas “piscinas” donde podíamos darnos un refrescante baño eran precisamente eso, balsas donde se almacenaba el agua para el riego de las huertas…

Recuerdo cada “Casita” a la salida de los toros, era obligada la visita a la casa de Varela a esperar que terminara de revelar las fotos del día para poder llevárnoslas.
Sobre una camilla reposaban los montones de fotos disparadas durante aquellos días de la fiesta y entre ellas, elegir la nuestra para llevarla a casa y durante un año, mirarla y soñar con que llegara la siguiente Casita…

Tantas y tantas cosas, por las que quiero darle las gracias señor Varela.

¿NO TIENE SENTIDO UNA VACUNACIÓN MASIVA?


La ministra de sanidad afirma que no tiene sentido realizar una vacunación masiva y recomienda no alarmarse, que en España sólo tienen previsto vacunar al 40% de la población; y yo me pregunto si doña Trinidad Jiménez tendrá tanta razón como Aznar, cuando afirmaba que “sólo eran unos hilitos” lo que salía del Prestige y finalmente se convirtieron en el peor vertido de “chapapote” sobre las costas gallegas.

¿Con esta gripe "A" nos convertiremos todos en Costa Gallega?

Quizás es bueno no alarmarse hasta la histeria, pero tampoco que nos pille desprevenidos y cuando queramos poner remedio ya no lo haya.

Si en verano no ha desaparecido –o remitido- la epidemia ¿será verdad que en otoño-invierno sufriremos pandemia?

No soy hipocondríaca, pero con lo fácil que ha sido la propagación, me temo que la extinción va a ser cuando menos complicada.
Tendremos que prepararnos como mínimo para poner las medidas preventivas que nos recomienden y que esas medidas sean realmente efectivas.

miércoles 26 de agosto de 2009

MERCADO MEDIEVAL Y DE OFICIOS- ALAEJOS-23-AGOSTO-2009

LA PLAZA DURANTE LA MAÑANA Y A LAS TRES DE LA TARDE

CANTINERO Y AYUNTAMIENTO CON "LA MARISECA"

GARBANCERAS EN SU PUESTO Y EN "LA PANERA DE CATACHO"
Porque no sólo estaba adornada la plaza


ASOCIACIÓN DE MUJERES DE ALAEJOS

CETREROS---QUESEROS--CASETA DE LA MÚSICA---
SALAMALICÓN
REPONIENDO FUERZAS



martes 25 de agosto de 2009

CHIRINATOS AL COSTAL... UNO A UNO Y PAR A PAR

21-agosto-2009

Como bien decía esta mañana mi amiga Charo: “Ya tenemos edad de recordar”.
Yo quizás voy más allá: “Tenemos edad de añorar”, pues aunque “no todo tiempo pasado fue mejor”, al llegar (o pasar) la cincuentena, cada recuerdo, cada momento vivido en infancia y juventud, lo guardamos intentando que no se nos vayan jamás.

No es pretender que vuelvan los días antañones, pero recuperarlos y compartirlos con quienes fueron nuestros compañeros de juegos y de los primeros despertares acnéicos, es muy gratificante; tanto como lo ha sido atrapar recuerdos durante el aperitivo en una cómoda terraza de la plaza de mi pueblo junto a Charo, Mª José, Carlos y Toño.

Durante el verano Alaejos se llena de gente y las calles de coches. Deja de ser el pueblo tranquilo para convertirse en una “mini” cuidad, con todos los inconvenientes del tráfico –a pequeña escala-, porque aunque parezca increíble, aun para distancias tan cortas, los forasteros van en coche a cualquier parte; a mi me gusta menos caminar que pillarme los dedos con una puerta, pero aseguro que en el pueblo el coche se queda aparcado desde que llegamos hasta que nos vamos. Sólo lo utilizamos cuando es estrictamente necesario.
Para quienes no vivimos en él todo el año, el pueblo es para pasearlo y disfrutarlo.
Este verano la crisis lo ha llenado aun más de lo que viene siendo habitual, pero no tanto como para hacerlo incómodo.

