sábado, 9 de diciembre de 2017

COCO DE PIXAR Y PERFECTOS DESCONOCIDOS



COCO DE PIXAR   Y PERFECTOS DESCONOCIDOS  07-12-2017

Estamos en la larga semana de puente decembrino que podemos aprovechar para hacer cosas diferentes, una de ellas ir al cine a ver cualquiera de las proyecciones que más nos apetezca.
Antes del largo acueducto, el mismo día del estreno (1 de diciembre) tuve la ocasión de ver “Coco” una preciosa historia mexicana en dibujos animados, que teníamos ganas de ver y no nos defraudó en absoluto. Recomiendo absolutamente verla. A muchos espectadores vi salir llorando de la sala.

El pequeño Miguel nos cuenta la historia de su familia y vive la celebración del día de los muertos junto a sus antepasados, los que ya han cruzado al otro lado de la vida.
Una preciosa forma de desmitificar la muerte y hacer sentir que aquí no acaba todo mientras sigamos recordando a los que se van.
En México se honra a los muertos de una forma preciosa y puestos a heredar tradiciones extranjeras, ojala hubiéramos optado por ésta y no por la absurda y desagradable “Jalogüin”.
Si lo que querían los españoles es una fiesta “divertida” y esperpéntica, lo consiguieron, y dejaron a un lado el aburrido y tradicional ir al cementerio a poner flores.
Para recordar a los que ya no están, no es necesaria una escusa, aunque bien podríamos habernos fijado en la bonita forma de hacerlo en México, que es justo lo que recrea “Coco”.
¡En fin! Como suelo decir: “¡¡Qué adelanta un perro con un cantazo!! Hay opiniones para cada gusto y el mío no es Halloween, aunque hoy tocaba hablar de cine.
Otra película que vimos y reímos durante el puente, fue “Perfectos desconocidos”; una trama “reliada” por culpa del controvertido teléfono móvil llevado al extremo de la estupidez.
Una historia que se sabe cómo empieza, se intuye cómo terminará porque se adivinan secretos de cada uno de los personajes y se prevé que saldrán a la luz.
Lógicamente hay que verla para saber exactamente qué secretos esconden y de qué forma van a descubrirse.
Los últimos cinco minutos son lo verdaderamente absurdo de la trama.
La película está bien, para pasar un buen rato entretenido; eso sí, aunque la publicitan para mayores de 12 años, creo que para esa edad habrán historias más interesantes e infantiles que ésta en la que de sexo hablan y hacen.
Podréis llamarme viejuna, pero creo que antaño y ahora, para esas historias hay otras edades. Otra cosa son los “valores” que los modernos quieran inculcar a sus hijos y con los que los talluditos no siempre estamos de acuerdo… Opinar así ¿Cosas de la edad? ¡No! ¡Cosas de lógica, de educación, y valores!

Sea como sea, feliz sesión, feliz vida y ¡Feliz felicidad!

miércoles, 29 de noviembre de 2017

TAXI EN EL TEATRO LA LATINA



TAXI EN EL TEATRO LA LATINA  27-11-2017

Ayer pasamos el día en los madriles. Esa gran ciudad  a la que gusta ir y sobretodo volver… de ella.
En esta ocasión la excusa era ver “Taxi” la obra de teatro que en el de “La Latina” interpretan Josema Yuste y “El Monaguillo”.

Anunciaban lluvias y aunque son verdaderamente necesarias en grandes cantidades, he de reconocer que me alegré de que no hicieran acto de presencia. Nos hizo un día espléndido de temperatura, sol y “agustez”.
Desde bien tempranito el AVE nos dejó en la capital de España y aprovechamos el tiempo para hacer lo que allí nos había llevado; entre otras cosas pasar un rato muy agradable con una pareja amigos de Irene y su retoño el encantador Alejandro.

Hicimos una paradita  en la Puerta del Sol, y allí estuvimos un rato observando el gentío variopinto y multicultural. Yo creo que de haber pedido el DNI, pocos o ninguno eran oriundos del kilómetro cero español.
 Estuvimos muy atentas a las mujeres que se acercaban a otras personas ofreciendo romero, romero, haciendo predicciones futuras, mirando la raya de la mano a los pobres incautos que se acordarán de ellas en sus oraciones para el resto de sus vidas presentes y futuras.
Vimos cómo el hombre sin cabeza trataba de quitarse el sol de los ojos, con la mano a la altura del pescuezo.
A multitud de muñecos inocentes adelantando la festividad del 28 de diciembre a cualquier momento del año, sudando a mares bajo el disfraz que la vida les obliga a llevar.

