domingo, 30 de diciembre de 2007

FELIZ 2008

A todos los que visitáis este Blog, quiero desearos lo mejor para este 2008 que nos llega.

Al mismo tiempo me gustaría agradecer la confianza que pusisteis en mí leyendo siquiera parcialmente algunas de las críticas o crónicas expuestas aquí.
Gracias a todos los que lo habéis visitado alguna vez y gracias inmensas a quienes además dejasteis vuestra opinión. Espero seguir gozando de vuestra amistad y compañía.
Quizás algunas crónicas os parecieron demasiado extensas… cierto, pero no siempre se pueden resumir, porque quedaría sin explicar la mitad de lo que pretendo. Por eso no es malo que le dediquéis un rato de vuestro tiempo, quizás incluso os guste la lectura o incluso dejar vuestra opinión al respecto.
Prometo continuar con la misma ilusión de compartir con vosotros mis sentimientos y con ellos mi enorme sentido del humor.
Los que me conocéis personalmente; con los que he compartido risas y llantos, aquí tenéis oportunidad de conocerme un poco mejor y a los que deseen conocerme, es fácil: continuar leyendo durante muchos años más.

Gracias también a quienes habéis comprado, leído y prestado mis novelas: “El Marcapáginas” y “La Madrastra” contribuyendo a que estén teniendo un bonito éxito.

Feliz 2008… y felices todos los años del resto de vuestras vidas.

domingo, 23 de diciembre de 2007

LA LEY CONTRA EL CACHETE

Mi Juglarín que estudiaste, libros de pedagogía
para educar dignamente miles de niño y niñas
y aunque en contra del maltrato, estaré mientras yo viva
juro haberles regalado algún cachete a mis hijas.

Ciertamente fueron pocos, eso castigos livianos,
que nunca dejaron huella en sus nalgas y en su ánimo
pues un cachete aseguro, lejos de hacer algún daño
siempre ayudó en el empeño de educar bien educando
y orgullosa estuve de ello a lo largo de treinta años.

Mis niñas, ya hoy tres mujeres, no se cansan de dar gracias
por estos padres que tienen, que supieron educarlas
y aunque cayera un cachete, cayeron miles de besos
abrazos, conversaciones, momentos inolvidables,
uno malo, mil mejores,
y se sienten orgullosas de sus dos progenitores.

Dime Juglar si delito, fue aquel cachete maldito
que sirvió para que un niño pudiera entrar en razón
si en su terquedad de infante, terminó con la paciencia
del atribulado padre que atado de pies y manos
sólo tiene obligaciones, pues a un niño con razones
difícil es contentarlo; cuando se encona, se engalla
sabiendo que la batalla, la ganará de antemano.

Y cuando el árbol torcido, crezca con absurdas leyes
pues que para enderezado nunca fue malo un cachete.
Pronto será una mirada la que incurra en ser delito
y hasta un beso con vehemencia afirmen que no es bonito
o aquel abrazo de antaño, digan que les hace daño
no habrá pareja en el mundo, que quiera tener un hijo.

Mis hijas ya son mayores, ser madres quizá es su meta
van a hacerles la puñeta por cumplir las nuevas leyes.
Ni una voz, ni un remoquete, a sus niños podrán dar
y aprenderán que sus hijos en casa van a mandar
porque alguien sacó de quicio, inventando tonterías
que leyes todos los días es bueno que nos protejan,
pero contra el delincuente, no por dar una nalgada
a un niño en su pataleta, o al que por una rabieta
al padre da cien patadas.

jueves, 13 de diciembre de 2007

EL MISTERIO DEL BELÉN QUE PONÍA CON MI ABUELO



Marisa-Diciembre-2007

La Navidad es la época del año en que se visten de luces las calles, se adornan con guirnaldas y ornamentos “tradicionales” las casas y todo el mundo se echa a las tiendas a degollar en dos días la paga extra y el esfuerzo de todo el año en seguir una dieta.

Atrás han quedado las Navidades de mi infancia donde no había ni ricos ni pobres; había lo que había y con ello nos conformábamos.

Los niños esperábamos las Pascuas ansiosos; ayudábamos al abuelo a adornar la casa con el Belén; único adorno tradicional porque nadie colocaba abetos repletos de bolas, ni espumillón y mucho menos un Papá Noel importado de otras tierras en detrimento de nuestras propias costumbres.
No teníamos la televisión que americanizara nuestras tradiciones…ni falta que nos hacía.

Además por unos días la monotonía del “cocido diario”, se cambiaba por exquisitos manjares… cardo, escarola con granada, bacalao al ajo arriero y el pollo de corral criado en casa de la abuela para la ocasión.
Postres espléndidos; higos secos, nueces, avellanas, almendrucos, peladillas y turrones variadísimos; el duro y el blando.

Los reyes magos venían cargados de… unos pocos caramelos y un cabás de cartón para la escuela. En algunos casos ni eso.
De poco había servido soñar con un balón, una muñeca de “pelo natural” y su “coche de capota” para pasearla que durante días vimos en la única juguetería del pueblo.

Aquellos caramelos eran suficientes para hacernos felices. Teníamos toda la calle para corretear y nuestra única ambición era jugar con lo más bonito que poseíamos; la imaginación. Algo de lo que ahora carecen la mayoría de los niños, demasiado atiborrados de juegos electrónicos y juguetes que no dejan lugar a imaginar por ser más reales que la propia realidad.
Los padres “piden” para los niños, seguramente lo que ellos no tuvieron de pequeños sin tener en cuenta ni las necesidades, ni las preferencias de los realmente protagonistas; los niños.

Antes, las familias se reunían en Nochebuena en torno a la mesa y al amor de la lumbre compartiendo lo poco que tenían.
Las mujeres se ayudaban a cocinar en las lumbres de paja compartiendo trabajo, experiencias y dolores lumbares por la postura.

Ahora se reúnen –cuando lo hacen- con la hipocresía que da la rivalidad de ser quien más tenga, para que los demás puedan envidiarlo.
En la mayoría de las casas, es una sola mujer la que compra durante días los carísimos alimentos que después guisa en cómoda cocina. Miles de platos distintos para que los demás – que llegaron tarde, con las manos en los bolsillos y seguramente con una copa de más- engullan sin piedad y sin tener una frase de reconocimiento a todo ese trabajo. Más bien al contrario, se pasan la cena protestando por el jaleo que han de soportar porque los niños inquietos no paran de revolotear alrededor de la mesa y no les dejan cenar a gusto.

Los comercios bombardean durante meses el bolsillo de los incautos consumidores que inmersos en la dinámica del gasto sin control, olvidan lo que realmente debería significar la Navidad.

La tradición navideña se ha convertido en gastar, gastar y gastar para estragarse de comida y endeudarse –en muchos casos- para el resto del año.
Si por ley se prohibiera el despilfarro navideño como se prohibió fumar en lugares públicos, se acabaría la Navidad.

Sin olvidarnos del chantaje emocional y el toque a la conciencia de los privilegiados que ¡tanto tenemos!; emitiendo imágenes de los pobres y desfavorecidos –que parece que sólo existieran en estas fechas- conminando a apadrinar niños a los que; si es que les llega algo de lo recaudado, será una mínima parte y en cambio, llegará a los bolsillos de los avispados “ricos” que pagan esas costosas campañas haciéndolos a ellos aun más ricos y quedando más pobres a los que nacieron siéndolo.
Me pregunto si esos mismos anuncios llegarán a las “sacristías” y si de ese lugar saldrá una sola “pela” para estos lugares que llaman tercer mundo… como si el mundo compitiera por un lugar en el podio de la pobreza o la riqueza.

La esencia de la Navidad ya no existe. Sólo queda el consumismo desmedido y un ficticio deseo de felicidad al convecino que nadie siente en realidad.
La Navidad es tan nociva como la nicotina que ennegrece los pulmones. La Navidad ennegrece el alma.

Mi mejor “Nochebuena” es aquella en la que puedo dormir con la conciencia tranquila después de un día sin haber hecho mal a nadie. Y esto, afortunadamente, sucede todas las noches.
“Nochebuena” es esa noche en que puedo respirar feliz porque logré que un amigo sonriera gracias a mis palabras de aliento.
“Nochebuena” es la que disfruto después de saber que alguien no me ha juzgado mal sin conocerme y puedo ver la sonrisa en las personas que amo.
De esas “Nochebuenas” puedo disfrutar la mayoría de los días, sin esperar a que los grandes almacenes me recuerden que obligatoriamente debo ser feliz.

Por eso no acostumbro a desear feliz Navidad; aunque adorno mi casa con el tradicional Belén, cuyas figuras del misterio, heredé de mi abuelo Ruperto.

Yo os deseo felices todos los días del año; todos los años del resto de vuestras vidas y que antes de morir, se cumpla mi deseo; compartir un día de fiesta con todos vosotros.

Os quiero amigos.

Marisa

lunes, 3 de diciembre de 2007

LA VENGANZA DE ROSENDO

Mª Esther; mi querida amiga. Tras leer algunas de las crónicas que te envío y que aun no publiqué. Me "retaste" a escribir algo parecido a "La venganza de Don Mendo". Te hice caso y aquí tienes "La venganza de Rosendo". Permíteme compartirla con todas aquellas personas que visitan este blog. Espero que sea del agrado de muchos.
LA VENGANZA DE ROSENDO
Paridas con ritmo (sin parecido razonable a ninguna obra conocida)

Voy a intentar vieja amiga, escribirte una parida, que aunque quizá no sea larga, ni mucho dinero valga; o bien resulte aburrida, pero un encargo me hiciste, que una venganza plagiase, sin pensar que yo aceptase, meterme en tamaño aprieto, más; he aceptado este reto, con agrado y con mesura, pues no me falta cordura, ni me ha faltado respeto.
Pero no; soy muy consciente, del saber que se muy poco, aunque tenga mucha sed, y me esté comiendo el coco, pa escribir algo bonito que el título no está escrito, y en breve lo escribiré.