Ayer, al llegar al pueblo con mi hermano y pasar por la derruida casa de los abuelos comentamos que entre aquel montón de escombros en que se ha convertido, habían quedado para siempre demasiadas vivencias y recuerdos.
De haber podido, habríamos conservado “nuestra” casa, pero no ha sido posible y tras demasiados años deshabitada, ha terminado por caerse.

Siempre que estamos juntos, solemos “sacar a colación” recuerdos de cuando éramos solteros y vivíamos bajo el mismo techo de la casa de nuestros padres.

Desde hace muchos años no coincidía a solas con Toño en Alaejos, y teniendo en cuenta que nuestra infancia la pasamos enterita en este precioso pueblo donde tuvimos la suerte de nacer, no es extraño que volver a estar aquí nos haga sentir intensamente esa añoranza a la que me refería al principio.

Después de la cena, me acompañó a la calle y al sentir el perfume del fresquito de la noche le dije: “Mira, huele a chirinatos”.

Charlamos sobre ello un momento y nos despedimos; después, ya sola, me dirigía a mi casa disfrutando de la noche. Durante el día el calor había sido muy intenso y a esas horas la temperatura era maravillosa.

Una vez más, “El olor de los recuerdos” me invadía por completo.

Olor a tierra mojada que llegaba desde las cercanas huertas recién regadas, y el bullicio de las calles por las que parecía no haber pasado el tiempo.
Hacía años que no veía tanta gente “al fresco” a la puerta de las casas como antaño, sentadas en sus cómodas sillas bajas o en el mismo suelo calentorro de haber aguantado el implacable sol durante todo el día.
Las voces al conversar de los vecinos y la algarabía de algunos niños jugueteando tranquilos, me devolvieron a la calle Tejedores, y a la puerta de la casa de mis abuelos 45 años atrás, cuando tantas noches “al fresco” pasé de pequeña.

Cada verano cuando nos juntábamos los primos “Muñoz”, el abuelo nos llevaba a “cazar Chirinatos”, nombre inventado por él, de un inexistente “animalito” que supuestamente habitaba en la huerta de enfrente de la fundición –la de la “Patacorta”- dicho animalito sólo salía de noche, pero había que actuar con sumo cuidado o perderíamos nuestras “presas”.

Los nietos un poco más mayores, ya conocíamos el secreto, pero alimentábamos la imaginación de los más pequeños.
“Esta noche salimos a cazar Chirinatos”; frase suficiente para pasar la tarde ideando cómo sería la “expedición” y el lugar que ocuparíamos en la fila, “india” porque había que colocarse por edad y altura de menor a mayor.

El abuelo iba delante con un farol encendido y a su lado se colocaba el nieto más pequeño –y el más inocente- con un costal o saco de esparto.
Tenía que colocar los brazos bien estirados haciendo que la boca del saco permaneciera abierta para que los Chirinatos pudieran caer en la trampa.
Había que caminar agazapados y despacio, sin hacer ningún ruido –cosa imposible porque los yerbajos resecos crujían bajo nuestros pies- el abuelo decía en voz baja y ceremoniosa: “Chirinatos al costal”, y los nietos contestábamos también sin alzar la voz: “Uno a uno y par y par”.
Entonces el pequeño portador del saco, tenía que apretar fuertemente sus manitas para impedir que los Chirinatos se escaparan, salíamos corriendo de la huerta y bajo la bombilla del exterior de la casa, comprobábamos que los Chirinatos habían desaparecido, echando la culpa al pequeño que con gran disgusto comprobaba, que no quedaba ni un solo Chirinato.
Naturalmente en su afán de hacer las cosas bien, el pobre niño, insistía en repetir la hazaña, confiando en que esa vez, lograría atraparlos y mantenerlos en el saco, culpando a los otros de haber hecho ruido o no haber sabido cumplir bien con su cometido.
Nuevamente toda la parafernalia y otra vez: “Chirinatos al costal” “Uno a uno y par a par” con idéntico resultado, hasta que cansados de la frustrada caza, decidíamos suspender la expedición hasta la noche siguiente… o el año siguiente o nunca jamás, porque los Chirinatos tenían idéntico final que los reyes magos o el ratoncito Pérez.

Continuará…