jueves, 12 de febrero de 2009

PÁGINA WEB DEL CLUB CICLISTA ACTUALIZADA

Foto tomada al término de la visita al museo del encaje en Tordesillas, el pasado 27 de Julio de 2008

He recibido este correo de Gerardo informando de la actualización de la página Web del Club.
Aquí os la dejo.



Hola amigos y amigas:

Os escribo para deciros que la página web del Club está casi totalmente actualizada. En ella podéis encontrar ya los contenidos de las excursiones que se van a realizar en el 2009, la nueva directiva, el listado actualizado de socios y de los alumnos de la Escuela de Ciclismo, las crónicas de la temporada pasada, las fotos del 2008... Por cierto, hemos remodelado la Galería de fotos, ordenándola por años para que sea más fácil encontrar lo que busquéis. En fin, que la hemos puesto totalmente al día.
¡QUE LA VISITÉIS Y LA DISFRUTÉIS!

Por si alguno todavía no sabe la dirección, ahí va:
http://www.ccalaejos.com/

El evento más inmediato es la reunión de la JUNTA DIRECTIVA el 28 de febrero y, probablemente, la presentación y entrega de la revista el 14 de marzo.

Un abrazo

Gerardo

martes, 10 de febrero de 2009

¡¡SI SANTA AGUEDA LEVANTARA LA CABEZA...!!

Fotografía obtenida el 5 de febrero de 2003
(Crítica no exenta de acidez y fina ironía, salpicada de humor y verdades como puños)

Pues sí, si Santa Águeda levantara la cabeza, además de darse un susto -y un golpe en la frente con la tapa de la caja- atizaría una buena reprimenda a muchas de las mujeres que celebran actualmente su fiesta en la forma que lo hacen.

Santa Águeda, Virgen y mártir, patrona de las mujeres y a cuya cofradía sólo podían pertenecer las casadas. ¿Contradicción? En todo caso, ya se le está poniendo remedio; en muchos lugares ya permiten ser cofrades a las solteras.

Si verdaderamente merece la pena luchar y trabajar, es por las recompensas que recibimos, una de ellas y no menos importante que las demás alegrías de la vida, es la que nos llega en forma de fiestas, de risas, de buenos ratos con la familia y naturalmente con los amigos. Eso es lo que yo opino y en esto como en todo, lo hago con conocimiento y por qué no; porque me da la gana escribir sobre esto ¡faltaría más!

Es evidente que celebrar “Las Águedas” con el carácter reivindicativo que tenían antiguamente, ya no sería razonable, porque antes, las mujeres casadas, sobre todo las que habitaban en ciudades pequeñas o mucho peor, en pueblos, vivían sometidas a la rigidez del marido (no diré tiranía, aunque en muchos casos lo fuera) y sólo tenían al año el 5 de febrero para tomar “la vara de mando” en sus casas y “hacer lo que quisieran” porque ese día, “mandaban ellas”. Ilusas/os.

Afortunadamente en la actualidad, la mayoría de los maridos tienen la mente mucho más abierta que sus congéneres antepasados y las mujeres no tienen que esperar a que sea Santa Águeda para divertirse reuniéndose con sus amigas o celebrar incluso “comidas de empresa” por navidad, aunque no trabajen fuera del hogar.

Las Águedas se pueden celebrar de muchas formas. Reunirse en masa y hasta sacar un poco los pies del tiesto no es tan criticable, pero perder la dignidad es demasiado. Mucho peor escudándose en una cofradía religiosa.
Si ahora la mujer se reúne con sus amigas cuando quiere (o cuando su tiempo libre y deseo lo permiten), lo de lanzarse en bandadas a la calle alborotando como locas, está llegando a convertir las Águedas en un esperpento donde muchas se pierden el respeto a sí mismas, ridiculizando su condición de mujer

Terminar la “aguedada” en un espectáculo de “boys”, parece que se está convirtiendo en algo demasiado “tradicional”. Es como si cada vez que sus maridos se reúnen con los amigos, terminaran la fiesta borrachos como cubas y perdiendo mucho más que los papeles en una barra americana.
Muchas aprovechan también para airear el pellejeo de los abrigos, y de alguna que otra ropa, a ser posible novedosa a la vista de sus amigas, o para adornarse como un árbol navideño con todo el joyerío que les cabe en los dedos, las muñecas y el pescuezo.
Otras –sobre todo en los pueblos- festejan vestidas con el hermosísimo traje regional castellano; algunos de valor incalculable por antigüedad y elaboración artesana, y en otros casos meros disfraces de carnaval. En esto como en todo, también hay categoría no tanto del traje como de quien lo viste.
También hay otras mujeres que por no engalanarse con el pesado traje castellano, simplemente arrastran por el suelo de su pueblo los flecos de un mantón de Manila que no saben portar. Mantón en ocasiones heredado; fruto de algún regalo o comprado en Canarias que “sale mu bien de precio, y total pa un día…”