Me pediste retadora, que a un Mendo cuya venganza, ya escribiera Muñoz Seca, y yo que Muñoz ya porto, de segundo mi apellido, cambié Rosendo por Mendo, pues que Mendo es conocido, y no quisiera plagiallo, pues aquí donde me hallo, no soy lista, ni la agitación me acucia, ni quiero pagar denuncia, que me impongan por ser propio, del Muñoz; si yo lo copio.

Este Rosendo es un hombre, muy honrado, pero pobre, que viviendo en una choza, y enamorau de una moza, a su vez enamorada, de un galante caballero, feo calvo, sordo y tuerto, pero con mucho dinero, y haciendas; cuando su padre, ha muy poco que había muerto, y en herencia dejó un huerto, que a Rosendo alquilaría.
Y aunque no daba sandías, lo regaba cada día, hasta que llegó el tormento; muchos meses de sequía, y Rosendo no comía, ni melones, ni sandías, ni cebollas… ni pimientos.

Buscó a su amada una tarde, y pidióla que esperara, para pronto su regreso, mas con desdén, la ladina; (por no llamarla cochina), cuando se marchó Rosendo, casó con bombo y platillo; más con bombo, hay que decillo; con el caballero tuerto, que ha poco, la había hecho un niño.

La dama parió un chiquito, rollizo, color de rosa, con la cara de lagarto, y en el momento del parto, su marido; el caballero, en vez de estar a su lado, muy limpio y bien aseado, perdió dinero en el juego, hasta que quedó arruinado.
Pa colmo el recién nacido, tenía más gases que un globo, mil verrugas y el frenillo, y por si era poca cosa, pronto enfermó de moquillo, la madre que era muy sosa, no daba teta al chiquillo, que de moco estaba harto, y con cara de lagarto, sólo comía mosquitos.

Rosendo con sacrificios, y con muchas desventuras, logró famas y fortunas, para ofrecer a su amada, sin saber que ya casaba, con el feo caballero, al que convirtió en su esposo, y al poco de siete meses ya era madre de un mocoso.
Regresó al pueblo famoso, por sus hazañas Rosendo, pero al mirar a su dama, gorda, fofa y desgreñada, a más de otra vez preñada, juró vengar el desprecio…

Ahora me voy a la cama, y ya seguiré mañana, con tamaño desvarío, porque lo leo y me río, sin saber que estoy haciendo, pues ya me ha rendido el sueño, y no se ni lo que escribo.

☻☺☼
Amaneció en este pueblo, y sigo con mi relato, leo lo escrito hace rato, y pienso si estaré loca, doy fe que no esnifé coca, cuando lo estaba escribiendo, y en buenhora estoy siguiendo, este infame garabato, no se quien pagará el pato, de esta locura; este invento, que no llegará ni a cuento, pero voy a terminarlo.

El caballero en cuestión, que casó con bella dama, ocultó ser mariquita, no le dio gusto en la cama, pero pronto la preñó, con un vulgar “metisaca”.
Y la dama enardecida, con fuego de amor prendida, no calmaba sus ardores, con el esposo gurriato, y buscó consoladores; no paraba de dar gritos, con la furia desmedida, de mujer poco jodida, por un marido sin pito, que cambió en error tremendo, por los brazos de Rosendo; sólo porque no era rico.

Este Rosendo animoso, que no quiso por esposo, por casar con uno rico, que no llegó a mes y pico, cuando se acostó con otro, en el tálamo florido, del adulterio patente, pues sin pensar, de repente, con mucho arte le había puesto, en lo alto de la frente, dos cuernos cual dos estacas… ¿y que rima con estacas? me pregunto con sonrojo, ¿es que mi verso está flojo o mi neurona refrita? O es quizás que no es bonita, la historia de aquesta dama, tan frívola y casquivana, tan preñada, tan lozana, tan… tan… como una campana; sin badajo… y mal jodida.

Rosendo buscó a su amada, pa pedir explicaciones, del porqué de tanta prisa, por casar con otro hombre, mas, sin pensar, en bandeja, se le presentó certera, la ocasión que pintan calva… y algunas veces perversa. Rosendo pilló a la dama, consolándose en su alcoba, y al ver que se hallaba sola; sin amante, sin esposo, calmó a la dama brioso, sin que pudiera impedillo.

Justo al terminar el acto, la dama pegó un respingo:

Quitad, Rosendo atrevido, que puede venir mi esposo.
Tu marido bella mía, ¡mira lo ciega que estás! Está dando… ¿Cómo digo?, a otro hombre por detrás.

¡¡Qué insolencia, qué descoco!! Lo que quieres es venganza, por no esperarte ni un poco.

Lo he mirado con mis ojos. Lástima que no inventaran videos, ni fotos lamento, todos pensarán que es cuento, o invento de amante loco, o de amante despechado, por tú no haberme esperado, cuando partí por fortuna, antes de hacerte mi esposa. Por ser yo tan poca cosa, y él ser un rico hacendado. Ahora mira, no estoy tonto, ve, comprueba por ti sola, cómo tu esposo desfoga, sus ardores con el otro.

Rosendo, mi buen Rosendo, siento no haberte querido, pero elegí a mi marido, feo calvo, sordo… y tuerto, pero había heredado un huerto, ¡¡y tú estabas tieso tío!!

Yo pensé que me quería, y en esta alcoba; ¡La mía!, mira tú con qué me encuentro, que de nalgas y en cuclillas, goza con ese mozuelo; aunque podría ser abuelo; de ese crío al que se tira, y luego a mi, no me mira, y yo sola me consuelo.

El marido abre los ojos, al escuchar a su dama, que sola en la misma cama, ha de calmar sus ardores, y al sentirse descubierto, en masculinos amores, clava en su pecho una daga, y allí mismo; cayó muerto.

La mujer muy compungida, viendo también descubrida, su pena; con poco tino, toma en brazos a su niño, y así se acerca a Rosendo, que la mira con desprecio, con desdén, y muy dolido.

Miró la cara al chiquillo, con sus mocos; ¡verdes mocos!... y amarillos unos pocos, con lágrimas como pinchos, feo, calvo, sordo y bizco, y pensó con alborozo… ¡¡¡pues pudo haber sido mi hijo!!!

Ya tienes lo que querías, yo buscaré quien me quiera, a quien darle mi fortuna, mis amores, mi alegría, y a quien amar cada día, como quise amar tu cuerpo. Y este niño tan hermoso, llévatelo en buena hora, vive como una señora, llora con calma al finado; mas bien al afeminado, que en tu lecho fue tan soso, tan cobarde, tan canijo, y aunque te hiciera un par de hijos, con un tío era fogoso.

En esta historia Rosendo, doy fe, que quedó vengado, de la dama, del esposo; y hasta del niño mocoso, que pudo haber sido su hijo.

martes, 27 de noviembre de 2007

ADIOS A FERNANDO FERNÁN GÓMEZ 23-11-2007


Quiero demostrar que puedo hablar bien de alguien que no me agrada.

Nunca me gustó Fernando Fernán Gómez, ni como actor ni como famoso entrevistado.
En lo primero, porque cada uno tenemos nuestras propias preferencias y en las mías no estaba Fernando Fernán Gómez. Procuraba por eso a la hora de ver una película, no elegir alguna de las suyas, aunque he de reconocer que me gustó en “La lengua de las mariposas” y “El abuelo”.

En lo segundo, es decir: al ser entrevistado, tampoco me gustaba porque se mostraba como una persona con desagradable mal humor, que parecía no saber sonreír. Además en los últimos años se lo conoció sobretodo por su famosísimo: “¡¡A la mierda!!” que quizás empañó miles de cosas bien dichas o bien hechas.

Este hombre hacía bueno el dicho de: “una cosa es el escenario o la parcela que un famoso quiera mostrar de su trabajo y otra, su vida privada”.

Tras su muerte, le ha sido concedida “la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio”. Me pregunto como es que en sus más de 80 años de vida, de los cuales muchos han sido dedicados a su trabajo, no han tenido tiempo de conceder esta medalla más que a titulo póstumo, tan póstumo como que a partir de ahora un teatro llevará su nombre. ¿Las medallas que lleguen aunque sean a título póstumo?
Seguro que él lo está viendo, pero quizás ahora le va a ser más difícil agradecerlo personalmente, como quizás le hubiera gustado.

En este caso he de decir que me ha parecido maravillosa la despedida que le han tributado sus amigos, familiares y compañeros de profesión; ¡por algo será!
Imagino que haber compartido con esos amigos y familiares un último buen rato, habría sido lo deseable. Su enfermedad debió impedírselo, aunque quizás los amigos para algunas invitaciones buscan excusas, y para la despedida, encontraron hueco en sus agendas el día que dejó de respirar. No es crítica, pero suele ocurrir.

Ha sido realmente emotivo, creo que nunca me ha conmovido tanto la despedida de alguien que ni me era cercano por familiaridad ni por admiración o preferencia.
El escenario estaba presidido por una gran foto del finado a cuyos pies, colocaron el féretro iluminado con la luz del cañón, sobre las tablas de ese escenario, que pisó con paso firme, ofreciendo lo mejor de si mismo a quienes le admiraban.