No muy lejos de allí, comimos y reparamos fuerzas, luego buscamos el teatro para tomar café antes de ocupar nuestras privilegiadas localidades en la segunda fila.
Tuvimos la buena idea de tomar ese café en el del teatro cargado de añejas fotos y esencia de Lina Morgan; dueña y actuante durante mucho tiempo de ese local.
La obra: una simpática comedia de enredo con la única intención de hacer reír, y a fe que lo consiguieron con el teatro al completo. Más de una vez hubieron de parar diálogos hasta que cesaran los aplausos y las carcajadas.
Durante la trama, Josema Yuste le hace muchos guiños a su propio personaje de “Martes y Trece, cosa que se agradece porque nos trajo buenos recuerdos de aquellas Nocheviejas esperando ansiosos que el dúo apareciera antes de las campanadas. No creo que el mismo sentimiento hubiera tenido de haber sido Millán el que hiciera esos guiños a su otra parte del dúo, porque hace años que cuando lo veo en televisión no sólo no me gusta, si no que me pregunto por qué me gustó tanto.

Monaguillo, el otro actor principal de la obra, nos encantó con su simpatía y su personaje que le sentaba como un guante. Por lo mucho que este actor cómico nos gusta, elegimos “Taxi” y después de disfrutarlo, nos alegramos de la buena elección.
Una vez acabó el espectáculo, regresamos a Puerta del Sol. Desde la Calle Mayor ya vimos que no cabía un alfiler porque se divisaba una alfombra de cabezas bajo el gran árbol cono de azules luces centelleantes. La Navidad parece que está cerca y esas luces además de alegrar la vista y adornar las calles principales de las ciudades, cumplen con su otro cometido principal: insuflar la fiebre del gasto en regalos… todo muy normal, a excepción de la gran cantidad de policías que arma en ristre velaban por la seguridad de todas aquellas cabezas, que ni en Navidad, o precisamente por ella, deja de estar en grave peligro.
Hechas fotos y disfrutado de la iluminación navideña, nos adentramos en las entrañas de la gran urbe para tomar el metro de regreso a la estación del AVE que nos traería a casita, felices y con ganas de volver a pasar un día de aventuras y espectáculo ahí donde más variedad podemos encontrar.
Así estamos ahora, a la espera de ver en Valladolid muy pronto a “Faemino y Cansado” que nos traerá añejos recuerdos y nuevas ilusiones de reír mucho y disfrutarnos que es lo que nunca debería faltarnos en la vida. 

sábado, 25 de noviembre de 2017

HACER DE VIERNES



HACER DE VIERNES   17-11-2017

Contrariamente a lo que muchos puedan pensar, “hacer de viernes” no es pegarse un fiestón hasta que el cuerpo aguante ¡Nada más lejos!

Ser ama de casa no siempre fue tan “fácil” como lo es ahora que tenemos multitud de electrodomésticos que nos echan una manita, o dos.
Hoy voy a referirme a   mi madre y abuela Felisa: las señoras de la casa que acompañaron mi infancia.
 Hace varios antaños, cualquiera de los días de la semana, mi madre y la suya “sólo” se limitaban a lavar la ropa a mano; sin olvidar que había que arrecadar el agua yendo a la fuente más cercana (en nuestro caso la del “Lavajo Lugar”), porque al pueblo no había llegado el agua corriente;  barrer, quitar el polvo,  fregar la loza, y tener las ropas más resplandecientes  y las casas más ordenadas que había en Alaejos.
Además de ello, también todos los días del año tenían que hacer la compra porque no se  había inventado el frigorífico, ni tenían sueldo que aguantara una compra semanal. Además de pasar sus horas libres de la tarde zurciendo, remendando rotos, haciendo punto o ganchillo… planchando con plancha de hierro calentada a la lumbre que además de planchar lentísimo, podía cuando menos lo esperaban, soltar un tiznón negro en la ropa blanca que obligaba a volver a lavar la prenda.
Dicho esto, se entiende bien, que cada día de diario la comida en la inmensa mayoría del pueblo era “cocido”, que no tenía más gasto de tiempo en la cocina que poner todos los avíos en el puchero de barro (o la pota de porcelana colorada), cubrir de agua y dejar toda la mañana en la lumbre de leña, en el caso de mi abuela, o la modernísima cocina Bilbaína en el de mi madre ¡¡Cómo no iba a estar rico ese cocidarro!!
“Hacer de viernes” (palabra ya en desuso), en “aquellos tiempos” era el día en que los nervios de mi madre y mi abuela Felisa se ponían tan patas arriba como ellas ponían la casa haciendo una limpieza más en profundidad que la que hacían a diario.
Los viernes ahí las tenías con la herrada, el estropajo de esparto y la bayeta,  escoba en mano, gamuza y sacudidor en ristre dándole al polvo, limpiando hasta hacer relucir los cristales con alcohol y papel de periódico,  fregando el suelo de rodillas… ¿Fácil? ¡Pues tampoco! Porque el suelo del pasillo de aquellas casas, era como una alfombra de piedras incrustadas en cemento y enmarcadas a los laterales por las cortapisas hechas de losas rojas de barro como ladrillo cocido sin pulir. Las mismas losas que cubrían el resto del piso de la casa.
Las paredes tenían a mi abuela esclava porque eran de adobe, encaladas, y a un pequeño golpe se hacían “desollones” y la pobre no podía ver uno en su vieja e impoluta casa.
Más de una pellizquina nos hemos llevado los nietos; sobre todo yo que algún desollón hice sin querer, y aunque mi abuela me adoraba, también, como era hija de la hija que vivía en el pueblo, a la hora de reñirme había más confianza y la bronca me caía un poco más gorda… Reconozco que por eso mismo, por tenerme más cerca y verme crecer día a día, siempre fui un poquito más ojito derecho.