Que a una mujer le denominen “Maruja” es signo de menosprecio y por eso no me gusta en absoluto emplear tal término, pero en muchas ocasiones, celebrar las Águedas, le pese a quien le pese, es más “marujeo” que otra cosa.
Hago hincapié y repito que esto ocurre “en ocasiones”, porque meter a todas las mujeres “Aguedonas” en el mismo saco, no me parecería justo.
Durante unos pocos años, -allá por el lejano 2003- he pertenecido a la cofradía de Santa Águeda en Alaejos, aunque mi leve incursión en ella no pasó de asistir un par de veces a las vísperas, comida y posterior baile. La “escusa” por la que me apunté dejó de existir y me borré.
De aquellos pocos años recuerdo que la primera reunión comenzaba alrededor de las cinco de la tarde en la iglesia para celebrar “las vísperas” y luego las cofrades con los estandartes, seguidos de la música y el alegre bailoteo de quienes tienen cuerpo o deseo de ello, recorrían algunas calles del pueblo hasta llegar a la casa de quien sería la mayordoma durante las fiestas en honor de la patrona.
La anfitriona recibe la vara y el pendón de alcaldesa y al resto de cofrades, con música y una hoguera a la puerta de su vivienda, mientras obsequia con pastas, limonada y en muchos casos algo más que un simple “picoteo”, que en esto también hizo su aparición la “competencia” y por temor al critiqueo, o por no ser menos que sus predecesoras, no escatiman en gastos para el convite aunque tengan que dejar medio sueldo en toda clase de bebidas y bocaditos, sin tener en cuenta que van a ser criticadas igualmente: Si se quedan cortas, las tildarán de roñosas y si sobrepasan el gasto pretendiendo “destacar por rumbosas”, se les tachará de exagerada y de querer “ser más que nadie”. Por tanto, que cada una haga lo que mejor le convenga a su economía familiar, porque en cualquier caso va a ser juzgada con idéntica dureza.
Si alguien no está de acuerdo, ruego que me argumente lo contrario. Me gusta saber el punto de vista de quienes me leen.
Tras ese primer “picoteo” muchas de las asistentes desaparecerán camino de sus casas a preparar la cena al marido; si es que no tuvo la precaución de dejarle algo preparado. (En esto ha cambiado poco la tradición).
Finalmente el grueso de la reunión, se traslada a otro lugar, aunque sin música ni pendones (estandartes), para seguir junto a todas las demás cofrades, comiloneando en otro refresco-merienda, costeada en este caso con parte de las cuotas que pagan las Aguedonas –como debe de ser-.
Tras en empance, se desperdigan ya en grupos más reducidos, hasta ocupar alguno de los bares del pueblo para tomar café copa y lo que cada una tenga por costumbre.
Las que fueron a poner la cena, suelen ser las primeras en desaparecer y para no abusar de la benevolencia del marido, regresar a sus casas a continuar la fiesta bostezando aburridas a su lado, porque –aunque no la tenga en cuenta- se siente tranquilo de verla de regreso… por si algo se le pueda ofrecer al hombre.
Al día siguiente, para celebrar “como dios manda” la fiesta comienza con la misa y posterior procesión, donde se pasea por las calles del pueblo a Santa Águeda, bailando en su honor a ritmo de jota y pasodoble.
Tras la procesión… a poner la comida al marido unas, y otras a tomar vermú para hacer tiempo hasta la hora de comer en un restaurante pactado, donde a los postres, llega la orquesta para tocar algunas piezas, para goce disfrute y desfogue de las muchas bailonas –bien por ellas- que hay en mi querido pueblo.
Al término del susodicho baile, una visitita a casa para cambiarse de ropa, y darse una refrescadita mientras se le sirve de nuevo la cena al marido.
Después para continuar la fiesta, se celebra un baile que las cofrades se regalan a sí mismas y a su vez invitan a quienes no lo son, para que acudan al salón social a bailar hasta que el tiempo aguante; que en muchos casos, no es tanto y alguna llega a casa a gatas… Nada que no se pueda “confesar”. Aquí Santa Águeda pondría buena nota a la mayoría de sus cofrades… o cofradas, que diría la ministra de igualdad.