El actor ha pasado sus últimos momentos rodeado de amigos que sentados alrededor de pequeñas mesas de cafetín y en emocionada tertulia, le rendían un último homenaje; mientras sonaba la música del tango “Caminito”. Algunos de esos amigos recitaban poemas, leían textos e incluso una pareja bailó ese tango; que al parecer era su preferido, mientras otro lo interpretaba.
El patio de butacas se encontraba lleno de los más especiales espectadores que un actor podría soñar antes de que entre grandes aplausos, cayera el telón y se apagaran las luces del teatro por última vez para él.

No se, ni evidentemente me importan sus creencias religiosas, pero no creo que ninguna religión despida a los muertos como realmente les gustaría ser despedidos: Rodeados de aquellos a los que amó y que le quisieron y en el lugar donde hizo lo que más amaba; interpretar o dirigir historias y personajes a los que prestó su imagen y en los que dejó su propia piel tatuada.

Ahora ya sabe lo que hay después. Habrá visto claramente los aciertos o errores que cometiera en su longeva vida de mortal y ahora descansa en paz después de una preciosa y emotiva despedida de los que realmente van a echarlo de menos y han llorado con verdadero dolor su partida, puesto que sus admiradores siempre tendrán sus películas; que es lo que siempre tuvieron.

viernes, 16 de noviembre de 2007

APARCAR EN LA PLAZA MAYOR DE ALAEJOS



Es indudable que esto de Internet, es un buen barco en el que navegamos muchos, pero otros en vez de utilizar provechosamente este vehículo que se nos brinda a módico precio, lo que hacen es usarlo a modo de patera, donde ni es cómodo viajar, ni siempre lleva a buen puerto.
Hoy mi crónica no trata de temas mundiales o nacionales escabrosos; aunque haberlos haylos, simplemente pretendo dar mi opinión sobre un tema de “candente”, actualidad en Alaejos.

Algunas veces me doy un paseo por un foro muy conocido por algunos de los “interalaejonautas”. No me gusta escribir opiniones en él, pues dado el nivel cultural y agresivo de la mayoría de los comentarios, creo que no merece la pena hacerlo. En algunas de estas opiniones suelen emplear insultos que rayan la insolencia y el escarnio, ocultos tras el anonimato de quienes “a pecho descubierto” jamás se atreverían a exponer lo que cobardemente dejan escrito.

Sin embargo, alguna que otra vez me doy una vueltecita por allí y así me entero de algunos “cotilleos”, ya que más que “Foro” debería llamarse “Cotillódromo” o “Marujódromo” y aunque en ocasiones me enfurruña por unos segundo lo que leo, otras he de reconocer que me divierte bastante; no tanto cuando en más de una ocasión, he visto colgadas sin mi permiso una crítica y varias poesías que escribí hace años y que quizás las colgaron con peor intención que resultado adverso.

A lo que vamos: sabido es que se está restaurando el suelo de la plaza, y que ha pasado a ser modernamente adoquinada en vez de lo “incómoda” y preciosamente castellana que ha sido desde siempre (al menos desde hace muchísimos años).
Atrás quedarán los debates de si era mejor antes o si será mejor a partir de ahora, siempre habrá quienes defendamos que infinitamente mejor antes, porque ni es tan espaciosa como para no poder cruzarla por incómoda, ni era tan inaccesible para que quienes tienen los pies delicados, pudieran atravesarla utilizando los soportales y aledaños, donde las piedras eran mucho más pequeñas y “pisables”.
Evidentemente tampoco faltarán los que defiendan lo contrario.

Llegados a este punto, y puesto que lo hecho, hecho está, ahora el debate es, si se debería permitir el acceso con coches al interior de la plaza.

Para discutir que sí, en el citado “Foro”, hay opiniones tan variopintas como absurdas. Ni una sola convincente, o con dos dedos de frente. La mayoría defiende esa postura porque quieren continuar aparcando a la misma puerta de los bares, sin pensar siquiera que su obligación es “si bebes no conduzcas”.
Los mensajes opinando que mejor cerrarla al tráfico de vehículos a motor, al menos lo hacen exponiendo argumentos, con sentido común e incluso dan respuestas que tienen su gracia y su “acidez”.

Me voy a permitir copiar aquí algunas de ellas –respetando tal y como están redactadas- para que podáis juzgar por vosotros mismos… y dejéis vuestra opinión en el espacio para los comentarios que cada una de las crónicas de este Blog tiene.

2007-11-10 02:51:41
La Plaza es el lugar central y principal de todo el pueblo, con lo cual debe de permanecer abierta tanto a coches como a peatones, etc.
La plaza no es ningún parque, para eso el señor alcalde ya se a molestado en realizar obras sociales de parques, etc.
AdEmás en Alaejos no hay un trafico como en una capital como para que
establezcan calles peatonales.
CoMo eL alcalde cierre la plaza, es como si no hubiera echo nada.
AdEmas los adoquines de las demás calles también se pueden estropear, no solo los de la plaza.

2007-11-10 09:40:39
¿El que ha respondido al anterior mensaje me puede dar una sóla razón por la que conviene dejarla abierta?
Nosotros ya le hemos dado un montón, gana en panorámica, se protegen los adoquines, juegan los niños sin peligro, (claro que hay parques, pero en esos parques no hay terrazas desde donde los padres pueden vigilar a sus hijos.
En una cosa estoy contigo, que el el lugar central del pueblo, de reunión, el sitio donde acudir cuando se sale de casa y no has quedado con nadie, y por qué no convertirla en un sitio tranquilo sin que te moleste nadie, y, cuando estás sentado en una terraza poder toda la esplendidez del espacio. Te imaginas la plaza Mayor de Salamanca o incluso la de Valladolid llena de coches? o con cohes delante de las terrazas?. Que el ayuntamiento haga lo que considere, pero pienso que perderá una buena ocasión.

2007-11-14 20:05:02
Por que no cierran todo el pueblo y aparcamos en las heras, los que vibimos a los al rededores estamos artos, plaza libre y que bovadas de los niños que los yeven a los parques.

2007-11-10 21:48:21

A ti te ataba tu madre cuando eras pequeño ?, pues es una pena que te haya soltado, que no se molesten tus padres en pagarte unos estudios que es tirar el dinero.

2007-11-15 16:32:40
Lo de peatonalizar la plaza es un abuso, la gente tiene derecho a usar el coche nos parezca bien o mal. Que alguien no use el coche no le da derecho a exigir a los demás que no lo usen en la plaza. Es como si la mayoría de personas que no vamos a la piscina, quisiéramos que la cerrasen. Confundimos la voluntad popular con una dictadura de la mayoría. No hay derecho a que un grupo imponga a otro sus ideas por el hecho de ser mayoría. La vía pública es vía pública y si la corporación cierra el tráfico en la plaza espero que argumente tanto razones técnicas (distintas a "es lo que quería la gente") y proponga soluciones, ya que calles como Zabacos, Carranza, la del sindicato etc. Se llenarán de coches. Un saludo.

2007-11-15 16:59:46
No sabía yo que en la plaza de Alaejos cabían coches para "llenar" la Calle Zabacos, El sindicato y hasta el Arrabal.
Cuando se os llena la boca de bobadas, bueno sería que os diera gastroenteritis para que no pudierais levantaros del water en un buen rato y dejar de escribir estupideces.

Esto es sólo un pequeño ejemplo. Había quien preguntaba porqué no se dejaba el agujero para pinar el Mayo y aunque otro insistía en que existe una arqueta tapando dicho hueco, el otro seguía reclamando el agujero para el mentado Mayo, demostrando así, que el boquete lo tiene él, en el cerebro.

Desde aquí voy a contestar como suele hacerse en el “cotillódromo”. Me hace gracia hacerlo en este pequeño y respetuoso espacio que he creado para hablar y compartir con todos vosotros algo de “Alaejos y sus cosas”.

“¿Qué tiene que ver el vivir en las eras para aparcar dentro de la plaza?

¿Es que por vivir unos metros más lejos del centro del pueblo no podéis aparcar en los alrededores de la plaza?

¿Los que viven en pisos suben el coche por las escaleras o en ascensor para aparcarlo en el felpudo en vez de dejarlo en la calle o el garaje?

La plaza Mayor de Valladolid (que tiene unos poquitos habitantes más que los alrededor de 1600 de Alaejos), tiene habilitados carriles para bus y entradas y salidas al aparcamiento. Nadie; salvo el Conde Ansúrez, (porque no le queda otro remedio) aparca en medio de dicha plaza.

En Alaejos he oído que también van a poner un carril burro, para que podáis pasar algunos zopencos.

Supongo además, que quien opina que mejor la plaza abierta con esos estúpidos argumentos, ni tiene hijos ni la madurez mental que se necesita para convivir en comunidad.

Y a la persona que explica lo de la arqueta; no te molestes, han de meter la cabezota en el hoyo preparado para el Mayo y dirán que han dejado la plaza con baches.

Me parece increíble que alguien prefiera embadurnar los nuevos adoquines con el aceite que pierden sus coches y emborronar el precioso entorno de nuestra plaza cuajándola de vehículos aparcados, sólo para que no dar cuatro pasos más para entrar en los bares. Realmente no merecéis que vuestra opinión sea tenida en cuenta, pero os deseo que cuando tengáis hijos, sean tratados, como a vosotros parece que os gusta tratarlos.

