domingo, 27 de mayo de 2012

EL TORO DE LA CASITA 2012


EL TORO DE LA CASITA -26-05-2012

7 de la tarde, hora taurina.

La tarde invitaba a acercarse a la inigualable plaza de Alaejos a disfrutar del espectáculo taurino que con motivo de la fiesta del 10 mayo, y con el nombre de “El toro de La Casita” aún quedaba pendiente de celebración.
Este es el 2º año que se celebra y dado el éxito del anterior, se supone que este también lo será. (Escribí gran parte de esta crónica durante la espera sentada en el “tablau”).

2 toros 2 de magnífica estampa habían sido encajonados para ser soltados por las calles de la villa –por las que habían sido debidamente entalanqueradas y protegidas-.

En la plaza mayor, el ambiente festivo y festero recordaba las septembrinas “Casitas” de antaño y despertaba añoranzas de aquellos tiempos en que con su típica plaza de palos, se celebraron corridas y carreras; revolcones, sustos;  gritos en el graderío y adrenalina de los más osados al sentir las astas a punto de rozar sus cuerpos. Sólo faltaba “La Mariseca” en la ventana del ayuntamiento.
Los balcones estaban llenos de gente y la mayoría cubiertos los enrejados con la bandera española. Estos balcones la lucieron siempre durante las fiestas, no  es “moda” sólo para festejar “la roja”.

Llegué a mi querida plaza con una hora de antelación para poder encontrar un buen sitio desde el que no perderme nada de lo que ocurriera a mi vista.
Poco a poco se fueron llenando los huecos de las gradas portátiles y el sol de frente amenazaba con freírnos el cerebro y cambiar el tono blancuzco e invernizo por otro doradito que luciremos durante el ya próximo verano.

A las seis y cuarto, la plaza estaba llena “a reventar”; tanto las gradas como el suelo adoquinado. Las mismas caras de todos los años… No, muchísimas más; se habían vaciado los pueblos de la comarca para llenar Alaejos.
Que el espectáculo fuese gratis, ayuda mucho a este tipo de festejos… y los toros ayudan más. En muchos lugares no sólo de España, no se conciben las fiestas sin toros; ese animal noble, bravo de estampa majestuosa que da de comer desde a los ganaderos, hasta el que aprieta los tornillos del camión que los transporta.
Los toros –en este caso- iban a contribuir al divertimento de tantísimos aficionados como nos habíamos reunido bajo el cielo de Alaejos; unos jugándose el pellejo citándoles de cerca, otros, jugándonos el nuestro bajo el implacable sol; el toro haciendo lo que más le gusta –además de comer y dormir en la dehesa- correría tras todo lo que se moviera intentando embestir y demostrar su bravura.

Continuaba manuscribiendo crónica durante la espera a que dieran las 7,  sonara el “cuete” y el primer toro nos hiciera olvidar, el largo invierno, la crisis, el aplastante sol… afortunadamente la temperatura no era tórrida y corría un vientecito que aliviaba la implacable solana, que soporté estoicamente con mi visera o cuando dejé de escribir, con mi paraguas a modo de sombrilla.

A poco más de las seis y media, suena el primer cuete para avisar al personal rezagado.  Acababan de ubicar junto al “Mayo” el cajón con  uno de los toros y el animal nervioso daba golpes acelerando los corazones de las personas que estaban en el suelo sin guarecerse.
Un grupo de mujeres –las más nerviosas de las menos madrugadoras- buscan con premura un sitio en el cuajado “tablau”, y el miedo las hace pretender hacer bueno aquello de “los últimos serán los primeros”. Y se acomodan a golpe de codazo, aireando alguna de ellas mortífera sobaquina.
Bajo los soportales, parapetados tras las talanqueras, había tanto ser humano que no cabía un alfiler y la plaza estaba llena de gentío ¿Dónde se van a meter cuando suelten el toro? ¿Y si le da por envestir a esas talanqueras? Eran mis incontestables preguntas.

He visto los carteles anunciantes en los que figuraban multitud de patrocinadores, entre ellos los bares -que estaban a rebosar- pese a haber estado reticentes este año a colaborar, eran los primeros beneficiados, cosa de la que me alegro, para que el próximo año también se animen a hacerlo.

Por fin dieron las 7 en el reloj de nuestro ayuntamiento y sonó el esperado petardo en las inmediaciones del Bar Carrasco, desde donde fue soltado el primero de los morlacos, que pronto estuvo en la plaza provocando los primeros sustos… un resbalón en mal momento y a un muchacho el culo le olió a cuerno; afortunadamente, no hubo cogida, sólo regañinas de sus amigos que quizás le dolieron más que el propio susto.
El toro subió calle arriba y abajo volviendo a la plaza en otras dos ocasiones hasta que volvieron a encerrarlo en un pequeño toril prefabricado a tal efecto.
Larga espera de no menos de 40 minutos –afortunadamente ya con el sol escondido tras la torre de la iglesia de San Pedro; y de nuevo otro cuete avisó del inminente desenjaule del segundo cornúpeta, que rápidamente barrió la plaza dando una vuelta a la fuente y algún susto a un señor que en ella estaba y resbaló, aunque por suerte el toro no quiso fijarse en él.
Enseguida el bravo animal respondió a una de mis preguntas cuando comenzó a envestir con fuerza las talanqueras que ondeaban como banderas al viento (casi). Quienes estaban bajo el soportal se movieron para evitar que las astas les rozaran, pero a la tercera envestida, a punto estuvo de ocurrir la tragedia.
Con el movimiento de gente, una parte de los soportales quedó más llena, justo ahí el animal metió la cabeza y empujó con uno de sus cuernos a Laura, una espectadora osada que quiso ver el espectáculo tan de cerca que casi se lo lleva puesto.
Afortunadamente, el empellón no fue con la punta del pitón, fue un varetazo sin graves consecuencias y la fiesta continuó para todos; incluso para ella.

Una bonita tarde de toros disfrutada en la plaza de mi pueblo rememorando viejos tiempos y deseando poder volver a hacerlo.  

5 comentarios:

María dijo...

Estupenda crónica.
¡Lástima de periodista que se han perdido los medios!

Besos

Castrodorrey dijo...

Así es, una bonita tarde de correr toros en un precioso lugar, Alaejos, en este caso. Preciosa estampa mu bien descrita, amiga mia.Y claro que la gente debe saber que los toros embisten, para raudos, colocarse a buen recaudo, no sea que entre el "tablau" y el morlaco, les coloquen en el... ¡díos mio que no lo digo!
Un abrazo

Marisa Pérez Muñoz dijo...

jajaja, gracias María. La verdad es que he leído crónicas peor redactadas; pero de ahí a periodista... ¡¡Claro que si vemos los que cobran por ese título sin tener carrera ni en las medias!!

Feliz semana guapa. Besitos a Manuel

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Gracias por tu comentario Julio.
¿Has leído el comentario de Mª Esther de la entrada anterior?
Nos ha escuchado desde "Güasinton" Mira que importantes somos jejeje

Abrazos y también feliz semana

Anónimo dijo...

alguien sabe donde hay fotos del encierro

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