miércoles, 26 de febrero de 2014

HOMENAJE AL PEDO



HOMENAJE AL PEDO  21-02-2014

Así, como suena. Robándole a mi buen amigo Yuyu el título de uno de los  pasodobles: “Homenaje al peo”, que en 1995 estrenó con gran éxito con su chirigota “Los últimos en enterarse” más conocida como “Los Cabrones”. Tan exitoso es el dicho pasodoble que a día de hoy sigue estando en su repertorio y es una de las piezas más solicitadas en sus actuaciones. ¡Por algo será!
Pedo: “ventosidad por el ano”. ¿Quién no buscó esta palabra cuando aprendía a utilizar un diccionario en la escuela de su infancia?
Los primeros chistes con los que nos reíamos de niños, siempre tenían que ver con Pedos y su cercano familiar: “La Caca”.
Pedos… ¡tan despreciados como las galerías!

  No entiendo por qué al cuerpo humano se le permite sin que parezca feo, toser, por muy griposo que estés, o  estornudar en público y hasta sonarse los mocos que eso si es asqueroso  y peerse sería descarado, maleducado y grosero.
Peerse es una de las cosas más sanas que existen. Los médicos te dicen: “No fumar, no beber, no comer como cerdo, ahora eso sí, no te guardes los gases  que es malísimo”.
Conozco a quien  le ha pasado ir al médico a urgencias pensando que era un infarto y cuando corrieron a llenarle de cables para hacerle toda clase de pruebas con velocidad de paro cardiaco, descubrieron que eran gases y le dio más vergüenza que llamarse Urdangarín.

Pedos, queridos pedos tan buenos para la salud y el humor y tan mal vistos… ¡¡Bueno, vistos no!! Tan mal oídos y peor guardados por aquellos que reniegan de ser pedorros y tras copiosa comida, se hinchan de gas como el pez globo,  llenando de veneno el aire al soltar añejo lo que pudo salir sin acumulación y convirtiendo un simple prrr en putrefacta cloaca… Que por mucho que tosa para disimular el ruido, no hay quien pare a su lado.
Pedos, que las más pijas deciden renombrar para hacerles más livianos e inocentes, ridiculizando el nombre tanto como la actitud de la interfecta.
Un pedo es un pedo, sale a pedo y huele a pedo, aunque lo apodes absurdamente con diminutivos que no vienen al caso. Pues que sepas niñata, que aunque lo llames “pedete de princesa” tiras pedos como todo el mundo y por el mismo sitio ¡Faltaría más!
Si entras en un wáter público y al hacer pis se te “escapa” un pedo, te mueres de la vergüenza. ¿Pero dónde vamos a llegar? ¿Ni en un puñetero Wáter nos está permitido el alivio gaseoso que nos invade y tenemos que decir se me escapó, en vez de me lo tiré y punto?
Si Dios hubiera querido que no fuéramos pedorros, no los habría hecho manifestarse con sonidos tan carcajeantes.

Cuando escribí mi primer libro de poesías: “De mí para vosotros”, incluí un poema dedicado a este molesto y enojoso aire objeto de muchos de nuestros sofocos, y tema de muchas risas sanas y estruendosas. En aquella ocasión –como en tantas otras- mi madre no estuvo de acuerdo con mi decisión, pero he de deciros, que quizás el resto del libro era malo malísimo, (aunque quiero creer que fue porque el tema les parecía insólito para un libro de poesía), la cosa es que  todo el mundo que lo leyó, me felicitaba por él, añadiendo: “¡Qué buena la del pedo!”.
Años más tarde recité en público “Loa al pedo y aledaños” en el certamen literario de Alaejos de 2006, con gran éxito de risas y aplausos por el aforo lleno.

Hay que defender el pedo y no solamente por salud. Hay cosas que se deberían hacer en privado, como por ejemplo sonarse la nariz y he visto personas pretendidamente educadas, sonarse  sentadas a la mesa delante de un plato de comida (o merienda).
Una vez en el patio de mi casa que no es particular, alguien contó un chiste de pedos y otra alguien comentó con cara de asco: “a mi estas cosas no me gustan”. Dejamos el tema y seguimos hablando y riendo con bullicio lógico de varias personas pasando un rato muy agradable de charlas, chistes y bromas.
Casualidad que hubo un silencio total en un instante y justamente escuchamos un pedo aflautado. Todos miramos partidos de la risa hacia la emisora, que no era otra que la de “A mi estas cosas no me gustan”, que como defensa dijo: “lo siento, me dolía la tripa, pensé que no se iba a escuchar ¡¡como ya me he tirado varios!!” La muy pija, como estábamos al aire libre se zurraba sin duelo, hasta que un silencio la dejó al descubierto… Y no la pasó nada.

Creo que se equivocó quien demonizó ese fluido corporal gaseoso y no otros sólidos, pienso que o todos, o ninguno. Un pobre pedo oler huele, y cuanto más te lo aguantes peor, pero es menos peligroso el fato pedal que el estornudo y la tos y ahí tenemos al pedo discriminado desde que el mundo es mundo y Eva la dijo a Adán: “cerdo, eso se hace fuera de la cueva”. A lo que él resignado contestó: “¡¡Pa eso te he dau yo mi costilla!!

2 comentarios:

María dijo...

Decía mi padre, al ver a su niña, futura señorita modosa (si me viera ahora, jajaja) "Peete hija que en una tumba hay escrito: por un peo aquí me veo"

Besos

Marisa Pérez Muñoz dijo...

JAJAJAJAJA Sabio tu padre!!!!

Quien nunca ha tenido un colico de gases, no sabe ni que exite semejante dolencia.

Besotes de cuchillos largos

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