Naturalmente, no se prohibirá la entrada a las ambulancias cuando os de un coma etílico.

Pues eso: como dije antes, ahora os toca opinar a vosotros en el espacio de este Blog destinado para ello. Un saludo.

domingo, 11 de noviembre de 2007

UN TENORIO MUY PARTICULAR


Al tiempo que afloran las casetas de las castañeras, en estas fechas novembrinas, en España suele representarse la clásica obra que en 1844 escribiera nuestro José Zorrilla.
Hace años; allá por 1980, se me ocurrió escribir un “plagio” de una de las escenas de dicha obra. Espero que os guste.


¡OH! don Juan, yo imploro
vuestra hidalga compasión,
que vayáis a la reguera…
y que os deis un chapuzón.

Inés, Inés, ¿tan mal huelo?

Sí don Juan, tan mal oléis.
¿Qué desodorante usáis?

¡Pues ninguno! ¿No lo veis?

Don Juan, don Juan, pero ¿por qué no os laváis?

Yo lo siento doña Inés,
pues aquí donde me veis, si no os gusto… no miréis.

¡OH que marrano y cruel!
¿Es que no sabéis ¡¡so cerdo!!
que ya se inventó el Ariel?

Sí doña Inés, lo sabía, pero me gusta vivir…
con esta marranería.

¡Que guarro sois mi don Juan!
pero así os quiero yo,
siempre seréis mi don Juan
tengáis mucha mierda o no.

Pues yo también, doña Inés
os quiero, aunque os paséis
toda la vida diciendo:
¡¡¡que os digo que os lavéis!!!

Así termina la historia
del Tenorio que ignoráis,
que se reía de todos…
de todos, los que os laváis.

sábado, 3 de noviembre de 2007

YA LLEGÓ EL OTOÑO -31-OCTUBRE-2007 "¿TOLOS SANTOS?" "¿JÁLOGÜIN?"















Sí, ya llegó la temperatura otoñal a Valladolid. Se nota en cuanto sales a la calle y te fijas un poco en la gente que pulula apresurada, mirando tristemente al suelo, embutida en estrechos abrigos y chaquetones de la temporada anterior, con los ojos llorosos por el viento frío, las manos en los bolsillos, hombros casi rozando la barbilla y la espalda tan curvada como la de Cuasimodo.
Hoy además es la víspera del puente de “Todos los Santos”. La mayoría de trabajadores y la totalidad de estudiantes, tienen por delante unos cuantos días de descanso.
En este paseo por las calles de mi ciudad, me topé con varias personas jóvenes portando pesadas maletas camino de algún medio de transporte que les devuelva por estos días a su hogar paterno, donde la única que no podrá disfrutar plenamente del puente será la madre, ocupada en lavar y planchar la ropita del hijo, en hacerle las comiditas que tanto le gustan… la pobre se desvive en darle gusto, a la par que proceder al llenado de despensa y billetero del hijo que está tieso para terminar el trimestre.

Las hojas de los árboles van perdiendo su color convirtiéndose en amarillo ocre para caer silenciosa y lentamente, dejando desnudas las ramas y las calles empercudidas, pero los que no caen son los ánimos de la gente para festejar cualquier cosa.
Las únicas flores frescas que pueden verse están en los escaparates de las tiendas que se dedican a venderlas y en las que se forman largas colas para adquirir los carísimos arreglos que servirán para engalanar los cementerios; cosa que dicho sea de paso, también se ha convertido –como tantas otras- en una fiesta comercial donde las que ganan son las floristerías, los “tó cien” y los bazares regentados por chinos, que en esta época se les abren los ojos como los de los besugos de la felicidad al ver los dineros que hacen de caja y no sólo por la venta de flores. Ahora además, también se desbordan los ingresos de quienes venden disfraces para esa presunta absurdez de nombre casi imposible de pronunciar: “Halloween”, “jálogüin” o “jalogüín”, depende quien hable de ella.

Por si no fueran suficientes todas las fiestas de las que disfrutamos al cabo del año por propia tradición, adoptamos otras extranjeras que terminarán engullendo las nuestras… ¡¡porque así somos nosotros, los españoles!!

Esta que nos ocupa; la de “Todos los Santos” hace tiempo era más sencilla y emotiva. Acudir al cementerio a llevar un ramillete de flores a nuestros muertos, limpiar las tumbas y pasar un rato “acompañándoles” era incluso bonito. Tanto que hasta aprovechábamos el frío que comenzaba a llegar por estas fechas, para estrenar el abrigo del inminente invierno y comer castañas asadas del puesto que instalaba a la puerta del cementerio “la señá Asunción”.

Ahora en todas las confiterías abundan también las interminables colas de espera apara adquirir los buñuelos de viento y los empalagosos huesos de santo… otro típico gasto de esta “fiesta comercial”.
Lo de adornar el cementerio se ha convertido en una especie de competición; de pugna por ser quien más recarga la tumba con centros, coronas, ramos y toda clase de carísimos arreglos florales que dicho sea de paso, encarecen abusivamente los precios. Aunque también se aprovecha el momento para criticar a los legatarios que se olvidan de poner un solo capullo a sus deudos, sobre todo si heredaron cuantiosos bienes de ellos.

Yo sigo pensando que a los que se van, no hace falta recordarles donde el cuerpo se pudre para hacerles sentir nuestro cariño, puesto que una parte de ellos queda para siempre en nuestro corazón y mencionándoles en positivo, les ayudamos mucho más a ser felices allá donde estén, que pararnos al lado de su tumba una vez al año; o rezar también a pie de panteón o de nicho, si esa es tu creencia.
Aun así, prefiero esta forma de celebrar “Todos los Santos” por ser nuestra y porque emborracharse disfrazado de monstruo y llegar zombi a casa, no me parece la mejor forma de recordar ni de respetar a nadie; vivo o muerto.

No me gustaría que perdiéramos nuestra tradición en detrimento de una extranjera y ya que cada vez hay más incineraciones y que a estos modernos que se disfrazan de muertos, no me los puedo imaginar limpiando ni “enflorando” tumbas, muy a mi pesar, intuyo, que se perderá nuestra tradición de “Tolos Santos” para enraizar el “Jálogüin”.

Si ya lo hicimos con los reyes magos por el barrigón, el Belén por el árbol, la dieta mediterránea por la comida basura; ¿Qué será lo próximo que queramos poner en cambalache?... ¿La piel morena que incluso pintara Julio Romero de Torres, por la cangrejera guiri?

jueves, 1 de noviembre de 2007

¡QUE BUENO ES TENER SALUD!

–28-10-2007-

¡Qué bueno es tener salud! Sobre todo si para buscar remedio a tus dolencias tienes que acudir a las urgencias del hospital clínico de Valladolid ¡en domingo!

Lo primero que te encuentras al llegar a la susodicha zona del nombrado edificio, es a doce “galenos” en actitud relajada, charlando entre ellos distendida y alegremente.
Nunca intuirías que están ansiosos esperando a alguna de las ambulancias que cada cierto tiempo arriban al recinto, porque con tanto paciente ingresado y ambulatorio, no hay tiempo que perder esperando alguno nuevo.
Imposible siquiera soñar con semejante hipótesis. A poco que observas, te das cuenta que todos ellos echan humo por la boca y no era del vaho por frío, porque hacía una tarde soleada y preciosa.
Dada la prohibición de fumar en lugares cerrados, ellos; responsables y magníficos profesionales a la par que seres humanos con vocación arraigadísima de estar a la cabecera de la cama del doliente, cada cierto tiempo abandonan ese deber para colgarse del vicio que ellos prohíben incluso a quienes no lo padecen.

Supongo que si viéndoles en alegre comandita, alguien les criticara por semejante despropósito, apostillarían que: “todo trabajador tiene derecho a un rato de descanso”. Pues si, ciertamente, pero intuyo que en esta profesión no deberían tomar ese descanso todos al tiempo.
También podrían alegar que: “parados a la puerta, estamos más cerca si llegan urgencias”.
No me valdría el razonamiento, porque ¡¡habría que verlos huir de allí si llegara alguien con la cabeza bajo el brazo!!

Cuando los doctores y doctoras hubieron terminado de ennegrecer sus pulmones, desaparecieron sonriente y lentamente hacia el interior del hospital.

¡¡Ya!! Ya se que en todos los trabajos se descansan unos minutos, pero da una imagen muy desagradable ver tanto pijama verde junto departiendo como si se tratara de una fiesta, cuando justamente al lado hay personas que llevan horas esperando a ser atendidas, sin ir más lejos en la contigua y cochambrosa sala de espera donde aguardaban turno demasiadas personas de diversas etnias y procedencias varias.

En aquel cubículo podían escucharse tanto el acento ¡Já me maten! como ese idioma “hatalapatalajaca”, que parece que tengan un chicle en la boca y estuvieran a punto de atragantarse con él, confundidos entre los llantos y mocos de las pobres criaturitas que pululaban desorientados, aburridos, somnolientos y presuntamente enfermitos.

Los pobres niños; junto con “Jais” y “chicludos”, no eligieron enfermar, pero los médicos si eligieron serlo y de haber estado en sus puestos de trabajo, habrían ayudado a desalojar antes la sala, aliviando más pronto el dolor de quien lo padece.

Cierto que todos queremos ser atendidos enseguida, y que hay muchos más “impacientes” que médicos, pero no hay derecho a la inhumanidad que sufren los verdaderamente enfermos, que son tratados como estadísticas y no como personas que sufren por tener que esperar varias horas; demasiadas horas en recibir respuesta y tratamiento para sus males… ¡Si es que logran que les llegue a tiempo!