Afortunadamente en Alaejos, y seguramente en otros muchos sitios, -pero sólo hablo de lo que conozco- la esencia de esta tradición no se ha desvirtuado tanto como en esta bonita ciudad donde veo el sol cada mañana que no hay niebla –que dicho sea de paso, la tradición de Águedas no es tan ancestral- o en otras tantas ciudades cuyas calles son invadidas por mujeres en grupo, alborotadas, gritando desmesuradamente como niñas, cuando la mayoría tiñen canas y maquillan arrugas, sobre todo en el sentido común.

Señoras; en Águedas, no vale todo, mucho menos perder la dignidad como mujer. No despierta admiración vuestra algarabía, tan sólo lástima y reproche de muchas mujeres, por vuestra apología del marujismo más descerebrado e inculto.

También en esto, como en todo, que no se den por aludidas quienes no actúan de la forma bochornosa que he mencionado, a ellas no va dirigida esta crítica, pero sí, por ellas escribí con respeto esta crónica.

Desde hace unos pocos años, las cofrades de Alaejos celebran reuniones de hermanamiento entre pueblos el día de la víspera.
Cada año un pueblo ejerce de anfitrión y las Aguedonas del lugar, se afanan en agasajar a sus visitantes con un refresco con pinchoteo y bailes típicos de la región.
Es una buena forma de festejar a la patrona de las mujeres y de aunar o al menos de conocer las diferentes formas de celebrarlo en los distintos pueblos de la comarca.
Dudo que esta fiesta sea solamente una manifestación religiosa, mucho menos reivindicativa sobre los derechos de la mujer, la verdad no lo creo, aunque de ello habría tanto que hablar, que será en otro momento.
Con todo mi cariño para quienes no se darán por aludidas al leer esta crítica que huele a fogones, porque la he escrito mientras preparaba la comida. (Sabido es que las mujeres podemos hacer más de una cosa al mismo tiempo y a fe que soy excelente ejemplo de ello).
¡Ah!, por si alguien lo pensó al leer las primeras líneas de esta crítica y aun así continuó leyendo (gracias); me parece mucho más irreverente cómo se celebra su fiesta en determinados casos, que el simpático apunte del susto de la Santa si levantara la cabeza.

viernes, 6 de febrero de 2009

EL DESPEGUE DE "AIR CON EL CARAIR..."


3-2-2009

El despegue del vuelo “Air con el carair, carair, carair… las compañías aéreas que tiene mi Cái”, comandado en música y letras por José Manuel Sánchez Reyes y por José Guerrero Roldán “Yuyu”; asistidos por toda la tripulación, aterrizaron el martes 3 de Febrero en el Gran teatro Falla gaditano.

Como no podía ser de otra manera, la chirigota no defraudó y gustó incluso a quienes esperaban ansiosos para criticarla… que alguno habría porque nunca faltan.

Mi chirigota –porque lo es, y así me lo hacen sentir ellos mismos- un año más se coloca a la cabeza de las mejores que han pisado las tablas del Falla y no únicamente en la presente edición.

Cuando al fin se abrió el telón, y sin abrir la boca, nada más ver la puesta en escena ya tenían al público en el bolsillo riendo entusiasmados.

La tripulación iba “sobrecargada” de buen humor, para lanzarlo en paracaídas sobre los que tuvieron el privilegio de ocupar una localidad en el teatro.

Todos estaban guapísimos, pero esas dos azafatas… impresionantes Fernando y Ricardo.
Mis pilotos favoritos; ¡¡qué tres perchas!! Al comandante Yuyu le sentaba bien hasta el megáfono.

Los espectadores disfrutamos como digo, sin que ellos hubieran abierto la boca, porque fue abrirla y tener rendido el Falla a sus pies.

Afortunadamente y aunque fuera escudriñando la pequeña pantalla que proporciona imágenes a través de la pagina web de la emisora local, pudimos el resto del mundo disfrutar en directo de la actuación.

Grandiosa la presentación con esa traducción simultánea que daba idea de lo mucho que aun nos quedaba por ver.

Yuyu y Sánchez Reyes, dos seres humanos privilegiados porque el destino quiso concederles arte, ingenio, grandeza de corazón y maestría. Todo ello fundido en cada nota, en cada palabra y en cada una de las gargantas que hicieron realidad sus canciones.

Han parido sin dolor ni epidural una chirigota gaditana engendrada para ganar este año el primer premio; y lo que es mejor, nace con el deseo de compartirla, para que podamos disfrutar de ella tantas personas anónimas, que como si de una criatura propia se tratara, la amamos aún antes de que vea la luz y una vez en este mundo de farándula, competencia desleal y envidia, hacerla subir por derecho a lo más alto en el concurso, en las plazas gaditanas y en los escenarios de España entera.

Gracias amigos míos por vuestro trabajo. Una vez más, no ha defraudado. No ha sido en vano vuestro esfuerzo. Estoy segura que este año si que sí… os lo lleváis… ganarlo lo habéis ganado siempre.

