jueves, 6 de octubre de 2016

LA DISTANCIA NO ES OLVIDO MI QUERIDA AMIGA Mª ESTHER



Dice un bolero que la distancia es el olvido, y al igual que el bolero, yo no concibo esa razón porque a lo largo de mi vida he podido comprobar que ya sea a cientos o miles de kilómetros, la unión con algunas de mis amigas, la siento tan cercana como si pudiera girar mi cabeza y verlas a mi lado.

Querida amiga Mª Esther, la distancia nunca fue olvido porque nuestro cariño no mermó  desde jovencitas, cuando nos conocimos en Alaejos durante las fiestas de la Casita porque pertenecimos a la misma peña. Disfrutamos de aquellas “Casitas” irrepetibles y añoradas de juventud sana, alegre, honesta y divertida… sin dobleces ni aditivos externos. Para reír y soñar nunca hizo falta otra cosa más que el deseo de ser felices toda la pandilla junta. Luego aunque tú vivías en Madrid y yo en Valladolid, mantuvimos con largas cartas  un contacto asiduo y duradero, nunca dejamos una carta de la otra sin contestar. Cartas con confidencias que sólo  cuentas a la persona que te merece plena confianza, porque las dos sabíamos y sabemos no traicionar la amistad verdadera.

Las cartas no cesaron ni aun cuando tu destino te llevó a emprender una nueva vida en Estados Unidos, donde continúas viviendo. Conversaciones telefónicas no con la asiduidad deseada y ahora el magnífico Whatsapp que a diario nos permite un contacto casi físico.
Siempre te consideré una de mis mejores amigas. Sabes que te quiero muchísimo y me demuestras que es recíproco.
Podría haberte escrito esta carta en privado, pero sabes que me gusta compartir sentimientos con todos aquellos que me leen. Sé que no te va a molestar que así lo haga, porque sabes que a día de hoy jamás escribí nada con intención de molestar a quien verdaderamente quiero y aprecio. No me permitiría perder una verdadera amistad por decir públicamente lo que puedo hablar en privado; aunque sí lo hice cuando se me ofendió públicamente y públicamente me defendí, logrando mucho más de lo que ellos mismos creen. Ojala lo hubiera hecho mucho antes.

Las dos sabemos –por haberlo sufrido en carne propia- que hay personas que te saludan o no dependiendo cómo les sopló el viento ese día; o dependiendo de cómo le sopló a quien les manipula en contra nuestra –que los hay, y demasiados-.
Esas personas para mí no son amigos, son simples conocidos que un día compartieron aire con nosotros y no merecen la pena en nuestras vidas.
Otras en cambio, fueron verdaderamente  amigos y sin saber porqué te dan un portazo en plena cara, sin dar motivo y sin escuchar explicación.
Tú y yo somos de las que si algo nos molestó de la otra, hicimos lo coherente: pedir razones y una vez escuchadas, nos dimos cuenta que fue un malentendido o alguien que vino por detrás tratando de romper una amistad envidiable y por hablarlo entre nosotras, o hablarlo con los interesados, no lo consiguió. Así fue y así será para siempre. Tú eres de esas amigas en MAYÚSCULAS  que pueden contarse con los dedos de una mano. Soy afortunada por tenerte junto a las otras que formáis mi mano derecha. Las demás son valiosísimas amigas para lo bueno y lo malo, para las críticas constructivas, el café, la risa y el buen rato. Muy queridas, que también tiene sus manos ocupadas con sus cinco mejores amigas,  aunque no necesariamente seamos nosotras. El resto, son lo que antes dije, conocidos cercanos o simples seres que en ocasiones apuñalan por la espalda y que una vez nos robaron el aire limpio que respiramos a su lado. Así es la vida querida amiga mía, y bien lo sabemos ambas.

Hoy estás volando de regreso a tu vida dejando en España gran parte de tu gente y muchas, muchas lágrimas de incertidumbre, de amor y despedida eterna.
Me quedo con nuestras conversaciones de los últimos días. Con el sabor agridulce de muchas noticias que me diste y con la ilusión de retomar el contacto en cuanto deshagas tus maletas.

Feliz viaje de regreso, ojala sólo te esperen cosa buenas y si no lo son tanto, que puedas superarlas mirando de frente al mundo con tus grandes ojazos y tu sonrisa de buena gente. En España tienes quien te quiere, pero allí tienes los que ahora mismo son tu aire… Y me tienes a mí, para contarme todo lo que esa vida te depara y escuchar a esta vieja loca enamorada del amor, de la amistad y de la risa.

Sabiendo que tu mami está mucho más cerca que nunca de ti, y recordando que tenemos una importante cita pendiente en “Rodilla”…
Feliz vida mi querida Mª Esther

2 comentarios:

Esther Llorente dijo...

Hola Maisa,
No te lo vas a creer, pero lo primero que hice al llegar ayer de tan largo viaje -despues de coger dos aviones para poder llegar a mi casa- fue ver tus dos escritos.
Los lei, y sigo releyendo, y me siento tan emocionada por todo lo que dices sobre mi madre y sobre nuestra amistad, que casi no puedo contestarte pues se me saltan las lagrimas.
Y es que yo tambien siento lo mismo, desde el principio al final.
Sobre mi madre, porque tuvo una muerte envidiable, ella fue tan buena y generosa que no merecia sufrir. Fue para mi mas que una madre.
Sobre nuestra amistad, que mas que amigas somos hermanas desde hace mucho tiempo. Y espero que ese lazo nunca pueda romperse.
Gracias Maisa por compartir mi dolor y por darme tu carino de hermana. Y por supuesto queda pendiente ir a "Rodilla". Un beso muy fuerte. Esther.

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Gracias por tus palabras tan bonitas a pesar del cansancio de tu viaje y de tantas cosas como te han ocurrido en tu España.
Ese lazo nunca se romperá porque no permitiremos que nadie se inmiscuya para romperlo. Nosotras jamás lo haremos.

Miles de besos preciosa!!!

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