Señores doctores ¿se han parado a pensar que su trabajo no sólo consiste en acudir a él, dejar pasar del tirón confortablemente sus horas de contrato rellenando expedientes y al final marcharse a sus casitas con la satisfacción del deber cumplido?

Piensen por un momento que están del otro lado. Ser vosotros los mal denominados pacientes y ver que desfilan ante vosotros demasiadas batas blancas a las que no les importa tu dolor lo más mínimo, te hacen pasar interminables horas tendido en una incómoda camilla, con la única finalidad de que el tiempo pase raudo para ellos provocando que llegue el cambio de turno para endosarle el caso a otro que no tiene intención de hacer mucho más que su compañero por aliviarte.
De acuerdo que una vez realizadas las pruebas pertinentes, hay que estudiar resultados antes de comunicar lo que proceda, pero no creo que sea demasiado costoso durante ese tiempo de “estudio”, que de vez en cuando apareciera una cara sonriente preguntando al paciente si necesita algo, cómo se encuentra, o simplemente le regala una sonrisa, porque sonreír es gratis.

Tampoco me vale el razonamiento de que hay mucho enfermo y poco médico, puesto que entiendo que los “pocos” que hay, deberían estar en su puesto y cumpliendo al 100% con un trabajo que vocacionalmente eligieron, y si no es así, mejor que se dediquen a desespinar cardos a ver si ganan el mismo dinero.

Cierto también que un diagnóstico erróneo puede costar la vida del enfermo, y que si no estudian bien el caso, podrían equivocarse, pero he visto demasiadas veces, que mientras “estudian” expedientes, tienen la mente y la conversación ocupada en cosas banales que nada tienen que ver con el caso.
En cualquier otro trabajo un error no tiene por qué ser irremediable, pero en medicina, puede cambiar radicalmente la integridad del paciente o incluso costarle la vida.

Afortunadamente, como en todo, algunos doctores cumplen con su deber y con una simple sonrisa o una palmada en el hombro, son capaces de aliviar mucho más que con cualquier medicamento e incluso se acercan al hospital para ver a sus pacientes ingresados en los días en que no tienen guardia, ni servicio.

A estos últimos les envío millones de gracias y a los otros les pido que no provoquen millones de desgracias. Quien sabe si alguna vez es familiar suyo el damnificado por otro como ustedes.

domingo, 28 de octubre de 2007

CRÓNICA DE UN SEPELIO




Da lo mismo cómo vivimos o cómo morimos; en nuestra sociedad, lo habitual es que todos terminemos siendo expuestos tras el cristal de un tanatorio, velados en el domicilio de algún familiar o en el nuestro propio.
A “darnos el último adiós”, se acercan personas con las que nos habría gustado disfrutar un “ultimo buen rato”, unas palabras de despedida o simplemente un pedacito de la vida que se nos terminó.

Lo mismo que se invita a bodas y eventos varios para reunirse con la familia y amigos, sería maravilloso poder celebrar el adiós. Si yo supiera cuando voy a morir, organizaría una gran reunión con las personas que realmente quiero, con las que han formado parte importante de mi vida y excluyendo a quienes pasaron por ella sin pena ni gloria, compartiríamos un definitivo “gracias por existir alguna vez a mi lado, por compartir buenos o malos momentos, por darme tu amistad y dejar que yo te entregara la mía”.
Lo malo es que nadie ha podido “asistir” a su propio funeral y “debe conformarse” con ser despedido en la forma absurda en que tradicionalmente se hace.

No entraré en tradiciones de otros países o creencias religiosas, hablaré de lo que conozco por cercano y por haber asistido a más de un sepelio; la mayoría por puro compromiso, algunos de familiares, amigos, conocidos y uno al que no habría querido asistir nunca.

Tras varias horas de interminable velatorio, llega el doloroso momento de mirar el amado rostro del finado por última vez antes de que aparezca el empleado de la funeraria y proceda a tapar la caja.

Con mucho respeto – y con alivio de algunos de los menos allegados- los asistentes abandonan la sala. Acompañan el féretro caminando lentamente tras el furgón fúnebre, o se acercan a la iglesia en vehículos. Naturalmente todo esto dependerá del lugar donde acontezca el acto.

Si el entierro es en un pueblo pequeño, las campanas sonarán cansinas; sin emoción. Nada parecido al toque fúnebre de las campanas de Alaejos… cuando sonaban a brazo y tiro de cuerda; aunque cierto es, que “el toque a muerto”, siempre despierta tristeza porque anuncia que alguien se va definitivamente de nuestro lado.
Si alguna vez las campanas han de doblar a duelo por mí, que sean las de Alaejos.

Unos cuantos esperarán a la puerta del templo para recibir el cadáver mientras los más, irán “cogiendo sitio” en el interior.

El sacerdote saldrá a recibir al difunto, uniformado con los hábitos blancos y demás “adornos” colgando del cuello.
Procederá a leer unas palabras; que digo yo… ¿no es capaz siquiera de aprenderlas de memoria? ¡Si siempre son las mismas!

Después, unos cuantos hombres –o los empleados de la funeraria- portarán a hombros el féretro y lo colocarán al pie del altar mayor para ser honrado.
La parafernalia continuará con la absurda ceremonia repleta de frases tan vacías y retóricas como falsas. Un sermón sin sentimientos humanos, lleno de amenazas en lo que nos espera si no cumplimos la ley de Dios. Esa ley inventada por hombres que son los primeros en violarla.

Cuando el muerto ha sido mala gente, justo sería que fuera ese el mensaje en su despedida, y cuando ha sido una buena persona; con defectos y virtudes humanas también deberían ser resaltadas.

El oficiante –que ejerce una profesión en la que ningún cristiano le pone reglas- debería informarse de la trayectoria humana del finado y ensalzar o reprobar con el debido respeto esa trayectoria. Aunque siempre es lo mismo; al muerto prácticamente ni se le menciona, tan sólo el nombre un par de veces, pero nada de su vida; como si con él no fuera el evento.
Me parece una tremenda falta de respeto y cariño hacia esa persona que acaba de fallecer no ensalzar con más ahínco en su funeral algunas de esas virtudes o mencionar sus defectos si hubieran sido exageradamente destacables.
Quizás en los funerales, los que tendrían que exponer la homilía, deberían ser sus allegados: aquellos que por cercanía mejor lo conocían y por cariño mejor sabrían despedirlo… aunque por lo doloroso del momento y la falta de costumbre, nunca se hace; salvo en ocasiones excepcionales.

Si la ceremonia fuese una boda, elogiarían la belleza; sobre todo de la novia, sin atemorizar a los contrayentes con la vida de sacrificios que les espera. ¿Por qué los muertos no pueden optar a una bonita despedida?

Al final de la tediosa misa, comenzará a llenarse la iglesia con las mujeres que esperaron al final de la novela para “ir a cumplir” y con los hombres que dejan que pase el aburrido sermón en la calle o en el bar y entran solamente al final para formar una larguísima fila y pasar uno por uno delante de los dolientes, inclinar la cabeza en señal de respeto y volver a salir a la calle a seguir con la partida de cartas o los diversos quehaceres que dejaron antes de acercarse a la iglesia a cumplir con ese paripé.

Para colmo, en mi pueblo las mujeres “se tragan” la misa entera, mientras que los hombres, -como ya apunté- suelen entrar al final de ella y tienen prioridad a la hora de comenzar a desfilar; hasta que no terminan de pasar ellos, no lo hace ninguna mujer. ¿Machismo? ¿Tradición? Sea como sea, además de no aguantar la aburrida misa, se libran de esperar la “cola de mujeres”.

Me parece horroroso que en pleno siglo XXI, sigan existiendo estas tradiciones que ni muestran respeto, ni acompañan en el dolor a la familia. Más bien al contrario.
Si la mayoría de estas personas ya han pasado por el velatorio a ofrecer las condolencias; ¿para qué perder y hacer perder el tiempo en la iglesia?

Quienes acaban de despedir a un ser querido, sea cual sea la edad y circunstancia en que haya muerto, están pasando por el peor momento de sus vidas y se encuentran agotados física y anímicamente; máxime si llevaban años al pie da la cabecera de ese familiar enfermo, viendo su deterioro día a día y esperando el final con angustia, ansiedad y temor.

Cuando ese final llega, es tal el mazazo, que lo único que quisieran sería despedirlo en la misma intimidad en que lo cuidaron y comenzar cuanto antes a llorarle, recordarle y extrañarle a solas.

Pocos de esos “amigos” que acuden a la iglesia prestaron ni un solo segundo de sus “atareadas” vidas en acompañar con cariño al enfermo o aliviar la carga a quienes lo cuidaban.
Si la muerte fue repentina, el mazazo es aun mayor; más incomprensible, y esos amigos quizás no vuelvan a acompañar con cariño al familiar, que seguramente entonces, agradecería mucho más la visita que cuando se encuentra abrumado de dolor y gentío.

Es correcto –a la par que inevitable- que a lo largo del día que el cadáver permanece en el velatorio, los familiares reciban muestras de condolencia; aunque nunca deberían ser empalagosas ni exagerados abrazos; simples “lo siento” y un hombro sincero donde dejarles depositar su dolor unos momentos; si así lo desean o lo necesitan.