Dedico el símil anterior a Aitana…. ¡¡Aitana!!... tú más que nadie puedes presumir de serlo porque llevas el “aitanismo” incluso en el nombre.

Bienvenida a la vida, preciosa.

Tú si que has sabido llegar a este mundo anunciándote con el mejor “bombo y platillo”.

domingo, 1 de febrero de 2009

SU TABACO: “NO, GRACIAS”

Con todo mi cariño.
Especialmente para mi marido que lo logró e Inma de Jardi que lo está logrando.
Felicidades también a todos aquellos que dejasteis y dejaréis de fumar para siempre.
La vida es muy hermosa sin depender de algo tan absurdo.
Enhorabuena. Eres valiente enfrentándote a él cara a cara.
No sientas tus manos vacías, ni las llenes por ansiedad con otros que amplíen tu cuerpo y retuerzan tu espejo.

Ahora sentirás el aire limpio, volverá el placer de los sabores intensos y sentirán tu perfume tal y como fue diseñado.
Tus besos tendrán tu sabor y no el suyo, pero sobre todo, también has liberado a tus hijos de la dictadura del tirano que te atrapó en sus redes poco a poco y sin previo aviso.

Por culpa de uno de ellos, y en un descuido de quien esclavo de él creía disfrutarlo, siendo mi niña muy pequeñita, sintió su quemazón en la córnea de unos de sus hermosos ojos negros.
Afortunadamente, tuve la suerte de encontrar su huella con la rapidez suficiente para que mi niña nunca perdiera visión, ni quedara en su ojo huella alguna, aunque fueron días de molestias, incertidumbre y pesar, hasta poder comprobar que así sería.
El dolor de mi hija durante la exploración y las curas, quedaron impresas en mi ánimo, y ahora, veinte años después me sigue encogiendo el alma recordarlo.

Jamás tuve uno de ellos entre mis manos para llevármelo a los labios. Pasivamente sufrí su presencia muy de cerca, sin darme cuenta que me perjudicaba, que me tenía atrapada tanto como a quienes estúpidamente queman su dinero y sus pulmones atrapados en el negro alquitrán que inhalan, inundando los lugares cerrados y públicos hasta hacer su aire irrespirable; extendiéndose en cantidades infinitas durante las reuniones de amigos, que terminan convirtiendo en un suplicio respirar, a quienes nunca enganchó en sus redes el consumo del traidor.
Me pregunto qué pensarían los consumidores de los no atrapados, si cada vez que ellos nos regalan humo, en justa reciprocidad, nosotros quisiéramos contribuir en igual medida a cargar el ambiente expeliendo silenciosas flatulencias.
Tentada estuve muchas veces de hacerlo, sobre todo cuando coincidí con algún desaprensivo en ascensores o recintos cerrados, convertidos por ellos, en cárceles para nuestros pulmones, donde encierran sin juicio ni sentencia nuestro deseo de no condenarnos a su esclavitud.

El día que mi compañero de viaje decidió romper con ese lazo que lo atrapaba, pude al fin comprobar el verdadero y maravilloso sabor de sus besos.

Verás como ahora podrás recordar sabores olvidados, que disfrazados de nicotina se hallaban ocultos en tus papilas.

Cada golpe de tos que ya no volverá, y la aspereza de la voz que no has notado, te traerán a la garganta la limpieza y nitidez de tu infancia.

Sobre todo, y mucho más importante: recuperarás tu libertad, incluso la autoestima, porque cada vez que lo veías encendido entre tus dedos, ya no te provocaba placer, sino aversión, porque la ansiedad, no aparecía por no tenerlo, sino por no poder desterrarlo de tu vida. Lo encendías para vengarte de él, sin darte cuenta que tras deshacerte de uno, la necesidad de eliminar otro, era aún más irresistible.

Por ultimo y no menos importante: con el dinero que ya no quemarás, podrás permitirte algún caprichito.
Guarda cada día en una hucha el importe que empleabas en engrandecer la industria de quien te oprimía. Ese será uno de los primeros regalos palpables que te harás, porque el primero, no lo dudes, ha sido la propia decisión de desterrarlo para siempre de tu vida y la de los tuyos.
Espero que tu tesón, valentía y fuerza, sean contagiosos y como reguero de pólvora corra tu entusiasmo entre tus amigos, para que también ellos puedan vencer al gigante de 10 centímetros que les esclaviza.

Ahora ya sabes, a este enemigo… ¡¡agua!!

Enhorabuena para ti; para todos los que tomaron tu misma decisión y la mantuvieron firmemente para siempre, y para todos los que van a lograrlo desde hoy.

BIENVENIDOS...

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