viernes, 28 de agosto de 2009

VARELA, LEYENDA EN IMÁGENES DE LA HISTORIA DE ALAEJOS... Y MUCHO MÁS










El próximo domingo 30 de agosto, Pedro Varela recibirá una placa homenaje por haber sido “El fotógrafo del pueblo”.

Aquí quiero hacerle mi particular homenaje porque él, siempre estaba allí y gracias a él, tengo tan gratos recuerdos guardados “como oro en paño”.

Varela, el hombre que durante más de cuarenta años fue nuestro fotógrafo “de cabecera” y al que debemos gratitud por los millones de recuerdos atrapados en la “Werlisa” que siempre llevaba colgada al cuello, recorriendo no sólo las calles de Alaejos, también recorría todos los pueblos de la comarca, e incluso miles de soldados del Ferral del Bernesga (León) tendrán en sus casas las fotografías de cuando hicieron la mili en aquel acuartelamiento.

Una pequeña cámara que sin necesidad de grandes teleobjetivos, ni aparatosos “gran angulares” captaba las imágenes de los momentos más variopintos de la vida “de entonces”, y de todos los aficionados a la fotografía que no podíamos siquiera disponer de una cámara de retratar propia.

Las fotografías de Varela con el tiempo tuvieron su propia identidad: su nombre en una de las esquinas abajo, y detrás su inconfundible sello con la fecha impresa, cosa muy de agradecer para unir el recuerdo del hecho con la fecha en que ocurrió.
Gracias también a Varela, tengo esa misma costumbre y en todas las fotografías que guardo en papel, detrás, llevan la fecha.

En esta era de sofisticadas e impensables cámaras digitales, que sin necesidad de carrete ni largas sesiones de delicado revelado, nos hacen difícil creer que hubo otros tiempos en que había que recurrir a un fotógrafo profesional si queríamos retratarnos, y no me refiero a los carísimos profesionales de ahora que se forran a costa de una sesión fotográfica en ocasiones tan “posada” y “atrezzada” que pierde la espontaneidad del momento y modelo a retratar.

No hay un solo Alaejano que no tenga en casa una buena colección de fotos de Varela, no sólo de bodas, comuniones, bautizos… cualquier acontecimiento era bueno para ser fotografiado.
Un paseo por la carretera, la primera vez que el novio entraba en casa de los padres de la novia, la primera vez que un recién nacido salía a misa en brazos de su madre…el mondongo, las meriendas de San Isidro, las rosquillas de San José, los jueves de compadres, un baño en una balsa cuando las únicas “piscinas” donde podíamos darnos un refrescante baño eran precisamente eso, balsas donde se almacenaba el agua para el riego de las huertas…

Recuerdo cada “Casita” a la salida de los toros, era obligada la visita a la casa de Varela a esperar que terminara de revelar las fotos del día para poder llevárnoslas.
Sobre una camilla reposaban los montones de fotos disparadas durante aquellos días de la fiesta y entre ellas, elegir la nuestra para llevarla a casa y durante un año, mirarla y soñar con que llegara la siguiente Casita…

Tantas y tantas cosas, por las que quiero darle las gracias señor Varela.

2 comentarios:

Inma dijo...

Bonito homenaje, Marisa. Me encantan las fotos y procuro tener siempre la cámara creca y preparada, eso si, para que salgan los demás.

Un beso:

Inma

Anónimo dijo...

Yo tambien quiero unirme a ese homenaje y hacerle llegar al Sr. Varela mi gratitud, porque gracias a su trabajo aun guardo esos recuerdos de mi infancia. Parece que le estoy viendo. Gracias! Esther.

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