Me parecería adecuado que esas mismas personas amigas o conocidas, acudan al funeral a rezar por el finado; si esa es su creencia religiosa, pero ir por ir… para que los demás vean que han ido ¡a cumplir!…

Deberían desaparecer esas absurdas tradiciones que no hacen más que terminar con las pocas fuerzas que les quedan a los dolientes y alargan injustamente la ceremonia de despedida al ser querido.

Luego, tras recibir el “pésame” de la maraña de “cumplidores”; partida hacia el cementerio para efectuar el peor y el más doloroso trance.

Menos mal que al cementerio suelen acudir quienes realmente desean acompañar sinceramente a los familiares y no se forma esa marabunta que les estorba e impide expresar su dolor como realmente les apetecería.

Tras el acto del entierro, los asistentes van abandonando el camposanto cada uno con su propio pensamiento y sentir.
A la puerta, nuevamente despedidas; besos falsos y sinceros, mientras la luz del atardecer se tiñe de un intenso amarillo por la preciosa puesta de sol, digna de ser fotografiada.

Descanse en paz el fallecido y aquellos que amorosamente cuidaron de el; descansen sus familiares cercanos y lejanos que lo olvidarán más pronto que tarde y dejen descansar todos aquellos moscones que seguirán molestando “por cumplir” en cada entierro.

Espero que al mío sólo asistan las personas que una vez pasaron por mi vida y dejaron huella de amistad y cariño; aquellos a los que amo y que una vez me quisieron.
Ahora que puedo hacerlo; ruego que se abstengan de acudir a él los “bultos inútiles”.

jueves, 18 de octubre de 2007

LA PLAZA DESNUDA



03-Septiembre-2007

Acabo de ver la plaza desnuda… sí; desnuda de sus piedras, de esas piedras que permanecían silenciosas desde que fuera restaurada en 1981 y que junto a otras que les precedieron casi idénticas, al punto de no notarse diferencia entre unas y otras; seguían manteniendo el castellanismo del lugar.

Ahora, se han llevado para siempre las pisadas de todos los que contemplaron la torre de la iglesia de San Pedro, el ayuntamiento, los soportales y las casas que circundan nuestra querida Plaza Mayor.

Piedras que durante muchos años escucharon el primer ¡PUM! de la Diana con la plaza cuajada de gente; daba igual si la temperatura era fría o si a las siete de la mañana caía agua a mares, de cualquier forma se bailaba la Diana. La lluvia no nos "escachaba" la ilusión.

Las mismas piedras que se han ido tatuadas de otros tantos “día la víspera” y que soportaron los chisporrotazos de las carretillas, y las carreras de los mozos alocados que bailaban bajo las efímeras luces del fuego, con la sola protección de una leve manta, o la cortina que había sido seguramente robada de cualquier puerta.
Piedras que disfrutaron años de toros en la tan típica como añorada e incómoda plaza de palos que desparecieron del lugar en 1992.

También resistieron muchos años de citas entorno; primero a la farola y después a la fuente. Charlas en las terrazas de los múltiples bares que cambiaron de nombre y dueño pero mantuvieron los mismos “parroquianos”… Las piedras han compartido muchos años de nuestras vidas.

Ahora van a adoquinar el suelo de la plaza.

No diré que quedará fea, ni indigna para tan singular entorno, no prejuzgaré el por qué de la medida, pues seguro tuvieron poderosas razones para tomar la decisión de aniquilar las piedras a favor del más económico adoquín.

¡Dinero!; Siempre el maldito dinero ¿qué otra cosa podría sino haber provocado tremendo desatino?

No puedo creer a quienes dicen que las piedras desaparecen porque sobre ellas no se puede bailar. Si eso fuera cierto, las que deberían desaparecer de la plaza durante las verbenas, son las terrazas de esos bares que hacen su Agosto en Septiembre y que nos viene tan estupendamente a los que nos gusta contemplar el espectáculo sin mover un músculo de cintura para abajo.
Esas añoradas piedras, estaban en 1992, año en que –como antes apunté- desaparecieron de la plaza los festejos taurinos.

El “día la víspera” del año 1993, hacía fresco y por tanto no era agradable estar “a pie quieto” en las múltiples sillas que vacías se mantuvieron durante toda la noche.
Jamás vi bailar a tanta gente junta en mi querido pueblo. Afortunadamente conservo una grabación en vídeo de aquel siete de septiembre que corrobora lo que digo.
Quizás fue la novedad de no tener que bailar sobre el montón de arena que acostumbraban a echar sobre las piedras para que no se resbalaran los toros durante los festejos taurinos. ¡¡Eso si era incómodo!! Para bailar un pasodoble o una rumba –que eran las piezas mas habituales- nos entoñabamos hasta las rodillas… y bailábamos como peonzas. Ahora los jóvenes no bailan, porque las “peonzas” las llevan dentro y lo último que notan es dolor en los pies por pisar las “duras piedras” de la plaza.
¡Hay que evolucionar! dicen algunos; la mayoría forasteros. Otros dicen que la plaza quedará mejor adoquinada… ¿mejor para qué? ¿Para cruzar de un lado a otro? ¡¡Pues podían cruzar por los laterales donde las piedras eran mas livianas!!

La plaza quedará preciosa ¡¡porque lo es!! Pero tan hermosa como ha sido hasta ahora, imposible. Me digan lo que me digan no van a convencerme y siempre que pase por mi plaza añoraré sus castellanísimas, incómodas y preciosas piedras testigos mudos de la vida de este pueblo que tras el paso del tiempo, ingratamente las ha matado.

Por otra parte, las piedras también se disfrazaron de asfalto al caerles encima los aceites y líquidos de tantos y tantos coches aparcados en demasía porque los mismos alaejanos que se quejan de su incomodidad, incapaces de caminar unos cuantos pasos más, en vez de aparcar sus vehículos unos metros atrás, entran con ellos hasta la plaza llenándola de los residuos que expulsan sus “caballos a motor”.
Estas queridas y nada porosas piedras, se libraban fácilmente de ellos, ahora los adoquines, en poco tiempo quedarán churretosos y feos a la vista de cualquiera; cuajados de manchas imposibles de limpiar porque estoy segura que quienes son capaces de ensuciar, no lo son de pensar en su conservación por muchos años.

Añoraré esas piedras tanto como seguimos añorando la incómoda plaza de palos cada Casita.
¿Tendremos que añorar también la fuente?

jueves, 30 de agosto de 2007

ADIOS A ANTONIO PUERTA JUGADOR DEL SEVILLA F.C



28-8-2007

¡Bueno Antonio! Seguramente esto no entraba en tus planes, pero ahora ya sabes lo que hay después.

No es justo que la vida te mostrara el lado más amable haciéndote creer que tenías un porvenir maravilloso cuando tu destino ya había escrito tu última página. No se puede culpar a nada ni a nadie; como mucho, a ese destino que emborronó tu feliz trayectoria humana y deportiva.

Tampoco quiso ese ingrato destino aguardar un poquito más para dejarte ver la carita del hijo que esperabas ilusionado.

Tu partida ha conmocionado a España entera. No tuve el placer de conocerte, ni siquiera soy aficionada al fútbol, pero viendo la desolación que tus amigos no pueden ocultar, es fácil adivinar que has sido una buena persona.
No has tenido tiempo de despedirte de ellos. Tu joven corazón se rompió sin avisar.
La afición sevillista llora tu pérdida y siempre te recordarán por excelente jugador y por el gol que les dio una importante victoria. Ahora tu victoria será vigilar desde lo alto de las estrellas a todos los que te quisieron. Desde allí verás nacer y crecer a tu niño; guiarás sus pasos y serás feliz, mientras aquí seguiremos encontrando injusta tu prematura partida.

Durante un tiempo en todos los medios de comunicación se hablará de tu mala fortuna, te harán homenajes, quizás te concedan medallas a título póstumo, pero después, las aguas volverán a su cauce y las aficiones Sevillista y Bética que por ti enterraron inquinas para llorarte al unísono y para acompañar tu cuerpo hasta el final, volverán a rivalizar en el terreno de juego y fuera de él.

Ahora cada vez que se escuche el himno del Sevilla, pensaremos en ti, porque para ti parecía estar escrito ese: “corazón que late gritando Sevilla” o “Sevillista seré hasta la muerte”.

Hasta siempre muchacho. Ahora tienes un infinito estadio con el mejor palco para contemplar desde él a quienes aquí dejaste.

Marisa Pérez

miércoles, 22 de agosto de 2007

EXCURSIÓN A OLMEDO -20-Mayo-2007

LLUVIAS EN OLMEDO

Parece que la excursión a Olmedo organizada por la asociación de mujeres de Alaejos estaba gafada.
Esta visita programada en un principio para el pasado 25 de Marzo; al coincidir casualmente con la que tenía prevista el club ciclista, y prever que sería una faena para aquellas excursionistas que pretendíamos realizar las dos; las mujeres de Alaejos decidieron ser ellas las que cambiaran la fecha y optaron por el veinte de Mayo.

La primavera de este año 2007 está siendo muy irregular; tan pronto un par de días hace un calor asfixiante como de repente el frío es invernizo o ni tanto frío ni calor pero te “escalda” de agua.
Toda la semana había transcurrido con temperaturas estupendas, aunque –para no variar- al fin de semana lo anunciaban tormentoso, pero no “tormentoso”, lo anunciaron ¡¡Tormentoso!!

Bien sabido es que por muchos adelantos e inventos de los que disfrutamos, en lo tocante a meteorología, rara es la vez que “el hombre del tiempo” acierta plenamente en sus pronósticos, pero como siempre, cuando menos falta hace, ¡¡atinan!!