Si los nervios de mis “ancestras” eran  como puntas de lanza el día que hacían de viernes, cuando hacían la limpieza general de primavera, eran como filos de navaja de afeitar… Retiraban los muebles para limpiar por detrás, encalaban todas las paredes de casa y corral, recortaban las cortapisas con chauche… Sacaban brillo al brillo, de polvo no quedaba ni la “P” y todo relucía como nuevo.

He de decir que mi madre, la fregona sólo la utilizaba para las escaleras del portal. En lo de fregar el piso de rodillas, la yaya de mis hijas que murió hace casi un año con 86 eneros, muy a punto de cumplir 87, continuaba fregando el suelo de toda su casa de rodillas.
En esa manía como en otros millones de cosas, nunca me hizo caso. En su casa desde hace muchos años, tenía todas las comodidades modernas, pero su suelo –según ella- no quedaba bien con fregona ¡¡Eso es de marranas!!… ¡Ella y sus frases célebres! Muchas de las cuales utilizo en mi vida cotidiana tanto como la fregona.

Pues eso, este viernes he hecho de viernes y me ha quedado la casa como los chorros del oro… Aunque mi mérito jamás será el de las dos matriarcas de mi vida, de las que tanto aprendí a ser como soy… ¡¡Besos al Cielo para ellas!!

lunes, 13 de noviembre de 2017

BALADA TRISTE DE TROMPETA



BALADA TRISTE DE TROMPETA  13-11-2017

Se acabó. Él que animó tantas horas de fiesta, acompañando los pasos de Semana Santa con aquella inolvidable melodía; que alegró tantas verbenas, pasacalles y jaranas, se ha ido en silencio, muy rápido, sin apenas dar tiempo a que los suyos asimilaran la noticia de que el tiempo se le escapaba entre los dedos. Esos dedos acariciando los pistones de su inseparable trompeta que hoy quedó muda para siempre.

Nuestro querido músico ya estará con el señor Manolo “El cartero”, ensayando melodías para que allá arriba nadie esté triste.
 Dentro de apenas tres horas subirán al “tablau de Varela” que les han preparado en la Plaza del Cielo, para que toquen La Diana y la  bailen los alaejanos que allí moran, y que todos puedan escuchar y bailar en eterna verbena esa música que aquí jamás sonará igual.
Se fue la sonrisa pícara y burlona del hombre bueno curtido por el trabajo. Deja muy sola a su inseparable “Tere”. Esa mujer trabajadora incansable, luchadora, madraza y gran abuela que venció al monstruo que hoy se lo lleva a él de su lado para siempre.

Quiero enviar un fuerte abrazo a mis buenos amigos: sus hijos, a sus nueras, nietos, y a toda la gente que en verdad va a echarlo de menos en su día a día, en su mesa y en su vida. Todo mi cariño y fuerza para superar la pérdida.

Él ya sabe lo que hay después de cruzar el umbral. La Virgen de La Casita vestirá de gala para recibir a Teodoro y le dirá que las estrellas desde hoy, tienen sonido de trompeta.

Gracias por llenar las calles de Alaejos con tu música. D.E.P.

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