El sábado 19, descargó tal cantidad de agua, que Valladolid sufrió algunas inundaciones; no así Alaejos que tras encapotarse por completo el cielo; tan sólo descargó una “tormentilla sin importancia” por la tarde, mientras en la capital cayeron piedras como melones… ¡vale!; como melones no, pero si como pelotas de golf, que ya es un tamaño considerable para un granizo que, naturalmente, causó daños en cristales, contribuyó a que se inundaran garajes y provocó destrozos varios.

Amaneció el anunciado día de la excursión y lo hizo con tímido sol y descaradas nubes que se iban envalentonando a medida que avanzaba la mañana.
Mientras esperábamos la llegada del autocar, una mujer le dijo a otra: -¡vamos a venir con una buena “calda”!
Hacía años que no escuchaba esta alaejanísima palabra para referirse a llegar empapadas de lluvia.
Puntualmente salimos de Alaejos a las nueve y media de la mañana.

Nos las prometíamos muy felices porque las nubes parecían más cargadas justo encima de nuestro pueblo y delante de nosotros se veía claridad.
Conforme el autocar se comía los aproximadamente 40 Kilómetros que nos separaban de Olmedo, las nubes parecían disiparse… ¡Ja! hasta que se “arrebujaron” y puestas de acuerdo, descargaron con furia todas a la vez, en el preciso momento en que abandonábamos el vehículo.
Corrimos bajo la cortina de agua sin poder ver, ni saber si encontraríamos pronto un lugar donde guarecernos.
Unas pocas pudieron hacerlo bajo el pequeño toldo de un kiosco, y otras bajo el alero del tejado de una vieja casa.
Tuvimos suerte y en pocos minutos “escampó”. Enseguida, salimos del improvisado refugio para dirigirnos –sin caer ni una gota- hacia el museo del Caballero de Olmedo.
No estaba muy lejos de donde nos encontrábamos, pero ya teníamos la primera “calda”. Algunas no llevaban zapatos cerrados ni paraguas, ni chubasquero, y estaban “caldaditas” hasta la ropa interior.

El museo es de nueva creación y realmente es un bonito lugar.
Tuvimos que dividirnos en dos grupos para entrar a realizar la visita que constaba de distintas salas, muy oscuras. En cada una de ellas se representaba parte de la obra “El Caballero de Olmedo” de Lope de Vega.
Algunas sentían una sensación de casi claustrofobia y tímidamente procuraban no ser la primera en acceder a la siguiente sala. Una de ellas dijo "bromeando": -“Yo no entro que sale el Camuñas”.
También hacía años que no recordaba el nombre de este personaje imaginario que de pequeños utilizaban nuestros mayores para amedrentarnos cuando hacíamos alguna trastada o para evitar que entráramos en algún lugar donde ellos no querían que lo hiciéramos… “¡como vayas allí, sale el Camuñas!” O: “No hagas esto o aquello que llamo al Camuñas”. O incluso: “Si no te duermes vendrá el Camuñas”… no se yo cuantas ganas de dormir nos quedarían con el temor de cerrar los ojos y ser visitados por el tal “Camuñas”. ¡¡En fin!! Eran otros tiempos y nosotros estábamos disfrutando de una visita al "Palacio del Caballero de Olmedo"; una gran casa solariega del siglo XVII que ha sido remodelada y acondicionada para albergar un pequeño museo del Siglo de Oro.
Este no es un museo cualquiera, es un viaje a aquella época. Este viaje lo realizamos con la ayuda de las nuevas tecnologías ya que las explicaciones se recrean ayudándose de muñecos autómatas, efectos informatizados y películas. En estas películas los actores nos mostraban la vida en aquella época, y a través del teatro, nos hablaban de Castilla.
“Vimos” casi en persona de puro bien realizado, a don Lope, doña Inés, Cristóbal Colón…
La visita se realiza –como ya dije- recorriendo diferentes salas. Comienza con una presentación de los personajes que nos iban a acompañar durante todo el recorrido. Posteriormente pasamos a otra sala en la que Lope de Vega, sentado tras su mesa escritorio, nos daba la bienvenida. Encontramos salas en las que se hablaba de la situación histórica. En otras vimos pequeñas representaciones de escenas de la obra de Lope de Vega... en definitiva: conocimos palpablemente quien fue "El Caballero de Olmedo".
El recorrido duró unos 30-40 minutos. Una preciosa, original y novedosa forma de aprender un poquito de nuestra historia; nuestra literatura… y llevar turistas a Olmedo. Ojala algún día nos inventemos en Alaejos algo así para dar a conocer la historia y monumentos del maravilloso pueblo que nos vio nacer.

Una vez concluida la visita, nos pasaron directamente a una gran sala repleta de cositas para llevarse como recuerdo, entre ellas exponían paraguas que a algunas les vinieron de maravilla.
Desde unos grandes ventanales vimos cómo llovía. Lo hacía con tantas ganas, que parecía que lo hiciera con avaricia, como si no hubiera llovido en meses y las nubes necesitaran escupir toda el agua acumulada.
Tuvimos que esperar un poco dentro del recinto y aprovechamos para visitar los bonitos aseos a ver si “escampaba un poco” y cuando sólo escañaba fuerte, resignadas; decidimos continuar con el itinerario previsto. Total: ya estábamos mojadas; abarnos como garbanzos ¡que importaba ya!

Pretendíamos visitar la bonita iglesia de Santa María, pero en aquellos momentos estaban entrando a misa -bajo el paraguas- algunos niños que habían tenido la mala fortuna de que el tiempo fuera tan desapacible el día de su primera Comunión. Las pobres criaturas no merecían que también les importunara nuestra visita durante la celebración.
Nos resignamos sin ver la iglesia y decidimos esperar otro rato resguardadas en los soportales, pero viendo que no cambiaba nuestra suerte, caminamos hasta el parque mudéjar bajo la suave lluvia que por momentos arreciaba.

Nos hacinamos en la recepción del parque que poco a poco cubrimos de charcos con el chorreo sin duelo de los paraguas y viendo que tampoco nos dejaba la lluvia realizar tranquilas la visita, la recepcionista nos sugirió ir a ver una exposición de plata que había en la plaza mayor y regresar a las cuatro de la tarde a ver si teníamos más suerte y no llovía. Aceptamos.

Salimos hacia la plaza mayor y sin haber salido del entorno del parque temático, dejó de llover. Aun así, no nos arriesgamos a dar la vuelta.
Vimos la tal exposición de plata y después, unas cuantas, tomamos un aperitivo en un bar cercano, mientras otras, hacían –como es natural- lo que les venía en gana.

Entre varios bares y restaurantes buscamos un lugar para comer. Algunas habían llevado bocadillo, otras optaron por pizzerías y otras decidieron buscar acomodo en lugares más económicos.
Nuestro grupo también buscamos algo bien de precio y encontramos el restaurante “El Caballero” un precioso local que algunas despreciaron por costar el menú dos euros más que en el bar donde tomamos el vermú, pero cuando llegaron las dijeron “sape diahí”, regresaron al nuestro y tampoco había sitio ya, con lo cual; por indecisas, tuvieron que irse con viento fresco a buscar acomodo… no sabemos donde; no lo preguntamos porque no somos "meticonas".
Nosotras diez, desde la una que llegamos, tomamos otro aperitivo para hacer un poco de tiempo y entrar a comer poco después de la una y media, para ser servidas sin prisas y no juntarnos con las comuniones.

Acertamos: los camareros amabilísimos, la comida bien servida y muy bien cocinada al precio de 18 Euros por cabeza, aunque pusimos a 20 para dejar bote.

A las cuatro menos veinte salimos felices de aquel local para encontrarnos con el resto de las excursionistas. Paseamos hasta el parque temático, con el buen acierto que comenzó a llover justo en el mismo lugar donde dejó de hacerlo por la mañana.
Primero eran cuatro gotitas, pero cuando ya estábamos todas juntas, de nuevo llovía con ganas y las nubes se habían ennegrecido tanto como nuestra suerte.

A las cuatro llegó la empleada sin disimular la contrariedad de que tuviéramos que finalmente hacer la visita bajo la incesante lluvia.
Todo el recorrido lo hicimos sin que dejara de llover; más bien al contrario, hacia la mitad de él, de pronto, casi sin avisar, comenzó a caer agua “a lo sin sentido” y tuvimos que guarecernos donde pudimos el par de minutos que duró el diluvio universal.

Cuando dejó de jarrear, y nuevamente sólo llovía, dejamos el refugio y buscamos la salida para encontrarnos con el resto de desilusionadas excursionistas. El parque mudéjar es precioso para haberlo podido disfrutar en condiciones, pero el día no quiso aliarse con nosotras.

Habíamos quedado con el conductor en que nos recogería a las seis, pero viendo el panorama, lo llamaron y cambiaron la cita para las cinco.
Cuando abandonamos el parque, “llovisnió” un momentito más hasta que lo dejó por completo. Caminamos por las calles embarradas hasta la parada del puntual autobús que nos devolvió al pueblo con “la buena calda” que vaticinó mi paisana momentos antes de comenzar la excursión pasada por agua.

Al llegar a Alaejos amenazaba con continuar lloviendo tanto como lo había hecho a lo largo del día y al poco de estar "refugiadas en casita"; cumplió con creces la amenaza y cayó otra buena... "calda".

EL VERDUGO DE SEVILLA


CRÍTICA- “EL VERDUGO DE SEVILLA” –ALAEJOS-22-6-2007
Pedro Muñoz Seca y Enrique García Álvarez, se sentirían muy orgullosos de haber podido ver la adaptación libre que de su obra: “El verdugo de Sevilla” representaron aquel día los actores y actrices del grupo alaejano de teatro “EPA”.

Después de haber escuchado a algunos de estos actores, diciendo que la obra era menos “obra” que la del año pasado, y reiterar que quizás no estaban demasiado preparados para estrenar; me acerqué al teatro dispuesta a disfrutar de estos “actores-paisanos y amigos” y cargando con mi cámara de vídeo, me acomodé para, pese a lo que ellos vaticinaban, disfrutar de la obra.

La intransigencia de un espectador, hizo que no pudiera dejar mi cámara en su trípode y hube de pasar toda la obra luchando con mi pulso, mi dolor de cervicales y de brazo; pero finalmente logré inmortalizar toda la representación para que mis amigos pudieran verse y recrearse en lo magníficamente que les quedó la obra.
Me pregunto si este espectador, hubiera tenido la misma reacción de haber sido otra persona en vez de ser yo quien pretendía grabar.

Mi objetivo al hacerlo no era el lucro personal o el simple “guardar como un trofeo”.
Lo que pretendí y finalmente creo que logré; aunque con mayor “dolor”, es que los actores disfrutaran de si mismos, tanto como los espectadores podemos hacerlo de ellos gracias a su esfuerzo.
Sabía que les haría ilusión verse para “corregirse” y “disfrutarse” en igual medida y ese placer pude regalárselo yo, igual que ellos me regalaban su interpretación.

Ya que nuestros amigos nos “hacen el favor” de sacrificarse –ellos y sus familias- durante meses para que nosotros nos divirtamos; como agradecimiento, bien hubiera valido un poco de fastidio de tener un trípode con una cámara en medio del pasillo que ni incomodaba tanto, ni quitaba de contemplar el escenario y lo que en él ocurría.

Exceptuando este “incidente”, la noche me resultó muy satisfactoria.

Pude recrearme con los dos actos cargados de humor y bien hacer de los actores.
Nuevamente sobre el escenario veía eso: actores; no simplemente amigos o conocidos.
El esfuerzo realizado durante los meses que dura la temporada de ensayos, ha dado sin duda alguna sus frutos.
En absoluto me pareció “menos obra”; más bien al contrario. Además estimo que han crecido como actores y se han superado a si mismos.

Algunos que el pasado año tuvieron papeles pequeñitos, esta vez los han tenido más amplios y complicados pero con más profesionalidad que afición, se metieron en la piel del personaje –o personajes- hasta lograr transformarse en él –o ellos- durante toda la representación.
No olvidemos que para que les saliera casi perfecta; la obra del año pasado la habían ensayado durante dos temporadas y esta la han ensayado tan sólo una, logrando llevarla a cabo tan bien, o mejor que la anterior.

Si sólo dijera esto, podrían tacharme de poco “objetiva” y tendrían razón. Naturalmente que hubieron algunos lapsos de memoria, pero acostumbrados como estamos a las “tomas falsas” que nos ofrecen de los verdaderos profesionales en casi todas las cadenas de televisión, los fallos de los actores de Alaejos fueron imperceptibles, salvo naturalmente, el acento andaluz que a veces se les escapaba; más por falta de costumbre de manejarlo; puesto que la gracia andaluza no es fácilmente imitable para quienes acostumbramos a utilizar este “pardo y lineal acento castellano”. Aun así, estoy segura que poco a poco irán perfeccionando ese acento andaluz con la maestría a la que nos han acostumbrado.

Si con frío en los ensayos han logrado este trabajo final, ya puedo ir comprando un sombrero para quitármelo ante ellos el próximo año que presumiblemente ensayarán en mejores condiciones.

Una vez más, gracias amigos, enhorabuena, y sobre todo, ánimo para continuar con este proyecto que os habéis marcado de engrandecer la cultura de nuestro querido Alaejos.

viernes, 17 de agosto de 2007

LA MARISECA


Los más viejos del lugar recuerdan que hace años, colocar la “Mariseca”, era motivo de fiesta, tanto, que incluso estrenaban ropa para subir a la plaza a ver “poner la Mariseca”.

Solían colocarla a las doce de la mañana del quince de Agosto con presencia de la banda municipal que interpretaba varias piezas. Las gentes ávidas de festejos y con el bullir en el ánimo de las inminentes fiestas, bailaban alegres dando la bienvenida a los días de jolgorio más importantes para el pueblo.
Durante muchos años esta celebración perdió fuerza y cada 15 de Agosto aparecía La Mariseca casi por arte de magia, pero verla año tras año en el balcón hasta el final de “La Casita” seguía produciendo alegría.

La Mariseca; esa figura de toro que otea el horizonte de Alaejos desde el balconcito del ayuntamiento para anunciar que se aproximan las fiestas patronales de “Nstra Sra de La Casita”, ha sido colocada este año de forma muy bonita y novedosa.
A nadie se le había ocurrido la brillante idea y como nunca es tarde, este año hemos podido disfrutar de algo que espero sea una nueva tradición en mi pueblo.
Durante varias horas, una charanga ha recorrido sus calles y sus peñas, contagiando de alegría a cuantos quisieron acompañarla para degustar la limonada que a modo de concurso habían elaborado los peñistas. Así, la peña ganadora obtuvo el honor de colocar la Mariseca ante cientos de personas bullangueras y con ganas de divertirse sanamente.

Ese premio recayó en la peña “Los Viudos”, una de las más antiguas de Alaejos, puesto que hace 36 años que existe.
Esta peña había tenido otros nombres: “El Capote” en 1969, o “S.S” en 1970 y desde 1971 pasó a denominarse “Los Viudos”.

Enhorabuena por el acierto y felices fiestas a todos mis paisanos… a todos los que desean vivir estas fiestas en armonía.

martes, 14 de agosto de 2007

LA MALA GENTE

Este poema, escrito para su publicación en el librito que regalan a los asistentes, y posterior declamación el certamen Literario que se celebra en Alaejos cada Septiembre, me fue vetado  con intención de NO verla recitada, -tal como se me pidió justo antes del comienzo  por quien era la alcaldesa y por su "anexo"- en el certamen celebrado en Alaejos el pasado 5 de Septiembre de 2006.
Obtuvo su espacio y exito gracias precisamente a ese veto y a la vehemencia con que me vi obligada a declamar.
Dedicado a todas esas personas que al leerlo se vieron reflejadas y rectificaron sus actitudes poco recomendables.


LA MALA GENTE

Hay quien habla sin cabeza, pues teniendo la certeza
de lo que se escucha engaña, urde, trama y enmaraña
y sale de la pobreza a tenor de sus hazañas.

Quiere aparentar grandeza y escudriña en lo privado
extrayendo la maleza de todo lo que ha escuchado
y malmete con descaro chantajeando voluntades
con tal de hacer sus maldades para salir bien parado.

Se encumbra en su fortaleza donde bien se parapeta
para seguir con sus tretas, hiere; emponzoña su entorno
no le hace ascos al soborno viviendo tras su careta.

Pero el tiempo que es muy sabio pone todo en su lugar.
Cuanto más poder araña finalmente sus patrañas
son descubiertas en pleno salen a la luz sin freno
engaños y fechorías y ha de vivir cada día
vergüenza y escarnio eterno.

En una cárcel sin rejas donde reina la verdad
víctima de sus manejos y su propia mezquindad.

Aquel que en estos escritos vea su reflejo certero
que rectifique cuanto antes puede que aun esté a tiempo.

viernes, 10 de agosto de 2007

CHAPAPOTOPILLOS

Aquí no tenemos chapapote, pero tenemos plaga y no veo ejércitos de voluntarios para ayudarnos con el problema, como tampoco veo que la plaga se ataje, más bien al contrario, cada día se agranda por la rapidez de reproducción del bicho.

Repito que para el chapapote toda España se volcó, para ayudar y salía en la prensa nacional todos los días.

Los castellanos nos sentimos olvidados con respecto al resto de comunidades, aunque a la hora de pagar impuestos, nuestro dinero sí es importante.

¿Van a pagar impuestos las aves rapaces? Al parecer esta plaga no se ha intentado frenar antes por culpa de estas aves y de el medio ambiente… ¿No se está deteriorando el medio ambiente con esta plaga que roe las entrañas de la tierra?

¿Podremos comer con tranquilidad los ricos productos de nuestra región sabiendo que sus raices, hojas y tallos han estado en contacto con ese asqueroso animal?

¿No nos saldrán dentro de unos meses con que nos transmiten enfermedades del “topo loco” o “la gripe del topo”?

¿Podremos beber agua tranquilos sabiendo que en nuestros embalses hay millones de cadáveres de estos animales?

Espero que caigan todas las cabezas responsables de esta animalada… los sueldos se les pagamos nosotros y esto es peor que una rapaz menos al año, además todos sabemos que a los niños no les trae la cigüeña, pero los topos, bien nos están... haciendo el amor (que es lo que hay que hacer para tener niños)

Un saludo… o dos

BIENVENIDOS...

... A este Blog creado para difundir noticias e historias de mi pueblo. Espero que encontréis aquí lo que andabais buscando. Si no es así y creéis que puedo ayudaros a conseguirlo, dejad la pregunta en un comentario, y a la mayor brevedad será atendido. Gracias por venir.